Storms (+18)

By NathyGzman

414K 44.4K 23.2K

¿Cómo te preparas para el dolor? ¿Cómo soportas esa extraña sensación de pérdida? Luego de la muerte de su ma... More

Presentación y personajes
Prólogo
Cap 1: Nuevo normal
Cap 2: Escape fallido
Cap 3: Encuentros Inesperados
Cap 4: Persecución
Cap 5: Secretos
Cap 6: Conversaciones Extrañas
Aclaración
Cap 7: Heridas Sanadas
Cap 8: Memorias Dolorosas
Cap 9: Nuevos sentimientos.
Cap 10: Chicas Pesadas.
Cap 11: Discusiones Familiares.
Cap 12: Llamadas y arrebatos.
Cap 13: Qué comience el juego Blake.
Cap 14: Dramas y nuevos pretendientes.
Cap 15: Desastre y búsqueda.
Cap 16: Besos Húmedos.
Extra Azenet & Eddie (Coqueteo)
Cap 17: Reclamos y reconciliaciones.
Cap 19: ¿Celos?
Cap 20: San Valentín
Cap 21: Juegos Peligrosos.
Extra Azenet & Eddie (Celos y Reconciliación)
Cap 22: Yo no estoy jugando.
Cap 23: Sabotaje.
Cap 24: Travesuras en medio de una confesión.
Cap 25: Indiferencia.
Cap 26: Nuevo Hogar
Cap 27: Primera cita
Cap 28: Regalos extraños
Cap: 29 Reclamos y reproches
Cap 30: Ava Billinghurst‎ Campbell
Cap 31: Amenazas
Cap 32: Quiero experimentar.
Cap 33: Te haré llegar al cielo sólo con mis dedos
Cap 34: Punto de quiebre
Extra Alice & James (¿Verdad o reto?)
Cap 35: Bajo su cuidado
Cap 36: Percances morales.
Anuncio
Cap 37: Sorpresa
Cap 38: Más cerca que nunca
Cap 39: Angustia
Cap 40: Vulnerabilidad
Cap 41: Tiempo de calma
Cap 42: Romance
Cap 43 : Densa lujuria
Cap 44: Momentos inolvidables
Cap 45: Calientes
Cap 46: Caída dolorosa
Cap 47: Nuevo despertar
Cap 48: Mal humor
Cap 49: Planes para un viaje inesperado
Cap 50: Estoy intentándolo
Cap 51: No puedo dejarme seducir
Cap 52: Sumergida en un conflicto interno
Cap 53: Se Acabó
Cap 54: Revelación
Cap 55: Oportunidades honestas
Cap 56: ¿Por qué tiene que doler?
Cap 57: Perdida
Cap 58: Volvió
Cap 59: Mírame hacerlo
Cap 60: Consecuencias de un amor prohibido
Cap 61: En estado emocional
Cap 62: Uno al lado del otro
Cap 63: Caos
Cap 64: Dime que no es cierto
Cap 65: Discusiones innecesarias
Cap 66: No me pidas que me vaya
Cap 67: Te amo
Cap 68: Decisiones que hieren
Cap 69: Problemas
Cap 70: En medio de la lluvia
Cap 71: Viviendo el momento
Cap 72: Enfrentamientos
Cap 73: Feliz Graduación.
Penúltimo Cap 74: El comienzo del fin
Capitulo Final: Tormentas
Epilogo

Cap 18: Atrapados entre poesía.

5.5K 536 118
By NathyGzman

Había estado culminando de leer la tercera entrega de cincuenta sombras de Grey y me encontraba más enamorada de Christian. Digamos que el estar concentrada en mi lectura, y en mis clases estaba siendo la mejor excusa para no acercarme a Blake, además de ser mi escudo perfecto contra Alice, que ha estado estos últimos días preguntándome acerca de Chris, a quien aún no he accedido a llamar.

Sospecho que el chico acudió a ella en busca de ayuda, por consiguiente..., la rubia más parlanchina me ha estado presionando. Ha pasado casi una semana desde mi fuga al club, y a Blake a quien solo logré ver en mi clase del jueves, estuvo ignorándome todo el rato, me pregunto a que se deberá.

Quien debería huir de él sería yo ¿Cierto? Y mucho más sabiendo que el hombre me vio desnuda, aunque claro..., posiblemente también pueda encontrarse atareado con las evaluaciones, ya que a principios del mes que viene comenzarán los exámenes trimestrales.

Se supone que lo olvidarías―mi subconsciente me recuerda el juramento que me hice a mí misma, el mismo jueves que lo vi tan atractivo ¡Maldición! ¿Cómo lo olvidaré, si esta como para comérselo de a poco?

―¿Lista? ―escucho la puerta de la habitación abrirse― ¡Braun creí que ya estabas vestida! ―observo a Alice quejarse en compañía de Azenet.

Ambas me ven con bastante enojo ¡Maldición! No quiero ir, me niego a ser parte de esa basura. Prefiero mil veces estar acostada sobre mi cama en la comodidad de mi habitación, disfrutando de las páginas de un buen libro.

―¡No quiero ir! ―me quejo― Chicas..., no es algo que realmente me guste hacer.

―Brittany prometiste que irías con nosotras, no es necesario que seas parte de la actividad, sólo nos ayudaras a vender las tarjetas ―me recuerda Alice.

―Es cierto..., además nos costó demasiado convencer al vejete del director. No puedes hacernos esto a última hora ―agrega Azenet.

Gruño con ganas al recordar las cosas estúpidas que he hecho desde que conozco a estas dos. Claramente no soy amante del romance, y eso tiene que ver con el hecho de que desconozco todo sobre él ¿Cómo se supone que las ayudaré a vender tarjetas de amor con mi cara de pocos amigos? En mala hora accedí a ayudarlas.

―¡Joder está bien!

