Jaemin nunca había entendido a las personas que iban al cementerio, simplemente le lloraban a una lápida con una inscripción en ella y al césped, pensando que el ataúd bajó tierra con la persona muerta dentro iba a darles algún consuelo. Él, en cambio, preferiría buscar eso que le hacía recordar a su hermano, los lugares donde solían estar juntos o algo que le devolviera el mismo sentimiento.
Pero ese día, ese día Nana estaba desbordado. El vacío en el pecho era un agujero negro que cada vez crecía aún más; y tenia miedo. Miedo de no volver a ser nunca como era antes, de sentirse completamente feliz y sin los pensamientos autodestructivos de su mente.
Sabia que estaba al límite, estaba llorándole a una tumba vacía. De rodillas contra el barro pidiendo alguna señal al cielo, se estaba empapando bajo la lluvia y estaba gritando desesperadamente. Dolía, dolía tanto que no podía respirar. Y el sentimiento de estar muriendo se sintió tan liberador en su mente que considero la idea de irse junto con Jaehyun. Las miles de formas de morir pasaron por su cabeza, muchas se descartaron. No quería sufrir, por una vez quería dejar de sentir dolor. La idea de ir a la playa, dejar que la corriente lo arrastre y ahogarse en las profundidades era la mejor de todas las que se le habían ocurrido. Terminar como comida para peces no era una mala idea.
Ese mañana había empezado como todas las demás, demasiado monótona y rutinaria para su patética vida. Pero ese día en particular el sol brillaba con más intensidad que los otros. Había oído por boca de su padre que esa noche irían a cenar a un restaurante de lujo que había allí y que pasarían el ultimo día de ese desastroso año juntos los cuatro.
Jaemin no encontraba nada bueno en ello, no le veía la razón de festejar algo que ya no le daba alegría y que solamente le recordaba dolorosamente la falta de Jaehyun. Era un día más, no se iba a caer el cielo o una terrible maldición iba a llegar a su fin con el cambio de año. Solo quería quedarse en casa y lamentarse de la pérdida de su hermano. Era muy consciente de que estaba mal y que debía intentar superarlo, pero simplemente no podía. No sólo. Desgraciadamente no había nadie allí para ayudarlo, sus padres eran egoístas y en el último tiempo se había dado cuenta de eso. Para ellos su felicidad era lo primordial, Jaemin podría estar ahogándose en el dolor y ellos no harían nada. Fue exactamente igual con Jaehyun, ¿Por qué con el seria diferente?
Su padre había sido criado en una sociedad demasiado culta y cerrada como para hacer algo mientras que a su madre la muerte de su hijo mayor la había dejado demasiado inestable emocionalmente como para ocuparse de su segundo hijo.
No podía separar mucho de ambos, Mark tenia sus propios problemas y no podía esperar que su mejor amigo solucione los suyos. Así que solo le quedaban dos opciones: hacerse a la realidad y enfrentarla o sucumbir ante ella y dejarse arrastrar hasta el fondo.
Todos sabemos cuál escogió.
Hasta el mismo lo tenía aceptado, sabía que no era lo suficientemente fuerte como para tratar de intentarlo, tampoco quería hacerlo. No encontraba ninguna razón para aferrarse y luchar. O eso creyó.
Pero estando allí, de rodillas y bajo una lluvia torrencial, cuando no sintió el agua golpeando contra su cuerpo levantó su vista al cielo y lo único que vio fue un saco negro cubrirlo desde arriba. Volteo asombrado cuando se encontró con el rostro de Jeno. Vestía el mismo traje que el tenía puesto solo que su saco se encontraba sobre Nana cubriéndolo de la fría lluvia. Y le sonrió, una sonrisa tan cálida que hasta b odia derretir la Antártida. Jaemin le devolvió esa sonrisa, algo rota pero hizo su mejor esfuerzo.
Jeno se dejó caer a su lado, dejando su saco sobre la cabeza de Jaemin, en un intento de protegerlo de la lluvia. Ambos estaban empapados y cubiertos de lodo pero sonreían tan maravillosamente el uno para el otro que era abrumadoramente deslumbrante. Su alrededor era un desastre pero poco les importaba.
El cielo se ilumino por un momento y Jaemin volvió sus ojos al cielo plasmado de nubarrones negras. Segundos mas tardes el sonido del trueno retumbo en sus oídos y se devolvió a Jeno, buscando con sus ojos la sonrisa del contrario. Pero no se encontró nada mas que una amarga expresión en su rostro, la felicidad que antes parecía brillar en su mirada se veía extinta, no había nada mas que un par de orbes tan profundos como el vacío viendo fijamente el césped, perdidos en pensamientos que retumbaban en su mente. Y aunque Jaemin no sabia que pasaba por la cabeza del de cabello rubio podía imaginárselo, y no estaba para nada errado. A veces, ambos compartían la misma expresión de dolor, no era demasiado difícil para el otro imaginarse cual era el problema siendo que lo conocían a la perfección.
