La tienes.
La tienes allí para ti y no tienes la más mínima idea de qué hacer con ella.
Te sientes presionado y extraño ante su mirada, ante sus palabras y sus emociones.
¿Qué puedes hacer tú con ella? ¿Y si lo que le ofreces no es suficiente?
Va a terminar alejándose de ti. Es que… Sólo mírala. Todo lo que te ha dicho es tan puro, tan verdadero y lo dice sin sombra alguna de duda ¿cómo puede hacer eso?
Repentinamente sientes que todo se te viene encima, la seguridad que tenías se te escapa entre los dedos y te mareas. Maldita sea, necesitas tomar.
Solo un trago y todo estará bien, volverá a su curso y tu no tendrás que explicar nada, un trago; quizás dos, mejor habrá que embriagarse para estar seguros.
Su mano enredada en la tuya te hace sentir extraño, como tranquilo… Es como hablarle sin decir nada y ese contacto te gusta.
Disfrutas su compañía.
Nunca vas a admitirlo más tenerla contigo… Vaya, es tan grato: te gusta verla. Su constitución física es indescriptiblemente atractiva aunque podría mejorar también, de hecho es el plan que ella tiene y claro que no te quejaras de eso; su cara es hermosa aunque se la pasa haciendo gestos a cada momento y eso te desespera un poco pero crees que es cosa de ella. Su actitud… a veces parece una niña pequeña y es demasiado intensa y apasionada pero en verdad te agrada, hasta cuando es boba y torpe, pero vaya que es lista y divertida también. Claro que hay cosas que no soportas, sería estúpido negarlo más en su mayoría ella te agrada…
¿Y entonces? ¿Por qué sientes la necesidad de huir de ella?
Odias encariñarte. No quieres hacerlo, no de ella. Las personas siempre se van.
Igual no debes preocuparte por eso: puedes reemplazarla ¿verdad? Nadie es indispensable…
La tienes. Lo sabes y te asusta.
Su sinceridad es diferente a la tuya. Ella te dice todo exactamente del modo en que lo siente ¿Cómo puede sentir tanto? Es simplemente demasiado para que cualquiera lo soporte, un día va a explotar.
Y tu dices las cosas aunque duelan pero nunca admites lo que sientes. Ni tu mismo sabes lo que sientes la mayor parte del tiempo…
La deseas.
Su cuerpo es tan tentador para ti.
Esa piel suave, sus piernas, sus labios, sus ojos y esa cinturita tan… Demonios ¿cómo puede tener disforia estando tan preciosa? En serio que no ve lo mismo que tú porque de hacerlo…
Y conoces las reacciones de ese cuerpo, el sabor que tiene, el volumen de sus curvas; sabes lo que es estar dentro de ella, sentir la humedad, la calidez, las palpitaciones que delatan sus orgasmos y te aprietan, te presionan dándote placer, el tono de su voz al admitir que haz hecho que se corra, lo dócil que se vuelve ante ti. El modo en que se descontrola y hace de ti lo que quiere al mismo tiempo que se somete a tus deseos, cómo enloquece y se deja llevar.
Nunca creíste poder conocerla de ese modo y ahora que lo hiciste…
Pero debes evitarlo, tienes que alejarte de ella, tienes que alejarla de ti ¿cierto? No hay que dejar que se acerque demasiado aunque su presencia en tu vida se siente bien. Además ¿cómo es que te soporta? ¿Y por qué quiere de ti algo? Podría tener a alguien más. Alguien que le dé todo lo que tu no puedes. No debería conformarse con esto.
Tú no deberías conformarte con esto.
No, tienes que evitarla: la tentación es bastante y te conoces, vas a intentar algo si la tienes cerca y el punto es no encariñarte más con ella. Pero, demonios, aún la deseas. Quieres besarla y sentir su piel, su delicado cuerpo bajo el tuyo, necesitas su aroma, el sabor de su vagina, la leche que brota de sus pechos cuando los estimulas y la fuerza de sus piernas enredadas en tu cadera. Ojalá no supieras cómo se siente tenerla…
Le tienes cariño y no quieres arriesgarte. Has sido muy imbécil y le hiciste daño. Te perdonó como suele hacerlo pero sabes que está herida, estás consciente de ello y tienes que andarte con cuidado así que no volverá a pasar. Tienes que controlar ese deseo por ella. Igual no es tan difícil hacerlo pero tienes que evitarla. Solo un poco…
No sabes por qué aun lo quiere. Entender por qué después de que la heriste aún quiere estar cerca tuyo es prácticamente imposible y tu tienes que cuidarla porque parece que en ciertas situaciones es incapaz de hacerlo por sí misma. Si se trata de ti parece que no tiene reservas o preocupaciones y tu tropiezas mucho tratando de entenderla, no estás acostumbrado a esto.
Ella te hace hablar, te pregunta una y otra vez y aunque te frustra y te pone de nervios le tienes paciencia. Ella la tiene contigo y de verdad te agrada como para dejarla de lado pero hay veces, hay momentos, en los que simplemente te abruma y no puedes más. No tienes las respuestas que quiere, nunca te detuviste a pensarlo y enfrentarte a ello ahora es demasiado.
Además de que aún está la tentación de su cuerpo: tan femenino, tan suave…
No, no puedes, no debes porque la estarías usando aunque si quieres, claro que quieres ¿quién no querría de tener la oportunidad? Y tú la tienes. Aún la tienes y lo sabes pero no quieres usarla.
La heriste ¿por qué después de eso aún tienes la oportunidad de tenerla? No lo sabes pero en realidad no piensas mucho en eso.
No piensas mucho en la mayoría de las cosas, simplemente las dejas ser y no preguntas; sabes que eso la desespera, te lo ha dicho y como ella trata de adaptarse a ti tu tratas de adaptarte a ella pero a veces en serio que necesitas un instructivo.
Tienes miedo.
Sabes que la tienes y te ha dicho que no va a irse.
Tu tampoco vas a irte.
Demonios, el punto era no encariñarte con ella…
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Maze
ContoLe tienes cariño y no quieres arriesgarte. Has sido muy imbécil y le hiciste daño.
