¿Alguna vez tuvieron una persona en su vida que les hizo cambiar por completo, que les marcará una gran diferencia entre el momento en el que estaba, en el momento en que nunca estuvo y en el momento en que dejó de estar? Pues básicamente de eso trata esta loca, rara y no sé, hasta común historia de "amor/desamor" o lo que se haya confundido con amor.
Vivían (una chica de cabello café, largo, usa lentes, flequillo, delgada y chaparrita) es bastante anormal que no sabía nada de la vida, que creía que todo era fácil y jamás en su vida perteneció al grupo de las personas que querían crecer, aunque tenía que hacerlo. Durante sus cortos 14 años, conoció muuuchos chicos (más de los que puedo contar), conoció amigas, enemigas, exes y todo tipo de etiquetas que llegan a tener las personas en la vida de otras. Aunque nadie realmente importante que llegara a marcar su vida, era una chica que le dolían las perdidas y las lamentaba pero siempre daba lo mejor de sí misma, lo que era su pequeño secreto para que cuando alguien la dejara no le doliera pues así estaría segura de que ella fue quien desgastó todo de sí por alguien que al final decía un fácil adiós (según ella).
El primer día regresando de vacaciones para el último gran año de secundaria, cambiaron de salón a 2 chicos los cuales por casualidad entraron al aula donde Vivían tomaba clases, aunque siendo honestos ella se la pasaba en su mundo pensando cosas sin sentido mientras dibujaba una linda flor de loto en su libreta, a tal grado que ni siquiera había notado la presencia de 2 sujetos nuevos llegando y sentándose junto a ella.
Claramente estos tenían una gran respuesta al por que los habían cambiado de salón, pues tenían la conducta más horrible de toda la escuela ya que varias veces los habían suspendido, habían hecho cartas comprometiéndose a portarse bien y nada funcionaba, aunque por ser ultimo año los perdonaron dejándolos terminar ahí dentro (mala idea).
Dejando esto en claro, su presencia fue muy notoria para alguien tan tranquila como Vivían, quien sentía que su paz era arrebatada por un par de risas y voces todo el tiempo durante todas sus clases ¿y los culpables? se volvieron sus peores enemigos en tan solo una semana pues disfrutaban ver su cara de molestia, aunque realmente nunca cruzaron palabras.
Semanas después, sin razón alguna al entrar del descanso uno de los 2 enemigos de Vivían llegó con unas papas en mano, pero justo antes de sentarse en su lugar se quedó mirando a Vivían como acomodaba su falda del uniforme (que odiaba pues se sentía incómoda con eso) para sentarse en su lugar y le dijo sin pensar:
-Oye
Vivían de reojo se dio cuenta que uno de los 2 chicos que más detestaba a su lado le estaba estirando la mano que sujetaba unas papas, por lo que volteó confundida y el desconocido irritante para ella le dijo:
-¿Quieres?
Ella sin entender nada por su acción, volteó a ver las papas y luego dirigió su mirada al amigo del tipo que se encontraba exactamente igual que ella de confundido, por lo que no supo que decir:
-Ah, no, gracias
El otro solo se encogió de hombros como signo de rendición y se sentó en su lugar tranquilamente.
Todo empezó ahí, pues indirectamente la empezaban a agregar a sus chistes y ella sin querer se reía de todas las bobadas que hablaban así que comenzaron a hablarse. Así fue como Vivían conoció a Diego (el de las papas, un poco más alto que ella, un poco delgado y risa pegajosa) y a Alex (su amigo, un chico muy hippie), creándose una divertida amistad entre ellos.
Después de varios meses así, Vivían hacía que estos dos trabajaran aunque también hacían relajo juntos, cosa que no era mala pues al final cumplían con sus entregas. Un día Viernes de la nada llega Diego muy serio de ver a Vivían riendo y jugueteando con un chico de otro salón, dirigiéndose a ella un poco brusco:
-¿Que te pasa? ¿Quien es él?
A lo que Vivían bastante confundida por su reacción contestó:
-Mateo, el chico del salón de al lado ¿por qué?
Diego trató de disimular un poco su molestia después de la pregunta de Vivían pero no le salió pues terminó diciendo:
-No me cae bien, no me gusta que esté contigo
Vivían se confundió pero no quiso tocar más el tema, al llegar a casa tenía un mensaje del mismo Diego pidiéndole disculpas por su reacción tan extraña pero que él empezaba a sentir algo por ella y pensó que era correspondido. Al leer este mensaje Vivían sintió que el estómago se le revolvió y algo dentro de ella se confundió, pues Mateo (un chico muy alto, delgado, de piel muy blanca, sonrisa bonita y agradable con todos) en verdad le gustaba pero después de esa confesión lo dudó por lo que decidió evitarle el tema a Diego pero con eso dió pasó a muchas preguntas y respuestas.
Las cosas empezaron a cambiar y los "mejores amigos" ya no actuaban como tal, sin decirse absolutamente nada ni aclarar lo que eran se dejaron llevar de más por lo que todo mundo ya pensaba que eran novios, incluido Mateo.
Todo iba tan bien en el mundo de Vivían pues pensó que Diego le haría la gran pregunta el Lunes al llegar a la escuela, ya que le había hablado a su mejor amiga (chica pelinegra, egocéntrica, desagradable para todos menos para Vivían y muy bajita) sin razón alguna y esta le empezaba a ocultar lo que hablaban por lo que pensó que era una sorpresa. Y así fue, fue toda una sorpresa por que justo el lunes vio abrazados a su "casi" novio y a su mejor amiga, aunque quería miles de respuestas, nada la hizo pedir explicaciones pues pensaba que ellos seguían sin ser nada más que amigos y no tenía el derecho, pero nada borra que la escena que fue totalmente horrible para Vivían ya que él fue la única persona que ella pensaba que no la lastimaría.
Tuvo que lidiar con verlos cada día teniendo sus grandes muestras de afecto en todos lados mientras ella fingía que no le estaba doliendo ni tantito, hasta que se lo creyó y llegó a no dolerle. Después de todo lo que había pasado ese terrible año en la secundaria, pensó que al fin tendría un nuevo comienzo y que todo sería distinto pues juró que nunca jamás volvería a enamorarse o que evitaría el amor a toda costa (ingenua).
Justo el último día de clases, su vida dió el cambio más inesperado que ella jamás pensó llegar a tener. Mateo ya era ahora su mejor amigo pues después de que Vivían lloró mares y mares ese Lunes en la escuela, él la ayudo bastante a evitar verlos (ah por que a Mateo le gustaba la ex mejor amiga de Vivían, así que de alguna manera también le afectó). Por ser él último día Vivían se quedó con las hermanas pequeñas de Mateo ya que este fue lo suficientemente flojo como para no asistir, aunque se disculpó por mensaje prometiéndole que en la salida iría acompañado con uno de sus primos por sus hermanas y por ella.
Al salir de la escuela fueron directo al parque que estaba justo enfrente
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A él.
Teen FictionAmores imposibles que probablemente terminarían en mucho más que solo amor posible.
