Iniciar el lunes les costó más trabajo del que pensaron, dos días de relajarse totalmente era lo que necesitaban pero también se habían acostumbrado bastante rápido a no preocuparse por el trabajo. Al día siguiente sería la clausura del Business Summit y la ultima participación de ___ en el ciclo abierto de debate. Por lo mientras, ___ había dado a Joseph el liderazgo para llevar las reuniones del día. Si Henry decidía enviar a Joseph nuevamente en próximas reuniones, lo cuál parecía muy probable, ___ quería que lo conocieran tan bien como la conocían a ella. Joseph era un natural, pensó ella mientras lo observaba. Sabía mantener la atención y leer bien el interés de las personas, cualidades difíciles de adquirir leyendo un libro o incluso en algún taller. No, su magnetismo era igual de fuerte para las ventas como en la intimidad. Otra cosa que no podía adquirirse en un libro.
Salieron de la primera reunión y se dirigieron al almuerzo. Joseph también debía conocer a Scott. Sire Developments era su principal competidor en Chicago y mantenían una relación bastante positiva con Scott, CEO de la compañía. ___ lo conocía desde hace varios años y cada año compartían eventos en Detroit y también almorzaban si sus agendas lo permitían.
Entraron al restaurante y los guiaron hacia una mesa en la terraza.
-___, por fin podemos vernos -dijo Scott poniéndose de pie para saludarla.
Ella lo saludó con felicidad y notó que otro hombre en la mesa se ponía de pie.
-Permíteme presentarte a Calum Riggs, ___. Nuestro asesor financiero, es su primer año en Detroit.
___ tomó la mano que Calum extendió hacia ella.
-Me alegra verte nuevamente, ___.
-Por supuesto, Calum ya conociste a Joseph pero me parece que aún no se conocen ustedes dos. Scott, me da mucho gusto presentarte a Joseph Jonas, nuestro brillante analista de riesgos.
Joseph saludó con gusto a ambos hombres y sonrió silenciosamente por la manera en la que ___ había acariciado su nombre al presentarlo.
-Joseph Jonas -dijo Scott con sorpresa- Kevin me habló sobre su hijo en varias ocasiones. Muchas felicidades por tu doctorado. ¿Oxford, recuerdo bien?
Joseph asintió con amabilidad.
-Muchas gracias. ___ me ha hablado muy bien de Scott Sire, me da gusto podernos conocer.
Joseph tomó una silla y la recorrió para ___. Con una sonrisa, tomó asiento y Joseph se colocó a su derecha. Esperó a que los dos hombres regresaran a sus lugares antes de sentarse a su lado.
-Por un momento creí que no podríamos tener nuestro tradicional almuerzo, ___.
-Kevin me mataría si le dijera que no pudimos reunirnos por lo menos una vez -dijo ___ con una sonrisa.
-Por favor, mándale mis saludos, espero verlo pronto en Chicago.
Una chica se acercó y tomó la orden. Cuando se alejó, ___ giró hacia Calum. El hombre había permanecido en silencio y los observaba atentamente.
-Calum, ¿cómo es que nunca nos habíamos conocido?
-Scott me tenía escondido en la oficina -bromeó observando a su jefe.
-Culpable -respondió Scott- Calum es un mago en la oficina así que no había pensado en traerlo conmigo a Detroit.
-¿Y qué tal te ha parecido?
-Interesante -dijo Calum con la mirada fija en ella.
Ella asintió.
-Hombre de pocas palabras, por lo que veo.
Scott rió y puso una mano en el hombro de Calum.
-Los números son su fuerte, ___, no seas mala.
-Disfruté tu presentación, ___. Las palabras sin duda son tu fuerte.
-Me alegra escucharlo Calum -dijo ella con amabilidad.
-¿Es también tu primer año en Detroit, Joseph? -preguntó Scott.
Él asintió.
-___ se está encargando de que no me sienta perdido entre tantas presentaciones y reuniones.
