Paleafur.

By PamelaJv

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Sinopsis. Para Ginnie, el estar obligada a casarse a una edad tan temprana, no era mas que una mas de sus pro... More

Prologo
1 Un tiempo atrás. (parte 1)
1 Un tiempo atrás. (parte 2)
1 Un tiempo atrás (parte 3)
1 Un tiempo atrás (parte 4)
2 Una vida real.(parte 1)
2 Una vida real. (parte 2)
3 Bienvenidos. (parte 1)
3 Bienvenidos. (parte 2)
3 Bienvenidos. (parte 3)
4 Trabajo.
4.1 Trabajo: Marshall e Isaí
4.2 Trabajo: Melissa.
4.3 Trabajo: Argus & Lamaí. (Parte 1)
4.3 Trabajo: Argus & Lamaí. (parte 2)
4.4 Trabajo: Cynara & Cora. (parte 1)
4.4 Trabajo: Cynara & Cora. (parte 2)
4.5 Trabajo: Amir.
5 Memorias. (part. 1)
5 Memorias. (part. 2)
6 Tentaciones. (parte 2)
7 OV. (parte 1)
7 OV. (parte 2)
7 OV. (parte 3)
7 OV. (parte 4)
8 El comienzo del final (parte 1).
8 El comienzo del final (parte 2).
8 El comienzo del final (parte 3).
9 Una nueva vida.(Parte 1)
9 Una nueva vida.(Parte 2) FINAL
IMPORTANTE

6 Tentaciones. (parte 1)

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By PamelaJv

Advertencia, el siguiente capitulo tiene leves comentarios y escenas poco subidas de tono.

Sus ojos se abrieron con dificultad, aun seguía con el vestido de novia. Despertó en esa habitación de la que había huido la última vez. Si lo que le estaba pasando no era un sueño, quería asegurarse de que estaba acompañada de las mismas personas. Abrió la puerta y camino por el pasillo, busco en las habitaciones, pero no había nadie. Camino directo a lo que parecía ser una sala, el lugar simulaba ser una cabaña, no había prestado mucha atención hace diez años. Se quedo parada en la entrada a la sala, los observo quitarse sus chaquetas y demás cinturones donde guardaban navajas y cosas semejantes.

-Jamás creí volver a verlos. -Dijo la chica, y los cinco la miraron - No soy buena con esto de los reencuentros, -rio nerviosa -y más cuando la última vez que los vi querían matarme. - Se acerco a ellos lentamente, los cinco jóvenes seguían sin decirle nada, solo la miraban sorprendidos - Creí que habían sido solo un sueño.

- ¿Sabes quienes somos? Es decir... ¿Nos recuerdas? - Pregunto el oji verde. Ella asintió, y soltó una lágrima.

-No, no llores, hermosa. - Se acerco Neiret para secar su lágrima y abrazarla. -En el pueblo dijeron que no recordabas nada de Paleafur.

Ginnie puso sus manos en el pecho de él y lo separo un poco. Miro confundida a los otros cuatro y esas lágrimas de felicidad, pronto se convirtieron en lágrimas de coraje.

-Sabían que estaba aquí... ¿Desde cuándo? -Pregunto enojada.

-Desde el momento en que llegaste. -Respondió Yerathel, ¿orgulloso?

- ¡Sabían que estaba aquí y no fueron por mi! -Golpeo el pecho de Neiret - ¡Sabían que estaba aquí y dejaron que el imbécil de Salome me hiciera su juguete! - Golpeo más fuerte el pecho del chico, y este le detuvo las manos.

-No Gin, no fue por eso. -Él tomo su rostro - Tenias que darte cuenta del tipo de persona que es. -Ella se alejo de Neiret.

-Así que esperaron a que mi vida se fuera a la mierda para "rescatarme"'.

- ¡No! No es como lo piensas - Hablo Lorief - Deja de creer que queremos hacerte daño, - se acerco a ella - si te rescatábamos desde un principio, no nos habrías recordado, y lo único que hubieses intentado hacer sería regresar con esos hemeros y no habrías entendido nada. -Suspiro - Si fuera por mí, yo pude haber ido por ti desde el primer día.

