Los inicios

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Papachka! Que haces en España?- Dice ella corriendo por la terminal del aeropuerto, hacia un hombre robusto, de ojos verdes y aspecto ruso.

Alexandra Semionova! Hace medio año que te fuiste de casa sin avisarme y por fin he podido localizarte, y estas ni más ni menos que en España?. Donde has estado? Que has estado haciendo?- Dice el hombre ruso quitándose el sombrero.-

Digamos que me dirigía a España desde el principio, pero hubieron complicaciones y pase por asía antes de poder llegar aquí. -Dice Alexandra con cierta culpabilidad y risa nerviosa.-

Desde que te conocí y te hice mi hija, siempre has tenido una cosa en la cabeza...la venganza. Es por eso que has venido aquí? No te voy a impedir obtenerla...pero al menos dime donde estás y llámame de vez en cuando, es lo único que te pido. -Dice el hombre ruso a Alexandra mientras le abraza.-

Vale papa...Aunque me quieras muchísimo, dudo que hayas venido hasta aquí solo por mí, verdad? Tienes negocios aquí? Cuando vuelves a Rusia? -Dice Alexandra separándose y escudriñandolo con la mirada.

Tengo unos asuntos aquí con Maxim y Nikolay. Y aún no tengo claro cuándo volveré, ya te avisaré antes, para poder cenar juntos. Vamos a casa, te llevo. -Dice el hombre abriendo la puerta del coche y dejando a Alexandra entrar.-

Después un rato en coche, llegan a una mansión en la parte más cara de Madrid. Antes de salir del coche, aparece una docena de hombres trajeados y tatuados y con aspecto ruso, rodeando el coche. Uno de esos hombres abre la puerta.

Jefe, Nikolay acaba de llegar, está esperando en la sala. Señorita, su habitación ya está lista y en un rato estará la cena preparada. -Dice uno de los hombres.

Esta, sale corriendo hacia la sala y al ver a otro hombre ruso, pero con aspecto más joven que los anteriores, le abraza.

Nikolay! Cuanto tiempo sin verte! Te he echado de menos! Ahora estás a cargo de España? -Dice Alexandra sonriendo ampliamente.-

No te lo ha dicho Semión? Digo el jefe, bueno tu padre. Estaré aquí haciendo algunos negocios con Maxim. Y por lo que me ha dicho Dmitriy tú te quedarás un tiempo, así que cualquier cosa que necesites, avísame, estoy a tu entera disposición.- Dice Nikolay separándose de Alexandra y saludando al padre de Alexandra.

Papa, me voy a mi habitación a desempaquetar, os dejo con vuestras cosas. -Dice Alexandra dando un beso a su padre y despidiéndose de Nikolay.

Alexandra sube a la habitación y al llegar, abre la maleta, saca un ordenador, se sienta en la enorme cama y empieza a buscar información sobre la situación actual. Al ver la cara de su padre biológico de nuevo, no puede evitar recordar todo y aumentar su sed de venganza.

Alexandra Semionova, anteriormente conocida como Elena Gómez, había sido siempre una niña muy callada y siempre estaba con su madre, ya que su padre era un hombre de negocios y casi nunca estaba en casa. Por lo que, todo empezó con la muerte de su madre.
El día después de su muerte, en el funeral, el padre de Alexandra se estaba casando con otra mujer.
En ese momento, Alexandra sólo tenía 9 años y todo lo que le acababa de suceder, no podía procesarlo de forma correcta.
Después de estar sola en el funeral, Alexandra fue a casa y se encontró, con unos hombres que estaban sacando todas las cosas de su madre. Intentó esconder algunas cosas en su cuarto, mientras lloraba desconsolada. Esa misma noche, apareció su padre junto a su nueva mujer y dos niños, prácticamente, de la misma edad que Alexandra.

Pasaban los días y Alexandra era tratada como una criada en la casa, y su padre, aún  yendo siempre a casa —cosa que no sucedía cuando la madre de Alexandra estaba viva— él no hacía nada, simplemente ignoraba todo lo que pasaba. La situación empeoró, cuando a los dos niños los llevaron al mismo colegio prestigioso que Alexandra. Allí empezaron a difundir rumores sobre ella y todo el mundo la evitaba o se metía con ella. Era un bullying constante, tanto en casa como en el colegio. Nadie le trataba bien, exceptuando a los criados de la casa, que la apreciaban y la cuidaban cuando estaba enfermaba.
Cada día era infernal para ella, hasta llegar al punto, en el que soportaba todo de una forma inexpresiva. Ya no sabía como sonreír o lo que era sentirse feliz con algo, todo fue arrebatado por esa mujer y esos niños.

