MK's bakery (II)

By black_tinted_boy

891 79 57

Adam, el tierno pastelero vuelve de vacaciones con las pilas cargadas... y con más ganas de encontrar al amor... More

Empezar de nuevo
Despertar y vivir
Kyle
Martha
El muro del Amor
Precipicios
Pasteles huecos y bebidas que hacen de suero de la verdad
Soluciones dobles
Buenos días, príncipe

Charlotte

120 8 10
By black_tinted_boy

"Si todo va a mal y no hay solución posible sólo hay un último recurso: sacar el lado positivo y continuar con los bienes que nos da la catástrofe"

--Karl, después de haber comido, forzosamente, un plato de carbohidratos.

La boda había avanzado según lo previsto. O, más o menos, según lo que había entendido. La chica que se casaba se llamaba Charlotte. Era una chica rubia, de pelo rizado y con un vestido blanco que, entre nosotros, me pareció demasiado cargado. Tenía tantos relieves y demás que parecía que iba a caerse de tanto peso. 

El novio, un tal Rodrick, era un chico con patillas que siempre intentaba parecer el más hombre. Utilizaba los tópicos de hombre (con mucho vello, nada de colores rosa ni lila, ningún comentario que no fuese fuera de deporte..) para ser mejor, superior que los demás. Sinceramente, no tuve mucho contacto con él, sólo escuché una conversación mientras pasaba por al lado. 

Pero no sólo era "muy macho", sino que encima era muy machista. Hacía comentarios que dejaba al sexo opuesto a la altura del betún, y más de una vez me vinieron ganas de decirle que no debería hablar así, de que las mujeres no son inferiores. Una de ellas, cuando ya me decidí, Charlotte se puso en medio justo en el momento decisivo y no solté nada. 

-¿Tú eres Adam, verdad?-me preguntó.

-Efectivamente-respondí, queriendo sonar amable.

-Me encantan esos pastelitos redondos con forma de sándwich. ¿Cómo has dicho que se llamaban?

-Swamp Cakes.

El resto de la conversación siguió igual y no pasó nada relevante. Sólo hay una cosa por mencionar: que Charlotte era una adicta al azúcar. 

Cogí una bandeja vacía y, a pesar de que no me habían contratado como camarero, fui con ella hasta la cocina.

Me llamo mucho la atención el lugar donde se estaba celebrando la boda. Era una atracción turística que había encime de un cañón, llamada Pradera Espejismo. Se llamaba así por la cantidad de árboles que había rodeando la pradera, la de columnas de madera que había esparcidas por la llanura y, sobretodo, porque alguien había colocado espejos por múltiples lugares de la casa y de los alrededores, es decir, el bosque.

Cuando dejé la bandeja, lo hice con mucho cuidado, ya que era de acero y tenía miedo de que el ruido pudiese llamar la atención. Después de comprobar que estaba bien colocada sobre la pica y que no iba a caerse. 

Y, en aquel entonces, empecé a sentir una clase de sonidos, concretamente, de gemidos, que provenían de la despensa, una sala que estaba al lado del recibidor. Me dirigí allí, pensando que sería alguien... Bueno, sinceramente no sabía ni qué podía ser, porque sólo escuchaba gemir a una persona. Pero era evidente que estaban fornicando. 

Es una sensación inexplicable aquello que te empuja a comprobar, aun sabiendo ya lo que es, qué están haciendo dos personas que gimen. No es morbo, ni mucho menos, no tratándose de mí. Yo le llamaría curiosidad. 

Entorné la puerta y vi a Charlotte con otro chico. El chico tenía los pantalones por los tobillos. Charlotte llevaba el vestido arremangado. Apenas se veía nada. Pero estaba claro qué hacían.

Me alejé de allí y salí al patio. Y, como no tenía nada que hacer y tampoco tenía hambre, me apoyé en uno de los postes de madera y abrí conversación a Karl.

-¿Cómo vamos?-me prgeuntó.

-Mal, acabo de ver a la novia fornicando con un tío que no era el novio-le respondí.

-¿Y qué harás? :')

-Pues callarme. ¿Qué quieres que haga?

-Contárselo. Así hay más show. Una boda no es interesante si no hay cuernos de por medio. 

-Vale, entonces olvídate de venir a la mía, si es que alguna vez me caso. 

-Oh, venga ya, cuéntaselo.

No hizo falta. Alguien salió gritando de la cocina: "¡La novia le ha puesto los cuernos al novio!"

Era une mujer bastante ancha, con un abrigo enorme y una boa en el cuello. Llevaba un sombrero lila que hacía juego con su abrigo granate. Reconocí a la mujer de inmediato: fue una de las personas que primero probaron la comida. La recuerdo casi estirada en la mesa.

Charlotte salió corriendo detrás de ella, llorando, asestándole golpes con el ramo de flores. En cuanto se le acabaron las flores, cogió pasteles y se los empecó a tirar. Cuando se hartó, se metió dentro de la casa y se encerró allí. Nadie osó entrar. 