-No solo tú. - Lo interrumpió Aniel y tomo las manos de ella -Hermosa, entiende que todo fue por una razón, claro que íbamos a ir por ti, solo que tu adelantaste las cosas. -Le acaricio el cabello -Cuando la luz del Comosfuair nos llamo, creímos que era una equivocación, ya que nadie más sabe usarlo. Tomamos la decisión de ir por ti, arriesgándonos a que no nos recordaras. -Le mostro esa sonrisa tan perfecta que solo él sabía dar -Ahora estas aquí, y nada podría encantarme más que....

-Sí, sí, ya entendió. -Neiret lo alejo antes de que se acercara más a ella.

-Ese maldito mato a uno de mis amigos. -Soltó la mano del chico de ojos azules - Sin mencionar que quería separarme de Am... - pensó antes de continuar, mientras ellos la miraban esperando a que siguiera - A mis demás amigos.

-Tranquila, vamos a resolver todo eso. Y todo va a estar mejor. -Explico Loreif.

Antes de que alguien más hablara, Haziel abrió paso entre los demás, y le tomo entre sus brazos para abrazarla. « ¡Dios! »grito mentalmente, había extrañado tanto esos brazos, aun que durante diez años su mente no los recordó.

-Lo siento, tenía que hacerlo, -la soltó - había esperado demasiado para eso.

Los jóvenes dejaron que Gin se diera un baño y le dieron un atuendo diferente, ropa que consiguieron en el pueblo. Había olvidado lo que se sentía andar en pantalón de cuero, que aunque no fuera un increíble vestido, no dejaba de verse hermosa.

Para cuando anocheció, Lorief había preparado lo que aparentaba ser carne, o por lo menos eso le parecía a ella. Pasaron el resto de la noche remarcando lo hermosa que era, lo mucho que había crecido y recordando los momentos que vivieron antes de que se fuera por todo ese tiempo, pudo darse cuenta de que Víctor le mintió acerca de las historias que según él, habían vivido juntos. Se sentía feliz, por primera vez en mucho tiempo se sentía cómoda, y más cuando las personas con las que estaba la veían como lo más hermoso. No quería preguntar nada sobre la última vez que estuvo con ellos, ya no le importaba, o al menos eso quería sentir. -La ignorancia es una bendición mí querida Gin. - Por fortuna no era ignorante a sus sentimientos.

Era como si estuviese en el palacio, ellos hacían todo por ella. Como el paraíso de toda mujer. Estar rodeada de hombres hermosos así de atentos, que hicieran todo por ella. Esperaba que tuvieran un plan para volver al palacio, pero no quería saber nada por el momento, quería disfrutar de ellos.

-Tal vez sea hora de que duermas un poco. -Comento Yerathel, dándole un beso en la frente.

-No estoy cansada, es decir si, pero no quiero dormir. -Se levanto de la mesa - ¿Les molesta si voy a tomar algo de aíre?

-No te preocupes, nosotros nos encargaremos de limpiar todo aquí. -Haziel señalo la mesa.

Sin decir más, salió por una puerta de cristal que daba a la parte trasera de la cabaña. El piso y el barandal estaban hechos de madera, una cascada caía justo frente ella, se dio cuenta que la cabaña estaba justo sobre el rio, donde desembocaba la cascada, era una vista hermosa. A su lado se encontró con lo que parecía ser una cama colgante con enredaderas. Se sentó en esta, sin pensar en nada, solo miraba al vacio con una leve sonrisa en sus labios.

-Se que aun que no lo preguntes, quieres respuestas. -Hablo alguien a sus espaldas.

-Maldita sea, Lorief. -Dijo entre dientes y se toco el pecho- Vas a matarme de un susto.

-Una de las pocas cosas que odio de tu nueva tu, es ese lenguaje. -Se sentó a su lado - Pero no importa si eso implica tenerte a mi lado de nuevo.

