*Son las 17:00, del 29 de Agosto del 2018.
Fueron las primeras palabras que escuché, me sentía aturdida y cuando recuperé la vista, observé muchas personas a mi alrededor.
Estaba en el vagón de un tren que viajaba a toda velocidad.
No sabía que estaba sucediendo.
-Disculpe, ¿A dónde nos dirigimos?-Pregunté.
Una mujer de apariencia elegante y amable, me contestó.
-Está es la ruta del tren que va a Hartville. Pronto llegaremos a la estación de Akron. -Añadió.
-Muchas gracias. -Contesté.
-Con gusto, linda.- Dijo.
No sabía que estaba sucediedo, ¿Hartville?, ¿Porqué iría allí?
Miré hacia abajo, allí estaban mis converse negras, traté de buscar en mi bolsa alguna cosa, que explicara la situación; Encontré un brillo labial, toallitas húmedas, mi carnet del instituto, algunos caramelos, mi billetera y mi celular.
Todo parecía muy normal, cuando encendí mi teléfono, miré la hora eran las 17:02, observé las mismas conversaciones que había tenido en la noche, en ese momento apareció un nuevo mensaje.
-Te estaré esperando en el puente.
-J.R.
-¿Quién es J.R?
En ese momento todas las personas a mí alrededor desaparecieron y todo se tornó oscuro, el tren empezó a perder el control, empecé a ver todo borroso, y me sorprendió que al mirar al frente observé una silueta alta, blanca y amenazadora que se acercaba lentamente; entre más cerca estaba más cegadora era su luz, yo sólo quería correr, pero no podía moverme.
Cuando estaba muy cerca me susurro al oído.
-¡Todos estamos hechos de tiempo!
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En ese momento desperté abruptamente y sentí que esa luz me había cegado, lentamente pude visualizar los objetos de mi cuarto.
Encendí la lamparita de mi mesa de noche, tomé mi celular y miré la hora, eran las 5: 53.
Traté de conciliar el sueño nuevamente, pero este sueño había sido muy real, aún podía sentir el desenfrenado movimiento del tren fuera de control.
Decidí levantarme, el día estaba muy frío, fui a tomar una ducha y el agua fría hizo que todo mi ser se despertara de inmediato.
Cuando volví a mí habitación, abrí las persianas de la ventana y el cielo estaba más luminoso que nunca, decidí vestirme y me dispuse bajar a desayunar.
-¡Buenos días, Scarlett! - Dijo mi padre.
-Buenos días a todos. -Contesté.
-¿Qué tal dormiste, Scar?- Dijo mi madre.
-Bien...
Aunque sabía que esos sueños estaban relacionados con Jack y la familia Carlinghton.
