Hasta mi muerte.

By SaanArguello

167 0 0

"Se suponía que tenía mi vida planeada, que ellos la habían planeado. Amadeo sería mi esposo, y yo su mujer p... More

Prólogo.
Capítulo uno
Capítulo Dos
Capítulo Tres
Capítulo Cinco

Capítulo Cuatro

6 0 0
By SaanArguello

Sus palabras resonaron en cada parte de mi cuerpo, estaba enfadado. Y me gustaba, me mordí el labio. Me miro enfadado por un minuto más, y luego a su rostro se asomó una sonrisa juguetona.

―Eres terrible Sophie Chassier... ―dijo riéndose.

Quise correr la mirada de él, e hizo más fuerza para obligarme a mirarlo tomando mi barbilla.

―Te dije que me miraras por favor, no me corras la vista. Te lo suplico ―dijo, casi en una súplica desesperada.

―No puedo... no… no puedo mirarte ―le dije, cerrando los ojos. Para aclarar mis pensamientos.

―Abre los ojos, por favor ―dijo, no me podía resistir a lo que me pedía ―. ¿Por qué no me puedes mirar? ¿Soy feo para ti? ¿Cuál es tu motivo por no poder mirarme?

―Frederick, ¿tú no te das cuenta de lo que provocas en mí? Y no, no eres feo. Eres hermoso, ¿sabes? Muy hermoso, me encantas, me vuelves loca. Pero me es muy difícil mirarte directo a los ojos. Por dos motivos, porque siento que tus ojos me juzgan, que me dicen a gritos que me conocen, tú alma me grita que me conoce,  y segundo porque sé que eres imposible, y no puedo tocarte más que esto ―dije pasando mi mano sobre su camisa, sus brazos, y luego lo abrasé ―es frustrante no poder tocarte más que eso, me gustas mucho. Desde el momento en que bajaste de tu coche en mi casa, desde ese día, que ya estoy loca por ti. No puedo no mirarte, pero me tientas a hacer cosas, que... no puedo ―le dije, estaba frustrada, muy frustrada por eso. Quise pegarle a algo, pero me contuve.

― ¿Te piensas que para mí es fácil, Sophie?―dijo y suspiró ―. Me es muy difícil saber que a ti te puedo tocar menos de lo que tú me tocas a mí, saber que no puedo estar pegado a ti, o a una distancia escasa. Saber que no te puedo tocar, que no te puedo hacer mía, que no te puedo amar como quisiera, ni tocarte como quisiera... no puedo hacer nada contigo. Y no puedo ni siquiera avanzar, y quiero. Pero no puedo, hay algo en mí que me obliga a controlarme, y no quiero, no quiero controlarme. Quiero descontrolarme contigo, aquí, ahora, aquí mismo en este asiento de coche, pero tampoco quiero que sea así, Sophie, me gusta que todo sea perfecto y tierno. Y... es frustrante no poder hacer nada de lo que quiero. Más que... abrazarte ―dijo, y suspiró ―. Y tus ojos me dicen lo mismo, que te conozco. Sé que nos conocemos, nena. De otras vidas. Seguro, por algo, te encontré. Por algo, esperé a por ti. ¿Qué cosas quieres hacer que no puedes?―preguntó curioso.

―Por ahora, dos cosas. No puedo ni darte besos en la mejilla cuando te veo, porque es indicio de algo, y los rumores corren muy rápido como para arriesgar tu trabajo, además tú te pones tenso como una roca. Y... ―dije, mirándolo, cautelosamente, el seguía tomando mi rostro para que lo mirase, levante mi mano y con el dedo índice―, no puedo tocar esto ―dije, siguiendo el contorno de sus labios.

Y ahí, no me contuve. Empecé a llorar.

―No, no llores, mi cielo. Por favor ―dijo, sin soltar mi rostro.

Empezó besando mis lágrimas, y mis ojos.

―No llores, quiero que seas feliz. Feliz conmigo, sin importarnos nada ―dijo, y me sonrió ―. Por favor ―insistió― y me pongo tensó cuando besas con mis mejillas porque me agarras desprevenido. No estoy acostumbrado a eso.

No pude más que asentir, era muy tierno, y cuando me suplicaba su rostro parecía tan niño. Suspiré.

―Está bien ―dije, intentando calmarme ―. Seré feliz contigo. No lloraré ―dije, y sentí el nudo en la garganta. Mierda.

―Sophie... ―dijo él.

― ¿Si, Frederick?―pregunte curiosa.

― ¿Puedo hacer algo?―dijo, y rozó mi mejilla con sus dedos, provocando que se me pusiera la piel de gallina, sonreí.

― ¿Qué cosa?―pregunté curiosa.