Ella lo miro enternecida y toco la mejilla del chico.

-Perdón por no ayudar allá adentro. -Cambio el tema - Solo quería salir.

-No te preocupes por eso, nosotros sabemos cómo ocuparnos del orden. - Él le acaricio un mechón de cabello - Ginnie, yo se que tienes preguntas que...

-No, - lo interrumpió - en realidad solo tengo una, - la miro atento esperando a que preguntara - ¿qué paso con ustedes todo este tiempo? Es decir... ¿Por qué siguen igual a como lo recuerdo?

-Esto va sonar raro, pero no creo que hayas vivido algo normal aquí. -Ella sonrío - Linda, eh vivido aquí desde que tengo memoria. No recuerdo haber tenido niñez, ni una familia, todo lo que conocíamos era el palacio, entrenábamos como guardias y siempre se nos hablo que nuestro único deber era proteger a la princesa. - La señalo -Vivimos tiempo esperando a que llegaras, no sé cuanto exactamente, pero podría decirse que en tu mundo fueron un par de años. - Lo miro confundida, no entendía - Se llamo el tiempo oscuridad debido a que todos los días eran de noche, hasta que un día, apareció el sol, la mañana se hizo presente. Fue ahí cuando tocaste la puerta del castillo y el tiempo comenzó a correr a tu estilo. -Tomo su mano - Se bien que Paleafur proviene de tu mente, de alguna manera creaste tu "mundo prefecto" al plasmar tu historia en ese libro, y también se que no fueron años lo que tardaste en llegar, si no días. Pero aquí se sintieron como años...

-Espera, ¿entonces siguen igual porque yo no estuve aquí durante todo este tiempo? -Se tapo la boca con sus manos -Y si ese poco tiempo que tarde entre escribir en el cuaderno y venir aquí, para ustedes fueron años ¿Cuánto tiempo paso durante diez años?

-Eres lista, -río -pero no paso tanto como pensábamos, después de que te fuiste, demasiadas cosas cambiaron. El tiempo se detuvo, pero la espera no fue tan larga. En realidad podría decirte que si se sintieron como diez años. Cuando te fuiste dejaste el cielo en un atardecer que duro todo este tiempo. Fue así como supimos de tu llegada. Cuando aquel atardecer le dio paso a la luna. -Se acerco mas a ella, y con amabas manos tomo el rostro de Gin - No había sido tan feliz en diez años. Aun que no te tenia aquí, el solo saber que regresaste me alegro los días.

-Cuando recordé todo, - cambio de tema al sentirse nerviosa - cuando los recordé a ustedes, de inmediato se vino lo peor a mi mente, sabía que obviamente no estaban en el castillo, así que pensé lo peor, creí que Salome los había matado.

-No, jamás podría con nosotros. - Continúo acariciando un mechón del cabello de Ginnie - Cuando te fuiste, Salome nos llevo al palacio y asesino a Phir frente a nosotros, ¿recuerdas a Phir? - Ella asintió - Pues lo hizo para que supiéramos lo que nos esperaba. Pensó que podía matarnos, pero tomamos la primera oportunidad para huir y escondernos aquí. Algunas personas en el pueblo saben quiénes somos y nos han ayudado a seguir sin ser descubiertos, es por eso que Salome implemento a su cuadrilla para asesinar a las sirenas, ya que fue de quien más recibimos ayuda.

-Ese maldito... se dedica a arruinar vidas.

-Sí pero ya todo estará mejor, tú haces que todo esté mejor. - Se acerco más a ella.

Rio nerviosa, ni Amir le hacía sentirse tan segura como en ese momento lo hacia Lorief. Tomo las manos de él, las cuales estaban en su rostro, no dijeron nada por unos largos segundos, solo se miraban. El par de ojos marrones de ella, se compenetraron con los marrones de él. No supo en qué momento los labios de Lorief se posaron sobre los suyos, besándola tan delicadamente como si ese beso fuera a romper sus labios rosas. Tardo unos segundos en entrar en razón y lo alejo.

