En aquella noche corría un agradable viento, propio de las noches veraniegas de la zona en la que habitaban. Toda la casa estaba en total penumbras mientras todos los niños y chicos dormían plácidamente en sus respectivas camas.
Los días, a medida que pasaban se volvían algo agotadores y cada vez más desesperanzadores, cuando los grupos de los chicos mayores se organizaban muy temprano por las mañanas preparando los itinerarios de búsqueda alrededor del mundo. Ya llevaban casi dos años sin parar aquel ritmo, entre sus estudios, actividades, incluso trabajos y las salidas de búsqueda.
Todos los días salían grupos distintos, turnándose para no dejar de lado sus deberes y momentos de esparcimiento. Los mayores no permitirían que los más pequeños se privaran de aquellos privilegios cuando por fin se los podían permitir de forma libre y sin miedo.
Los días se volvían iguales y angustiantes, por la tardes llegaban los grupos a casa por fin, después de un largo día recorriendo en lo posible cada rincón del vasto planeta, ante las miradas decepcionadas de los niños que esperaban pacientemente en casa, esperando finalmente una buena noticia. Pero no era así, día tras día, rostros decepcionados, hartos, cansados, agobiados se volvían más constantes y comunes.
Aquella noche, sólo de una habitación se veía la luz encendida, sólo una persona no era capaz de conciliar el sueño. Permanecía sentado, en su escritorio con la mirada perdida sobre un montón de hojas.
Su voz tembló, suspiró pesado y enterró su rostro en las hojas, frustrado mientras se revolvía su blanco cabello, con desesperación.
-Maldita sea... no puedo creer que casi han pasado dos años desde que llegamos a este mundo y tú... no estás en ningún lado Emma-dijo, angustioso-¿A dónde te fuiste?-preguntó al aire, a la luna, a lo que sea que pudiera responderle.
Volvió a tomar el lápiz, lo apretó con fuerza y continuó escribiendo aquellas de las muchas cartas que escribía en sus noches de soledad, donde se permitía ser débil y frágil.
"Querida Emma ¿Dónde estás hoy? ¿Qué has hecho? ¿Has comido bien? ¿No te has herido haciendo locuras?
Contéstame Emma, sea donde sea que estés.
Ya han pasado 2 años desde que estamos aquí.
Todo ha ido bien, como te he contado antes, los niños lo han pasado bien, se han adaptado bien, son felices, pero te extrañan mucho.
Y con los chicos ya estamos completamente sanos de las convulsiones, ya no hay rastro de dolores ni nada, conseguimos el antídoto.
Pese a todo, hemos estamos bien, ha sido divertida esta nueva vida, hemos conocido muchas cosas geniales que sé que te gustaran mucho, hemos conocido el mundo, a personas, y lo más importante es que estamos seguros, ya no huimos de los demonios, ya no corremos ese peligro de perder a alguien querido de una forma terrible en cualquier momento.
Y todo eso es gracias a ti Emma, por que tú nos diste todo esto.
Pero....
Un par de lágrimas cayeron al papel, manchando y esparciendo levemente la tinta de las letras. Su mano tembló, dejó de escribir.
-Pero... tú no estás aquí...-sollozó, mientras arrugaba la hoja con frustración- Tu no estás... ese día en la playa, cuando llegamos, ¡Tu no estabas! ¿Por qué? ¿Cómo es posible? ¿Cómo pude descuidarme tanto maldita sea!? ¿Cómo permití que....?-suspiró, tembloroso.
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Las cuatro estaciones (Noremma)
Fanfiction"Todo cambia y nada permanece. Y no habría belleza, ni danza, ni movimiento si las estaciones no alborotaran los colores y el follaje de los arboles no se desprendiera amarillo en el atardecer." GIOCONDA BELLI Pequeña cadena one-shots Noremma para e...
