Introvert Shield

Oleh epifaniajc

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Lena Brown siempre ha creído firmemente que Kim Taehyung es un reverendo idiota, pero no hizo falta mucho par... Lebih Banyak

capítulo dos
capítulo tres
capítulo cuarto
capítulo cinco
capítulo seis
capítulo siete
capítulo ocho
capítulo nueve
capítulo diez
capítulo once
capítulo doce
capítulo trece
capítulo catorce
capítulo quince
capítulo dieciséis
capítulo diecisiete
capítulo dieciocho
capítulo diecinueve
capítulo veinte
capítulo veintiuno
capítulo veintidós
capítulo veintitrés
capítulo veinticuatro
capítulo veinticinco
capítulo veintiséis
capítulo veintisiete
capítulo veintiocho
capítulo veintinueve
capítulo final
Epílogo - Querida Lena

capítulo uno

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Oleh epifaniajc

Cuando mi madre tenía quince años, conoció en el colegio a su mejor amiga de toda la vida hasta la fecha, Yoon EunJoo. Sin embargo, por el trabajo de mi abuelo, mi madre tuvo que irse a vivir a Inglaterra y ambas quedaron destrozadas al tener que separarse.

Pasó el tiempo y mi mamá, Park HyoWon, conoció al amor de su vida, un inglés llamado John Brown (mi papá), con el que tuvo dos hermosísimos hijos.

Con EunJoo no perdieron el contacto y constantemente se llamaban o enviaban cartas. Para volver a verse, crearon una tradición: verse dos veces al año en vacaciones. Así fue que decidieron que, en julio y en diciembre, mi familia (mis padres, mi hermano y yo), siempre debíamos viajar a Corea del Sur.

Pero los últimos cinco años, mi hermano y yo decidimos no seguir yendo, ya que a nuestros verdaderos amigos los teníamos en Inglaterra y preferíamos quedarnos con ellos en las vacaciones, antes que ir a Corea. Y yo menos que menos quería estar allí defendiendo al niño tímido.

El que ambas quedaran embarazadas el mismo año, yo siendo su segundo y último embarazo, y el niño tímido el primer hijo, fue más que una bendición para ellas. Daban por hecho que sus hijos como tenían la misma edad, también iban a ser mejores amigos, pero no pudieron equivocarse más.

Conozco a Kim Taehyung desde que nací prácticamente, lo cual fue justo dos días después de su nacimiento.
Nuestras madres siempre trataron que fuéramos unidos, algo así como hermanos, pero era una cuestión de feeling, porque simplemente nos odiábamos e ignorábamos.

Yo, siendo alguien transparente, directa y extrovertida, no tenía nada en común con un niño tímido que apenas sonreía sólo cuando su madre le hablaba, y hasta eso a veces parecía un compromiso para él. Y él me veía a mí como una salvaje por ser tan extrovertida.

Era un niño flaco, con ojos y orejas grandes, el pelo extremadamente lacio y una sonrisa cuadrada.
Desgraciadamente para él, siempre fue el típico niño sumiso al que le hacían bullying. Y siempre que estábamos de vacaciones en Corea, era yo quien tenía que defenderlo y pelear con los matones para que lo dejaran en paz.

—Ya vete, Lena. Deja que nos entretengamos con éste —se quejaba uno de los idiotas de sus vecinos, quien siempre que lo veía fuera de su casa, lo molestaba.

—Si no lo sueltas en este preciso momento, te arrepentirás —amenacé.

Taehyung siempre me miraba con sus ojos de cachorro asustado, implorando ayuda.
Entendía que le hicieran bullying de cierta forma. Era tedioso ver a ese niño indefenso con el pelo largo y lacio, flaco y pequeño, pero no por eso tenían derecho a molestarlo.

—Já, ¿tú, nos harás algo? —se burló el otro idiota que lo acompañaba.

Desde pequeña siempre fui más de actuar antes que hablar, así que sin pensarlo mucho, me acerqué al que tenía a Taehyung del cuello y le di una de las patadas más fuertes que había dado en mi corta vida, en su entrepierna.

El aullido que pegó hizo que su secuaz huyera inmediatamente, dejándolo solo y adolorido en el piso.

—No vuelvas a tocarlo en tu vida. Y si lo haces, me enteraré y será peor, ¿de acuerdo? —dije tirándole el cabello. El niño idiota asintió y se levantó para correr por su vida.

—G-g-gracias —tartamudeó apenas audiblemente como de costumbre.

—Tienes que aprender a defenderte por ti mismo —suspiré molesta y lo dejé sólo.

Ya era una costumbre tener que ayudarlo y protegerlo. Pero cuando llegó la adolescencia, simplemente me cansé y decidí dejar de viajar.

En fin, fuera de eso, no me podía quejar. Mi vida era bastante tranquila y común.
Los "problemas" comenzaron cuando yo había decidido estudiar mi carrera universitaria en una de las Universidades más prestigiosas de Corea del Sur.
Había que pensar en el pasaje, en la estadía, los libros y materiales, alimento, etc, etc. Así que mi sueño se veía bastante lejano, hasta que a mi madre se le ocurrió una brillante idea (según ella).

Resultaba ser que el señor Kim Taehyung también iba a estudiar en la misma universidad que yo, y daba la casualidad de que también estaba buscando un compañero de departamento para dividir gastos.