Sonríen complacidas y subo con prisa a cambiarme. Recuerdo que la iniciativa de las carticas se le ocurrió a Alice comenzando la semana, y Azzie, a quien comienza a irle bien con Eddie obviamente no se negó. Lo que tenían planeado era vender una cantidad de boletines con mensajes de amor, que los estudiantes de último año podrían intercambiar u obsequiar en modo incógnito o público, así algunos tendrían la oportunidad de mantenerse ocultos con sus amores platónicos, mientras que otros podrían ganar puntos con sus respectivas parejas o intereses amorosos. Es una locura que Alice crea que con esto, hará la tarea de encontrar pareja para el baile de graduación más fácil.

¡Aún falta mucho para eso!―me digo a mi misma, mientras niego con la cabeza convencida de que será una mala idea, pero quien soy yo para destruir los sueños de la rubia parlanchina.

Termino de vestirme con un pantalón de Skynni negro, junto a un suéter crop top blanco y mis clásicas vans. Digamos que lo único bueno que salió de todo esto, es que el director accedió a dejarnos el día libre para la realización de la actividad, eso sin contar que Alice tiene planes para este fin de semana. Algo me dice que mañana sábado día de San Valentín no planea hacer algo tranquilo, por lo que necesita el dinero suficiente, ya que sus gastos del mes, se los gastó en compras el fin de semana pasado.

Bajo a toda prisa al escucharla gritar y convencida dejo mi celular, mientras me dirijo con ellas a la torre principal. Nos tomó casi una hora arreglar todo el Stand. Estuvimos ocupadas por un rato en las luces que ahora cuelgan en la parte superior de éste, y al ver el trabajo terminado las tres quedamos completamente satisfechas. Una parte de mi creyó que Alice y Azenet buscarían la manera de hacerlo ver, lo más rosado y cursi posible, pero la verdad es que no. A pesar de tener globos de corazones y arreglos florales parece más bien minimalista. Alice consiguió un cartel enorme de color blanco con la frase "Se valiente y dale paso a tus sentimientos" acompañado de la imagen en negro, de una pareja bajo un árbol..., mucho más sencillo de lo que creí.

Los pasillos se encuentran llenos de estudiantes, basta decir que en su mayoría son alumnos de secundaria, sin embargo el público que esperamos son exclusivamente los de último año. De ninguna manera el director y sus docentes, permitirían una conducta de esa índole por parte de los estudiantes más jóvenes, además ésta sólo es una actividad muy inocente, creada con la finalidad de darle impulso a las parejas para el baile de graduación.

―¿Y esto se supone que servirá para ganar puntos con mi chica? ―pregunta un chico interesado.

―¡Obviamente! Mañana es San Valentín y tu chica le encantará recibir una de estas tarjetas ―le aconseja Alice― Si la dejas entre sus cosas de forma pública..., no lo esperará y te aseguro que morirá de amor. De ese modo ni siquiera tendrás que preocuparte por el baile de graduación, ni por un detalle extra mañana.

―Está bien, tomaré una ―dice el chico convencido.

Llevamos sólo unos cuantos minutos aquí y debo decir que hay muchos estudiantes de último año interesados, sin embargo comienzo a pensar en la desesperación que deben estar sintiendo, y ya hice mis estadísticas. El ochenta por ciento de los chicos y chicas que adquieran las tarjetas, las mandarán de manera incógnita y de este modo le darán rienda suelta a sus sentimientos sin miedo a ser rechazados, mientras que el otro porcentaje lo hará con intención de conservar a su pareja al menos hasta fin de curso, dicho esto, fin de la conclusión.

―Esto realmente está resultando provechoso ―escucho a Azzie― Buen trabajo Alice.

La rubia parlanchina sonríe complacida― ¡Verdad que sí! Quien quita y terminemos recibiendo alguna tarjeta incógnita ―bromea.

―No me parecería mal ―la apoya Azzie ―Después de todo también tenemos derecho de tener admiradores... ¿No lo crees Britt?

Me quedo sin palabras al escuchar su interrogante. Es prácticamente imposible que reciba alguna de estas cartas, y si así fuera, estoy segura de que sería una mala broma. No conozco a nadie aquí, además de nuestro grupo de amigos ¿Por qué razón recibiría una carta de amor?

A menos que fuera de Campbell, en ese caso si la aceptaría―me digo a mi misma dándome una bofetada mental, por siquiera pensar en eso.

―Bueno..., sería interesante creo.

―No suenas muy convencida ―comienza Alice, mientras me encojo de hombros restándole importancia.

Siendo honesta no me molestaría recibir, aunque sea un pequeño gesto de agrado. El obtener atención masculina nunca ha sido parte de mi vida, sin embargo el haber coqueteado con Christian, incluso el casi haberme besado con él, puso en mí una pizca de sensibilidad sobre ese tema. Me queda claro que Campbell es el hombre que me hace fallecer, pero es más un amor platónico, por otro lado el plantearme la posibilidad de tener un romance con un chico como Christian, no es del todo desagradable, eso me recuerda una vez más, que no he hablado con él y quizás vaya siendo hora de hacerlo.

―Chicas saben que no se nada del amor, así que no es un tema con el que me sienta cómoda.

He leído lo suficiente como para saber de qué va y cómo funcionan, tantos las relaciones de pareja, como el sexo, pero apenas y he tenido contacto con el sexo opuesto, sin mencionar que toda la vida he sido propensa al dolor, no quiero terminar peor de lo que ya estoy.

―No es algo muy complicado, y hasta donde mi memoria me permite recapitular, no parecías muy perdida hace una semana cuando Christian comenzó a coquetear contigo.

Mis ojos se abren como bubo al escuchar la afirmación de la rubia menos parlanchina que provoca un estallido de risas. Sé que las chicas tienen razón, y no debería de cerrarme a la posibilidad de que algo romántico ocurra en mi vida, pero las personas como yo simplemente estamos hechas para cosas diferentes ¿Cómo qué? Aun no lo sé y espero descubrirlo pronto.

