Frente al amanecer me encuentro reflexionando y cuestionándome sobre mi propia existencia. Lo sé, es raro. Muchos me dirían que los amaneceres son solo cosa de una noche larga de fiesta y que están ahí para recordarte lo bien que te la pasaste. Escucho los murmullos de Alicia que acarician mis oídos pero éstos no llegan a consumarse en palabras. Mi mirada fija en los destellos solares no puede voltear a ningún otro lado haciendo que mi pupila, ya deslumbrada, llegara a su tamaño más pequeño.
Me considero una persona pensativa, tanto, que se puede perder en su propio mundo de ideas. Mi mente adquiere un poder inexplicable que hace que mis pensamientos se apoderen de mi cuerpo quedando en un estado de irrealidad. No pasa tan seguido, solamente cuando me detengo a analizar cada detalle. Me pasa cuando leo, cuando escribo, cuando me encuentro a punto de embocar la pelota en el hoyo jugando golf, cuando preparo café, cuando miro por la ventana...
Soy una persona algo solitaria. No en el sentido de la soledad en sí misma si no que al entrar en este estado de alienación mental no pienso en nada más que en mi propia existencia. Nunca nadie ha podido descifrar lo que pasa aquí dentro, lo entienden como un estado de aburrimiento o desinterés pero es todo lo contrario. La única persona que ha llegado a comprender un poco sobre lo que pasa en mi mente es Alicia, mi hermana. Sin embargo, no tengo claro si es porque llevamos la misma sangre o porque no tiene otra opción.
Siempre me pasan de largo, ignoran lo que digo y recibo risas irritantes cuando intento encajar. No es que me importe, ya caí en la costumbre, pero supongo que toda persona necesita cierta interacción con las personas que le rodean, ¿no? El problema es que las personas que me rodean son superficiales, no aprecian la vida en un plano profundo. Nunca se han cuestionado por qué sale el sol o por qué la lluvia produce melancolía. Solo piensan en la ropa que llevan puesta, en la fiesta que habrá y en los rumores mundanos que circulan en la universidad.
Nadie está consiente de su propio intelecto, dan por hecho su funcionamiento sin cuestionarse cómo es que lo hace. Si tuvieran presente la capacidad de éste, serían inmortales. Tendrían el poder de sumergirse en realidades maravillosas y de crear conexiones irrompibles con las personas, pero le tienen miedo al éxito, supongo.
Mientras pienso todo esto, siento una extraña presencia. Un intruso que se apodera de mis pensamientos. Es algo bizarro, como si éste supiera lo que voy a decir o como lo voy a decir... ¿Quién eres? ¿Y por qué tienes tanta facilidad para comprender lo que digo? ¿Acaso eres de las pocas personas como Alicia que me entienden cuando divago en mis cavilaciones? No llevas mucho tiempo aquí y ya me agradas, se notan los destellos de intelecto que emiten esos ojos. Quizá seamos personas parecidas, ambas sumergidas en mundos fantasiosos, reflexionando cada detalle que pasa frente a nuestra mirada... Hablando de miradas, la tuya es distinta a las demás. Es una mirada atenta y cautivadora.
Pero no te vayas, por favor.
Quédate.
Apenas empiezo a descifrarte.
¡Espera!..
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Miradas Inmarcesibles
Non-FictionMientras acompañamos al personaje principal a descifrar su turbulento pasado, nos centramos en sus intentos de romper la cuarta pared al mismo tiempo que descifra su posición en la historia. ¿Su vida depende de las palabras o las palabras de su vida...
