Indagando

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Todas las personas quedamos envueltas en ideas cuando se trata de pensar en nuestro futuro, sin embargo son pocas las que hacen lo posible por cumplir alguna. Al igual, Alejandro, un adulto de clase baja, con pocas pertenencias, tenía el anhelo de abrir una sastrería, mas nunca pudo cumplir este anhelo por las pocas oportunidades que se presentaban, y lo mucho que lo rechazaban. Pasado el tiempo Alejandro ya habría perdido a toda su familia, y lo único que le quedaba era una pequeña casa en malas condiciones, y un gato al que ocasionalmente alimentaba.

Como lo hacía todos los días, se levantaba temprano, se quedaba mirando al techo pensando, y después de algunos minutos decidía ir al trabajo, hoy no sería diferente, seguiría imitando la misma rutina de hace años. Al llegar, como siempre, tomaba sus herramientas de trabajo e indagaba en las minas, con el fin de encontrar algo y cumplir con su trabajo. Nunca encontraban cosas de gran valor, a pesar de ser un lugar rico en minerales, y cerca de playas, debían esforzarse mucho para lograr proveer los materiales que encontraban y entregaban a empresas que les pagaban. 

Mientras Alejandro hace su trabajo, divagando un poco, logra oír a lo lejos un gran suspiro, a una persona  sollozando de felicidad. Él sin dudarlo, se acerca un poco preocupado, al adentrase puede ver a un hombre en posición fetal, sosteniendo algo en sus brazos, se aproxima al hombre y le acaricia el hombro en forma de consuelo, a la vez que distingue un brillo sobresaliente del objeto que sostenía. El hombre voltea sonriente, y pone su dedo en sus labios, haciendo una señal de silencio. Alejandro solo asintió y mantuvo su distancia, pero siempre manteniendo al hombre en su vista, pues se le pasaron mil cosas por la mente.

Después de un rato, durante la puesta del sol, se terminó el turno de Alejandro, al igual que el del sospechoso hombre. Ambos saliendo de la mina, y con un poco de prisa, recorren un camino parecido a casa, aunque Alejandro vivía en una zona muy lejana a la del hogar de aquel hombre.

Alejandro sin dudas y determinado, corre y golpea la cabeza del hombre con una piedra que habría tomado de la mina. Con el hombre moribundo y sin defensas, Alejandro revisa sus bolsillos, en los que encontró aquel objeto tan especial. Se cumplieron sus sospechas, era un diamante,  se puso tan feliz, que corrió lo más rápido que pudo hacia su hogar dejando atrás el cuerpo del hombre, mientras tanto sólo pensaba en cómo la suerte estuvo de su lado, si bien él nunca estuvo seguro de que fuera un objeto valioso el que tuviera ese hombre, estuvo dispuesto a arriesgarlo todo por una posibilidad, estaba dispuesto a arriesgar su libertad por una pequeña oportunidad. En cuanto llegó a casa, no puedo evitar considerar que las autoridades lo buscarían, ya fuera ese mismo día o algún otro de la semana, pues de cualquier manera lo tomarían como un sospechoso. Dejó su casa, su gato y sus pocas pertenencias en su viejo hogar y sólo pensaba en cómo nunca tendría que volver, pues por fin podría ser feliz en otro lugar lleno de lujos.

Después de algunos meses de haber viajado grandes distancias, llegó a un lugar de mala muerte en el que logró intercambiar el diamante con criminales, a cambio  de considerable cantidad de dinero, aunque el pobre e iluso Alejandro no tenía idea de que le habían dado sólo una pequeña parte de lo que en realidad pudo haber conseguido, con eso fue suficiente para lograr abrir su sastrería y vivir con la satisfacción de haber cumplido su meta, ser feliz.

FIN.

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⏰ Last updated: Apr 22, 2021 ⏰

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