Capítulo 7: Los otros

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* Este capítulo tiene un vídeo con música para ambientarlo, si gustas reprodúcelo para oírlo.



Una suave voz llama a Marx, la siente tan cercana y cálida como un recuerdo que quiere dejar atrás. Aun duerme profundamente pero sueña con un pasado donde era feliz, ahí se encontraba junto a Nora en su pequeño hogar, ella era el tipo de chica hogareña que gusta de hacer los quehaceres con una sonrisa. Marx no era el estereotipo de macho que solo se preocupa por sus cosas, a él le encantaba estar junto a su novia para estas labores, limpiar la casa, cocinar y comprar los víveres. Para Marx esto era una relación, compartir tiempo precioso con la chica que ama y desarrollarse junto a ella formando un futuro.

Tal nostálgico sueño comenzó a tornarse oscuro, pues las dudas sobre en qué falló se hicieron presentes. Él soñó despidiéndose de Nora y que a los pocos minutos de irse, ella recibía a su hermano Eric y lo recibia con brazos abiertos invitando a su cama. Tal sueño llenó de dolor el corazón herido del muchacho, los vio reírse de él mientras se envolvían en placer. Marx solo podía dar gritos ahogados de sufrimiento, pues este dolor fue inicio de su sufrimiento, una herida tan profunda que no importaba si moría, está siempre lo acompañaría.

Soñando con aquellos que lo traicionaron, mientras vilmente se burlaban del buen corazón de muchacho, tales imágenes lo sumergían lentamente en la desesperación y tristeza, revivió así el sentimiento que tuvo al encontrarlos, esa ira combinada con asco, angustia y sufrimiento. En medio de toda esa depresión sintió un peso en su espalda, alguien se apoyaba en el cubriéndole los ojos de esa cruel escena y unos cálidos dedos le limpiaban esas lágrimas.

Marx despertó sintiendo unas gotas bajar por sus mejillas, lo primero que vieron sus empañados ojos, fue el rostro triste de una chica de pelo negro. Ella quería limpiarle esas lágrimas con las yemas de sus dedos, pero solo terminaba por traspasarle el rostro. Selena tenía la mitad de su cuerpo saliendo del pecho de Marx, mordía sus labios en el interior de su boca sintiéndose impotente.

—Lo-Lo siento, Marx, yo... Yo volví a ver lo que te sucedió... He sido testigo de tu vida, sé cuánto te has esforzado por ser mejor y escapar de la sombra de tu hermano... He visto cuanto haz hecho por ella, conozco tus más sinceros sentimientos y que realmente la amabas... Tu-Tu no merecías nada de eso, ellos no tenían derecho de lastimarte de esa forma... —Las palabras de Selena sonaban compresivas.

—No te disculpes, ver la vida del otro es algo que no podemos evitar ―limpiándose las lágrimas con las muñecas―. Sabes Selena, cada día intento superarlo pero es algo muy difícil, noche tras noche había tenido estos sueños y me sentía como la peor mierda del mundo al despertar ―él se deslizó hacia atrás en la cama para quedar medio sentado―. Aunque aún me siento triste, ya no es tan duro como antes... ¿Tú intentaste consolarme en sueños, no? —Dijo Marx con un tono más tranquilo.

Lismatus: Treceava HoraDonde viven las historias. Descúbrelo ahora