Fuiste abriendo tus parpados, y al moverte un poco notaste un dolor en tu mejilla. Entonces te acordaste de todo. De Raúl, el golpe que te dio, de la herida de tu cara y de Niall. Se había portado tan bien contigo.
Caíste en una cosa, lo último que recordabas era estar en el sofá con Niall, ¿cómo habías llegado hasta tu cama?
Te levantaste y fuiste a la cocina, entonces alguien llamó a la puerta. Abriste
-¡Buenos días! –te dijo Niall- ¿Estás mejor?
-Creo que sí, -respondiste- ¿qué haces aquí?
-Ayudarte –dijo mientras entraba y preparaba el desayuno
Tú no entendías nada. Te sentaste y empezaste a preguntarle cosas a Niall
-¿Cómo llegué ayer a mi cama?
-Te lleve yo
-¿Cómo?
-Claro, te quedaste dormida, y no te iba dejar dormir en el sofá, así que te lleve a tu cama
Seguías sin entender muchas cosas.
-Bueno, ¿quieres desayunar? –te preguntó
-Claro –respondiste
El desayuno estaba muy rico, cuando terminaste de desayunar te diste cuenta.
-¡Yo hoy trabajo! –dijiste alterada
-Tranquila, he llamado a Sophie y le he dicho que hoy no puedes ir a trabajar.
-Gracias
Os fuisteis al sofá y te miró la herida.
-Ya está mucho mejor –dijo feliz
Tú miraste el sofá, y viste que había una almohada y una manta
-¿Qué hace eso ahí?
-Es donde he dormido
-¿¡Qué has dormido aquí!?
-Sí, ¿no pensabas que te iba a dejar solo después de lo que había pasado? ¿Qué pasaría si hubiese venido hasta aquí y estuvieses sola?
-Eso no iba a pasar, y no me haría nada
-¿Cómo lo sabes?
Aquella pregunta te cogió desprevenida. Niall tenía razón, te había pegado ayer, ¿cómo sabías que no volvería a hacerlo?
-Tienes razón, muchas gracias
-No me las des.
Niall se fue un momento a su casa para cambiarse de ropa y coger algunas cosas, y mientras tú aprovechaste y te diste una ducha. Cuando terminaste cogiste algo de ropa y te la pusiste. Te encontrabas mucho mejor ahora. Te empezaste a secar el pelo cuando ya lo tenías casi listo sonó el timbre.
-Hola –le dijiste
-Vaya, estas mucho mejor
-Gracias –sonreíste y le besaste.
-¿Y eso? –dijo desconcertado- Nunca me había dado tu el beso.
-Bueno, era mi forma de decir “gracias”
- Pues espero que no des las gracias así a todo el mundo, o me pondré muy celoso
Ambos reísteis
-Oye he estado pensando, -dijo- como no tienes que trabajar hoy y ayer no pudimos ir a cenar, podríamos ir a dar una vuelta, ¿no?
-Claro que sí.
Cogiste el móvil, las llaves y el monedero y lo guardaste en los bolsillos de tu chaquetón.
-¡Estoy lista! –dijiste- ¿Nos vamos?
-Un momento…
Niall fue a tu habitación y volvió con algo en las manos.
-¿A dónde has ido? –preguntaste
-A por esto –sacó la gorra y te la puso- ¡Mejor! Venga vámonos
Sonreíste y os fuisteis a dar una vuelta. Niall te puso su brazo por encima de tu cuello y te acerco a él.
-¿A dónde quieres ir? –te preguntó
-Me da igual, la verdad que no conozco muchos sitios de aquí
Niall te miró con cara extraña
-¿Cómo que no conoces sitios de aquí?
Te reíste
-¿No lo sabías? Yo llegué a Londres hace una semana y media.
-¿Cómo iba a saberlo? Si no me lo habías dicho.
-Es verdad –dijiste riendo
-Pero yo te conocí hace una semana y media.
-Claro, nos conocimos al segundo día de venirme a vivir aquí.
-Ah… Vaya, pues que suerte tuviste entonces
-¿Por qué?
-Por conocer a alguien tan guapo como yo en tu segundo día en Londres.
-¡Creído! –dijiste mientras le dabas un pequeño golpe en el hombro.
-Bueno, ¿y de dónde eres?
-De España, Cádiz
Niall abrió los ojos como platos, tú te asustaste un poco
-¿Qué te pasa? –le preguntaste
-¡Yo voy a veranear a Marbella todos los veranos! Tal vez… estuviésemos predestinados
Reísteis
-Me he tenido que enamorar del más loco de Londres –dijiste
-Con respeto, por favor –dijo entre risas.
-¿Y tú? ¿De dónde eres, por qué vas a veranear a España?
-Bueno yo soy de Irlanda, pero mi hermano tiene una casa en Marbella así que voy allí para veranear.
-Vaya… ¿Entonces eres irlandés?
-Claro.
De repente empezó a hacer un baile típico de Irlanda, no podías parar de reír.
-¡Estás loco! –le dijiste
-¡Claro que sí!
Seguisteis andando un rato, pero te empezaban a doler los pies, así que os sentasteis en un bar y pedisteis algo de comer. Todo estuvo delicioso, y aunque quisiste pagarlo a media, Niall no te dejó, y acabo pagando él.
Continuasteis dando vuestra vuelta, y te compraste una cámara de estas que desechables para haceros fotos. Os hicisteis unas fotos muy bonitas y divertidas en diferentes sitios. Pero tras un rato os parasteis de nuevo, ya que volvíais a estar cansados.
-Voy a comprarme algo, ¿quieres?
-No –contesto Niall
Tú fuiste al kiosko y compraste dos paquetes de patatas, uno para ti y otro para Niall, que seguro que de verdad si quería.
Los pagaste y fuiste para el banco donde estabais sentados. Pero entonces le viste, y él te vio. Raúl se acercó a ti.
-Siento lo de ayer –dijo
-Déjame – te diste la vuelta
-¡No te vayas!
-Lo haré si quiero
Te agarró del brazo
-¡Te dije que no me tocaras más!
Niall te escuchó y se acercó.
-¿Qué pasa Lina? –dijo mientras miraba a Raúl
-¿Quién es este? –Dijo Raúl
-Nadie que te importe, ahora déjame Raúl –le dijiste
Niall no entendía nada de lo que decíamos ya que estábamos hablando en español, pero si que entendió su nombre
-¿Este es Raúl? –te dijo cabreado
-Sí, pero tranquilo, vámonos –le dijiste
-No te vayas –te dijo Raúl, y volvió a cogerte del brazo con más fuerza
-Me haces daño –le dijiste a Raúl.
Niall te ayudo para que te soltaras de tu ex.
-¿Qué haces? –le dijo Raúl a Niall
-Déjanos tranquilos a los dos –le dijiste a Raúl
-¿Qué es tu nuevo novio? –te preguntó
-No te importa –le contestaste
Tranquilizaste un poco a Niall y os fuiste para otro lado, pero Raúl os siguió.
-¿A dónde vais? –preguntó Raúl
-Déjanos en paz, ¿vale? –respondió Niall
Ninguno de los dos se entendieron, pero Raúl enfadado le dio un puñetazo en la boca a Niall, y cayó de espaldas. No podías creer lo que estaba pasando. Empezaste a llorar. Estabas furiosa y preocupada. Miraste a Raúl
-¡VETE A LA MIERDA RAÚL! NUNCA ME VUELVAS A DIRIGIR LA PALABRA –le gritaste