-Lo siento, es solo que yo, -toco su frente - no es que beses mal, de hecho es uno de los mejores besos que he recibido, -la miro raro al ver que hablaba tan rápido - solo siento que si los demás...

- ¿Se enojen contigo? -La interrumpió -Jamás lo harían, creo que es obvio lo que sentimos por ti. -Se levanto y camino hacia el barandal, cerca de la cascada - Los cinco sabemos el amor que cada quien te tiene, pero no el amor que los otros te tienen. Y si me preguntas a mí, creo que ni tú misma te querrías tanto como yo te quiero.

Ella se puso de pie y tapo su boca, era la primera vez que derramaba una lágrima porque alguien le dijera cosas lindas. Iba a hablar, pero alguien los interrumpió.

- ¿Este tonto no te está molestando o sí?

-Yerathel. -Suspiro aliviada.

-Solo me explicaba algunas cosas. - Le explico y Yerathel se acerco para intentar tomarla de la cintura. - ¿Ya es muy tarde, no? Necesito dormir un poco.

Se alejo de él y entro a la cabaña de nuevo, seguida por ellos. Estaba muy nerviosa, pude sentirlo. Se encontraba intimidada, en toda su vida, los únicos hombres que habían puesto los ojos en ella habían sido Amir, su compañero de trabajo y por alguna ocasión también lo pensó de Marshall, pero esas especulaciones fueron erróneas.

Y aunque ninguno de los tres anteriores eran poco atractivos, estos cinco parecían ser perfectos, física y mentalmente, pues Víctor era de un atractivo sobre natural también, pero tenía cierta mirada que daba a mostrar su inestabilidad mental.

- ¿Te irás a dormir? -Pregunto Haziel, siguiéndola por el pasillo que daba a lo que parecía ser el cuarto de ella.

-Estoy algo cansada, tal vez mañana podamos hablar mejor.

- Si te sientes sola, no dudes en llamarme y puedo acompañarte. -Escucho a Aniel.

Puso su mano sobre la perilla de la puerta, pero antes de abrirla se dio la vuelta esperando encontrarse con Aniel y Haziel, pero a ellos les sumo a los otros tres muchachos. Se sintió incomoda al verlos observarla de esa manera, sabía que querían protegerla, pero era como si ninguno de ellos quisiera dejarla sola con otro de ellos.

-Lamento no poder seguirles la fiesta, pero necesito dormir. - En un movimiento rápido abrió la puerta y se adentro al cuarto, sin dejar que dijeran nada. Recargo su espalda en la puerta ya cerrada y maldijo hacia sus adentros. - ¿Por qué tienen que ser tan deseables? -Susurro.

Debido a que en ese lugar no contaba con una bata para dormir como en el palacio, se despojo de su ropa para quedar solo en su lencería de novia, que fue regalo de bodas de Luz. Iba a tener que usarla todo el tiempo que estuviese ahí, pues dudaba que sus nuevos compañeros de casa tuvieran ropa interior femenina, y claro que no se las pediría, la ponían lo suficientemente nerviosa como para pedirles algo así.

Su primera mañana en ese lugar y sentía que había descansado como nunca lo hizo en su gran cama del palacio. Hacía tiempo que no estaba tan tranquila, se sentía feliz. Justo en un pequeño gancho pegado a la pared, se encontraba colgado un atuendo parecido al que había usado el día anterior, solo que de un color diferente. Un color rojizo paso sus mejillas al imaginar que uno de ellos entro a dejar el conjunto y la vio recostada en la cama solo con ropa interior.

Salió del cuarto bañada y cambiada. Por primera vez desde que llego a Paleafur, le importo como lucia su apariencia física. ¿Quería impresionarlos? No quería pensarlo, pero sabía que ellos iban a ser un problema.

- ¡Por fin despertaste! - Se acerco Haziel para darle un beso en la frente, y los demás imitaron la acción.

-Huele bien. -Se acerco a la cocina - ¿Qué desayunaremos? -Rieron y los miro raro.

