Era 6 de Agosto y las clases por fin iban a empezar, empezaba a caer el sol y la penumbra caía sobre la ciudad. Había dos personas irreconocibles por la sombra afuera de un callejón.
— Empezamos mañana, sabes qué hacer ¿cierto? — Dijo la primer persona con voz misteriosa e inquietante.
— Claro, lo repetiste por los últimos 2 meses, tengo más que claro lo que tengo que hacer paso por paso. — La segunda le contestó irritada por el hecho de que no paraba de recordarle que hacer.
— Mas te vale, con un pequeño error que cometas, estás frita, lo entiendes ¿No? — Dijo el chico con cierto tono en su voz que daban escalofríos y un aura siniestra.
— Ya te lo dije, entiendo cada uno de los pasos, mejor ocúpate tu de tus asuntos, estarás en aprietos si sabe lo que tramas. — Le dijo con una risita entre dientes.
El sujeto se fue sin decir una sola palabra, dejando atrás a la persona con la que hablaba. Ya en la luz que había gracias a el alumbrado de las calles se distinguió un rostro masculino, con un cuerpo no muy marcado y de notable estatura. Mientras caminaba de regreso a su casa sonó su teléfono.
— ¿Hola? — Dijo al contestar la llamada.
— ¿No te vas a despedir de tu querida y amada compañera? Eres un maleducado. — Dijo con aire burlón, era la chica de antes.
— Déjate de estupideces y vuelve a tu casa — Dijo cortante y terminó la llamada.
— Enserio, tienes que despedirte de la gente, es descortés de tu parte que no lo hagas. — Dijo la misma voz detrás de él. Igualmente iluminada por las luces, el rostro era de una hermosa chica, con finos rasgos y ojos de un brillo azulado. Su cabello era de un tenue dorado con mechones blancos como si fuera nieve.
— ¡¿Que te pasa?! ¡¿Qué quieres que te diga para que me dejes en paz?! — Volteó desesperado e irritado por la femenina voz que resonaba en su cabeza todos los días.
— ¿Estás sordo? ¡Quiero que te despidas de mi! Te estoy haciendo un favor al hacer esto, mínimo hablemos de algo mas, mi casa está cerca de la tuya. — Siguió hablando y caminó junto a él.
— No quiero, vete, eres odiosa, molesta e irritante. — Y aceleró el paso para no estar cerca de ella.
— Jajajaja eso dolió, aun así no me iré. — Y lo abrazó de él brazo con mucha fuerza.
— ¿Y que quieres que te diga? Solo te estoy usando y lo sabes bien. — Dijo al mismo tiempo que trataba de sacar su brazo, pero intentado sin caso alguno.
— Sé que en el fondo me quieres, pero siempre tienes que aparentar ser un gruñón sin sentido del humor. — Dijo con voz dulce.
— Aunque fuera cierto ¿Qué harías? ¿Enamorarte de mí? — Contestó enseguida.
— Tal vez podría hacer mas que eso… — Le susurró al oído con voz dulce e incitadora.
— ¡¿Qu-?! ¡¿Qué acabas de decir?! — Contestó con su cara tan roja como un tomate.
— Jajajajajajajaja ¡¿Enserio te lo creíste?! ¡Eres un asqueroso! — Dijo burlándose sin parar ante la reacción de el chico.
— ¡Eso no es cierto! ¡Cualquiera habría reaccionado de esa manera! Todo es tu culpa, aunque me siento mal por la única neurona que hay en tu cerebro, se ha de sentir muy sola, o que te salva de no estar en la calle es que eres linda — Contestó el chico que seguía sonrojado por el comentario de la bella chica que era su compañera.
— ¡¿Acaso dijiste que soy estúpida y linda?! ¡Ay gracias por el cumplido! Pero déjame decirte que he ganado numerosos premios en los concursos de mi escuela. — Dijo con un aire orgulloso.
— Los premios por participación no cuentan. — Contestó mientras se borraba el sonrojamiento poco a poco.