―Algo ―dijo, y yo solo asentí.

Volvió a tomar mi rostro entre sus dos manos, y me miro fijo a los ojos.

―Eres hermosa, y te prometo... ―me besó la frente ―, que haré todo lo posible porque estemos juntos ―beso mi sien derecha ―, siendo legal o ilegal ―beso mi sien izquierda ―, voy a estar siempre contigo ―beso mi pómulo izquierdo ―, voy a cuidarte, y voy a velar por tu seguridad y tu felicidad ―beso mi pómulo derecho ―, porque te quiero, si te quiero. Te ganaste mi corazón, y ni bien te vi, sentí que en ti... ―beso mi nariz, me dio cosquillitas ―, había algo que ya conocía, encontré mi otra mitad, y... quiero compartir todo contigo ―dijo con una sonrisa―. Reitero, te quiero Sophie. Eres hermosa, y... demasiado ―dijo, y se acerco cauteloso, miro a mis ojos que aún seguían mirándolos, perdidos entre los suyos, sonreí, y se acerco más, se quedo a escasos centímetros de mi boca.

Yo respiraba su aire, él el mío, suspiré profundamente, sentí su perfume de cerca, era embriagante, me beso el cuello, con unos cortos y suave besos, y luego me volvió a mirar. Y esta vez se acercó a mí, sin detenerse, apoyo sus labios contra los míos, y sentí como una electricidad, y que todo ardía, el atrapo mi labio inferior con los suyos, y nos empezamos a besar tranquilamente, y luego fue subiendo gradualmente la intensidad de los besos, los toqueteos. Se controlo él, y me alejo cariñosamente.

―Esos labios, son hermosos, son muy tiernos. Como tu ―dijo, y me sonrío.

Sentí que mis mejillas enrojecían, y tenía una duda, ¿le habrá gustado mi beso? Era mi primer beso... jamás había besado a un chico. El me miro, y volvió a tomar mi rostro entre sus manos, y volvimos a besarnos, y no sé cómo y en qué momento, que él termino arriba mío.

Pronto, ambos recuperamos la compostura, y nos calmamos. Me senté sobre el asiento cuando él se levantó de arriba mío, y jadee. No quería que terminase, pero debía volver a mi casa, si no mi madre me mataría.

― ¿Vamos a cenar?―me preguntó cauteloso, pasando una mano por su hermoso y alborotado pelo.

―Sí, le mandaré un mensaje a mi hermano para que le avise a mí mamá que estoy con mis amigas.

―Perfecto, pasa adelante ―dijo sonriendo, mientras abrió la puerta para que bajase, y luego abrió la de adelante para que ascendiera, dio la vuelta rápido y se subió poniendo, en marcha el motor.

Para: Charlie

19/06/2014 19:48

Dulzura, avísale a mamá que iré a cenar con mis amigas, ¿sí?

Frederick me cuidará, que no se preocupe.

No van a caer en ruinas diles.

Te quiero, brother[1]<3

― ¿A dónde iremos?―le pregunté cautelosamente.

―A un restaurant en la zona de Palermo Hollywood. Está ubicado en la calle Gorriti, no es muy lejos. Reservé una mesa hoy, es un lugar bonito. Y no muy público, justo lo que necesitamos.

Sonreí mientras por dentro estallaba de felicidad. Mi celular sonó, y rápido lo saqué de mi bolsillo delantero.

De: Charlie

19/06/2014 20:01

¿A comer? ¿Con las chicas?

A ella dile lo que quieras, dijo que de acuerdo.

Pero a mí, no me mientas, joven dama.

¡Te conozco!

¿Cenarás con él? :O

Reí suavemente, Frederick me miró sorprendido, y luego me dijo:

―Tienes una hermosa risa, deberías utilizarla más seguido ―guiñó uno de sus ojos antes de volver a dirigir la vista al frente ―. ¿Qué le causó risa a mi nena?―reí como una colegiala.

―Mi hermano ―dije sin más y comencé a teclear.

Para: Charlie

19/06/2014 20:08

Calla, tonto.

Me has hecho reír, él guardaespaldas-sexy-mi-dios-griego está al lado mío.

Y sí, pero calla. Cenaremos juntos. ¡Me ha besado! ¿Puedes creerlo?

¿Podemos volver a esas pijamadas que teníamos de chico?

Prepara dos colchones en mi cuarto en el piso ¡y te cuento!

Besos, mi cielo. Estoy con él. Muaaaaacks.

― ¿Puedo volver a reclamar su atención, mi lady?―dijo dulcemente, mire hacia él ―. ¿Su hermano, sabe?

―Oh, ¿si digo que si te enojarás?

―Para nada.

