Cuentan que una casa situada en lo alto de una colina, no había sido vendida, no por el precio, sino por lo q sucedió hace 20 años atrás.
Dicha casa era propiedad de los Johnson los cuales eran los de más poder económico de la ciudad, que a su vez tenían 3 hijos, dos de ellos varones uno de ellos se llamaba Kiam de unos 8 años, el otro era Chris el cual tenía 6 y también se encontraba la pequeña Paula que sólo contaba 2 años.
Casualmente viernes tenían una reunión muy importante de la empresa por lo cual no podían quedarse en casa ese fin de semana semana, antes de irse de la casa dejaron a cargo de la casa a la joven Anita, dicha muchacha tenía unos 22 años muy linda e inteligente, muy querida en la pequeña ciudad a la cual le gustaban mucho las películas de terror, misterio y suspenso.
Después de mostrarle la casa e indicarle los horarios de sus hijos y recordarle que tenia q mantener el teléfono de la casa desocupado, el matrimonio se despide y se va. Anita les dice: - no se preocupen que todo va estar bien, los niños están en buenas manos, dijo Anita con tono de seguridad
Los días fueron pasando, los niños se fueron encariñando con Anita, principalmente Paulita y todo parecía ir bien. Hasta el día de la tragedia.
Dicho día comenzó muy bien, Anita se la paso jugando con los niños hasta el atardecer, luego les preparo la cena y los preparo para que durmieran temprano ya que al día siguiente tendrían escuela. Después de revisar que todo estuviera en orden eso baja las escaleras y se dirige hacia la cocina donde prepara algunas palomitas, luego va al salón para mirar un rato en la televisión algunas de sus películas favoritas.
Unas horas más tarde suena el teléfono:
- Buenas Noches, ¿con quien desea hablar? - preguntó Anita pensando que eran los padres de los chicos.
Nadie le contestó
- Hola ¿me escucha? Hola - preguntó de nuevo pero aún no obtenía respuesta.
Siguió intentando que alguien le diera respuesta pero lo único que escuchaba era una respiración muy profunda y una risa maquiavélica. Cansada e irritada colgó el teléfono y siguió mirando la televisión pensando que sería algún gracioso.
- ¿Quien sería? ¿Será algún idiota que no tiene nada que hacer? ¿Un pervertido? - se preguntó Anita en voz alta.
El teléfono siguió sonando y sonando sin parar hasta que lo cogió nuevamente y dijo:
Si sigue voy a llamar a la poli... pero se detuvo cuando escuchó la voz de la madre de los niños que se habia quedado atónita.
- Oh disculpe, dijo Anita y siguió: todo esta bien es solo un gracioso que ha estado llamando y riendose cuando cojo el telefóno.
- ¿Y los niños? preguntó la madre que aún no tenia la voz de costumbre debido al susto.
- Estan bien ya estan durmiendo respondió Anita.
- A que bien, solo te llamaba para decirte que me tardaré un poquito más y no podré regresar mañana sino dentro de 2 días espero que no te moleste quedarte unos días más. Dijo la señora Johnson
- No, no, tranquila, ellos estan conmigo, no se preocupe. Dijo Anita escuchando como la madre se tranquilasara.
- Gracias por comprender la situación, serás muy agradecida por ese bonito gesto, dijo la madre y colgó.
Anita al escuchar esa noticia se emocionó un poco, pero al instante sonó otra vez el telefóno y la muchacha pensó que era la madre que tenia que decirle algo acerca de los niños pero otra vez era esa risa maquiavelica dichas llamadas se hacian más repetidamente y mucho más cortas.
Anita estuvo al punto de desconectar la línea telefónica, pero recordó que los padres debian llamarla para saber de sus hijos. Pasada unas dos o tres horas la chica llama a la operadora de la policía. Algo andaba mal con esa risa y estaba ocurriendo algo fuera de lo normal.
Al cabo de unos segundos la operadora con una voz somnolienta por la hora
- Hola, operadora de la policía en que puedo ayudarla
- Alguien ha estado llamando a este número y se ha estado riendo cuando pregunto ¿Quien es?, le dijo la muchacha a la operadora muy preocupada
- Escuche bien, vamos a intervenir la próxima llamada para localizarlo debes mantener la llamada unos minutos y sabremos de domde está llamando o nos puede decir la dirección donde está ubicada la casa. Dijo la operadora con un tono de autoridad.
Anita que no era muy buena aprendiendose el nombre de las calles, no recordaba la dirección. - Yo estoy trabajando aquí pero no recuerdo la dirección, le dijo a la operadora.
Unos 15 minutos más tarde ya con la policia interviniendo la llamada y sabiendo donde se encontraba la pobre chica, volvió a sonar el teléfono lo que para ella era más que una simple llamada telefónica.
- ¿Será el?, Se preguntó la chica
En efecto, pero esta vez la risa maquiavélica había subido de nivel dado que sonaba en un tono histérico o sádico (como sacado de una película de terror)
- ¡Para de reír! ¡Para ya! ¿Qué le he hecho? ¿Por qué me hace esto a mí?, dijo Anita muy nerviosa e irritada
Pero el hombre no hacia mas que seguir riendo cruelmente a medida que continuaban las suplicas de la chica
Anita cansada de seguir escuchando dicha risa se decidió a colgar el teléfono, cuando una voz siniestra le dijo:
- No debiste haber llamado a la policía
Y sin que ella reaccionara el hombre de la risa maquiavélica cortó la llamada. No pasó ni dos minutos y se escuchó un gran grito escaleras arriba. La chica muy pero muy nerviosa subió corriendo y cuando llegó a la habitación vió algo que le dejó trastornada la mente hasta el más cuerdo; vió a dos de los tres niños desangrados y a la nena más pequeña ahorcada, en el piso había alguna huellas manchadas de sangre las cuales conducían a un árbol que se encontraba cerca de la ventana del cuarto de los niños.
Al ver dicha atrocidad la chica se quedó atónita.
Luego respiró profundamente y llamó a la policía.
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Al Otro Lado del Telefóno
HorrorEs la historia de una familia que por un pequeño error pierde a lo más preciado que tiene. Espero que les guste