Se preguntarán: ¿para qué quería vivir con un compañero de cuarto si él y su familia ya vivían en Corea?, ¿por qué no quedarse con ellos?
Pues, porque el señor Kim Taehyung quería vivir una experiencia nueva y también quería ser independiente.

Entonces, la brillante idea de mi madre era: irme a vivir con Taehyung para compartir el departamento y así dividir entre los dos los gastos de todo. Solucionado.
Al principio no quería saber nada con esa absurda idea. Es decir, estar con ese niño introvertido sería un calvario. Además que ni siquiera nos conocíamos lo suficiente como para vivir juntos; no existía tal confianza.

Sin embargo, no hizo mucha falta seguir insistiendo porque accedí, ya que las ganas de cumplir mi sueño de poder estudiar en esa universidad eran mucho más grandes que mi poco feeling con el niño introvertido.

Y así fue cómo dos semanas antes de comenzar las clases, tomé un vuelvo a Corea del Sur, para tener tiempo de organizarme, conocer el lugar y de paso crear un vínculo con quien sería mi compañero de departamento por los siguientes años.

Estaba lista para encontrarme con el chico tímido, callado y muy fácil de hacer bullying de siempre. Tenía que prepararme psicológicamente para tratar con alguien que no me hablaría ni me miraría.

Tomé un taxi y le di al conductor la dirección que mi tía EunJoo (le decía así de cariño) me había dado. En ningún momento habíamos hablado con Taehyung, así que en cuanto llegara al departamento, ésa iba a ser nuestra primera interacción.

Llegué a la residencia y al entrar subí todas mis cosas al ascensor. El departamento era en el piso 12.
Saqué ansiosa la llave del bolsillo del pantalón y abrí. Sentí un gran alivio al ver que mi nuevo hogar era tan hermoso por dentro como por fuera. Bien iluminado y bastante espacioso para dos personas.

La puerta daba directamente a un pasillo que llevaba al comedor, donde había una mesa cuadrada con seis sillas y un juego de living con una mesita.

Dejé mis maletas en la puerta y entré bastante entusiasmada, pero luego me puse tímida, sabiendo que en cualquier momento iba a encontrarme con Taehyung.

A los segundos, me llevé tremendo susto al notar que una bola de pelos negra corría hacia mí completamente enojada, como haciéndome entender que no era bienvenida en su territorio.

—Oye, tranquilo —me agaché para acariciarlo y que me olfateara, pero el perro automáticamente huyó despavorido.

—Oh, llegaste —me dijo una voz no tan conocida, mucho más grave y con mucho más cuerpo del que recordaba.

—Hola, Taehyung —me levanté y extendí mi mano—. No sabía que tenías un perro.

—Veo que ya no le agradas nada. Deja tus cosas en tu habitación, es esa de allá —dijo señalando una puerta para luego alejarse y dejarme con la mano en el aire.

Vaya bienvenida.

El departamento tenía dos habitaciones, una al lado de la otra.
A la izquierda visualicé la cocina y casi al final de todo estaba el baño.

Por cómo me había "saludado", di por hecho que no iba a ayudarme a entrar mis cosas.

Noté que ya no tenía el pelo lacio lo cual me asombró, parecía que se había hecho una permanente. Tenía unas ondas que le quedaban demasiado bien y resaltaban sus clavículas. Hasta había crecido tanto, que ahora era mucho más alto que yo.
Ya no usa lentes tampoco.

Definitivamente no es el Taehyung que recordaba.

Mientras organizaba las cosas en mi habitación, el perro entró con pasos firmes para continuar con su análisis.
Pero por más que yo lo llamara amorosamente, se comportaba igual de reacio que su dueño.
Me reí al observar que ambos, tanto la mascota como el dueño, se parecían mucho, e incluso los dos eran peludos y tenían el pelo negro. Después de todo, la frase "toda mascota se parece a su dueño", se podía aplicar a la perfección con ese par.

Intenté de nuevo acercarme a él, sin embargo el can corrió y se escondió detrás de las piernas de su amo, con intenciones de gruñirme, pero ni eso podía hacer del miedo que tenía.
Me puse de cuclillas y lo llamé con la voz más dulce y adorable que me pudo haber salido.

—Así jamas irá hacia ti. Tu voz es bastante irritante.

Rodé mis ojos y lo ignoré.

El perrito de a poco se fue separando de Taehyung y comenzó a acercarse a mí, dándome una oportunidad para acariciarlo, pero su amo lo agarró antes de que pudiera seguir haciéndolo.

—No te quiere, ni lo hará. Yeontan solo me quiere a mí.

—Si tú lo dices... —suspiré impaciente y me levanté, yendo directo a mi nueva habitación para seguir acomodándome.

En menos de una hora había aprendido dos cosas importantes sobre mi nueva vida en Corea del Sur:

La primera: la bola de pelos se llamaba Yeontan
La segunda: la convivencia con Taehyung iba a ser todo un desafío.

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Kamu Akan Menyukai Ini

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[TERMINADA] [Primero leer Odio y luego Todo] Es un odioso igual que su nombre. Kim Taehyung es un hombre amargado, sin soltura, dispuesto a hacer su...
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Seguro la mayoría conoce mi nombre. Soy Kim Taehyung y mi vida ha tomado un rumbo completamente distinto del que pensaba. Ya no le encuentro sentido...
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Taehyung: Un reconocido Idol Coreano que toda Army quiere tener, pero que tiene un pasado que lo atormenta, teniendo una niña en sus recuerdos desde...
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