Jaemin extrañaba a Jaehyun y se culpaba por su muerte.
Jeno extrañaba a su madre y se arrepentía del tiempo perdido con ella.
De alguna manera u otra se complementaban, porque a grandes rasgos entendían el dolor del otro; o intentaban entenderlo. Así que Nana no pudo hacer otra cosa mas que jalar el brazo de Jeno y abrazarlo de la misma forma en la que el se sentía seguro. Estrujo su anatomía contra la de el y lo hizo con tanta fuerza que el significado de aquel simple acto fue como una bofetada para Jeno.
"Entiendo tu dolor, así que déjalo salir"
Y Lee rio en sus pensamientos, porque sabia lo que significaba mostrarse de esa manera ante Jaemin. También le parecía absurdamente irónico el hecho de la única persona que podía hacerle sentir un poco de contención era alguien que estaba tan o incluso mas roto que el. Estaba cayendo de a poco por Na Jaemin, lo tenia en claro, pero no podía hacer otra cosa que dejarse arrastrar por los sentimientos que florecían en él.
¿Qué iba a hacer?
Su extraña relación ya estaba enredada hasta el punto emocional y no se podía dar un paso atrás con alguien que, inconscientemente, mantiene la poca estabilidad emocional del otro. Estaba hasta las manos con el muchacho escuálido y no le daba miedo admitirlo. Pero que Jaemin sintiera lo mismo que el era otra cosa, y eso le aterraba. Le daba miedo porque, por lo poco que lo conocía, había entendido el pánico y el esfuerzo que le tomaba querer a alguien. Estaba entumecido ante los sentimientos y solo se aferraba al dolor, pero Jeno sabia perfectamente que si Jaemin tuviera la voluntad de intentar superar de una manera sana toda esa agonía seria capaz. Pero por desgracia para el chico coreano, el de piel morena no daba ningún indicio a intentar seguir adelante.
En un segundo el cielo se ilumino de blanco y opaco la negrura de este. Los miles de fuegos artificiales insonoros esclarecían el firmamento y le daban un poco de vida a esa oscura y fría noche. El murmullo lejano de las personas festejando por el fin del viejo año y el comienzo de uno nuevo llego hasta los oídos de ambos jóvenes y entre lagrimas ambos se vieron a los ojos. Unas risitas vergonzosas se les escaparon a ambos y se fundieron en un abrazo acogedor. El calor corporal del otro era como una suave caricia para sus atormentadas almas y se sentía tan reconfortante que pensaron quedarse abrazados el uno a el otro por el resto de la eternidad.
— Feliz año nuevo. — susurro Jeno al oído de Jaemin mientras lo acercaba mas a su cuerpo.
— Igualmente para ti. — respondió Nana mientras su rostro se escondía en la curvatura del hombro de Jeno. Respiro allí, sintiendo el aroma a colonia invadir sus fosas nasales y grabarse en su memoria. Dejo un pequeño beso allí, observando como la nuez de Adán se movía y la piel comenzaba a erizarse. Luego otro beso, y otro mas fue dejado en el camino imaginario desde la base de su clavícula hasta su mentón, sintiendo como el cuerpo de Jeno se tensaba cada vez un poco mas. El ultimo iba dirigido a la comisura del labio pero en un cambio de planes del rubio, ambos labios terminaron chocando y uniéndose en un fogoso beso.
Ninguno de los dos tenia una meta para ese nuevo año, solo pedían fervientemente y desde lo mas profundo de su corazón que esa conexión entre ambos no se terminase. Porque, espontáneamente, se habían convertido en la razón del otro para seguir.
Nota de la Autora:
Bueno, primero que nada decirles a todxs mis lectorxs ¡Feliz Año Nuevo! No me queda nada mas que desearles un buen inicio de este 2021 y espero que todas su metas para este nuevo año se cumplan. Creo que para todxs el 2020 fue un año demasiado difícil y si tuviera que describirlo de alguna manera seria una montaña rusa de emociones. Tuvimos momentos buenos y malos, tristes y alegres, tal vez perdieron a alguien a causa del Covid-19 o tal vez no pero a todos nos afecto de manera drástica el año pasado.
Espero que tengan un 2021 lleno de alegría, felicidad y buenos momentos. Gracias por acompañarme a través de esta historia que tantas alegrías y penas me trae, por disfrutar junto conmigo de la trama por la cual me esfuerzo y dejo mi dedicación.
No me queda nada mas que decir, espero que hayan pasado unas magnificas fiestas rodeados de gente que los aprecia y ama.
Hasta aquí mi reporte, nos vemos en el próximo capitulo. 👋👋