Estaba todo tan oscuro,
y yo tan confundida,
que me asusté cuando el primer rayo de sol revolucionó mi mundo,
y decidí entregarte mi vida.
Corrí mirando lejos;
escapaba del miedo,
me perseguía.
Noté como acariciabas mis complejos,
y me equivoqué al convencerme de que no te quería.
Yo solo llovía,
pero tú luz creó mi mejor día.
Tu solo reías,
y me di cuenta de que no lo sentías;
sólo fingías,
para verme feliz hasta cuando el sol no brilla.
Bajo una tormenta decido esclavizar mi poesía;
no quiero odiar y regalarte mis días,
prefiero desnudarme,
y ofrecerte mi energía.
De ese modo te das cuenta de que la luna es mía,
luz emanadora en un cielo triste y sin ganas de ver un nuevo día.
De ese modo te das cuenta de que te mentía,
desde el primer momento,
se que eres la "luz" de mi vida.