―Entonces, sí. Somos protectores el uno del otro. Es más, el insinúo que debía dejar todo y escapar contigo.

El sonrío pero no dijo nada. Me deje caer relajada contra el asiento de cuero, y fui feliz, soñando. Ilusionándome. Sabía que esto no iba a ser eterno, pero mientras durase, sería feliz. Leí el último mensaje que había llegado.

De: Charlie

19/06/2014 20:14

Disfrútalo, muñeca. Te lo mereces, ¡ya preparo todo!

No llegues tarde, no abuses.

¡Dejen cosas para las demás citas! Jajajaja.

Besitos para ti también, cielito. Nos vemos.

Sonreí de tener un confidente en todo este caos, y me acordé que debía de avisarle a Alyssia.

Para: Alyssia

19/06/2014 20:16

Aly, perdona por mi humor de perros, ¡te debo una disculpa enorme!

Pero debo pedirte un enorme favor, mañana te cuento todo con la mayor cantidad de lujos, pero si alguien se comunica contigo por mí, ¡dile que estoy contigo cenando!

Mañana hablamos, y gracias por pasarle a esa persona que fue a tu casa mi número ;)

Hasta mañana, amiga mía.

Apagué el celular, nadie más molestaría. Guardé  el celular en mi bolsillo y lo mire. Me dedique a mirarlo, tan hermoso. Las farolas de las calles iluminaban las partes justas del rostro de Frederick, y a las otras les daba sombras, tenía un rostro precioso. El notó que lo miraba, por lo que apoyó una de sus manos en mi rodilla y siguió conduciendo normalmente.

―Ya casi llegamos ―dijo sonriendo hacia el frente. Impaciente, mire por la ventanilla pasar las calles iluminadas y atestadas de gente en Palermo.

El encontró un hueco y estacionó su auto tranquilamente. Se bajo, y dio la vuelta para abrirme mi puerta. Bajé, el toco el botón de la alarma del auto, y entrelazó sus dedos con los míos para cruzar la calle. En la esquina había un restaurant de fachada blanca con puertas y marcos de color negro. Un cartel arriba de las persianas descasaban el nombre «A nos amours». Era un lugar acogedor y sencillo.

Ingresamos, y se acercó a la pequeña barra diciendo que tenía una mesa reservada, el hombre nos guío a una que estaba en un rincón lejos de las ventanas. La mesa estaba iluminada por un hermoso candelabro, y un mantel rojo. Nos tendió un menú negro con letras doradas.

―Pide lo que más gustes, yo pediré un rico vino, si te apetece.

Yo asentí, y comencé a husmear en la carta que podía comer.

― ¿Quieres algo de mi recomendación como primer plato?―yo asentí efusivamente, el me dedicó una hermosa sonrisa, y llamó a uno de los camareros.

― ¿En qué puedo servirlo, joven caballero?

― ¿Podrías traernos dos platos de Soufflé[2] de jamón y queso? Y… haber, déjame ver un buen vino ―dijo volviendo a la carta, luego de un rato, levanto su vista y le informó al camarero que vino tomaríamos ―. Y de vino, dos copas de Cava D.O Brut rosado, por favor.

―Enseguida, señor.

Lo mire, y sus ojos se encontraron con los míos. Estiro sus manos a través de la mesa, y me acarició los nudillos. Nos quedamos así, en silencio mirándonos. Hasta que el camarero nos interrumpió para poner las dos copas de vino sobre la mesa, y colocó la botella dentro de una hielera de aluminio con hielo en un punto alejado de la mesa.

―Frederick… ¿puedes elegir por mí? Quiero tus recomendaciones ―tomé un trago de vino ―. Oh, demonios, quiero tus recomendaciones. Este vino está buenísimo. Aunque, espero no quieras emborracharme ―le advertí.

El rió.

― ¿Emborrachar a una hermosa y joven dama? Nunca. Al menos, no en está ocasión ―dijo guiñándome un ojo provocativamente.

Cuando el camarero nos trajo la Soufflé de jamón y queso, Frederick pidió lo demás. Para que ya lo tuviesen.

―De primer plato, queremos Tortilla francesa con salmón ahumado, espinaca y crème fraîche[3], como segundo plato Cassoulet francés[4]. Y de postre, soufflé de chocolate con frutas tropicales.

El joven asintió, y sin decir más se dirigió hacia la cocina.

Bon appétit, mademoiselle.

Sentí ruborizarme, pero le sonreí en modo de respuesta. Comenzamos a comer, la comida estaba deliciosa, amaba como se sentía en mi paladar. Cada tanto, Frederick y yo cruzábamos miradas. Y nos reíamos. El vino estaba espectacular, nunca había tomado un vino tan sabroso. Así llegaron los demás platos, y cuando termine el soufflé de chocolate, estaba que reventaba.  

