La muerte de Kushina trajo consigo mas de un problema para Minato, la enorme cuenta por pagar en el hospital y la crianza de sus hijos eran una de ellas, y que lo echaran de su trabajo tampoco le ayudaba en nada, así que no había tenido de otra mas...
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Minato suspiro y masajeo su cuello, le dolía horrores, ser Barman era muy difícil, después de todo no era solo mezclar tragos y ponerles un extraño, bonito o extravagante nombre, también implicaba escuchar los dilemas y crisis de ciertas personas, como le ocurría justo ahora con uno de los clientes, era viernes en la noche y la discoteca estaba a reventar de gente, de todas las clases y todos los colores.
Y sentado en la barra había un tipo despechado que afortunadamente estaba ahogando sus ganas de matar al amante de su esposa en alcohol, claro, acompañado de un hermoso ensayo dedicado a insultar a la mujer, realmente desearía no poder recordar esas palabras para mañana. Aunque de igual forma, ese tipo no podía esperar que su esposa le fuese muy fiel, después de todo, ella solo tenía veinte años, y el cincuenta, claramente esa chica estaba con él por el dinero que debía de poseer.
Pero su cliente se estaba excediendo con la bebida, había ingerido tanto alcohol que sus palabras simplemente ya no coordinaban, y ni siquiera podía levantar el vaso sin votar algo del trago que tenía servido. Ya era un despojo de ser humano. Un vagabundo se veía en mejor estado que ese tipo sinceramente.
—Señor —empezó, debía ser lo más profesional posible y evitar que ese tipo se alterará y cometiera una locura dentro de la discoteca —. Creo que ya ha bebido demasiado, tal vez debería de considerar la idea de...
—¡Usted cállese! —sus palabras se perdieron en su garganta y suspiro con pesadez, ese era de los difíciles, se preguntaba por qué no se consigo a una mujer de su misma edad —. Nooo, no meee diga que hacerrrr... ¡Otro!
El sujeto apoyo el vaso contra la barra con fuerza, tanta que a Minato le sorprendió que el vaso no se reventará. Llevaba solo un mes trabajando ahí, y en ese mes había pensado en renunciar como doscientas veces, pero no lo hacía, ¿por qué?, la paga era buena, y solo debía trabajar de noche como Barman, y porque no pudo conseguir trabajo en otro sitio, y necesitaba ese dinero tanto como el oxígeno. Así que solo le quedaba poder convencer a ese tipo que dejara de beber, le diera como fuera su dirección, para que él pudiera meterlo a un taxi que lo lleve sano y salvo a su casa.
—Señor por favor, ya no puede beber más, le pido que me de la dirección de su casa para que un taxi lo llevé —esa sin duda alguna era de las partes que más aborrecía de su trabajo, se sentía como una especie de psicólogo con malos estudios que tuvo que comprar su diploma —. Señor, no le daré más trago, así como ninguno de mis compañeros lo hará —le aseguró, cuando el tipo alzó frente a su rostro el vaso de whisky, ya ni podía decir lo que quería, y seguía empecinado en que le diera alcohol.
—¿Necesita ayuda? —giro el rostro en cuanto la voz llegó a sus oídos.
Una mirada nerviosa se instalo en sus ojos en cuando vio al joven frente a él, con sus brazos apoyados en la barra y mirándolo con atención. Sus ojos negros brillaban con fuerza resaltando entre las luces de neón del lugar, su piel blanca y su cabello negro y desordenado hacían un perfecto contraste con la discoteca.
Uchiha Sasuke era sin duda un muchacho guapo.
—No —aseguro, no quería verse patético frente a un chico menor que él, aunque lo fuese, Sasuke llevaba trabajando años en esa discoteca, la conocía como la palma de su mano, y el solo llevaba un mes ahí.
Enarco una ceja sin dejar de mirarlo, esperando a que dijera algo más.
—Lo tengo todo controlado.
Miro de reojo al tipo a su lado, se veía completamente miserable, parecía un alma condenada, sus ojos estaban perdidos, desorientados, su camisa estaba en mal estado y estaba algo manchada de whisky, su cabello era un desastre, y era seguro que ese hombre no se iba a levantar de su cama en una semana entera.
—Claro, seguro que lo tiene todo controlado —Minato asintió, aunque Sasuke había dejado de verlo a él, para ver al despechado —. ¿Seguro que no necesita ayuda? —volvió a preguntar, regresando su atención a él.
Minato evito tragar en seco y solo se concentro en no verse patético y que su voz no saliera patética.
—Seguro, lo tengo todo bajo control, puedes seguir con la tuyo.
Sasuke golpeó suavemente la mesa con una palmada antes de girarse hacía el hombre, lo miro con atención, haciéndole un escaneo visual.
—¿Qué haces?, te dije que podías irte, puedes irte —expreso nervioso, ¿por qué el chico no se iba?, no necesitaba ayuda, acababa de decirlo.
—No pude hacerlo solo —fue lo único que dijo antes de mirar al cliente borracho —. Señor, creo que ya ha bebido lo suficiente por la noche de hoy, ¿qué le parece si deja esto para mañana? —el tipo giro el rostro para verlo, ¿qué decía ese chico? —, usted ya no está en condiciones de beber, pero mañana si lo estará, y podrá regresar y beber nuevamente todo lo que desee —Sasuke tomo el vaso de las manos del hombre y lo hizo a un lado. Minato miro atónito como el pelinegro estaba consiguiendo con extrema facilidad algo que el no había podido hacer. Era humillante —. Sacaré su teléfono de su bolsillo y llamaré a su contacto de emergencia para que venga por usted, no es prudente que maneje en tales condiciones de embriaguez —se acercó con cuidado hasta el hombre, nunca se sabía cuándo podían ponerse violentos de un momento a otro, metió su mano en el bolsillo delantero y saco un teléfono y una cartera, de dónde saco una tarjeta de crédito y se lo extendió a Minato —. Cobre lo que el señor consumió, yo llamaré para que lo busquen.
Minato recibió la tarjeta de crédito, mirando atónito, sin creer lo que ocurría, ¿cómo demonios ese chico conseguía hacer eso y él no?, sus ojos no se apartaron de Sasuke, quien ya tenía el teléfono del hombre pegado a su oreja haciendo la llamada. Cobro el dinero y le regreso la tarjeta a Sasuke quien al cabo de un par de segundos termino la llamada.
—Bien, su hija ya viene para acá —informo, regreso la tarjeta de crédito a la cartera y después la metió en el bolsillo del hombre junto con el teléfono.
Media hora después el hombre estaba entrando en una camioneta con la ayuda de Minato y Sasuke. Ambos se quedaron de pie viendo como la camioneta se retiraba.
—¿Cómo lo hiciste?
Sasuke lo miro, sonriendo de lado y con sus ojos brillando divertidos, se giro y apoyo su mano en el hombro del mayor.
—Años de práctica, descuide dentro de poco usted también podrá hacerlo sin dificultad.
Le dio una palmada en el hombro y regreso dentro de la discoteca.
Minato se giro para verlo, con una de sus manos en su hombro, sus ojos aún expresaban sorpresa, pero estos ahora tenían un muy pequeño rastro de algo más.