Continuamos con nuestra labor intentando ser de lo más optimista. El hacer esto se está volviendo algo tedioso, sobretodo porque han sido más la chicas empalagosas las que se han acercado, que las chicas y chicos con emociones neutras. Esto del día de San Valentín está volviendo loco a más de uno, y por más que me aferre a la positividad no puedo evitar tener hambre.

―¡Que sorpresa el tenerlas aquí! ―escucho una voz aguda― Solamente tengo una pregunta, ¿Todo esto lo hicieron con intenciones verdaderas, o esperan recibir la atención de alguien en especial? ―podría decir que la pregunta que se nos hizo no venía con ninguna mala intención, pero al vislumbrar la cara desagradable que nos observa, de inmediato se perciben las crueles intenciones.

―¿Eso debería importante? ―percibo la hostilidad en las palabras de Azzie.

Samanta no deja de vernos con ironía seguido de una morena que recuerdo haber visto aquel día en el ensayo de Azenet.

―Obviamente no, y tampoco necesito de esta atención ―señala nuestros stand― Simplemente me parece curioso que ahora que Eddie por fin te hizo la caridad de corresponderte, pretendas forzarlo a hacer algo por ti el día de San Valentín.

¡Maldición! Azzie comienza a tensarse y a presionar sus puños cerrados. Me molesta sobremanera la actitud de la castaña para con Azenet, su jodido problemas es de lo más infantil, y el que acuda a palabras insultantes es un prueba de ello.

―Lo que sucede entre Eddie y yo, no es de tu maldita incumbencia ―gruñe la rubia menos parlanchina.

―¡Por supuesto que no! Sin embargo quería aprovechar la oportunidad para felicitarte, después de todo Eddie me ha dado una de las mejores folladas de mi vida, y es de compañeras el informarse ¿no?

¡Disculpa! ¿Qué?

―Eres una cualquiera, lo que acabas de decir sólo demuestra lo desesperada que estas, al ver a Azzie feliz junto a un chico que simplemente te usó como desahogó, porque es lo que fuiste para nuestro amigo ―Alice no espera para atacar― Un coño más en su vida, nada más.

La castaña sonríe con descaro al escuchar las palabras de Alice, antes de responder ―Puede ser, pero fui un coño que disfrutó bastante, no estoy segura de ti Azenet, dime ¿Ya le abriste las piernas? Porque cariño, no te vas a arrepentir.  

Es lo último que dice la perra antes de alejarse ¡Desgraciada! ¿Cómo se le ocurre decirle eso a Azenet? Pero claro, perras como ella no conocen el significado de la palabra respeto. Logro entre ver los ojos cristalinos de Azzie que respira profundo.

―¡En serio la detesto! ―la escucho decir.

―No te preocupes por eso ―intenta tranquilizarla Alice, pero mi rubia dulce se mantiene con la cabeza gacha ―Mírame..., Azzie mírame ―insiste elevando su rosto― Eres mucho mejor que ella, y lo que sea que haya pasado entre esos dos fue hace tiempo, Eddie jamás te lastimaría de esa manera.

Escucho con atención las palabras de Alice ajena a lo que la chica cuenta. No soy quien para juzgar la vida sexual de Eddie, pero me enoja el saber que estuvo con alguien tan desagradable como aquella bruja.

―No debes preocuparte ―intervengo― Realmente le interesas a ese chico y esa perra puede decir lo que quiera, ahora Eddie está contigo y aunque las cosas entre ustedes aún no se oficialicen siempre te preferirá a ti, estoy segura de eso.

La rubia sorbe sus fluidos y asiente más segura, antes de volver a sonreír. No permitiré que esa perra vuelva a meterse con Azzie, y más le vale que se abstenga de problemas porque puedo hacerle la vida miserable.

Después de un rato decidimos ir a almorzar, cosa que mi estómago agradeció con alegría. Esta mañana apenas y comí junto a ellas, mientras arreglábamos el jodido Stand, y ya mi cuerpo se estaba quejando.

―¿Y bien linda? ¿Hablaste con Campbell?

Escucho el susurro de Alice a mi lado. Todavía no les he comentado a ninguno de los chicos ese asunto, y resulta mejor mantenerlo oculto de ellos, pero nuevamente recordé que Alice me invitó a su casa este fin de semana, y debía pedirle a Blake mi autorización para poder salir. Eso si no quería tener problemas con él y mi padre.

―No, pero te prometo que, en cuanto termine de almorzar iré a verlo ―le aseguro sintiendo el ardor sobre mi estómago. El sólo pensar en que lo veré me contrae las emociones. Siempre que estoy con el me convierto en un manojo de nervios, y suelo ser más torpe que de costumbre, lo que es bastante perturbador e incómodo.

―¿Ya organizaste todo en tu casa Alice? Espero que no tengas problemas con tus padres ―James me distrae de mi laguna mental.

―¡Ya les dije que todo está arreglado! Mis padres no estarán en casa, tienen un viaje de negocios y no llegarán sino hasta el lunes por la noche, además no es como si fuéramos a hacer algo malo, será sólo una fiesta sencilla.

―Si como la última vez ―contesta con sarcasmo Evan, haciendo que Alice bufe aburrida.

―Lo de la última vez no se repetirá, estaremos en mi casa, además si tanto te preocupa podrías abstenerte de beber.

Por alguna razón ese último comentario lo sentí más como un consejo que como un regaño, y no puedo evitar recordar la tensión tan extraña que existía o más bien existe, entre Evan y Lionel. Esta semana ha estado llena de evaluaciones, por lo que no he podido conversar a totalidad con el chico de ojos grises. No puedo negar que su pasado me da cierta curiosidad, pero tampoco me gustaría que se aleje por parecerle metiche.

