Marzo 2023
Jimin me había dado una lista de nombres de personas con ciertas habilidades que podrían servirnos. Lo sorprendente es que eran de varios mundos, no solo del Infierno y los primeros nombres me sorprendieron:
-Jeon Jungkook.
-Amaya Teresa.
Los conocía, los habíamos ayudado el año pasado para atrapar al doctor Shell. Ambos eran buenos para las armas y combates, además eran unos híbridos. Eran perfectos para una guerra, pero el problema es que uno de ellos estaba en la cárcel y Jimin dijo que lo sacáramos luego de que habláramos con Teresa y se negará a participar. Según mi hermano ella aceptaría si le ofrecíamos la libertad de su novio.
Eso era algo complicado, por no decir imposible ya que no era un mundo donde mi familia podía intervenir fácilmente, pero...me había dado la mejor de las ideas.
Llegue a la FMR justo a la hora del almuerzo, cuando todos estaban en el área de comedor o salían a algún restaurante de sus mundos. Val era uno de los que iban al Infierno para comer y luego volvía a la media hora, por lo que era libre de pasear por allí sin el miedo a encontrármelo y que me preguntara que hacía allí.
Subí al primer piso que estaba casi vacío a excepción de un escritorio que estaba al lado de la oficina del embajador de la Tierra.
—Hola Phil. —el chico rubio y con gafas que estaba a mitad de su almuerzo casi se cae de su asiento al verme y sonreí por lo gracioso que se veía. — ¿Estas bien?
—Oh, sí, si señorita Park. ¿Qué le trae por aquí?
Levante la ceja sin perder la sonrisa.
—La información de mi madre, la que te pedí hace días.
—Oh...claro, lo siento. Deme un segundo.
Ventajas de ser mitad humana era que tenía total acceso al piso de la Tierra, al igual que Lucas lo tenía en el piso del mundo Marino. Era por ello había podido conocer a Phil en mis múltiples visitas en donde mi mamá me había llevado a escondidas de mi padre para intentar que me quitaran mi parte de bruja, pero siempre me negué a firmar o dar mi consentimiento a ello. Adoraba ser bruja.
Phil es solo mayor que yo un par de años y había acompañado a sus padres- siendo su madre una híbrida, mitad demonio y mitad ángel que se casó con un humano- a su trabajo desde pequeño hasta que su madre murió por culpa de Helga al quitarle las alas a una edad muy avanzada al enterarse de su existencia.
Era por ello que nuestra conversación era completamente fingida, porque él se había unido al grupo rebelde porque no quería que nadie sufriera lo mismo que su madre y nos estaba ayudando con un contrato para Jeon Jungkook, era el mismo acuerdo que le habían hecho a Ivana, la protegida de Namjoon, hace años y hasta ahora todos los mundos han quedado satisfechos con el resultado. Es por ello que sabía que nadie iba a imponerse, sobre todo si mi hermano mayor, Jimin, iba a ser quien vigilara a Jungkook.
El único problema es que Phil se ponía muy nervioso y no era algo que me dejara tranquila, no quería que por sus nervios soltara la lengua antes de lo predicho. Por esa razón prefería que no supiera más de la cuenta y le daba órdenes muy puntuales sin responderle sus preguntas claves, a pesar de que en mi cabeza siempre se reproducían las palabras de Namjoon: La ignorancia no salva a nadie.
Me estremecí al recordarlo de nuevo, porque sentía como si me lo hubiera dicho al oído y me daba la sensación de que estaba cometiendo un error con Phil. Sacudí la cabeza y me quite ese pensamiento, pensar en Namjoon siempre me hacía pensar que estaba equivocada en mis acciones, como si el problema que intentaba resolver era el problema incorrecto.
Phil se dio la vuelta hacia un archivo que estaba a su espalda y lo abrió con una llave que tenía colgada en el cuello y allí comenzó a pasar los separadores mientras no paraba de hablar de todo el trabajo que tenía que hacer y por eso no podía ir a almorzar fuera de la oficina.
—Todo lo referente a tu madre, como me lo pediste. —dijo entregándome una carpeta amarilla sellada dándome una mirada significativa, obviamente allí adentro estaba el acuerdo donde él había firmado y falsificado la firma del embajador de la Tierra, por lo que solo faltaba la firma del rey del inframundo y la de Jungkook para hacerlo completamente legal.
Le sonreí a Phil y le guiñe el ojo haciéndolo poner algo nervioso.
—Buen trabajo. Te llamare luego para tus nuevas órdenes.
