Capítulo I

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Tengo unas cuantas monedas escondidas en un cajón, es una miseria pero con el paso del tiempo seguro serán de importancia.
Simplemente me gusta jugar con el pensamiento de que algún día no cogerán ni una sólo moneda más en ese viejo cajón.
Tenía ocho años cuando fui violada en un callejón oscuro al salir de la escuela,
mi mente recuerda cada segundo, cada movimiento, cada sonido y el imponente dolor entre mis piernas.
Estaba paralizada ante el asombro de lo que ocurría, no daba crédito a lo sucedida. Parecía todo aquello tan surrealista.
El violador me dejo casi muerta entre la basura, él muy imbecil estaba casi seguro que me había estrangulado y si no fuese así penso que moriría desangrada por el desgarre de mi vagina.
Al final sobreviví, mis padres me buscaron como locos durante dos días hasta que una anciana que paseaba con su perro se acercaron al callejon oscuro y me vio tirada casi sin vida.

En casa no se habla de esto, ni de los problemas mentales que acarrea mi madre por culpa de la violación.
Ella lucha contra esto casi sola, si no fuera por la ayuda incondicional de mi padre y su psiquiatra.
Un año después de lo sucedido en casa se tomó la decisión de irnos del país, yo con pocos meses de haber cumplido 9 años me pareció una decisión  extremadamente radical.
Pero el hecho de que el violador seguía campante por las calles a mi padre le hacía hervir la sangré, le producía una inmensa agonía o eso me transmitía.

Mi padre dejo su trabajo de mecánico, sacó todo los ahorros que mi madre y él habían acumulado durante unos años y cogimos un avión rumbo a un país donde entraríamos como turistas pero con la idea de permanecer ilegalmente en esa tierra. Y así fue.


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⏰ Last updated: Apr 11, 2021 ⏰

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