-Es un alivio tener apoyo en las cifras más específicas, ¿no crees?
-Totalmente. Por cierto, felicidades, noté que mejoraron sus estimaciones para el próximo año -dijo Scott.
-Y ustedes su percepción de marca, se elevó bastante desde el congreso pasado.
-Hemos estado ocupados pero los resultados siguen llegando.
-Pues muy buen trabajo, Scott.
Intercambiaron más detalles sobre los proyectos que habían concluído ambas empresas a lo largo del año y entre Joseph y Calum la conversación se volvió más técnica hasta que llegó la comida a la mesa.
-Caballeros, ___ y yo tenemos esta regla y debo compartirla con ustedes.
Joseph observó a ___ con curiosidad y ella sonrió ligeramente.
-En cuanto llegan los alimentos, la conversación sobre el trabajo se termina.
Ambos hombres sonrieron avergonzados.
-Joseph, normalmente en este punto de la conversación Kevin nos contaba alguna novedad sobre su hermosa familia. Así que por favor cuéntame de primera mano, ¿cómo estuvo Oxford?
-Lleno de edificios góticos -bromeó y se acomodó en su asiento.
___ estuvo atenta a sus reacciones pero mantuvo la vista lejos de su rostro. Ella había notado que Joseph no disfrutaba cuando la conversación giraba únicamente en torno a sí mismo. Sonrió mientras lo escuchaba hablar rápidamente sobre sus años en la ciudad inglesa. Sútilmente dirigió la conversación a una que involucrara a los demás. Lo observó brevemente mientras Scott hablaba sobre su luna de miel en el campo francés.
-Por poco no regreso a Chicago, no sé cómo pudiste hacer ese cambio.
Joseph rió con ligereza.
-Extrañaba los rascacielos, ¿qué te puedo decir? Crecí entre esa practicidad, el goticismo me parecía excesivo.
-Eso no te lo niego, las decoraciones pueden ser demasiado.
-¿Siempre has vivido en Chicago, ___? -preguntó Calum sin amortiguar el cambio tan repentino de tema.
Ella lo miró con sorpresa antes de responder, un poco aturdida por la alusión directa.
-No, crecí en Vernon Hills hasta la universidad. Después estuve un tiempo en Toronto y finalmente me quedé en Chicago.
-Vernon Hills, ¿debería conocer ese lugar?
Ella rió mientras pensaba en su pequeño vecindario.
-No lo creo, es un buen lugar para ver crecer a tus hijos pero no hay mucho por hacer ahí.
-¿Nada, ni en un fin de semana?
-El estacionamiento de Portillo's es emocionante para un adolescente pero no se me ocurre mucho más.
-¿Es muy lejano a Chicago? Imagino que puedes ver a tu familia seguido.
-No queda lejos pero mis padres se retiraron hace años a la playa.
-Ah, el sueño americano -suspiró Scott.
___ aprovechó el comentario para escapar de la mirada intensa que Calum le dirigía. La rodilla de Joseph rozó la suya debajo de la mesa y respiró profundo.
-¿Y desde cuándo trabajas para J&M, ___? -prosiguió Calum, sin quitarle la mirada de encima.
-Mmm -negó Joseph inclinando la cabeza- nada de hablar de trabajo.
-Bien dicho -dijo Scott con una sonrisa.
___ miró en su dirección y tomó su copa. La persistente mirada de Calum comenzaba a molestarla.
-Entonces tendrás que aceptarme un trago después para que la comida no interrumpa la conversación -dijo Calum levantando su copa en la dirección de ___.
La rodilla de Joseph la rozó nuevamente y ella notó que intentaba ocultar una pequeña sonrisa. ___ respiró con calma y negó lentamente antes de responder.
-No acepto ninguna invitación fuera del horario laboral.
-¿Es otra de sus reglas? Tienen bastantes, Scott.
___ lo miró directamente y habló con un tono frío.
-No. Esa decisión es mía.