En cuanto a la fiesta en casa de Alice, digamos que la chica planeó algo completamente diferente, o más bien una fiesta con temática de disfraces como celebración para San Valentín. Disfrazarme no estaba en mis planes, pero estaba segura que Alice no me dejaría pasar desapercibido, sin embargo el pensamiento de Blake y el permiso me tenía mucho más nerviosa que eso, ya que el tipo « Soy el jodido dueño del mundo » podría no darme la autorización y eso sería un problema.

Al culminar el almuerzo me encaminé valientemente hacia la oficina de Campbell, sin embargo me detuve en seco tras la puerta de la biblioteca, una vez que una idea transitó por mi cabeza, y permanecía en debate conmigo misma sobre hacerlo o no.

Mañana seria San Valentín, y si Campbell accedía a darme el permiso para salir, no lo vería sino hasta el lunes, por lo que sería lindo dejarle un detalle. Ni siquiera había notado que los folletos románticos seguían en mi mano y es que había olvidado dejárselo a Alice, pero sería el detalle perfecto, de ese modo no sabría que fui yo.

Rápidamente tomé una decisión, ahora sólo quedaría escoger una de las tarjetas. No quiero dejarle una demasiada cursi o empalagosa, me gustaría algo que reflejara con exactitud los sentimientos que tengo para con él.

¡Joder Brittany te has vuelto loca! ―ríe mi subconsciente entusiasmada, a ella también le encanta la idea. Mis ojos pasean por cada una de las tarjetas intentando buscar la adecuada, cuando de pronto encuentro una en particular, que llama mi atención. El material de la carta es de papel satinado y se logra entre ver el brillo en ésta al moverla, además tiene una imagen de fondo bastante llamativa y sofisticada como él. Dos copas de vidrio siendo llenadas por una botella de champagne, y en ella se vislumbra la siguiente dedicatoria: "A veces queremos a quien no nos quiere, y no queremos a quien nos quiere, pero para mí no hay imposibles, y así sea a través de mi sueños lograré verte; y te amaré en ellos" No podría ser mejor para describir lo que me sucede.

En la parte posterior de la carta se muestra un encabezado que me deja perpleja "Drunk in love" ¿Qué acaso, esto está siendo un regalo del cielo? Agito mi cabeza ignorando esa pregunta y me concentro en escribir algo bastante sencillo para mantener la incógnita "Adivina, adivinador ¿Quién supones que soy?"

Me levanté deprisa ocultando entre las demás cartas la mía, con intención de simular siquiera mi plan, de ese modo el dejársela será menos evidente ¡Imagino! Respiro hondo avanzando hasta la puerta de su oficina que me sorprende ver de par en par y me adentro en ella cerrándola ¿De cuándo acá Blake conserva esa puerta abierta? Sólo la nada me acompaña una vez que paseo mi vista alrededor, no creo que esté en otro lado, estos últimos días ni siquiera lo he visto en los pasillos.

Escucho el leve sonido de unos libros y es cuando deduzco que se encuentra en el piso de arriba. Rápidamente saco la tarjeta que escogí y le doy un último vistazo, antes de dejarla sobre su escritorio debajo de la laptop.

Subo cautelosamente cada escalón tomando respiraciones pausadas. Nunca he subido aquí, pero no creo que le moleste, ya antes me había dicho que no era ninguna cámara de tortura por lo que no tendría nada que esconder. Mis ojos se fijan en el hombre bien vestido que permanece de espaldas a mí, ojeando un libro. Aprovecho su estado distraído, y detallo el ancho de esa espalda fornida paseando la mirada hasta su trasero ¡Joder! Maldigo por lo bajo sorprendiéndome de mis pensamientos... ¡Pero vamos! Ese trasero es digno de admirar, además no debería ser propicio de un hombre como el, tan cuadrado y correcto ¿Cierto? No tiene sentido, en todo caso sería una trasero de deportista―beisbolista posiblemente.

Carraspeo dándole una última pasada a su espalda, y observo disimuladamente su rostro perfecto que me mira confundido.

―¡Brittany! ¿Qué haces aquí? ―escucho nuevamente esa voz tan profunda.

―Ah..., necesito hablar contigo ―pido sintiendo mi estómago arder.

Esa manera en la que se mueve es precisamente lo que amaría ver todos los días al despertar, ni que decir de esos ojos que le causan debilidad a mis piernas.

―¿Qué clase de favor? Espero que no estés metida en problemas porque fui muy claro contigo...

―No..., no es eso ―lo interrumpo sujetando con fuerzas las cartas que conservo conmigo― Dijiste que podía acudir a ti, para salir ¿lo recuerdas?

Por alguna razón siempre me siento pequeña a su lado, y más esta semana que estuvo ignorándome.

―Sí, no lo olvidé ¿Saldrás este fin de semana? ―camina hacia la mesa de vidrio dejando el libro que mantenía sujeto allí.

Asiento simultaneas veces― Bueno Alice mi compañera de habitación me invitó a su casa, y la verdad no me gustaría pasar sola otro fin de semana ―le explico a lo que asiente, manteniéndose de brazos cruzados un poco lejos de mí.

―Entiendo, pero ―susurra, antes de dar un respiro ―Brittany no estoy seguro de eso.

¿Qué? Mis ojos se abren sorprendidos y extrañados ante su respuesta.

―Pero lo prometiste, dijiste que lo hablara contigo ―le recuerdo.

―Lo sé, lo sé y no es por fastidiarte, simplemente necesito que me prometas que no pasará algo como la vez pasada ―plantea― No quiero que te metas en problemas y honestamente me cuesta creer en ti.

¡Ouch! Eso dolió, pero está en todo su derecho de no confiar, sin embargo prometió que estaría para mí cuando lo necesitara, y ahora es momento de que mantenga su promesa. No puede mantenerme cautiva aquí, es injusto.

―Bien, no negaré que tienes razón, y la última vez excedí mis límites, pero no puedo estar todos los fines de semana encerrada aquí.

