No se como es que ahora me encuentro en un bar a varias horas de mi casa, ni mucho menos el por que es que estoy tan relajado y tranquilo escuchando las quejas de mi colega de trabajo quien parece mas que nada entretenido en jugar con los hielos de su bebida que en hablar coherente; aunque claro es más que obvio (para mi) que es una simple treta para que comience a hablar, después del todo esta es su intensión principal para haberme alejado del bar en donde trabajamos, en el cual siempre somos observados, ya sea por nuestro aburrido jefe que nos ve solo como objetos lucrativos más que como humanos...
Bueno, la parte de humanos solo se aplica a mi en estos momentos, después del todo Yasin no es lo que pudiese decir como un ser normal, el pertenece como casi todas las personas que he conocido en mi vida, a la parte sobrenatural de este mundo.
Si, el maravilloso baterista del ex grupo Jingoku tiene una extraña fijación para conseguir amistades que no son humanas. (Risas)
Aunque eso no es algo que en estos momentos me importe, nunca me importo y creo que ya es demasiado tarde para darle importancia, humanos, demonios, vampiros, seres extraños que no se como llamarlos, a cada uno de ellos los he conocido y he conversado, ya sea sirviéndoles su bebida favorita o simplemente ofreciendo mi sangre como aperitivo para los seres de la noche.
Una sonrisa se forma en mis labios, sé que he estado siendo mas que imprudente al ofrecer mi sangre y carne al mejor postor, pero es que simplemente no tengo nada que perder ya, mis amigos (o al menos uno de ellos) han desaparecido o simplemente no desean saber nada de mi después de haber arruinado gran parte de su vida por una estúpida obsesión.
- Deja de sonreír como un idiota y dime que es lo que te sucede Kasai... hoy en el trabajo has sido un incompetente, tienes demasiada suerte de que el jefe sea demasiado condescendiente contigo.- Habla con ese extraño acento proveniente de las lejanas tierras de arabia.
-¿Eh?, no me pasa nada Yasin, simplemente me hace gracia que seas tu el que pague los tragos de esta noche teniendo en cuenta de que por tu culpa el jefe se haya quedado sin su famosa colección de vinos...- Le respondo con tranquilidad, intentado de esta manera desviar el tema, no es algo de lo que en verdad desee hablar no ahora que mi cabeza es un desastre.
Un rápido movimiento por parte de él y me encuentro frente a su rostro sin la menor oportunidad de escapar a esos ojos dorados, debido que me tiene sujeto por el rostro.
Mi mano tiembla provocando que los hielos de mi bebida choquen entre si, había sido todo tan rápido que aun sostenía, aquel vaso lleno de vodka. Odio cuando aquel imprudente demonio me toma por sorpresa, odio que intente averiguar lo que provoca que mi mente se encuentre cubierta por una espesa niebla y que mi corazón duela.
- No has respondido a mi pregunta... sino deseas pasarla mal de nuevo es mejor que la contestes ahora mismo.- Una de sus manos aprieta mi rostro un poco en advertencia a lo que podría desatar sino me sinceraba. - Odio esa maldita sonrisa de póker que tienes pintada en la cara... ¿nunca vas a ser sincero conmigo?, ¿desconfías de mi a pesar de que con otros te ofreces cual puta callejera?
- ¡No me he acostado con nadie desde hace meses! .- Alzo la voz llamando la atención de un par de clientes que sonríen ante el drama que hemos montado.- Solo ofrezco mi sangre al mejor postor... no tengo nada mas que perder... no tengo amigos... ellos me han dejado por que simplemente soy un desastre y error en sus vidas....- Digo esto ultimo más bajo en un intento por que mi voz no se quiebre y me vea más patético de lo que seguro me veo.
Su mano cede ante mi respuesta y rápidamente me suelta, momento que aprovecho para desviar mi mirada en el único objeto que sostengo, no quiero que me vea en ese estado, no quiero que nadie descubra la verdadera faz de Ren Kasai.
- No digas que no tienes amigos, hace tiempo me dijiste que habías conocido a alguien, incluso esa noche en el bar lucias revitalizado y podría jurar que incluso feliz... verdaderamente feliz... ¿Qué sucedió?- Esa pregunta, no de nuevo.
