I
No sabes cuánto duele escribir OK. Tu solo lees OK, yo repaso en mi mente todo lo que quiero decir. Quiero decirte que has puesto la barra muy alta, que eres el nuevo estándar. Esta sensación es atemporal, es nueva pero sé que perdurará. Cada cierto tiempo hago mi propio balance e intento aprender de mis errores. Pero pareces una auditoría. Me haces investigar cada departamento buscando fallas. No quiero que las encuentres, pero las tengo. Esto no es normal en mi, siempre pienso que tengo todo planificado y me haces llegar a un punto en que se me olvida hasta dormir. Esta es la única forma que encuentro de no implosionar. Tanto tiempo buscando nuevas formas de tocarme, nuevos instrumentos de placer, cuando el verdadero placer proviene del cerebro. Así como el clítoris canaliza las sensaciones del cerebro, estas palabras canalizan todo lo que podría demostrarte y no puedo. O no quiero, ya ni sé lo que quiero. Todo OK?
II
Lo que vemos es la idea de una persona. Uno se va construyendo un muro, escaño a escaño. Dichosos los que no necesitan muchos andamios para hacerlo cada vez más alto y difícil de escalar. Yo ya no discerno entre cuando soy yo o es mi muro quien habla. Al menos así era hasta que nos leímos. Empecé a asomarme poco a poco por encima de la cima y veía algo nuevo. Vi tantas posibilidades que me hicieron cuestionarme por qué desperdicié tanto tiempo construyendo semejante edificación. Vi que el tuyo era tan atractivo, tan liberador, tan diferente al mío, que me dejé llevar.
Dejé mi muro atrás y me lancé a correr. De lejos se ve imponente. Que estupidez la mía pensar que yo podría derrumbarlo, si tu has hecho una tarea arquitectónica magnífica. No encuentro grietas por dónde entrar. A veces me convenzo de que no quiero entrar, de que me siento tan bien escalando ese muro infinito que es mejor quedarse ahí. Después de todo eso fue lo que me hizo salir y ver la luz después de tanto tiempo escondiéndome de la realidad. Tu te sientes cómodo así y yo no te quiero de otra forma.
Estuve consultando con mi muro ya lejano e inservible y coincidimos en que el tuyo es el único que quiero mostrar. Este nuevo yo, que me has otorgado sin querer, es libre, por irónico que suene. Si quieres te ayudo a hacerlo más alto, así yo tendría siempre algo por descubrir, eso me obsesiona. Tú de un lado y yo de otro, alimentándome de tus ideas. Solo un demócrata como tú puede ser el autor de separatista escultura. Entiendo que no quieras que los federados te penetren con sus ideales falsos de libertad.
Nunca nos veremos. Estoy destinada a ver eternamente esta idea embriagadora de ti. Ya hice las paces con eso. Después de todo, cuánto daño puede hacer una idea?
III
La idea de que detrás de ese muro hay alguien totalmente diferente e igual de exquisito es tan llamativa como espeluznante. Tengo miedo de descubrirlo y decepcionarme, de encontrar un desconocido, un ente tan ensimismado que no recuerde quién es. Pero el ser humano, inconforme por naturaleza, quiere saber más. Quiero saberlo todo, no me conformo con saber que no estoy descubriendo todo tu potencial. Estoy en una constante dicotomía entre la cordura y el deseo.
Cordura para no morir en el intento. Para cuidarme de ti y de tus demonios. No sé si son compatibles con los míos o entrarán en una guerra constante. Ambos sabemos lo mal que puede terminar, por eso sigo escalando cuidando donde piso. Cordura para evitar añadir páginas a mi repertorio de amores vacíos. Después de cada decepción uno se vuelve mas reticente a entregarse pensando que es lo mejor para el alma. Uno piensa que así estará mejor y que esas heridas no valen la pena. Cordura de ti.
Deseo de ver hasta dónde podemos llegar. De no encontrar nunca un final a este intercambio de pensamientos obscenos. Sentir placer solo de leer, de imaginar, de crear un mundo solo para nuestra imaginación. Deseo de lograr cruzar y encontrar un paraíso fiscal para guardar todas las sensaciones que he robado a lo largo de la vida a personas que no las merecían. Ofrecerte la parte de mi que siempre escondo. Explotar cada minuto contigo como si fuera el último. Deseos de ti.
IV
La realidad es que todo no esta OK, pero no acabas de entender que no se trata de eso. Se trata de sentir algo real, nuevo. Algo que duela sin herir, que excite sin tocar, que dure siendo efímero. Me has hecho darme cuenta de quien soy y lo que quiero. Ya no tengo ideas sobre quien soy, solo soy. Este es el mayor balance de mi vida. Muchas cosas deberán mejorarse y algunas hasta erradicarse. Pero todo viene tan claro a mi mente ahora. Entiendo cosas que hasta hace poco eran enigmas sin resolver, que me atormentaban y no me dejaban ser yo.
Estas heridas que infestaste no son tuyas. Son cortes que me hago a propósito porque cada uno me recuerda a ti, y tú me recuerdas a mi. Tu paso por ellas ha dejado una capa de inmunidad más resistente. Las tuyas aún no se ven, ni dolerán tanto como imaginas. En su momento las sentiré doliendo, pero estarán ahí con un propósito y las aceptaré, como acepto la imposibilidad de nuestros territorios firmando la paz. Me has enseñado tanto en tan poco tiempo. Déjame devolverte el favor. Quiero que te des cuenta de que no hay muro, fue todo una ilusión.
Tu muro eres tú y es exquisito. Tú lo has construido con los pedazos de ti que aceptas, pero sabes que los tormentos y fantasmas han servido de base. Los cimientos que le hiciste son tan puros y reales que se hace imposible de derrumbar. Inconscientemente le has dado forma como único conoces, siendo tú mismo. Ahora solo falta que lo aceptes, como lo acepté yo, y que lo ames, como yo podría amarlo. Si lo haces te prometo que todo estará OK.
YOU ARE READING
Bitácora
PoetryAyer estrella, hoy explosión, mañana vacío. Así nos va en el amor, en la vida. Intento explicarme lo que no me convence, a veces sin éxito. Un día dolió tanto que construí muros infinitos. Poco a poco se van cayendo y mis letras lo cuentan.