Estoy intentando ser razonable, no me aferraré a las excusas esta vez, ciertamente debo madurar y comenzar a responsabilizarme de mis actos, pero sigo siendo una adolescente, una chica que necesita salir y distraerse. No puede mantenerme presa ¡Me volveré loca!

―De eso estoy consiente Brittany, sé que tienes derecho de salir y divertirte, pero estas muy joven aún, y a veces ignoras lo que un adulto como yo, detalla ―hace un pausa― Lo que digo, es que muchas veces los adolescentes piensan que algo no les hará daño, cuando los adultos sabemos que sí.

―Lo sé y prometo comportarme ―observo una actitud un tanto insegura en él, y podría decir que es muy probable que no acceda a dar mi autorización, lo que me asusta― Por favor ―vuelvo a pedirle.

Detallo cada uno de sus movimientos que parecen sacados de algún drama juvenil. Se comporta como si lidiara con una niña de cinco años y no es así, ya casi cumplo mis dieciocho y quiera aceptarlo o no, después de eso ni él ni mi padre podrán prohibirme nada.

―Dime primero de que va esa salida a casa de la señorita Bolton ―pide dejándome perpleja ¡Cielos! No quiero decirle que habrá una fiesta, es muy posible que al escuchar esa sola palabra se infarte, y me encierre de por vida en mi habitación, pero tampoco quiero mentirle, puesto que si se entera de aquello las consecuencias del problema explotarían en mi cara.

―Prometes que no te volverás loco ―le pido con cautela observándolo alarmarse― Por favor, jura que no me mataras ―digo sonando igual que Alice.

―Está bien..., sólo dime ―su pecho comienza a inflarse.

―Alice organizó una fiesta de disfraces ―agacho mi cabeza unos segundos antes de que decida elevar mi vista, y posarla sobre el hombre que permanece muy quieto; y con los ojos verdaderamente abiertos― No será algo demasiado grande, sólo unos cuantos amigos de aquí, nada más ―agrego sin estar muy segura de eso.

Conociendo a Alice seguramente invitó a todos los estudiantes de último año, sin contar a sus amistades fuera del internado.

―¿Estas consiente de lo que dices? Te saqué de una fiesta la semana pasada totalmente ebria...

―Corrección..., me sacaste de un club ―me justifico― La fiesta será en su casa ya te lo dije, y es algo muy inocente, sólo celebraremos el día de San Valentín.

Lo escucho maldecir por lo bajo, y restregarse las manos sobre su rostro con frustración ¡Vamos no es para tanto! Sólo es una fiesta. El seguramente fue a muchas en su adolescencia, y apuesto a que tuvo mucha más libertad que yo.

―Hagamos algo ―comienza― Lo pensaré y te daré una respuesta mañana temprano ¿A qué hora se supone que vendrán a buscarlas? Porque imagino que su chofer las buscará.

―Si por supuesto. El chofer de Alice pasará por nosotros después de las nueve ―respondo de inmediato― Pero una última cosa, sólo quiero que tomes en consideración que nunca tuve amigos en Miami, y ésta viene siendo una oportunidad para conservar los que tengo ahora.

Por alguna razón se me encoje el corazón al decir aquello, no tenía planeado usar alguna clase de manipulación para con él, solamente lo dije sin pesar, y vaya que ahora me siento estúpida.

―Seguro Brittany ―dice comprensible.

Respiro profundo sintiendo aún mis piernas temblar, y me dirijo a la puerta dispuesta a salir. Blake simplemente no dijo más y se quedó pensativo en el piso de arriba ¡Espero que se le ablande ese corazón de hielo! Claro como si tú no estuvieras hecha de acero―mi subconsciente comienza a tomarme el pelo otra vez, sin embargo el hecho de que continúo intentando abrir la puerta, y ésta se rehúsa a dejarme salir me inquieta ¡Maldición! Vuelvo a intentar rodar la manija, pero no obtengo respuesta.

Escucho las pisadas de Campbell sobre las escaleras, y vuelvo mi vista a él quien sólo se dedica a ignorarme.

―¿Podrías abrirme? ―sus ojos vuelven a mi sorprendido, y pasan de sorpresa a espanto en un milisegundo.

―¡Joder! ¿Cerraste la puerta? ―pregunta acercándose a grandes zancadas― Habla Brittany ―exige, mientras sigo inmóvil junto a él, procesando lo que pasa.

El hombre frente a mi mueve la manija bruscamente intentando abrirla, pero esta no sede. Una, dos, tres veces más y nada. La jodida puerta no está dispuesta a cooperar, y tiempo después provoca la rendición de Blake, a quien escucho maldecir nuevamente por lo bajo, antes de despeinar su cabello simultaneas veces, dejándole un aspecto bastante rebelde y ardiente ¡Basta Brittany no es momento para eso! ―me digo a mi misma, ya que mi subconsciente está demasiado ocupada comiéndose con la mirada a Blake.

―¿Por qué cerraste la puerta Brittany? ―pregunta molesto.

―Porque estaba abierta ¿No es obvio? ―comienzo a alterarme, yo no tenía idea― Nunca sueles tener la jodida puerta abierta ¿Qué demonios iba a saber yo, que no servía?

―¡Cuidado con lo que sale de tu boca! Deja de decir malas palabras.

¡Hah! ¿Ahora resulta que no puedo expresarme? Es una locura que siga tratándome como si fuera una niña.

―Soy lo suficientemente mayor como para decir lo que me venga en gana ¡Demonios! ―vocifero provocando su fulminante mirada― No se te ocurrió dejar un letrero o algo así.

―¿Para qué? Para que lo ignores como la primera vez que te atrapé intentando entrar ―suelta irónico, siendo el perfecto detonante.