Con cierta pausa, rodeado de susurros, entré y me dirigí hacia donde los sollozos me dirigían. Al sentir aquellos tristes grititos me sentí obligado a actuar, a ayudarla, aunque fuese ella la que lo hubiese hecho mal.

Llegué a una habitación. Desde la puerta, Charlotte estaba de espaldas y sólo escuchaba su llanto. Sigilosamente, me acerqué a ella y le pregunté que qué le pasaba. Estaba claro qué le pasaba, pero preguntar aquello era la forma más sutil de sacar información y de poder solucionar el problema.

-El pastelero no debería sar tan entrometido-pronunció, llorando de rabia.

-Si realmente quisiera hacerte daño no me hubiese chivado cuando os he visto.

Charlotte se lo pensó un largo rato y agachó la cabeza de vergüenza.

-Nadie puede saber esto... pero yo no quiero a Rodrick.

-No me extraña, teniendo en cuenta a qué altura deja al sexo femenino...

-No, él no es así. Él es así para que todo el mundo piense que es un hombre de verdad. No se da cuenta de que por ser gay no es menos hombre.

-Espera... ¿os casáis para incubrirle?

-Él era mi mejor amigo y, bueno, sigue siéndolo. Me pidió que le ayudara a taparlo. Que le ayudara a convencer a su familia de que él no era gay. Después, teníamos planeado divorciarnos y, después, seguir cada uno por su lado.

-¿Y qué ganas tú con todo esto? ¿Por qué haces esto?

-Porque es mi amigo.

En aquel momento, Rodrick entró por la puerta muy tranquilo. Y, al verme en la habitación, empezó a gritar a Charlotte simulando que estaba enfadado.

-¡Eres una guarra! ¡¿Nos casamos y ya me haces esto?!

-Para el carro-le dije-. Me lo ha contado todo. 

Se quedó quieto y confuso.

-Pero, Charlotte... ¿Por qué lo has hecho?

-Me he dado cuenta de que está llegando demasiado lejos-le soltó ella-. Hicimos esto para que tú vivieses en paz. Pero, por favor, deja de engañarte. No eres así. No eres el Rodrick que yo conocía. El Rodrick valiente que siempre daba la cara. Esto es demasiado. He quedado como una gilipollas delante de todos. Si no quieres decir que eres gay, no lo digas, pero al menos que sepan que esta boda es una farsa.

Charlotte salió al pasillo y Rodrick ni siquiera la pudo detener. Él empezó a soltar algunas lágrimas pero se las enjuagó, sonrió, y dijo en voz alta: 

-Por fin libre-y salió corriendo. 

Al salir al patio, me encontré con el siguiente panorama: Charlotte estaba subida a un pequeño estrado de madera, cogida de la mano de un chico, el chico que había visto antes. La mujer que, anteriormente, había salido corriendo, ahora estaba esparciendo mentiras entre la gente. Y todo el mundo susurraba cada vez más fuerte. 

-Supongo que todos os estaréis preguntando qué es lo que ha pasado-introdujo Charlotte-. Sólo quería deciros que yo no quiero a Rodrick. Él no es el hombre de mi vida. El hombre de mi vida es Tyrell-el chico que tenía cogido de la mano. Se besaron y la gente empezó a gritar, algunos de indignación, otros de emoción. A mí, sinceramente, me parecía muy valiente lo que había hecho Charlotte.

Rodrick subió al escenario y confesó:

-No acuséis a Charlotte. La culpa es mía. Yo le pedí que se casara conmigo para que no me acusarais más de gay. Quise ocultar algo que no se puede ocultar. Lo siento, Charlotte. Espero que seáis muy felices.

La gente no supo qué decir. La gran mayoría tenía caras de desconcierto. Pero alguien, a lo lejos, empezó a aplaudir frente aquel espectáculo no ensayado de última hora. Y los aplausos se fueron extendiendo.

A la luz de la Luna, en aquella noche tan improvisada... me sentí, por un momento, vació, vacío por la de veces que he ocultado cosas.

Como...

...que Karl me gustaba, o que no me importaba que Diana me utilizara de juguete sexual. 

Y me entraron ganas de mirarme en uno de los espejos que había por los alrededores.

No vi nada.

Continue Reading

You'll Also Like

1.6K 112 14
Sebastián parece el típico profesor de Biología de Bachiller amargado, cuya asignatura es un infierno para sus alumnos, a excepción de 2 mentes maest...
3.9M 242K 114
- Solo soy una omega - Ambos sabemos que eso no es cierto, pequeña [...] Finalizada: Editando :) | Capítulos cortos |
13.3K 919 13
《Buenos amigos al inicio, él tuvo que volver a su hogar. Años después se reencuentran para descubrir que hay algo más que una buena amistad. Pero, ha...
1.1K 93 39
Para Alaska Abrioth y Adam Tyler, los problemas siempre han sido de familia, pero ambos han sabido siempre sobrellevarlo, siendo amigos y confidentes...
Wattpad App - Unlock exclusive features