Su respiración pausada, casi inexistente rosaba sus labios levemente entreabiertos. Tumbada suavemente de costado sobre el blando colchón se encontraba una joven de cabellos oro, algunos mechones revueltos caían de forma delicada por sus mejillas rosáceas, se me hacía fantástico el poder observar tan majestuoso retrato viviente a solo unos centímetros de distancia. Mis ojos rondaron nuevamente por sus facciones, luego transitaron por su cuello blanco y por último se posaron intrusamente en el inicio de su escote que se dejaba relucir, podía notar la redondez de sus senos en ese ajustado vestido de tela fina para dormir, las curvas de su figura, su estómago plano, su cintura estrecha, hasta sus mulos estaban ligeramente expuestos por las sabanas descorridas.
Seguí embobaba, perdida y excitada como nunca en mi vida con aquel cuerpo divino que se exhibía, imágenes de la pasada madrugada se recitaron expuestamente en mi mente demostrando a tres mujeres a punto de marcar un acto de pasión, haciendo que eso fuese la gota que rebalsase el vaso sutilmente lleno que reprimía mi contención resguardada. El deseo comenzó adueñarse de mi cuerpo, mi respiración comenzó a agitarse gradualmente y sentía caliente lugares que jamás pensé en experimentar esa sensación. En consecuencia, un impulso errado cobro sentido en mi cuerpo y con total desvergüenza atine a querer rosar con mis manos la calidez que emanaba la anatomía de mi acompañante. Inexperta, temblante y sin saber bien lo que estaba por consumar me fui dirigiendo hasta lo que sería el torso de Azalia, contemplaba como lentamente iba llegando hasta uno de sus firmes pechos, pero una voz aguda interrumpió mi recorrido sosteniendo firmemente mi muñeca.
_No deberías hacer eso. (Atino a decir la rubia mientras me recorría con su intensa mirada grisácea, esa que me dejo totalmente expuesta, me sentía como una niña indefensa ante esos orbes desgarradores. Pero a pesar de eso, no me cohibí, me había dolido su rechazo ¿Acaso no me anhelaba físicamente?, su sonrisa ladina y casi prepotente me enfado más de lo que deseaba)
_ ¿Porque no? (Le reproche de forma poco sutil, luego comprendí que tal vez mi movimiento era demasiado precipitado. Por dios! Todavía no se cumplía ni la segunda noche de llegar aquí! Por demás de roja y avergonzada procedí a seguir hablando) Perdóname, no sé en lo que estaba pensando. (Al levantar la mirada sus ojos aún seguían escrutándome silenciosamente)
_No lo sientas, las personas tenemos necesidades.
_Pero lo mío no es solo una mera necesidad, yo quiero estar contigo por amor, cuando sea el momento adecuado y las dos queramos. Asique olvida lo de recién y discúlpame por lo que sucedió.
_No quiero que te disculpes!! (Grito completamente enfadada, luego se calmó y susurro como si de un oscuro secreto se tratase) Yo te hubiera hecho cosas mucho peores estando en tu misma posición, por lo tanto no quiero justificaciones de tu parte. (Un suave escalofrió me recorrió la columna vertebral tras escuchar esas suaves palabras que traían consigo una doble intención oculta)
_No me observes de esa manera, pareces aterrada de lo que te pudiera hacer. ¿Sabes? Los humanos son muy diferentes a nosotros, ustedes sienten en profundidad, su amor les quema la piel de una forma única, los marcan de por vida, sufren y muchas veces cometen suicidios innecesarios por no estar con la persona que tanto codician. Aman sin un límite indicado y a la vez mucho más intenso que los ángeles, ya que sus sentimientos demasiadas veces los conllevan a la locura, muerte y soledad.
_ ¿Porque me estás diciendo esto? (Pregunte insólita)
_Porque tu mi querida niña eres una de esas personas, amas de una manera que me estremece, jamás había sentido algo así proveniente de alguien, irradias un resplandor puro y eso déjame decirte será tu perdición. (Me senté en la cama para observarla con mayor atención y ella me acompaño en aquel gesto igualándolo. Cualquier rastro de altanería, diversión o cinismo había desapareció del perfil de la bella dama, reemplazándolo con una expresión dura, casi irrevocable. Sus ojos oscurecidos asustaban y su fijo mirar se enterraba en mi ser completamente expuesto ante ella)
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Enamorándome a las tres de la madrugada.
ParanormalEsa noche mi destino como hasta ahí lo conocía decidió que tomaría un rumbo completamente diferente. Nunca fui creyente del mas allá, tampoco me atraía lo oculto o aquello que no se puede nombrar, pero mi visión de la realidad se fue desmoronando po...