A este paso terminaremos matándonos, este hombre y yo no podemos tener una conversación decente. Siempre, definitivamente siempre terminamos discutiendo, pero ¿Cómo evitarlo si es tan malditamente molesto? Siempre quiere que le den la razón, aun cuando no la tiene. Se comporta como un niño caprichoso y le parece más fácil culparme de todo.

―Eres jodidamente irritante ―gruño decidida a salir por el ventanal de la última vez, pasando de Campbell.

―¿A dónde vas? ―lo escucho preguntarme, mientras busco la manilla de la ventana que no consigo por ningún lado ¿pero qué?

―La cambié esta semana Brittany, esa ventana no se volverá a abrir ―dice simplemente haciéndome sentir como una idiota.

―¿Y por qué demonios hiciste eso?

―Para impedir que estudiantes como tú, vengan a buscar lo que no se les ha perdido ¿O crees que no me di cuenta, que de alguna forma me dejaste tus trabajos aquella vez?

Me remuevo incomoda alejándome de la jodida ventana, y cruzándome de brazos. Esto no puede estar pasándome, en mala hora decidí dejar mi celular en la habitación.

―Podrías llamar a alguien y dejar de insultarme ―le sugiero, aproximándome al sofá.

―Sí, sabes que sí, es lo más inteligente que has dicho desde que te conozco ―menciona dejándome boquiabierta.

¡Imbécil!

Ignoro su actitud insultante y me dedico a mantener la calma. Discutir con él no me hará salir de aquí, además si continúo provocándolo sólo lograré que prohíba mi salida de mañana.

―Roger..., hermano te necesito en el internado ahora ¿Dónde estás? ―Campbell se mantiene al teléfono― ¿Y cuánto tardarás?... ¿Dos horas? ―me sobresalto al escucharlo gruñir― ¡Demonios! ¿Y no podrías mandar a alguien? Tengo cosas que hacer, si lo sé, fue un accidente ―me observa al decir eso último, y vuelve desviar su mirada respirando profundo― Bien, descuida buscaré la manera de entretenerme, adiós.

Me quedo muy quieta sentada sobre el sofá de tela. Es obvio que nada salió como quería, puesto que no deja de soltar suspiros frustrados, mientras reposa sus manos sobre la madera de su escritorio, dándome una vista perfecta de ese pecho musculoso que se logra entrever, al marcarse la camiseta que lleva puesta. Muerdo mi labio inconscientemente imaginando un mundo en el que pueda reposar mis manos sobre ese pecho aunque sea una vez, y aprieto mis piernas sintiendo algo extraño entre ellas. No puedo evitar sentirme en llamas cerca de él, y algunas veces sí, consigue enojarme como nadie, pero ¡Dios! No deja verse caliente el muy idiota.

―No saldremos de aquí hasta que Roger y su equipo lleguen ―me informa, cosa que ya había deducido luego de escucharlo hablar― Lo mejor será tener paciencia.

―¿Y el director? No podría el...

―Roger es empleado del director o más bien el jefe de su actividades arquitectónicas, en este momento está con el haciendo otro trabajo.

¡Maldición! Ósea, que lo quiera o no, tendré que estar encerrada con este hombre por dos horas. Sigo sus movimientos que se dirigen hacia su escritorio, provocando que mi corazón lata con descontrol, al recordar la jodida carta que se me ocurrió dejar debajo de su laptop. Me levanto de inmediato llamando su atención.

―Podríamos conversar ¿no? ―me interpongo entre él y la silla de su escritorio, haciendo que me vea extrañado.

―¿Hablar? ―pregunta a lo que asiento nerviosa― Está bien, pero ¿Podrías permitirme el paso? Necesito continuar con mi trabajo...

―No ―lo corto tragando en seco. No puedo dejar que vea la carta que dejé. La idea era que la viera cuando me fuera, no en mi presencia.

―Brittany a diferencia de ti, yo tengo un trabajo y necesito continuar con el ―intenta apartarme, pero no se lo permito― ¿Se puede saber qué es lo que te pasa? En serio necesito trabajar.

―Y yo quiero hablar, es de muy mala educación que me apartes y me ignores estando aquí ¿Nunca te enseñaron modales?

―Pues para hablar no hace falta que deje de trabajar, fácilmente puedo hacer las dos cosas ―me toma con fuerza haciéndome a un lado.

¡Mierda!

―Es que...―intento hablar, pero ya es demasiado tarde.

Sus ojos observan curioso la tarjeta que sobresale de un lado del jodido aparato, y me doy mil cachetadas mentales por al menos no ocultarla totalmente.

―¿Y esto?

Toma la tarjeta en sus manos, mientras me aparto dándole la espalda, y sintiendo como mis mejillas van tomando color. Puedo fingir demencia y pretender que no se nada―¿en serio es tu mayor estrategia?―mi subconsciente vuelve a burlarse ¡Desgraciada! Claramente no es ella la que está pasando vergüenza.

―¿Brittany dejaste esto aquí?

―¿Yo? Por supuesto que no ―respondo dándome la vuelta, y aferrándome con fuerza a mi plan inicial, infantil, básico y nada creíble, lo sé, pero ¿Qué otra cosa puedo hacer?

―¿Estas segura? ¿Y las tarjetas que dejaste en el sillón? ―señala las cartas que efectivamente dejé allí mientras me aproximaba a él.

―Son de Alice y Azenet por San Valentín ―me encojo de hombros fingiendo demencia― Es mas eso ni siquiera debería de estar aquí ―digo quitándosela.

―¡Oye! ¿Qué haces?

―¿Cómo que, qué hago? Esto sin duda no es correcto ―comienzo con la fase dos "Una actuación digna del Oscar"― Y será mejor que me lo lleve ¿Te imaginas qué pensaría el director si te ve con esto?

―Brittany no seas infantil y devuélvemelo. Sí efectivamente fue una estudiante, yo mismo me encargaré de encontrarla y hablarlo con ella.

