Reflexiones

18 2 0
                                        

Vete a la mierda. Es decir, sí, que te vayas mucho a la mierda, no sé ni por qué hago todo lo que hago por ti. ¡Ni siquiera te importa! Sigues pretendiendo que soy ingenua e inútil, puesta en el ojo de la tormenta, la crítica y el chisme. Nadie de ellos ha perdido la oportunidad de acribillarme a mi espalda y en vez de defenderme, me atacas. Yo no te pedí jamás que hicieras eso y cuando te dije que no lo hicieras me llamaste mal agradecida de mierda. Me lo gritaste por teléfono y me hiciste sentir pésimo. No sé por qué me molesto en escribirte, en hacerte caso, en humillarme para que me patees con tu actitud de mierda. Me metí en el infierno para darte gusto, para que te sintieras grande, para que tu ego se siga inflando y me sigues creyendo estúpida, ingenua y que no noto nada. Puedes negarle al mundo, a los demás e inclusive negarmelo para que yo quede como la loca psicópata que se inventa cosas. Todas palabras tuyas, todas las que has vomitado en una sarta de improperios camuflados como "consejos".

¿Qué carajo pretendes al llevarme a donde estás para torturarme con tu forma de ser? Eres un perfecto imbécil. El imbécil que se hace amar de la gente... Mírate. Egoísta, narcisista, manipulador y mentiroso, el conjunto perfecto para un novio que parece más un maniquí de tienda que un ser humano pensante. Te ofende que te diga las cosas pero ni siquiera prestas un ápice de atención, sólo te concentras en que no se dañe tu imagen perfecta de hombre ideal que hace babear a una tropa de mujeres locas por ti. No te puedo juzgar porque te pones a la defensiva, sólo esperando a que yo calle, acepte, celebre y magnifique tu "generosidad". Si me estuvieses haciendo un favor, tu trato no sería diferente hacia mí. ¿Tanto te cuesta tratarme como si fuera una más de ellos en vez de verme como si estuvieses tratando con un pedazo de mierda?
Podrás enojarte, maldecir si quieres, decir "es que yo con la desconfianza no voy y si tanto te parece malo estar conmigo, ¿por qué no dejamos esto así y sigues tu vida?".

Quisiera recordarte que aquél 25 de diciembre me lloraste rogando que no te abandonara ni te dejara... ¿Qué clase de manipulación es esa? Ah sí, yo lloré también y me volví añicos la mente esa noche tratando de idear una maldita forma de estar pendiente de ti. Y lo lograste. He estado ahí soportandote todo el maldito tiempo. Es más temor que amor, pero soy como ciertas personas que desarrollaron síndrome de Estocolmo: me enamoré de mi manipulador, de la persona que más me ha lastimado y que por alguna maldita razón me genera un aterrador pánico abandonar. No sé ni quién eres. Un reverendo enigma, una droga nociva, un vicio que no puedo dejar. Pareciera adicta a la cocaína, con la única diferencia que me hice adicta a una persona. ¿Te has preguntado alguna vez en tu vida qué es lo que las mujeres buscan de ti? ¿Será el sexo? ¿Amor? ¿Algo inexplicable e indescriptible que no se puede poner en palabras?

He huido de ti y te he dejado el camino libre. ¿Por qué putas vuelves? ¿Qué mierda es lo que quieres de mí? No tengo nada qué ofrecerte, nada bueno qué darte, pero sí te he ayudado con dinero y cosas. Supongamos que es el dinero y la ayuda. Probablemente ames mi generosidad, no mi cuerpo, no mi vida, no mis enredos emocionales, no mi persona. Te empeñas en rechazar cualquier forma de opinión que te diga o que te dé; rechazas mis teorías y me aplastas en tu sabiduría destructiva. Eres veneno, un veneno amargo, doloroso, nocivo y tóxico. ¿Cuántas veces nos hemos destruido mutuamente? Supongo que antes de conocerme ya estabas dañado y necesitabas un catalizador para seguir siendo destructivo y cuando llegué a tu vida, se esparció por tu mente y por tu alma, haciendo que todo aquello que alguna vez creí que era bueno se había podrido por mi culpa. Corrección: no fue mi culpa. De lo único que me siento culpable y me arrepiento fue haberte vuelto a aceptar una y mil veces, de haberme enamorado de ti, de sentir todo esto que siento y que no sé como sacármelo de mi sistema, no sé ya cómo vivir sin tu amor tan extraño, tan nocivo, tan venenoso, tan mortal, tan tóxico, tan difícil de digerir. Eres guapo, gordo, pero guapo y las traes locas...

