CAPÍTULO 04.
Habían pasado dos semanas desde esa pequeña interacción que Harry había tenido con Felicity. El castaño se mentía a sí mismo si no admitía que le había parecido una persona bastante interesante. Incluso dos días más después de la interacción decidió preguntarle a Anne un poco más acerca de Felicity. Obviamente, ella no le dio muchos detalles sobre la vida de Felicity, porque en el fondo, Anne quería que Harry la conociera personalmente. El cantante también quería conocerla, no había sentido ese sentimiento de intriga hacia una persona en bastante tiempo.
Es por eso que cuando le sugirió a Anne hacer un pícnic familiar invitando a Sylvia, Felicity y Elio, ella aceptó encantada.
–¿Tienes la bolsa? –preguntó la madre del cantante colocándose un pañuelo en el cuello para poder abrigarse. Harry levantó lo mencionado y asintió.
–¿Quieres agregar algo más? –preguntó esta vez él asegurándose de llevar todo lo planeado.
–No, ellos llevarán la comida y nosotros los utensilios. –Anne comentó y salieron por la puerta.
Cuando Sylvia le dijo a Felicity que Harry las había invitado a un picnic junto a Anne, ella se sintió un poco extrañada ante tal gesto, pero a la vez emocionada por saber la razón de aquella invitación.
–¿A dónde vamos, mami? –le preguntó Elio cuando vio que su madre había entrado a su habitación y había colocado ropa encima de su cama.
–Vamos a salir con la tía Anne y, ¿recuerdas a Harry? Con él también. –trató de restarle importancia porque estaba asustada de la reacción que podía tener su hijo. Sin embargo, él sólo se dedicó a preguntar si es que su abuela también iría, a lo que Felicity contestó que sí suavemente.
–¿Vamos? –preguntó Sylvia entrando a la habitación de su nieto. Ambos asintieron y salieron tomados de la mano.
Con la mano derecha, Felicity sostenía la canasta llena de comida que había preparado su madre, y con la otra mano, sostenía la mano de su hijo. Elio no parecía estar muy emocionado por aquella pequeña reunión, pero no quería decirle algo a su madre para malograr la tarde, así que se mantuvo callado durante el camino.
Anne y Harry ya habían llegado al parque en donde iban a hacer el picnic. Afortunadamente encontraron una mesa con bancas para sentarse y disfrutar placenteramente. Estuvieron esperando a la otra familia hasta que los vieron a lo lejos.
Felicity sintió cómo Elio apretaba su mano en cuanto él puso sus ojos en Harry. Después de aquel momento que ambos compartieron en navidad, Felicity no volvió a mencionar a Harry o si quiera a preguntarle que pensaba de él a su hijo, cosa que se estaba arrepintiendo ahora. De haber sabido que Elio se sentía incómodo alrededor de Harry, ella se habría rehusado a participar en el picnic para quedarse con su hijo.
–¿Estás bien? –preguntó Felicity deteniéndose y colocándose de cuclillas para poder llegar a la altura de Elio.
Sylvia frunció el ceño pero su hija le hizo una seña para que siga caminando, no estaban tan lejos de donde estaban Anne y Harry. Su madre asintió e hizo caso.
–Sí. –Elio contestó mirando sus manitos. Felicity sonrió levemente ante tal gesto tierno de su hijo.
–¿Quieres que nos vayamos? –preguntó. Elio negó la cabeza.
La verdad es que el pequeño no quería irse. Solamente que siempre se sentía un poco introvertido cuando no le tenía mucha confianza a alguna persona.
–Vamos. –él comenzó a caminar hacia ellos jalando la mano de su madre. Felicity sonrió sin mostrar los dientes y se levantó.
Cuando llegaron, se dieron cuenta que Anne y Harry ya habían colocado el mantel sobre la mesa y los respectivos platos en cada lado. Sylvia estaba sacando la comida de la canasta, por lo que Felicity aprovechó en saludar a todos.
–Hola, Anne. –se acercó con Elio. La castaña abrió los brazos para abrazar a la hija de su mejor amiga y a su hijo.
–Elio, mi amor, ¿cómo estás? –preguntó cuando el menor estaba en sus brazos.
–Felicity, me alegra volver a verte. –saludó Harry cuando ella estaba al frente. Él colocó una mano en su espalda y le dio un leve beso en la mejilla, de mera cordialidad.
–Igualmente. –ella le sonrió y tomaron asiento.
