Lo más importante en un omegaverse son las feromonas tanto de alfas como de omegas, como todos sabemos, el olfatearlas ayuda a saber el estado de ánimo, si están en celo e incluso si están en cinta los omegas. El detectar el aroma de éstas es de vit...
Disclaimer: Bungō Stray Dogs (文豪ストレイドッグス) es una historia de Kafka Asagiri e ilustrada por Sango Harukawa.
Los personajes no son de nuestra propiedad.
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Narrador Omnisciente
Eran los inicios de verano, como de costumbre comenzaban los días calurosos y este día no era la excepción.
Un joven de mirada marrón se hallaba recostado en su pupitre, dormitando, pues la noche anterior se había trasnochado tras hacer sus múltiples deberes escolares. Pequeñas gotas de sudor adornaban su frente a causa del clima y usaba sus antebrazos de almohada; su ondulado cabello le tapaba la vista y estaba algo húmedo.
Delante de él, otro joven de su misma edad, pero unos centímetros más pequeño, intentaba despertarlo con minúsculos golpecitos en su hombro usando su dedo índice, fallando en varios intentos. En medio de su desespero, optó por moverlo de forma brusca utilizando toda su mano.
—Hey, Dazai —sacudió con más velocidad su mano—. Despierta.
—Déjame dormir un poco más... —murmuró.
—Tienes que despertar, la clase terminó desde hace rato y tenemos que irnos a la siguiente —explicó el más pequeño.
—¿Eh?—el mencionado finalmente logró despertar con la mirada perdida y un poco confundido—. ¿Tan rápido acabó?
—Sí, pero no te diste cuenta porque estuviste en tu quinto sueño en una gran parte de la clase —refunfuñó el pelirrojo.
—Oh... Ya veo, está bien, solo déjame guardar mis cosas, ya veré en dónde conseguir lo que vimos hoy.
—Como si eso hiciera falta —respondió Chuuya mientras daba un leve golpe en el pecho del mayor con un cuaderno—. Ten mis apuntes, pero deberías dejar de desvelarte, no te sirve de nada y solo afecta tu rendimiento en clases.
Dazai se sintió aliviado tras la ayuda de su amigo, así que debía agradecerle de una forma muy peculiar, digna de él.
La mirada del castaño se enfocó en la mano del pelirrojo que aún seguía en su pecho, así que lo siguiente que hizo Dazai fue tomarla y continuar con una caricia suave.
—Muchas gracias Chuuya, lo aprecio mucho... Dime, ¿Cómo puedo compensártelo? ¿Tienes algún deseo en específico? —murmuró con una mirada pícara.
De forma inmediata el más pequeño soltó un brinquito y apartó su mano bruscamente.
—Déjate de payasadas Dazai, para la próxima no vuelvo a ayudarte —mencionó un poco molesto mientras desviaba su mirada.
Dazai lo miró por un momento para ver su reacción y se percató de que sus mejillas tenían un leve sonrojo.