―O el, hoy en día la variedad de gustos te sorprenderían ―intento ser graciosa, pero eso no evita que el hombre comience a forcejear conmigo, intentando quitármela ¡Mierda! De ninguna manera se la devolveré, es vergonzoso y hasta ahora me doy cuenta.

Sus manos hacen todo lo posible por alcanzarla, y un subidón de aire azota mi pecho cuando sus manos toman mi cintura elevándome sin problemas, mientras intento mantener la jodida tarjeta fuera de su alcance. Mi mano izquierda se presiona con fuerza en el brazo que me sujeta, sintiendo la dureza del mismo ¡Joder! No es momento que fantasear―me riño a mí misma.

―¡Ya basta! Dámela ahora ―continua con su agarre dejándome en el aire.

―¡Que no! ―me niego a continuar con esto, y de inmediato la guarda con rapidez bajo mi suéter. Sin más, me suelta y me cuesta mantenerme en pie, una vez que mis zapatos tocan el piso. Incluso con ese contacto tan inocente alcanzó a dejarme fuera de sí.

―En serio, eres una niña infantil.

―Y tú eres un..., un ―intento buscar la palabra adecuada, pero ésta no llega y me deja a medias.

―¿Un que...? ―me presiona con una sonrisa traviesa, acercándose poco a poco.

Trago en seco sintiendo de nuevo el ardor fluir desde mi vientre hasta mis zonas bajas ¿Qué me sucede? Retrocedo al sentir que avanza sin intensiones de frenar, y caigo sentada al sofá una vez que mis piernas sienten el borde de éste.

Mis ojos lo observan de pie y canalizo mis pensamientos en cualquier otra cosa, antes de que salte sobre él y lo bese―¿Brittany eres tú?―mi subconsciente me mira sorprendida.

Relamo mis labios buscando humedecerlos, y por fin me digno a responder― Eres un jodido dolor de cabeza.

Sonríe ampliamente, y dejándome confundida avanza hasta su escritorio pasando de mi otra vez. Sí, definitivamente sus cambios de humor son un jodido dolor de cabeza. Me mantengo sentada en el sofá jugando con las tarjetas que había dejado allí, y pasan los minutos con lentitud.

Es una pesadilla estar cerca de él, y no poder conversar con normalidad, me asombra la capacidad que tenemos de discutir, además siempre se siente esa intensidad, y el espectáculo de pirotecnia sobre mi estómago. En este momento le daría toda la fortuna de mi padre, a cambio de saber si él también ha llegado a sentirlo.

Respiro profundo contando en mi mente simultaneas ovejitas buscando alguna distracción, y cansada ya de esperar, me levanto sin importar que le moleste hacia los libros del estante. Paseo mis ojos por cada uno de los ellos y debo decir que me sorprende ver tantos ejemplares de poesía. Mi mano saca uno al azar, topándome con Sonnets de William Shakespeare año 1609 y ojeo por encima el pequeño libro de color beige gastado. Me sumerjo sin evitarlo sobre las finas líneas de sus tan particulares dedicatorias de amor, y un sinfín de cosas que logran atraparme.

―Pintores son mis ojos: te fijaron sobre tabla de mi corazón, y mi cuerpo es el marco que sostiene la perspectiva de la obra insigne ―escucho a mis espaldas― A través del pintor hay que mirar para encontrar tu imagen verdadera, colgada en el taller que hay en mi pecho al que brindan ventanas tus dos ojos ―sigo sin moverme al escuchar aquella voz profunda acercarse― Y observa de los ojos el servicio: los míos diseñaron tu figura, los tuyos son ventanas en mi pecho por las que atisba el sol, feliz de verte. Más algo falta al arte de los ojos: dibujan lo que ven y al alma ignoran.

No quiero voltear, me niego a voltear. Si me muevo estoy segura que chocaré con él, puedo sentir su respiración sobre mi espalda y su presencia se hace más pesada, seguido de la línea de electricidad que se siente palpable ¿Por qué tuvo que moverse de donde estaba? Mi cordura se hará más pequeña si le permito entrar y no quiero sentirme nuevamente vulnerable, odio que eso siempre me pase con él.

―¿Ahora me ignoraras? ―siento su voz prácticamente en mi oído, pero es imposible es mucho más alto que yo.

Respiro profundo antes de voltearme guiada por esa sensación de ansiedad de verlo, ese anhelo de sentirlo junto a mí. Sus ojos parecen divertidos y su sonrisa se estira un poco, dándome una vista indescriptible de esos labios carnosos con los que llevo tiempo fantaseando.

―Tú me ignoraste primero ―me defiendo observándolo sonreír ampliamente.

―Bien entonces dejemos de ignorarnos ¿Te parece? ―propone cruzándose de brazos, a lo que asiento embelesada.

¿Cómo es que con sólo una mirada logra ponerme figurativamente de rodillas? No pasará mucho para que sea literal y caiga frente a él.

―No creí que fueras admirador de la poesía ―intento desviar el fuego atrayente que me recorre.

―Últimamente no he tenido mucho tiempo para leer, pero es algo que disfruto.

―¿Podrías leerme? ―pregunto ignorando el doble sentido en aquella pregunta, pero me corrijo al verlo carcajear― Me refiero a que continúes narrando poemas ―termino extendiéndole el libro.

El me ve un tanto inseguro, pero finalmente accede y me conduce hasta el sofá. Comienza con poemas de reflexión y sobre la vida, pero disfruto enormemente cuando se concentra en los poemas de amor. Sus ojos leen y se pasean por los míos, dejándome entre ver el interés en mi atención, lo que le ofrezco gustosa. No me molestaría despertar con esa voz citando cada poema de ese libro, sin darme cuenta los minutos pasan y no me percato del tiempo que llevo escuchándolo. En cada pausa me acerco a él acortando la distancia, y parece agradarle puesto que comienza a hacer lo mismo.