Él asintió y note sus mejillas teñirse de rojo por un segundo mientras acomodaba sus lentes.
—De acuerdo, señorita Park.
Me di la vuelta y me dirigí de nuevo al ascensor para poder salir del edificio y volver a casa. Ahora tenía muchas cosas que pensar y cuadrar, por eso mi cabeza iba a mil por hora y no me di cuenta cuando las puertas del ascensor se abrieron.
— ¿Vas a entrar? Voy bajando.
Levante la mirada y me encontré a Seokjin, el embajador del mundo Marino y gran amigo de Namjoon.
—Sí, lo siento.
Entre sin mucho miramiento y me recosté al espejo del final con la carpeta en la mano, pero sin ponerme nerviosa o nada por el estilo, las demás personas solo verían una simple carpeta.
— ¿Cómo están tus hermanos? —pregunto el pelirosa completamente vestido de negro y sin un trozo de piel a la vista más que de su barbilla para arriba. — Escuche que Jimin se está recuperando de lo de su esposa.
Me sorprendí al escucharlo y tuve que mirarlo para comprobar que me había hablado. Seokjin no era un hombre hablador, era extremadamente serio y odiaba el contacto físico por su don, que según dicen, puede sentir todo de una persona con solo un roce, además de un poder de curar prácticamente lo que sea. Era por ello que en una ocasión Jimin y Namjoon recurrieron a él para curar las cuerdas vocales de Agneta y las heridas que los colmillos de mi hermano le habían dejado por accidente.
—Sí, están bien. En cuanto a Jimin, lo está superando y creo que en algún momento lo superara por completo.
Mire el tablero encima de las puertas donde indicaba que el ascensor estaba bajando, pero por alguna razón me comencé a sentir extraña e incómoda con la presencia de Seokjin.
¡¿Desde cuándo bajar un solo piso era tan lento?!
—Me alegra saberlo, pensé que jamás se repondría. Se lo que es perder a alguien y no es fácil. —asentí después de verlo de perfil un segundo. —Por cierto... ¿Has visto a Namjoon últimamente?
Como diría mi madre: Otra vez la burra del trigo.
Definitivamente me encantaría ir al pasado, buscar a mi yo pequeña y regañarla para que no se enamore nunca de Namjoon o lo busque siquiera.
—Solo los fines de semana, ¿Por qué?
Seokjin se encogió de hombros.
—Nada, es solo que lo he visto algo raro últimamente, como enfermo o muy estresado. Además que no ha ido a verme en un mucho tiempo. —dijo honestamente con un tono de voz más suave, como si le doliera ese hecho más de lo que había pensado y eso hiciera que su muralla ante personas se hubiera caído un poco por un segundo, pero se recompuso al momento de escuchar el sonido de las puertas abrirse en planta baja. —Si lo ves de nuevo, insúltalo de mi parte y dile que me debe una comida de la Tierra.
Bueno, insultarlo no iba a ser tan difícil, eso de seguro.
—De acuerdo.
Y después de escucharme se marchó sin decir nada dejándome con una sensación mucho más rara en el pecho.
¿Namjoon enfermo o estresado?
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Días después estaba junto a Nicolás en la azotea de la cárcel donde Jungkook estaba. Había sido algo complicado de hacer ya que Jimin se había negado a que yo estuviera presente en la revuelta que se iba a armar con la liberación del hibrido, pero lo convencí más rápido de lo que creí. Por ello idee un plan que cualquiera, incluso la FMR, lo vería como un simple escape de presos, es decir, un problema que la Tierra tiene que resolver por su cuenta.
Hace un par de días Rafael se había introducido a la cárcel convertido en un preso que estaba castigado y formo un grupo para crear un escape masivo, pero para ello debían crear muchas distracciones como el incendio en la cancha delantera donde pasaban las tardes y hacerles creer que los policías mantenían el control, para que luego con un hechizo que había hecho yo, controlar a los policías para hacer que lastimaran y mataran a un par de presos haciendo que el resto buscara escapar de los castigos o muerte. Y esa...era la cuartada de Jungkook, simplemente quería escapar de un mal procedimiento de los policías.
Acepto y eso me relajo todo por dentro, si había alguien que podía ayudarnos en esta guerra, era ese chico estirado del que todos temían por su reputación en la policía y de cazador.
