capítulo 2: conociendo a mi peor pesadilla

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La casa era mucho más linda de lo que podía imaginar, las habitaciones eran grandes así que pensé que hubiera dado lo mismo si elegía primero yo o Daisy.

Mi habitación era casi idéntica a la que tenía en florida por lo que agradecí el gusto tan definido de mamá.

Lo que no agradecía era el vacío de la casa, aunque habíamos mandado la mayoría de las cosas días antes de mudarnos nada había llegado, así que la casa se sentía mucho más fría de lo que en realidad suponía era

-Oficialmente me declaro en huelga-dije mientras bajaba las escaleras- no puedo permanecer un solo día sin mis cosas, necesito sentirme aunque sea solo un poco en control

-Por fin hablas-dijo papá mientras reía-eso es un avance

-No te preocupes hija-dijo mamá mientras me abrazaba-las cosas estarán aquí mañana en la mañana, acabo de hablar con la compañía de mudanzas y aseguraron que todo estará mañana a primera hora

Mis padres trataban de ser comprensivos conmigo y eso era algo magnifico, necesitaba sentir el apoyo de mi familia para no sentir el abandono de mi vida...

-Soy tan feliz-dijo mi hermana mientras bajaba con una sonrisa radiante

-¿Qué?-pregunte escandalizada-¿tan pronto? Tu tenías muchos más amigo en florida que yo

-Lo sé, pero yo de aceptar mucho mejor las cosas que tu-respondió con tono de superioridad

La mayoría del tiempo detestaba a mi hermana, tanto como la quería. Una niña de catorce años con el cabello de papá y los ojos de mamá; todo lo contrario a mí que tenía el cabello de mamá y los ojos de papá, lo que convertía a Daisy en una niña de cabello castaño y ojos verdes y a mí en una chica rubia de ojos azules.

Muchas veces me pregunte si de verdad Daisy y yo éramos hermanas, nuestras diferencias físicas eran muchas pero siempre abandone la idea ya que nuestras similitudes en carácter eran muchas más.

-Bueno, bueno no vamos a pelear-dijo mi padre antes de que le pudiera responder a mi hermana-¿qué quieren cenar?

-¡Pizza!-gritamos al mismo tiempo lo que hizo reír a mis padres y a nosotras una nueva pelea

Yo era una persona que aunque parecía engreída y arrogante era todo lo contrario; si tenía un cuerpo delgado era gracias al atletismo, amaba la comida y más si era pizza; lo demás era gracias a la genética.

Mi hermana era idéntica a mí en ese aspecto, era tan delgada que parecía que con un solo abrazo se rompería y lo más impresionante era que podía comerse una pizza ella sola, añadido a su increíble belleza.

-Zoé... ¡Zoé!-grito con su irritante voz chillona-¿podrías abrir la puerta?

-¿Y porque no vas tú?-pregunte molesta

-Podría ser un secuestrador o un asesino en serie o...algo peor-respondió con una sonrisa burlona

-Hay Daisy por favor, sabes que es la pizza

-Como sea, eres la mayor y tienes que abrir tú- concluyó y sabía que tenía razón así que no me quedo más remedio que levantarme e ir a abrir la puerta

El tipo que entrego la cena era muy atractivo lo que me dio una pequeña esperanza; en florida nunca nadie había llamado mi atención pero sabía que si quería tener novio en cualquier lugar había chicos lindos, aquí no estaba tan segura de eso hasta que vi al repartidor de pizza.

-¡La cena esta lista!-grite a mis padres que estaban hablando de algo que no querían que escucháramos en la cocina. Era maravilloso ver el amor que se profesaban y ser el fruto de ese amor era algo magnifico.

Mis padres eran jóvenes, papá tenía 40 años y mamá 37 lo que quería decir que ellos tenían 20 y 17 años respectivamente cuando yo nací.

Esa idea no era algo que me emocionara mucho porque que adolescente no tiene sueños y expectativas para su vida en las cuales no cabe un bebé; al menos eso era lo que yo pensaba, mamá en cambio parecía muy feliz con todo lo que tenía, incluidas nosotras.

-¿Todo listo pequeñas?-pregunto papá mientras se sentaba en el piso de la sala

-¡Papá! Ya no somos pequeñas...al menos yo no lo soy- se quejó mi hermana mientras los demás reímos, no cabía duda de que aun éramos unas niñas

-Está bien mis chicas grandes... Cenemos- dijo mientras tomaba una rebanada de pizza

Las veladas con mi familia eran las mejores, todo charlas y risas...comer en el piso de una sala vacía y sin platos porque todo llegaría al día siguiente.

***

Treinta minutos después solo había cajas de pizza vacías y tranquilidad en nuestro hogar... Tranquilidad que desapareció cuando tocaron la puerta.

-¡Yo abro!- grito mi hermana mientras se ponía de pie rápidamente

-Oh no señorita- respondió mi padre- dejemos que Zoé abra la puerta

Sonreí triunfante y me levanté para abrir la puerta, mi hermana no siempre se salía con la suya...

Al pensar eso me arrepientotanto de haber abierto la puerta... Fue el momento en que conocí al que seconvertiría en mi peor pesadilla.

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peligrosa obsesiónWhere stories live. Discover now