Lo único que yo siempre quise para mi vida era que me eligieras por encima de las demás y me presumieras al mundo, pero, ¿sabes qué? Ya no puedo exigirte algo que no podrás hacer jamás en tu vida. Los planes que tenía pensados para ambos se me van como el agua entre las manos. No queda nada, es decir, volví al año 2010. El dejavú maldito que me recordó que ya estaba quebrada, rota, mal, sin ganas de vivir y me lo dijiste "no sirves para amar ni ser amada"... Lo bueno es que ya lo supe, lo descubrí años después de que me destruiste, me acabaste y me lastimaste. Todo el tiempo lo haces. Pensé que habías cambiado, que nuestra relación sería tan genial como lo eres tú. Pensé que podría volver a confiar en ti, ah sí, claro que lo hice hasta que te vi otra vez esconderte en el teléfono, comentarle una foto a otra persona que no era yo, pero no puedo reclamarte que no hables con más personas porque es tu espacio, pero no que te la pases hablando con todo el jodido mundo menos conmigo. Soy la perfecta desconocida para ti que es el grano en el culo de tu vida, como si quisieras que la gente no sepa quien soy. Bueno, qué triste es que la gente no sepa que soy tu "novia", si es que así puedo autodenominarme. Qué triste. Yo sí te elegí, te presumí, te mostré en redes, la gente medio supo de ti, pero como todo lo demás... Tus fantasmas, tus demonios y tus chicas vienen a asediarme. Pareces un político que se esconde de todo el mundo y no quieres que nadie sepa de ti. Me pregunto: ¿qué escondes? ¿Qué es eso tan misterioso que la gente no debería saber de ti? ¿Eres así de importante, valioso y superpoderoso que temes que la gente te destruya?

Tú no eres el único que guarda secretos, yo lo he hecho y la verdad sería tan capaz de contarte todo lo que he ocultado de mí persona pero como la confianza entre nosotros no es recíproca, prefiero enterrar mis secretos en lo más profundo de mi corazón para que cuando las sepas no me juzgues. Porque así eres tú, el juez implacable y el verdugo, verdugo para quienes caen en tu trampa y benevolente para quienes quieres que sean buenos contigo. De todas esas cosas que medio sé de ti (que ya ni sé si son ciertas o no), me cuesta reconocer que me encantaba todo eso que finges ser. Hasta en el sexo. Que ya ni siquiera hay sexo. Eso se puede arreglar, me compro un dildo y listo. Lo soluciono, pero un dildo no me da el calor y la seguridad falsa que sentía a tu lado. Podría encontrar otros brazos que me dieran ese calor y esa seguridad y ese amor que ya no encuentro en los tuyos, pero ni siquiera existe ser humano que pueda llenar el lugar que dejas ahí. El amor, la luz que proyectaba cuando estaba contigo se apagó, la llama se está extinguiendo y estos demonios amenazan con salir a destruir todo a su paso, inclusive si eres tú el que se interpone. Quiero huir otra vez, irme, perderme, safarme de tus cadenas, gritarte todo lo que me guardo dentro para no vociferar el odio que siento también hacia ti. Te odio por hacerme sentir miserable, insegura, rota y destrozada. Te odio por haberme dejado de lado, por elegir a otras por encima de mi. Te odio por ser tan condescendiente con otros y por tratarme diferente. Te odio por esa actitud de mierda, te odio infinitamente por tratarme mal, por hundirme en la depresión y no dejar que te ame bien. Te odio mucho más por quitarme la seguridad y el coraje que sentía años atrás. Te odio demasiado, te odio de aquí a la luna y de vuelta. Te odio por no dejarme amarte como soy. Te odio por rechazarme, por abandonarme todas las veces que lo has hecho y te odio porque no puedo olvidarte. Pero por más que te odie, no puedo dejar de amarte.
¿Por qué te amo si te odio también?

Sobrecarga De Sentimientos Negativos. Stories to obsess over. Discover now