Un sueño no tan placentero.

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Era de noche. Una fría y oscura noche. Una noche tán fría que se podían ver los suspiros de el jóven de cabello blanco. Tán blanco, cómo la nieve que caía fuera de su casa, y que cubría toda la carretera, volviéndola casí invisible para los ojos. Sus ojos eran grises. Casí sin colores. Casí sin vida.

Había tenido una pesadilla. Soñó que su padre había asesinado a su madre, y que de la culpa, había cortado su propio cuello. Él color carmesí había cubierto todo el suelo de la cocina, y la ropa de sus parientes habían quedado totalmente empadas del líquido vital.

Quedó aterrorizado. Los gritos fueron demasiado reales. Excesivamente. Tanto que al abrir de golpe sus ojos, tenía sus mejillas húmedas, producto de las lágrimas que habían salido mientras veía a sus padres muertos en su sueño.

Era extraño. Sentía que tenía un nudo en la garganta. No sabía por qué. Al parecer, estába paralizado. No podía mover un dedo. Su cuerpo quedó congelado en posición fetal, apoyado en la ventana mientras sus ojos miraban la nieve por la ventana.

Apenas tenía 16 años. Un chico muy inocente. Que poco visitaba el internet, y hacía muy bien sus tareas. El mejor del salón, teniendo siempre las maximas calificaciones. ¿Por qué habría de soñar algo tán terrorífico y abrumador? No lo sabía.

Probablemente algo que haya visto, o algo que le mostraron. Sus compañeros de clase cercanos casi siempre lo molestaban mostrándole cosas extrañas. Lo hacían por diversión, eso creía.

Su respiración cada vez se comenzaba a tranquilizar más y más. Sus ojos comenzaban a cerrarse lentamente. Ya había dejado de llorar. ¿Acaso podría volver a dormir lucidamente?

Si. Volvió a dormirse. Su posición seguía en la anterior, ya que no pudo moverse por el miedo. Pero, ¿cúanto tiempo más? ¿Cúanto más pasaría para que la pesadilla invadiese nuevamente su cabeza? No lo sabía. Sin embargo, necesitaba dormir. Y pronto, o sus ojeras comenzarían a volver.

Sus ojos se abrieron nuevamente. ¿Había despertado? Si, seguía siendo de noche, y la nevada no había terminado. Podía volver a moverse, por lo cual, recosto todo su cuerpo boca arriba. Volviendo a mirar el techo por unos segundos, antes de cerrar nuevamente los ojos.

Pasaron varios minutos. El joven no conseguía volver a caer dormido. ¿Por qué? Luego de volver a recuperar la movilidad, ¿por qué no podía dormir?

Se levantó de su cama, sentándose en el borde de la misma y apoyando sus brazos en ésta. Dió un leve suspiro, y sin levantarse, se colocó sus pantuflas.

Tenía algo claro; si no podía dormir naturalmente, necesitaba algo que lo ayudase a dormir. Por ende, decidió buscar un vaso de leche tibia. Era algo que le ayudaba demasiado a dormir.

Se puso de pié, y estiró sus brazos en direccion al techo de su cuarto, dejando escuchar un lijero crujido venir de su espalda. Esa postura le habia hecho daño.

Comenzo a caminar dando pequeños pasos. Dejando escuchar los chirridos de el suelo entablado. ¿Ya le habia dicho a su padre que la madera estaba soltandose? Ya había caido varias veces por culpa del tablón saliente.

Dejó eso de lado, y caminó habia la puerta. Estando ya frente a esta, tomo el pomo y lo giro para abrir la puerta.

El pasillo estaba completamente oscuro, solo podía ver las ventanas. Una de ellas dejaba ver parte de la luna, era hermosa la vista.

El Susurro de la Oscuridad (En proceso)Stories to obsess over. Discover now