No me cabía un trozo más de comida, Frederick se reía. Y yo lo patee suavemente por debajo de la mesa.

―Eso, fue agresivo ―dijo serio, pero enseguida rió.

Frederick pagó con su tarjeta de crédito, y luego tomó mi mano una vez más para cruzar la calle. Subimos al auto, y el llevó su mano sobre mi rodilla, hasta que ―no sé por dónde tomo, y se desvío por un lugar oscuro y donde no había mucho tránsito

― ¿Una última parada antes de ir a tu casa?―dijo sonriendo.

Se inclinó hacia mí, y besó dulcemente mis labios. Mis labios, ansiosos por devorar los suyos siguieron ese beso dulce y pausado, nuestras respiraciones empezaron a ser forzosas. Y el tironeo de mi con una mano, a la vez que con la otra echaba su asiento hacia atrás y lo dejaba en un ángulo menos inclinado, para mayor comodidad.

Pasé una pierna primero y luego la otra, quedando a horcajadas sobre él. Nos movíamos suavemente, mientras nos besábamos con dulzura. No era todo fuego, pasión y querer llegar al sexo. Dulce, solo dulce. Explorando la boca del otro, reconociéndonos. Atrapé su labio inferior y los mordisquee suavemente, dejo escapar un suave gemido, y empecé a sentir su erección sobre mí jean. El besó mi cuello, depositando pequeños besos alrededor de mi cuello, mi mandíbula y volviendo a mi boca. Sus manos estaban en mi espalda, en la curva de mi trasero, en mis caderas, en mi cintura, en mi rostro. Yo enredé mis manos en su pelo, y tironee suavemente. Él hizo lo mismo que yo, atrapó mi labio con los suyos y lo mordisqueo, deje escapar un gemido bajo. Seguimos besándonos quien sabe por cuánto tiempo, cuando decidimos parar. Sus ojos estaban oscuros, y ambos estábamos agitados.

―Paremos, no quiero ir tan rápido, cielo ―murmuró contra la basé de mi cuello, depositando dulces besos ―. Además, tenemos que pensar bien eso…

Yo asentí, y besé sus labios, su cuello, y su mandíbula, volví a sus labios, y luego, decidí que era suficiente. Él tenía razón, me acomodé en el asiento de al lado, y luego de respirar un par de veces, me miro, y emprendimos viaje hacia mi casa.

Diez cuadras antes, me incliné y deposité un beso en la comisura de sus labios, mientras trepaba por los asientos delanteros para ir hacia atrás. Rogando no tener los labios muy hinchados y que nadie más que Charlie estuviese esperándome.

Frenó en mi puerta, y suspiré.

― ¿Ese suspiro fue…?

―Porque te vas ―dije sin pensarlo.

El frunció el ceño, y luego dijo:

― ¿Mañana?

―No, mañana no tengo clases… te voy a extrañar.

El agachó la mirada.

―Y yo. Te mandaré mensajes, si sales… avísame. Es mi trabajo.

Me guiñó un ojo, tome mi mochila y descendí sin esperar que me abriera la puerta. No quería tentar a mi control.

―Adiós, Frederick ―dije y le dedique una sonrisa triste.

Entre casi corriendo a la casa, si lo miraba… no resistiría el impulso de ir y besarlo.


[1] Brother: hermano en inglés.

[2] Plato ligero elaborado al horno con una sala bechamel combinada con otros ingredientes y a la que se incorporan claras de huevos batidas a punto nieve.

[3] Crema fresca. Es una crema blanca, grasa y ligeramente acidificada por los cultivos bacterianos que contiene.

[4] Es un plato fundamentalmente elaborado con un guiso hecho con alubias blancas o frijoles, y distintas partes de carne animal.

Continue Reading

You'll Also Like

557K 23.5K 19
Pensar en lo que quieres o deseas es sencillo, tenerlo es muy distinto, no todos corremos con la suerte de obtener lo que anhelamos. ¿Yo? Yo busco es...
1.1K 146 21
Sofía nunca quiso un trono. Nunca quiso un reino. Y mucho menos un destino marcado por la traición, el sacrificio y la guerra. Pero cuando Albuquerqu...
9.1M 537K 83
Primer libro de la serie amores de la mafia. Mi vida es la que todos quisieran tener, o eso es lo que muchos dicen, yo pienso todo lo contrario, qui...
224K 9K 73
Muchas veces buscamos un nuevo comienzo, el problema es que no nos damos cuenta que, para lograrlo, debemos superar las cosas que nos llevaron a busc...
Wattpad App - Unlock exclusive features