Mi cuerpo queda casi sobre el suyo y aprovecho para recostarme levemente sobre su hombro izquierdo. Sólo unos cuantos centímetros me separan de sus labios, y ni siquiera noté que dejé de escucharlo en cuando mi imaginación empezó a volar. Sus ojos vuelven a los míos y se sorprende al verme tan cerca, pero no se aleja, dándome la suficiente confianza como para saber que mi cercanía no le incomoda. Su brazo reposa tras mi espalda, mientras mi cuerpo nuevamente se comienza a calentar, y por un momento creo que se apartará, sin embargo solo se dedica a hablar.

―¿Te gustó? Pareces distraída.

―Son poemas muy bonitos, simplemente pensaba en otra cosa ―contesto concentrándome en sus ojos, porque si continúo mirando sus labios me abalanzaré sobre ellos.

―¿Puedo preguntarte algo sin que te molestes? ―frunzo el ceño confundida, pero asiento segura― Esa tarjeta...

―No... ―lo interrumpo, sacando fuerzas para sacarla y entregársela. La toma rosando mis dedos y la guarda tal y como lo hice yo, dejándome entre ver esos abdominales marcados ¡Vaya momento en el que decidió hacerlo! Estoy tan caliente que ni el invierno más potente del mundo lograría acabar con el ardor. El me observa esperando alguna clase de explicación, pero sigo firme en mi plan ¡Ni estando loca le diría que esa carta la dejé yo!― Sólo intento evitarte problemas, el director podría molestarse si se entera que una estudiante busca alguna relación romántica contigo.

―¿Lo dice la alumna que me pidió besarla?

Abro mis ojos con temor intentando decir algo, pero el titubeo de mi voz me impulsa a cerrarla nuevamente, así que sólo agacho la mirada queriendo apartarme de él y desaparecer.

―Espera..., no lo dije para que te alejaras ―vuelve a acercarme tomándome de los brazos, provocando que mi corazón galope con fuerza― Me gusta tenerte cerca.

De pronto siento mis labios secos de sed, necesito drenar este calor que yergue sobre mi vientre de alguna manera. No podré aguantar demasiado las ganas de besarlo de seguir con esa actitud dulce.

―Si no vas a besarme, entonces permíteme alejarme ―mis labios cobran vida propia y le suplican que deje las ilusiones para después.

La vergüenza delata mis mejillas enrojecidas, mientras clavo la mirada en sus labios que los relame humedeciéndonos, dejándome con la ganas de saborearlos yo. Poco a poco nuestros rostros, comienzan a acortar la distancia que nos separa enviando una ola de emociones sobre mi estómago, y pecho que saltan de la felicidad, sin embargo una vez siento sus labios rosar los míos se escucha el fuerte golpe de la puerta y un llamado tras ésta.

―¡Blake!

―Si..., si estoy aquí ―apenas y me doy cuenta que el hombre ya no se encuentra junto a mí, sino que permanece cerca de la puerta de su oficina, hablando con aquel desconocido que interrumpió nuestro acercamiento.

¡Jodida imprudencia! ¿No se supone que llegarían en dos horas? Sigo totalmente desconcertada, mareada y desorientada sin saber con exactitud cuándo y cómo llegamos a ese momento, pero disipo mi emoción, ya que Campbell se mantiene como si no hubiera pasado nada, y es cuando siento la puerta de su oficina abrirse de golpe.

Observo al director y a un señor de aspecto robusto adentrarse observando a Campbell y luego a mí.

―¿Qué hace aquí señorita Braun? ―el director me pregunta, pero sigo demasiado aturdida como para formular palabra.

―Ella vino a solicitar un permiso para este fin de semana Rick, cerró la puerta sin saber que estaba dañada, y ha estado encerrada conmigo durante este tiempo ―puedo decir que Campbell suena tan seguro, como si del mismo rey de Inglaterra en plena entrevista se tratara.

El director asiente convencido― Está bien..., señorita es momento de que se retire, debo hablar con el señor Campbell.

Me levanto poniendo todo de mi para no caer de cara frente a estos señores, y camino hacia la puerta sin siquiera mirar a Blake.

.

.

.

.

.

.

.

¡¡...HELLOOOOO BABYS...!! Espero que estén bien. Este Cap lo disfrute mucho. No soy masoquista, pero amo las peleas de Brittany y Blake me parecen demasiado divertidas ¿Les gustó? Espero que si. 

Déjenme sus comentarios, saben que amo leerlos e interactuar. Dejaré todo hasta acá, porque se vienen cosas intensas para los próximos capítulos ESTOY EMOCIONADA....Gracias por el apoyo, les mando un besote enorme "por cierto" Espero que le hayan prestado mucha atención a los detalles en el capitulo, porque créanme algo de aquí será parte de una sorpresa para el final de la novela....Ahora, esto no quiere decir que la historia está completamente terminada, porque le faltan detalles y corrección, pero si tiene mucho que ver Y TAMPOCO FALTA POCO PARA QUE SE TERMINE

Todavía queda muchooooo de Storms 

¡ATENTOS!

Recuerden seguirme en mis redes sociales, hasta el próximo miércoles 


Continue Reading

You'll Also Like

5.4K 178 8
Ha pasado un año desde que Amelia y Rose se casaron. Un año en el que felices, por fin han comenzado a vivir con sus respectivas parejas, acompañadas...
320K 13.2K 45
Amber solo quería sobrevivir a su primer año de universidad después de toda la tragedia que su familia pasó los últimos meses. Aunque, su vida este p...
86.2K 7.7K 69
Artemis tiene un sueño frustrado: estudiar arte; pero el encuentro con un intrigante chico le hará preguntarse si es el momento de seguir a su corazó...
3.9K 325 56
Una verdad silenciada. Un amor imposible. Una mentira que ya no se puede sostener. Ana ha construido su vida sobre secretos. Madre amorosa, pareja ej...
Wattpad App - Unlock exclusive features