Un país bajo cero, siempre frió e intenso, pero para México siempre fue algo mas, la manera de encontrar calor siempre fue una tarea algo difícil pero no imposible.
El sabia que el hijo de URSS, Rusia de 8 años siempre estuvo solo, sus hermanos habían dejado ya el hogar de su padre para poder dirigir sus países, Rusia al no tener la mayoría de edad aun estaba bajo tutela, cuando lo vio por primera vez se le dio la tarea de cuidarlo al no poder regresar a su país después de la segunda guerra mundial.
La Ushanka de Urrs aun mantenía su cabeza caliente y en aquel suéter aun podía sentir aquellos brazos rodearlo, como si el nunca se hubiera ido.
Quedo a cargo de Rusia lo que hizo que lo conociera completamente, y también lo hizo amarlo poco a poco.
Cada noche después de cenar y lavarse los dientes, dormían en la cama del menor, Rusia se había acostumbrado totalmente al afecto y porque no, al calor del mexicano, a veces cuando despertaba a mitad de la noche podía verlo tan cerca, relajado y hermoso, a veces se acercaba pero nunca se atrevía a besarle, solo suspiraba mientras se daba la vuelta, hasta que una noche después de su fiesta de cumpleaños número 11 el se sentó en la cama mientras México leía.
---Ya... ya sé que quiero de regalo
--- Genial soy todo oídos
---Yo quiero, un tanque como los de papa.
México se quedo serio, luego una sonrisa se mostró en sus labios. Estos se acercaron peligrosamente a la cara del menor.
--- Tendrás ese tanque tenlo por seguro, pero ¿enserio eso es lo que todas las noches deseas?
Trago en seco y no lo dudo mas presiono sus labios con los contrarios, luego de unos segundos se retiro, sus mejillas rojas le hicieron ver al mexicano que tal vez ya no había vuelta atrás, que tal vez la inocencia de Rusia debía desaparecer aunque sea de un solo beso.
--- Te enseñare lo que es un beso, uno de verdad, uno que te haga sentir el más grande calor desértico en tu corazón aunque afuera este bajo cero, uno que no te deje pensar en nada más que en la locura...
Ahora el tomo la cabeza del ruso con sus manos, acaricio con delicadeza, mientras el otro se dejaba hacer, se acerco y comenzó un beso dulce que poco a poco se volvió frenético, mordió el labio del menor el cual al quejarse dejo que una lengua traviesa jugara con su boca, el chico no sabía qué hacer, intentaba seguirle el ritmo pero necesitaba respirar así que se alejo mientras de sus labios un poco de saliva escurría y su respiración frenética le daba una buena vista a México.
--- Ese cariño, es un beso, uno de verdad, uno que solo me puedes dar a mí, ¿entendido?
Envuelto en las sabanas de la cama de Rusia y piensa en lo que ha sucedido, y solo atina a observar como el chico duerme, mostrándole toda la paz que él no puede tener y que a partir de ese beso no podrá tener nunca.
Siente la calidez de mi suéter, ya no necesitaras el de mi padre, si ahora mis brazos son los que te sostienen.