—Debes tener un estómago de hierro para controlar a los policías y hacer que maten inocentes. —me dijo Jungkook cuando salimos corriendo y nos montamos en una camioneta negra que Nicolás había adquirido y nos transportamos a un bosque del infierno para a partir de allí conducir. Rodé los ojos y preferí seguir con la mirada fija en la carretera frente a mí y no en el hombre en los asientos trasero.
—Para tu información eran hombres que violaron niñas y mujeres que estaban por darles libertad condicional. —respondí. —creo que le hice un favor al mundo...y a ti también. Porque por ti solito no ibas a salir, ¿O si, lobito?
Escuche un pequeño gruñido a mi espalda y un "Tranquilo" susurrado de Teresa que buscaba calmar a su novio, mientras que Nicolás me lanzó una mirada un segundo antes de volver a concentrarse en conducir.
El silencio reino el resto del camino hasta que llegamos a la zona más alejada del bosque de los vampiros donde había vivido la madre de Jimin antes de casarse con mi padre, pero este había quedado desolado después de la muerte de la vampira, ya que los brujos en contra de mi padre habían asesinado antes a todos los familiares de ella, haciendo que el resto huyera y no volviera a pisar esas tierras y por supuesto, mi padre y ahora Jimin protege ese bosque con su vida y todos tienen prohibido la entrada. Fue por ello que es la opción perfecta para ocultar a un fugitivo y todo lo que planeamos.
Los arboles daban el aura de estar entrando al estómago de un animal que no iba a dejarte escapar, era tanto así que incluso la luz de la luna no penetraba por ningún lugar, incluso de día había escuchado que la luz solo entraba en cantidades extremadamente medidas y era por ello que muchos se burlaban y crearon el rumor de que los vampiros morían a la luz del sol.
Llegamos hasta el centro donde había varios edificios creados con árboles y madera, era una pequeña ciudad desolada que con solo la iluminación de los faroles de la camioneta le daba una imagen aún más aterradora.
—Espero que no les de miedo la oscuridad. —dije y bajamos de la camioneta. Abrimos la maletera y bajamos varias cajas y maletas entre todos para luego llevarlo a una de las casas que estaba en la parte alta de un árbol y que para acceder debíamos subir unas escaleras alrededor del tronco.
La casa estaba amueblada y completamente limpia gracias a Lucas quien se había ofrecido voluntariamente a acomodarla para Jungkook y Teresa. Algo raro viniendo de él, pero nadie se quejó.
—Vaya, no tiene nada que ver con el aspecto de afuera. —dijo Teresa dejando unas maletas y bolso en el suelo justo cuando Nicolás encendió las luces. —Aquí está realmente muy bonito.
Jungkook hizo un asentamiento de cabeza dejando las cajas más pesadas.
—Bien, vayamos al grano. —dije colocando frente a ellos. — por el momento esta será la casa de ambos, solo para ustedes y allí afuera será donde entrenen a los otros reclutas. Algunos de ellos quizás lo tengan de vecino y otros simplemente irán y vendrán, todo depende. Lo que necesitan saber es que no les hará falta nada, ni agua, ni comida u otras cosas necesarias, solamente le pedimos que no salgan del bosque o dejen a otros desconocidos entrar mientras estén aquí, tampoco pueden decirle a nadie donde están.
Camine hasta las cajas que había cargado Jungkook y otra Nicolás, las abrí y note la tensión en ambos híbridos al ver la cantidad de armamento y de utensilios necesarios para entrenar.
—De esto tampoco les faltara, solamente deben decirnos que les hace falta para mantener a los nuevos reclutas a un buen nivel de batalla.
En ese momento Jungkook hizo una T con sus manos.
—Tiempo. —dijo cortándome. No me gusto eso y levante la ceja. — ¿Quieres que nosotros entrenemos a otros para que también...peleen o cacen?
Asentí.
—Exactamente, pero no quiero que los enseñes a cazar cualquier criatura, quiero que sean ángeles contra quienes puedan pelear y defenderse, no necesariamente deben matarlos, no es mi naturaleza y tampoco es el fin. ¿De acuerdo?
Jungkook para ese punto estaba más tieso que una vara y solo atino a asentir.
—En eso no puedo ayudar, lo siento. —todos nos giramos a ver a Teresa quien se señaló el collar grueso y negro que llevaba puesto. —No puedo controlarme en muchas cosas cotidianas y tomar un arma cargada sería algo muy irresponsable de mi parte a estas alturas, a pesar de que tome una hace nada para sacar a Jungkook de la cárcel. Pero puedo ayudar en otras cosas y...
