1

31 0 0
                                        

La música de la radio resonaba por todo el cuarto de baño mientras estaba tomando una ducha, escuché la canción que estaba sonando y una pequeña sonrisa se marco en mi rostro recordando varias escenas en mi cabeza.

"ya estará bien, no? deja de recordar eso", me decía a mi misma mientras sacando una toalla enorme me enrollaba para secarme reía por lo que pasaba por mi mente, me cambie y fui hacía el armario.

Ya cambiada con una camiseta de tirantes blanca y unos pitillo negro acompañados de una chupa negra me encaminaba hacía una cafetería, me recogí mi largo pelo rosado en una coleta un poco mal hecha, pero a mi me gustaba el estilo un poco desarreglado.

Andando por las estrechas calles del pueblo me percato que alguien me estaba siguiendo, me giro y era una chica con pelo largo oscuro al igual que su vestimenta, no le hice mucho caso, me metí en el local para pedir un café bien amargo, "para gustos colores, siempre lo digo", me senté en una mesa cerca del ventanal, adoro ver lo de fuera mientras saboreo el amargo sabor del café, sonrío cuando la camarera me trae la pasta que pedí.

Mordí un poco mi labio inferior cuando pruebo la pasta estaba deliciosa, en cuanto abrí los ojos aquella joven estaba a unos metros de mi también con una taza y lo más extraño es que si las miradas matasen, estaría no muerta, si no, más bien, re muerta, con el miedo en el cuerpo fruncí un poco el ceño para luego decidir que nada más acabar me iba a casa.

Eso hice, me fui a casa, pero antes de acabar vi que la joven se fue del local mucho antes que yo, suspire aliviada, seguramente sea por el color del cabello siempre se me quedan mirando, pero esa mirada era diferente, me fui con la duda a mi casa. De repente vino mi pequeñajo no tan pequeñajo que digo yo, es un labrador blanco pero para mi siempre será un enano, estaba esperando en la entrada para su primer paseo, me agaché acariciarle.

- De verdad quieres salir? - el movió la cola en modo de aprobación - eres un bichillo pero te quiero igual - noto como me llena de babas toda la cara y lo saco de casa cogiendo la correa y una que otra pelota para jugar-

Llegamos al prado un poco alejados del pueblo donde puedo soltarlo y verlo corretear libre, me encanta verlo así, le observo por un rato cuando noto una especie de escalofrío que me recorre todo el cuerpo, me giro y vi de nuevo a la joven que también tenía un perro este era una especie de husky siberiano, reconozco que era una preciosidad. Suspiro fuerte ya que la sensación seguía ahí, vi como jugaban los dos animales juntos, respire con tranquilidad al ver que también era amigable y no tenía que salir corriendo.

Junte mis brazos mirando el espectáculo, estaba un poco incomoda.

- ¿Y eres de por aquí¿ ¿nunca te he visto? - escucho una voz algo grave pero terciopelada que me remueve todo por dentro, me giro mirándole y frunzo un poco el ceño- Será que no te diste cuenta, pero llevo bastante tiempo.

Esta sonrió un poco, parece que le gusto lo que le respondí, pude observar que me analizaba de arriba abajo tenía ganas de replicar lo de antes, y conociéndome no iba a ser menos en no decirlo.

-Puede ser porque no voy siguiendo a gente pareciendo una acosadora y mirándole con ganas de matar, que por cierto, aún no me conoces y dudo que ya tengas ganas de que esté bajo tierra - escuche su risa, reconozco que tiene una risa contagiosa así que sonreí un poco- Solo me pareciste interesante, pero ahora que te miro, efectivamente, eres una chica como otra.

Pero... ¿esta quien se ha pensado que es para decirme eso? tenía que controlar mi ira y mi mal carácter, solo solté una pequeña risa mirando a los dos enanos jugar y corretear para luego volver a mirarle 

-Si tanto soy como el resto, ¿Cómo es que me has analizado de arriba abajo? Es más, perdón alteza por no ser de su gusto, sabe? hay muchas más mozas por allá que pueden caer a sus pies, no desperdicie su tiempo soy demasiado para usted - ya está dicho, ella me miraba mientras seguía sonriendo, parece que le divirtió pero yo me estaba cagando en todo por su comentario, nadie me va hacer de menos- ¿Ves? - alzó una ceja mordiendo un poco su labio para luego volver a sonreír- eres interesante, y seguro que caes a mis pies en tan solo 5 minutos que esté conmigo en cualquier lugar - se acercó a mi, sus ojos cambiaron a un color llamativo mientras notaba su respiración más cerca sonrío, y a mi me dio un no se qué de esos en la tripa, mordí un poco mi labio pero me aparte teniendo un poco de mente fría pero por dentro ardía y no sabía porque- Ni en tus mejores sueños - sonreí cogiendo al enano y saliendo de allí.

¡Porelamordediosymimadre! Pero que ha sido eso? mira que he tenido parejas, rolletes de una noche, encuentros, pero diosito no sé que tiene que me ha removido hasta lo que no sabía que se podía remover, no, Van, no, no puedes perder la cabeza por nadie más así, mente y cabeza fría. 

Llegué a casa y resoplé aliviada me senté en el suelo, necesitaba muchísimo frío, cerraba los ojos y la veía a ella, una chica mucho más alta que yo, morena con el pelo oscuro y esos ojos.....¡bffffff! ya, por favor, Van ... 

Mi móvil sonó de repente era Anne, cogí la llamada

-¿Que hace la personita más bonita del mundo mundial? - Anne tan exagerada como siempre-

-¿Que quieres ahora? - me puse el móvil cogido con el hombro y apegado a la oreja mientras me cambiaba para darme una ducha fría que era más que necesaria-

- Prepara las maletas porque te vienes a Chicago a ayudarme a elegir el vestido de novia perfecto y tu vestido de dama de honor, no puedes decirme que no, los billetes ya fueron cogidos - escuche una risotada de ella al otro lado del teléfono-

-¿¡Qué, que?! Por que lo hiciste sin consultármelo? - me quedé petrificada con los pantalones en la mano- 

-Si te lo hubiera dicho te habrías negado, además esta Rebeca para cuidar a Thor - resoplé, esta claro que ella si sabe como planearlo todo... no podía negarme, me tiene bien cogida, entonces accedí me dijo la hora y colgó.

Ayyy........ diosito donde me he metido? bueno... donde me han metido.....  

735 millasStories to obsess over. Discover now