— Ah… Entonces no tengo. — Dijo mientras reía un poco.
Siguieron caminando en silencio 3 cuadras, el silencio era incomodo y abrumador, al mismo tiempo que las luces se apagaban mientras avanzaban.
— Mi comida favorita es el curry, odio la lasaña con toda mi alma y mi animal favorito es el Panda. — Dijo la chica para romper el silencio que ya no soportaba mas.
— ¿Eso a qué viene? — Preguntó sin reparar el chico.
— Simplemente quería romper el silencio, te toca. — Le contestó amigablemente.
— Bah, eso ni siquiera me interesa, prefiero estar en silencio. — Le dijo secamente.
— ¡Ay vamos! Hemos hablado todo el verano de eso ¿Podríamos salir de esa rutina? — Preguntó la chica.
— ¿Tengo más opciones? — Preguntó el chico sabiendo ya la respuesta.
— La verdad es que tengo mas preguntas por hacer, tú decides, pero no hay escapatoria. — Le dijo al mismo tiempo que le dirigía una sincera sonrisa.
— Bueno, mi color favorito es el azul, detesto la violencia física y me gusta comer tacos mientras camino en la playa. ¿Algo más? — Dijo acelerando un poco el paso.
— La playa ya no es tan impactante como antes, al vivir en una ciudad que está al lado de el mar ya se volvió algo cotidiano. — Dijo mientras se empezaba a aburrir hablando de ello.
— Puede que tengas razón, aun así lo disfruto bastante. — Contestó en tono calmado.
— Siguiente pregunta, si pudieras estar en una isla solo con alguien, ¿Con quién sería? — Preguntó curiosa de la respuesta que vendría.
— Con una hormiga. — Dijo al instante.
— ¿Como porque una hormiga? — Preguntó la chica desconcertada.
— Si estoy con una hormiga tengo espacio y comida de sobra para mí, aparte habría silencio, paz, y tranquilidad. — Le contestó a la chica.
— Tienes un punto, pero te volverías loco si no hablaras con alguien. — Le dijo dandole un suave golpe en la cabeza.
— Oh, eso no es problema para mí, ya me acostumbré a el silencio, dudo que algo cambiaría. — Le dijo sintiendo algo de soledad dentro de sí mismo.
— Pues me tienes a mí, eso cambia el acostumbrarte al silencio. — Dijo la chica tiernamente.
— Oh, pero esto no lo hago por gusto. — Dijo tajante.
— Eso es lo que dices, pero yo sé que me quieres mucho, seguro si me quieres. — Dijo la chica después de el comentario.
— Tal vez tengas razón, tal vez no, aun así, eres muy irritante. — Le contestó enseguida.
— ¡Linda! ¡Hora de cenar! — Gritó una señora a lo lejos asomando su cabeza en la ventana.
— ¡Ya voy mamá! — Gritó después. — Me tengo que ir, te veré mañana entonces. Pero no diré nada, te doy mi palabra, seguiré todo al pie de la letra. — Dijo dirigiéndose de nuevo al chico.
— Claro, claro, por el momento esto será un adiós a nuestros verdaderos yo. Ah, aquí está tu pago, dentro de 15 días tendrás el siguiente— Se despidió y siguió con su camino.
— Claro, mientras tu me des mi dinero, yo te ayudaré con tu asuntito y haré lo que me digas. — Le contestó la chica mientras se marchaba.
Ya llevaba rato solo, y la penumbra de la noche solo se hacía más oscura mientras avanzaba, y empezó a hablar a sí mismo en voz alta.
— Lo prometo, me prometo que lograré tenerlo sea como sea, no importa el costo. — Y siguió avanzando hasta perderse en la sombra.
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Envidia en Efectivo
Teen FictionThomas es un chico popular en el colegio, tiene buenas calificaciones y sobre todo, le gusta a Miriam y Amy, pero la atención que tenían es robada el día que Verónica entra a la escuela, lo que no sabe Thomas es que a Verónica le pagan para enamorar...