- No quiero estropearlo...tengo miedo de estropear mi amistad con él... ¿lo entiendes?, no quiero hacer algo imprudente que termine alejándolo... no soportaría el quedarme de nuevo solo... soy tan patético... - Una sonrisa amarga adorna mi rostro.
Solo escucho un suspiro de mi acompañante y como acaricia mi mejilla antes de subir y dejar su mano en mi cabeza.
- Nunca sabrás sino lo intentas... ¿no eres tu el que siempre le dice eso a los clientes?, "no abandones tus sueños" - Susurra a mi oído, algo que me provoca un escalofrió, maldito Yasin, odio que haga eso.
- ¿Por qué estas tan interesado en ello? – Le contrataco con una pregunta.- ¿Acaso es una apuesta que todos los del bar tienen? - Me levanto de mi lugar y me dispongo a salir del aquel bar dejando atrás a mi compañero, quien me intercepta en la salida de este mismo.
- No eres una apuesta Ren...- Me responde sin soltar mi brazo, Yasin a cada minuto que pasa más le odio por intentar saber más.
- Ya... ¿entonces que soy?, ¿un entretenimiento más? - Le enfrento, no puedo hacer más que eso, soy solo un humano, nada más.
- Tu sabes lo que quiero de ti... - Siento un escalofrió al sentir esa penetrante mirada sobre mi cuello.- So...solo fue una vez... y lo hice por que te encontrabas mal... no por otra cosa, no quiero ningún tipo de relación contigo mas que de colegas.
- Oh, pero yo no deseo eso.... Has un contrato conmigo Ren... no pediré tu alma solo un poco de esa sangre tan deliciosa que posees y que es tan codiciada por los seres de la oscuridad... si lo haces, prometo que volverás a ser feliz y nadie te dejara solo, todo lo que desees te será concedido... no mas inseguridades... no más temores... solo felicidad.
- ¡NO! – Grito con todas mis fuerzas antes de soltarme. - ¡No deseo nada de eso!, solo quiero que seas mi amigo y nada más, no quiero que me veas como comida, ni mucho menos como un objeto.- Mis manos tiemblan, todo mi cuerpo lo hace y no es precisamente por el terrible frio que hace en la calle.- Yo mismo creare mi felicidad, trazare mi destino, no serás tu ni nadie quien me ayude, ¡entiéndelo!, no soy como esos humanos que todas las noches devoras antes de ir a trabajar, no soy tan débil; por algo es que trabajo en ese lugar, toda mi vida he vivido viéndolos a todos los de tu clase, no voy a temerles de la noche a la mañana por tu causa,¡ ¿con quien crees que hablas eh?! – le encaro por completo. – No tientes tu suerte Yasin.- le advierto, pero todo aquel discurso se va por la borda al escuchar aquella escalofriante risa.
- No voy a permitir que las cosas terminen así Ren, sino es por las buenas será por las malas, te lo advertí por que me agradas, pero tu me has orillado a hacerlo de esta forma... - Acorto la distancia que existía entre ambos, me tomo por el cuello cortándome el aire lo suficiente para que no pudiese gritar, es la segunda vez en meses que sentía miedo, ¿iba a morir en un callejón cual perro callejero?, no... eso no.
La fuerza en su mano cede solo un poco para pegarme a la sucia pared de ladrillo de aquella callejuela, solo para exponer mi cuello y arrancar aquella cruz que había sido el ultimo regalo que recibí de Yuurei. Sus dientes se clavan sin más en mi piel desgarrándola, arrancándome un grito de dolor, las mordidas de los demonios no son como las de los vampiros, no son para nada placenteras, son sumamente dolorosas y crueles como ellos. Solo puedo escuchar como es que succiona una gran cantidad de sangre antes de soltarme y dejar que caiga al suelo como una muñeca rota, intento verle, pero solo consigo divisar su silueta entre la oscuridad, mas puedo escuchar como se arrodilla frente a mi y con la sangre que aun emana de mi cuello traza algo sobre mi piel o al menos eso es lo que puedo sentir que hacia.
- Con esta marca te vinculo a mi Ren Kasai, serás mi sombra y la fuente de mi fuerza.-
Esas fueron las últimas palabras que pude escuchar antes de perder la conciencia.
Sabía que mi vida no seria la misma a partir de esos momentos.
