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Eran las ocho de la noche, hora de cenar. Byron estaba ya sentado esperando a la invitada especial que iba a tener justo esta noche - Para su mala suerte -. Mientras esperaba a la invitada, observaba documentos y varios papeles, el trabajo de siempre, ya lo cansaba.
La mansión de Byron, era una mansión gigantesca, todas las salas estaban decoradas con una temática.. antigua, si así se podría decir. Byron era de esas épocas y le encantaba, no le iba muy bien con la nueva tecnología, ya estaba algo viejo.
Byron, fue un alfa muy temido desde siempre, contaba con 46 años, era un alfa muy egocéntrico, siempre se creía el todo poderoso y que las mujeres mueren por el, aún que eso no esta lejos de ser verdad, es serio y estricto, odia a la gente que no le obedece, y mata a cualquiera que le desagrade. A todo lugar que iba hacía a todos temblar, siempre llevaba esa aura de ser el más grande. Era temido por Omegas, Betas y hasta por Alfas, siendo el jefe de la familia
— ¿Jefe?
Byron salió de su trance y miró a su ayudante, con esa mirada de que en cualquier momento sacaría un arma y mataría a todo el mundo — ¿Que pasa? — Preguntó Byron, el ayudante solo se puso un poco nervioso, apesar de trabajar para él hace meses allí, aún seguía poniendose nervioso a la voz tan estricta de su jefe.
— La invitada ya llegó, ¿Le permito su entrada? — Preguntó el ayudante
— Si, y también diles a los cocineros que ya pueden traer la cena, estoy muriendo de hambre — Dijo Byron para luego seguir en lo que estaba, ver los papeles y documentos que tenía.
— Entendido señor- — El ayudante fue interrumpido cuando alguien azotó la puerta de la entrada del comedor fuerte.
Byron miró hacía la puerta con una mirada aterradora, ¿Quien se atrevía a hacer tremendo escándalo y azotar la puerta de esa forma? El ayudante solo se puso más nervioso, se alejo cuatro pasos de la puerta, pensaba que su jefe iba a matarlo
— ¡Hola hermano! ¡Tanto tiempo sin vernos! — Habló una mujer, con un vestido hermoso de color celeste, cabello rubio y recogido, mientras dos guardaespaldas venían detrás de ella con sus maletas
— ¡PIPER! ¿¡Como te atreves a entrar de esa forma!? — Dijo Byron levantandose de la silla y mirándola con enojo
— No seas dramático, ¡Hace mucho no nos vemos y me recibes así! — Dijo Piper fingiendo que le dolió, mientras se acercaba a su hermano para darle un abrazo
— Tu eres una dramática, ni si quiera te di permiso de entrar aún. — Dijo rechazando el abrazo de Piper y mirándola con mala cara — Haz que traigan la cena — Ordenó Byron al ayudante, que solo se había quedado quieto, a los milisegundos de que Byron le ordenó, se fue corriendo a traer la cena