Un día, en el colegio se propuso un viaje de fin de curso en barco por el Mediterráneo, e ir haciendo paradas como en Italia, Grecia...Todos los niños debían asistir y, aunque a  regañadientes, la mujer le dejó  asistir. Aunque antes de embarcar, la mujer le dijo a Alexandra: si encuentras algo mejor allí, quédate y no vuelvas, porque si me das problemas te mataré como lo hice con tu madre.
Durante el viaje, seguían las burlas por parte de todos hacia Alexandra. Pero ella solo intentaba procesar lo que esa mujer le acababa de decir y tratar de encontrarle sentido a ello.
A la hora de comer, todos estaban en la cafetería y mientras Alexandra se disponía a elegir su comida, un gran estruendo, seguido de un golpe, hizo mover todo el barco y esparramar la comida de todos, haciendo el silencio. Acto seguido, los altavoces de todo el barco se encendieron y escuchándose de el un: "No por favor, no me mates, se lo suplico".
Tras varios disparos, se escuchaban voces en ruso y la palabra "cafetería" . Los profesores gritaban a todos que los siguieran, así que así lo hicieron. Cuando encontraron una habitación lo bastante grande para el grupo de niños que llevaban, empezaron a meterlos a todos, pero en ese momento apareció un hombre ruso robusto, seguido de cuatro más, pero con armas.
Alexandra se disponía a entrar en la habitación para refugiarse, pero los hijos de esa mujer la agarraron y antes de lanzarla hacia los rusos le dijeron: no vales nada, solo nos das problemas, no tienes derecho de sobrevivir con nosotros, por lo menos haz algo de utilidad y se un escudo. Cuando Alexandra cae a los pies del ruso desarmado, solo lo mira con su cara inexpresiva, se levanta y se pone a un lado para dejarlos pasar. Ese hombre hace una señal a los demás para que se adelanten y se agacha a la altura de Alexandra.

No tienes miedo pequeña? -Dice el hombre ruso.-

Porque debería tenerlo? Por lo visto no sirvo para nada y nadie me echará de menos. -Dice Alexandra mirándolo a los ojos.

Y tú madre?-Dice el ruso.-

Muerta-Dice Alexandra.-

Tu padre?-Dice el ruso-

Nunca tuve un padre. Él me desprecia, para el solo soy un estorbo en su perfecta vida. -Dice Alexandra apartando la mirada.

Entiendo...entonces, quieres venir conmigo? Se mi hija.Te daré todo lo que desees. Poder, dinero amor...lo que sea-Dice el ruso mirándola fijamente.

Bien. -Dice Alexandra.-

Perfecto! Por cierto, no me he presentado...Me llamo
Semión Yúdkovich. Y tú? Como te llamas? -Dice Semión.-

Me llamo Elena Gómez. -Dice Elena seria.-

Desde ahora serás Alexandra Semionova. Recoge tus cosas, te vienes conmigo. -Dice Semión tocando la cabeza a Alexandra de forma cariñosa y cálida.

Antes de desaparecer por los pasillos, Alexandra vio como los hombres con pistola habían encerrado a sus compañeros y a los profesores en esa habitación.
Después de recoger todas sus cosas, Alexandra sale de su camerino y se encuentra con uno de los hombres que tenía armas, y que la sigue llevando, fuera. Al ver a Alexandra se acerca a ella.

Señorita, me permite su equipaje? -Dice el hombre ruso.-

Claro.-Dice Alexandra entregando el equipaje.-

Alexandra sigue al hombre armado hasta la cubierta, donde se encuentra con Semión y este le ayuda a entrar en el barco que está al lado.

Alexandra, a partir de ahora tendrás una nueva vida, una nueva identidad. Ahora eres mi hija, ahora perteneces a la bratva... aprenderás varios idiomas, a defenderte y más cosas para hacer justicia a tu nombre. Prepárate hija mía. Ahora Elena Gómez está muerta. Entendido? -Dice Semión sentando a Alexandra en su regazo.

Si padre. -Dice Alexandra apoyando su cabeza en el pecho de Semión.

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