-Linda, si que duermes mucho. Ya pasa de medio día, eso que hueles es la comida. -Le explico Neiret y ella abrió aun más sus ojos.

- ¿Por qué no me despertaron?

-Cariño... esto no es el palacio, si querías seguir durmiendo, te íbamos a dejar dormir mas. Tuviste días difíciles. -Dijo Yerathel.

Los seis se sentaron a comer, como si fueran una familia, o eso es lo que a ellos les gustaría. La trataban incluso mejor que sus sirvientes en el castillo, solo que sin hablarle propiamente y mirándola a los ojos. Sentí como en su interior deseaba que ese momento nunca terminara, -lo bueno dura poco, hermosa - le advertí, pero ella lo tomo como una desviación de sus pensamientos.

-Ya, ya basta. -Hablo Yerathel, deteniendo las burlas que hacían hacia Víctor y su extravagante traje en la boda. - Sabemos que es ridículamente exagerado, y que Ginnie se veía de lo más hermosa, a pesar del también exagerado vestido. - Rieron.

-Bueno, es que sabemos que Luz no tiene tan buen gusto como ustedes. -Los hizo reír y ella se tapo la boca. -Que no me escuche decirlo.

-Claro que tenemos mejor gusto, yo me vería mil veces mejor en un traje sencillo que Víctor con ese exagerado atuendo. -Menciono Aniel.

-No lo veo así. - Hablo Haziel terminando de masticar - ¿Quién crees que se vería mejor en un traje? -Pregunto a la joven.

-Jamás los he visto con un traje, no podría decírselos. -Contesto Gin.

-Bien, algo más fácil. ¿Quién crees que pudiera ser un buen esposo para ti? - Volvió a preguntar el chico de ojos verdes, lo que provoco que Lorief le diera una patada por debajo de la mesa. - ¡Oye! Solo es una pregunta. - Se giro sobre la silla y la miro atento.

-Tampoco podría decir eso, - soltó una risa - tampoco me he casado con alguno de ustedes.

-Eso podría resolverse. - Escucho decir a Aniel, quien también recibió una patada de Lorief, por el comentario - ¿Y quién crees que bese mejor? -Le pregunto, mirándola con esos intensos ojos, que podría jurar, por un momento los vio dorados.

Ginnie se atraganto con su bocado y lo miro sorprendida. Sus mejillas tomaron un color rojo, lo que hizo reír a los cinco.

-Creo que la pregunta correcta sería... - comento Yerathel intentando contener su risa - ¿Qué tal besa Lorief?

- ¿Qué? -Pregunto Haziel - ¡No es cierto! - Grito en burla, mirándolos a ambos, esperando respuesta a la pregunta de Yerathel -Vaya que no pierdes el tiempo. -codeo a Lorief.

Su reacción sorprendió a Gin, por unos segundos pensó que se molestarían, pero no fue lo que espero. Al verlos reír, se limito a contestar la pregunta con un "tal vez si sea un buen besador" y alzo un poco los hombros. Haziel, Yerathel y Aniel, rieron ante la de la declaración, mientras ella y Lorief se miraban sonrojados.

-No le veo el lado gracioso. -Se escucho una voz entre las risas.

El chico de ojos azules miro molesto a todos, se puso de pie y salió de la cabaña, azotando la puerta de la entrada. La reacción que Ginnie esperaba ver en todos, la vio en Neiret.

- ¿Qué le pasa? -Cuestiono ella.

- Creo que no se tomo muy bien lo de su beso. -Aniel señalo a los culpables.

-Pero eso no significa nada, - Gin también se levanto de su silla - no debe enojarse por algo tan insignificante. -Camino hacia la puerta.

-Au, hasta a mi me dolió. - Soltó Yerathel y miro al joven de ojos marrones.

- ¡Hey! - Aniel la siguió y la detuvo tomando su brazo - Oye, no puedes seguirlo, el solo se va cuando está enojado y vuelve cuando se le pasa. Aquí tenemos reglas, y una de ellas es respetar los métodos de resolver nuestros problemas.