–¿Cómo estás campeón? –preguntó Harry chocando su puño para que Elio haga lo mismo. El pequeño miró a su madre y ella asintió con la cabeza. Elio chocó su puño con el de Harry y el cantante sonrió al darse cuenta que había hecho un progreso con el pequeño– Te traje algo, pero no le digas a nadie –Harry se inclinó hacia Elio y de su bolsillo sacó un paquete de galletas que, gracias a información que Anne había brindado, eran las favoritas de Elio.
–¡Mamá, mira! ¡Mis favoritas! –Elio exclamó emocionado mostrándole el paquete a Felicity. Ella asintió y sonrió enternecida por aquella reacción que había tenido su hijo– Muchas gracias, Harry. –agradeció y nuevamente chocó su pequeño puño con el de Harry.
Elio se sentó a lado de su madre y le ofreció una galleta. Felicity tomó una y la comió rápidamente.
Mientas que Anne y Sylvia comenzaban a poner el mantel encima de la mesa y a ordenar los utensilios, Felicity decidió agradecer a Harry por ese dulce gesto hacia Elio.
–No te preocupes por eso. –el cantante sonrió– La verdad es que tengo una obsesión por caerle bien a todos, y por una extraña razón, me sentía presionado por caerle bien a Elio. –él sonrió mostrando su hoyuelo provocando que Felicity se sonrojara un poco. No sabía si es que él acababa de coquetear con ella o simplemente estaba siendo amable.
–¿Qué tal pasaste tu año nuevo? –preguntó Felicity cambiando de tema radicalmente para no sonrojarse más de lo debido.
Hace una semana habían empezado un nuevo año. Harry no hizo más que quedarse en el patio de su casa junto a su madre y su hermana viendo cómo, a lo lejos, en el centro de la ciudad encendían fuegos artificiales iluminando la noche. Se había asegurado de apagar su celular y desconectarse del mundo mientras que pasaba un tiempo agradable con su madre. Hace tiempo que no había sentido esa paz, e increíblemente también había encontrado inspiración. Los últimos cuadro días lo único que había hecho era escribir letras y componer melodías.
Mientras que Felicity había estado en el centro de la ciudad con Sylvia y Elio viendo de cerca cómo encendían los fuegos artificiales y como todos se saludaban por el nuevo año. Se había vuelto en una tradición que todos los años lo hacían sin falta. Cuando Elio tenía tres años, estaba enfermo para esas fechas, pero aún así le rogó a su madre para que puedan ir. Felicity aceptó, no podía resistirse a la mirada que le daba su hijo.
–Todo fue tranquilo. –él sonrió al contestar.
–Supongo que eso es bueno.
–Es lo mejor del mundo.
–¡A comer! –exclamó Anne a pesar de que solamente estaban a centímetros de ellos.
Durante el almuerzo preparado por Sylvia y Felicity hablaron de cosas en general. Harry estuvo contando a qué países había visitado ese año por su gira. Sin embargo, él no quería sonar presumido, así que contaba algo muy superficial sin entrar en detalles. Pero Felicity estaba emocionada. Su sueño siempre había sido salir de Inglaterra y escuchar lo que había en otros países fuera del suyo, le emocionaba.
El postre de esa tarde había sido elegido por Elio y preparado por él y Felicity: el pudín de caramelo.
–Esto me encanta. –dijo Harry probando un bocado del postre.
–Lo preparó Elio, ¿si o no, mi amor? –respondió Felicity mirando a su hijo.
–Contigo, mami. –respondió él.
Cuando cayeron las cinco de la tarde en la ciudad, Sylvia creyó que era una buena idea continuar la charla en su casa. Sin embargo, Harry tenía otros planes.
–Estaba pensando en qué tal vez podríamos caminar... ¿los dos? –preguntó Harry dirigiéndose a Felicity llevándose la atención de todos.
Ella lo miró confundida e hizo una seña con su dedo que los apuntaba a ambos asegurándose de haber escuchado bien que solamente la estaba invitando a ella. Harry asintió y ella respondió.
–Uh... sí, seguro. –asintió y se colocó la bufanda en su cuello. Se acercó a despedirse de Elio quien le dio un abrazo muy fuerte y su madre solo le dijo que se cuidara y que no estuvieran afuera tan tarde. Anne le dio un beso, al igual que Harry y los dejaron solos– ¿De qué quieres hablar? –preguntó Felicity.
–No lo sé –Harry alzó los hombros sonriendo levemente–, debo admitir que me gusta tu compañía.
–
no me odien ;( se que dije que iba a comenzar a escribir mas seguido y les he fallado ;( perdón, pero aquí hay un nuevo cap!! espero que lo disfruten mucho <333 cuídense!