—La voy a entrenar a ella primero. —la interrumpió Jungkook abrazándola por los hombros y pegándola a su cuerpo, como si la estuviera protegiendo. —tiene razón, necesita aprender a vivir sin el collar y poder saber luchar siendo un lobo, además de que debe aprender a no guiarse por sus instintos más bajo al estar enojada o bajo presión.
Teresa lo miro por un segundo y luego me miro. Por mi parte solo me encogí de hombros.
—De acuerdo.
Nicolás asintió.
—De hecho, tendrán tiempo para eso porque todavía no vamos a traer a nadie más que ustedes, pero deberían empezar cuanto antes a volver a estar en forma.
Los dos híbridos asintieron sin decir nada más, como si hace mucho hubieran caído en cuenta que su fin en la vida era estar metido entre guerra y armas.
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Esa noche llegue a casa sin ánimos de nada, estaba agotada con todo lo sucedido en un solo día que no quise hablar con ninguno de mis hermanos cuando nos abordaron a Nicolás a mí para ver cómo nos había ido en la misión. Así que deje a mi hermano explicar todo mientras yo me transportaba en un parpadeo hasta mi habitación donde Pinky estaba acostado en mi cama.
— ¿Qué haces aquí chiquito? —le dije acercándome y acariciándole cada cabeza con suavidad mientras que una de sus cabezas se removió un poco, lo había despertado sin querer. —sigue durmiendo, tranquilo.
Pinky cerró los ojos que había abierto y me aparte para ir a darme un baño. Quería quitarme el olor a humo y del bosque. Quería apartarme un segundo de toda esta locura que estaba dirigiendo.
Cuando salí con mi pijama puesta y secando mi cabello mojado con una toalla sonreí algo más relajada al ver a Pinky en la misma posición que antes, haciéndome recordar cuando mi papá me lo había regalado diciéndome que era un animalito especial como yo y debía cuidarlo junto a mis hermanos hasta el final. Mi padre había sido cruel en muchos aspectos, sobre todo con Jimin y conmigo, pero aun así todos lo habíamos querido a nuestra manera y lo respetábamos hasta el sol de hoy.
Suspire y por un momento pensé: ¿Qué hubiera hecho Patrick Park en esta situación si aún estuviera vivo? Probablemente Jimin jamás hubiera conocido a Agneta, ella seguiría viva en su país, Lucas no hubiera intentado suicidarse, Nicolás hubiera sido frenado en su intento de rebeldía, yo jamás hubiera sido enviada a vivir con mi madre, no hubiera pasado por nada de lo que pase en Egipto y quizás no hubiera tenido nada más que platónico con Namjoon.
Mi padre definitivamente no estaría orgulloso de ninguno de nosotros...bueno, quizás lo estaría de Rafael, él nunca daba problemas serios, solo era algo molesto con su comportamiento, pero nada más. Aun así nos hubiera reñido por ser tan insensatos e ir contra la ley.
Sacudí la cabeza y desaparecí la toalla con un movimiento de mi mano al mismo tiempo que por mi cabeza pasaba la imagen de mi mamá y mi padre cruzados de brazos negando con la cabeza al verme.
¡Vamos! No buscaba nada malo quería justicia para dos de mis hermanos que habían sufrido demasiado gracias a Helga. Solo quería que nadie más sufriera como ellos o como Phil.
¿Eso no es malo, o si?
Preferí acostarme a dormir, pero en ese momento me di cuenta que una de mis gavetas de mi peinadora estaba abierta. No me había dado cuenta porque no había encendido las luces de la habitación para no molestar a Pinky.
Fruncí el ceño al recordar que esa mañana antes de irme había abierto esa gaveta para sacar unos aretes y luego lo cerré. Encendí la luz y me acerque para encontrarme con el contenido revuelto. Justo allí guardaba todas mis joyas viejas de cuando era niña y algunas que había conseguido de adulta, todas estaban allí excepto los aretes que aún tenía puestos y el collar de girasol que Namjoon me había regalado hace años.
Me tensé y comencé a buscar por todos lados, incluso volví a revisar la gaveta y vacié su contenido en el piso hasta que fui consciente de la realidad: el collar había desaparecido, o mejor dicho...me lo habían robado.
Sé que van a querer matarme por no haber subido capitulo, pero he estado en bloqueo de escritor y de lector muy feo gracias a mi nuevo trabajo. Así que espero me perdonen.
Espero que les haya gustado el capítulo y prometo intentar no durar tanto para la próxima <3
Los extraño mucho :c