Gin relajo su cuerpo y accedió a no salir a buscar al chico. No sabía por qué le interesaba lo que él pensara, desde que los conoció, siempre tuvo una cierta preferencia por Neiret, no sabía por qué, pero siempre fue así.

Regreso a la mesa y los observo limpiar todo, rápidos y eficientes « ¿Por qué son tan perfectos? » Escuche su pregunta mental. Pensaba en cómo iba a pasar el resto de sus días con ellos sin que se tentara a hacer algo prohibido. Su matrimonio no se había completado, y su relación con Amir no se había arreglado, moralmente era libre de hacer lo que quisiera, pero el único impedimento que existía, era que ella quería reprimir sus instintos.

-Tenemos que ir por él, ah estado afuera más de cinco horas. -Comento Lorief los demás, que estaban sentados la pequeña sala. - ¿Y si hizo algo estúpido?

-Neiret no es estúpido. -Lo defendió Haziel - Tal vez se perdió o algo así.

- Sabes que es imposible que eso pase, él no ha querido regresar, eso es todo. -Dijo Aniel.

-No olviden que tenemos a la guardia real buscándonos, no podemos arriesgarnos a que pase más tiempo, tenemos que ir por él. -Decreto el chico de ojos cafés y todos se pusieron de pie, encaminados a la salida. - ¿A dónde crees que vas? - Pregunto a la figura femenina que los había seguido hasta la puerta.

- Es obvio que con ustedes, ¿no puedo? - Contesto.

-No, no puedes. Si el está lejos de aquí, nos acercaremos al reino, y debido a lo que paso, no creo que debas arriesgarte, así que lo siento su majestad, pero se debe quedar aquí. -Le ordeno Lorief.

- ¿Van... van a dejarme sola? - Puso cara de niña pequeña.

-Yo puedo quedarme con ella. -Dijo Haziel y todos lo miraron mal - ¿Qué? No voy a hacerle nada malo. - Sonrío.

-Sabemos que no, pero, - Lorief suspiro - volveremos lo más rápido que podamos, no permitas que nada malo le pase, ¿está bien? - Ella y el ojiverde asintieron.

Sin más decir, los tres jóvenes se fueron, dejando el cuidado de Gin en manos de Haziel, quien no podía borrar esa sonrisa de su cara mientras estaba con ella, y aun que Ginnie tampoco quitaba ese gesto de su cara, inconscientemente sabía que no era tan buena idea dejarla a su cuidado, ni de Haziel, ni de ninguno de los cuatro.

Los ojos de Gin se abrieron poco a poco en lo que intentaba reconocer un poco el lugar en donde estaba. Su habitación en la cabaña, su cama y su cuerpo desnudo enredado en las sabanas tintas. Se movió para ponerse de lado, dándole la espalda al cuerpo junto a ella. Por un momento su cuerpo se tenso al sentirlo, pero él la rodeo de la cintura con sus brazos y deposito un beso en su espalda que le hizo relajarse. Ginnie intento hablar, pero en vez de eso, solo pudo salir un sonido de su garganta, estaba adormilada y estaba en ese momento del despertar, donde no tenía fuerzas ni para hablar. Río hacia sus adentros recordando lo que había pasado hace apenas una hora, cuando tomaba con Haziel unas copas de liquido plateado tan común en Paleafur, como estaban en su cama recostados riendo y de un momento para otro él ya se encontraba besándola tal como si fuera lo más natural del mundo, como le quito la ropa con suma lentitud y como poseía su cuerpo una y otra vez, dejándola exhausta.

- ¡Haziel! - Le tiro una almohada. -Llegaron, y tú sigues en mi cama, sin ropa.

El chico se levanto y con rapidez busco su ropa para ponérsela. La miro sonrojarse frente a él y ella se llevo sus manos a los ojos.

- ¡Oh no! -Río -Después de lo que acabamos de hacer no puedo creer que te sonrojes.

-Disculpa, pero no estoy acostumbrada a ver eso todos los días... y menos así. - Haziel soltó una carcajada - ¡Ya! Cámbiate rápido, y sobre esto...

-No le diré a nadie, bonita. -Se adelanto a decirle, y como última acción, le beso los labios.

Ella suspiro y salió del cuarto, por suerte para ambos, los demás aun no llegaban a la puerta y Gin se sintió aliviada. Era la primera vez que hacia algo como eso, jamás le había sido infiel a Amir, aun que ya no tuvieran una "relación", sentía como si lo hubiera hecho a pesar de ya no estar con él. Podría decirse que a su lista de hombres en la cama, a Víctor y Amir se les había sumado Haziel. Vaya hombres que habían dejado entrar en su cuerpo, y no se sentía mal con lo que acababa de hacer.

-Están aquí. - Se acerco a abrazar a cado uno, incluso a Neiret, quien no la recibió con tanto gusto como los demás - ¿Dónde estabas? -Tomo sus mejillas y este se alejo.

-Solo fui a caminar por ahí. -Le contesto y la chica miro a Yerathel en busca de respuesta, y este le asintió con la cabeza.

- ¿Cómo te trato Haziel? - Pregunto el joven de ojos cafés.

-Creo que nada mal... - Interrumpió Aniel, señalando las copas en la mesa -Veo que no pierden el tiempo.

-Solo conversamos. -Apareció el oji verde por el pasillo - Deben dejar sus celos a un lado y preocuparse por conocerla mejor, ya no es la misma niña. -La miro y le guiño un ojo - Yo mis amigos, fue lo que hice en mi tiempo con ella.

A Ginnie le entraron los nervios por unos segundos, le preocupaba que los demás descubrieran su pequeña "aventura" con el joven de ojos verdes, sabía que ese tipo de cosas no estaba bien y quería tener discreción con ellos, no buscaba problemas, aun que ni siquiera sabia porque le preocupaba algo como eso, se suponía que ese tipo de sentimientos los debía tener con Amir.

Para cuando despertó una mañana, ya había pasado un poco más del mes viviendo en esa cabaña con sus "salvadores". Un mes que le parecieron días, no se dio cuenta en qué momento paso el tiempo, era como si al estar con ellos el tiempo se acelerara.

Se estaba colocando su ropa interior, después de que unas horas atrás les había lanzado al piso. Con su vista analizo la anatomía masculina que se encontraba en su cama, y él la observaba también, con esos ojos oscuros que combinaban perfectos con los de ella. No supo en qué momento paso, ni como sucedió, pero era la tercera vez que se había acostado con Lorief, al igual que con Aniel y Yerathel, exceptuando a Haziel con el que habían sido cuatro. Extrañamente, no se sentía avergonzada ni decepcionada, solo diferente. Para ella, cada uno era una ventura diferente, era una culposa debilidad en la que le gustaba caer.

Cada vez que dejaba a Lorief poseer su cuerpo, era como si ella fuese de cristal, jamás en su vida alguien la había tocado de una manera tan delicada como él lo hacía, dejaba que ella hiciera lo que quisiera con él, y eso parecía encantarle a ambos. Ya lo había hecho con los otros tres antes de que Lorief tuviera el valor para seducirla, y aun que quiso contenerse, al igual que con los demás, cayó ante sus encantos y cuando menos lo pensó, él estaba por tercera vez en su cama, besando su cuello y susurrándole lo hermosa que era. Tan cálido, tan atento, tan cuidadoso con ella.

Con Haziel, las cosas eran diferentes. Por ridículo que sonara, sentía conocer mejor ese cuerpo que cada vez que la besaba, sentía saber perfectamente lo que haría. Sus besos, su mirada, su forma lenta y seductora de quitarle la ropa, todo en el joven de cabello despeinado estaba lleno de pasión cuando se trataban de ella. Introducirse en el cuerpo de Gin era como un arte para ambos, lo disfrutaban demasiado y los gritos que se escuchaban por toda la cabaña eran prueba de esa pasión. Claro que habían acordado hacerlo siempre que estuviesen solos. Con los cuatro tenía el mismo acuerdo y claro que ellos aceptaron. Cuando se trataba de Ginnie, ellos estaban dispuestos a lo que fuera.

Estar con Yerathel marcaba una sonrisa en su rostro que le duraba días. Pasar minutos con él podría quitarle por siempre lo aburrido a una vida monótona. Las tres veces que se acostó con el chico de ojos grises, Ginnie sentía una gran adrenalina. La primera vez y la más inolvidable, fue cuando ella los convenció a todos de dejarla acompañar a Yerathel por leña a las orillas del pueblo, con condición de que ella permaneciera en el auto. Para cuando él regreso al carro, no tardo mucho para que pasaran a la parte de atrás a "conversar", plática que en cuestión de minutos se convirtió en sexo; sexo en la parte trasera de un auto. Gin se sentía como la vez en que perdió su virginidad. Estuvo pendiente de que nadie los viera, y se llevo un gran susto cuando una parvada de grifos pasaron cerca de ahí, ahuyentada por Carporales, lo que les hizo salir rápido del lugar. Y así habían sido las siguientes dos veces que Yerathel decidió entrar a su cuarto por la noche y hacerla suya, con todos durmiendo en otras habitaciones. Por suerte para ellos, ambas veces nadie en la cabaña los escucho

Y luego estaba Aniel. Tenían esa relación que sobre pasaba lo pasional, llegando a ser incluso agresivos, como una lucha de egos. Era sexo salvaje, pero a la vez lleno de amor. Ginnie había recorrido toda la cabaña con Aniel dentro de ella, desde la pequeña cocina, la sala, la terraza con esa hermosa vista a la cascada, los tres cuartos que tenía el lugar, los baños e incluso, el piso. Él consiguió algo que la misma Ginnie juro jamás hacer. La segunda vez que estuvo con el chico de ojos ámbar, después de haberla desvestido y ella a él, le inundaron unas terribles ganas de besar su pecho que la llevo a bajar por su abdomen hasta llegar a su pelvis. Lo pensó tantas veces en tan poco tiempo, hasta que sin dudarlo, introdujo el miembro en su boca. Era la primera vez que lo hacía, y lo hizo con ese hombre al que creía tan impotente. Le ponía tan nerviosa tan solo con una mirada, que la primera vez que intento seducirla, basto acercarse un poco para que Gin se lanzara a sus brazos. Era por culpa de Aniel que el cuello de ella tuviera pequeños moretones por mordidas del chico, e incluso uno de sus pechos. Esa era una relación tan salvaje en la cama, que la última vez que estuvo con él, no pudo moverse durante un día, el dolor de sus piernas no la dejo pararse de la cama, lo que preocupo a sus caballeros y más a Aniel, pero los convenció de que solo era cansancio.

A menudo se preguntaba si lo que hacía estaba mal, pero era tanta su indignación el que ellos fueran el hombre perfecto separado en cinco piezas, que calmaba su impotencia con cada uno, o por lo menos con cuatro. Desde que paso el "incidente" en la mesa con Neiret, era muy poco el contacto que tenía, y no por ella, sino por él. Duraba horas mirándolo pulir sus navajas, caminar por el bosque e incluso una vez lo miro tomando un baño. Los cinco se habían turnado los días para que uno se quedara con ella cuando los demás salían, días que los otros cuatro aprovechaban, pero Neiret la ignoraba por completo, solo si ella necesitaba algo, él le ayudaba sin siquiera dedicarle una palabra. Él era ese fruto prohibido que no había podido probar. Imaginaba como sus labios podían encajar perfecto con los suyos, como él también podría estar a su lado después de haber tenido sexo, besándola y diciéndole lo hermosa que era. Pero no, el joven oji azul era el único que ante la vista de Gin, no estaba interesado en ella, lo que le parecía extraño, pues diez años atrás perecía no querer perderla de vista, y en esos días era como si evitara todo contacto con ella. Estaba al tanto que él, como los otros cuatro, sabían de sus "aventuras" con cada uno, pero todos querían seguir negando lo que era tan evidente.

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