EVERYTHING WILL BE FINE
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Fëanor ve como el vehículo azulado se pierde de su rango visual; dejando la estela de humo atrás y como el rugido del motor se aleja.
Vuelve su mirada al objeto entre sus manos. La chaqueta del rizado.
Su actitud la hace sentir confundida pues le entregó de la nada la prenda y sin esperar a que dijera algo en respuesta, se marchó.
Ni siquiera recordaba que necesitaba algo con que cubrirse, y justamente el chico se la entregó de una manera tan peculiar suya.
La azabache inconscientemente muestra una ligera sonrisa porque a pesar de todo, él parecía estar muy atento a sus necesidades. Cuidando de ella como unas horas atrás en ese ataque sorpresa por parte de Dart.
Billy Hargrove era muy extraño. Aunque sólo lo era con ella.
¿Quería decir que no la rechazaba, aún después de lo sucedido con sus poderes? ¿Y cuando supiera la clase de persona que es en realidad, seguiría a su lado?
Un nerviosismo la invadió. Ya que en algún momento Hargrove querrá saber toda la verdad. Y el temor de cómo actúe después; no se quiere enfrentar al rechazo.
No quiere que pase eso. No quiere que la vea diferente, como un arma que asesina todo a su paso, como un monstruo. No, no quiere que se aleje de ella.
— Fëanor. — llama Jonathan sacándola de sus divagaciones — Vamos. — anima a subirse al auto.
Ella suspira y obedece. El tiempo dirá qué hará el californiano cuando se entere de todo.
Poco antes de subir al automóvil, decide ponerse de una vez la chaqueta e inmediatamente un aroma llega a sus fosas nasales.
Olía a él. Una mezcla de cigarrillo, cuero viejo y colonia. Como si eso fuera suficiente, una paz se apodera de su interior y la relaja de todo pensamiento negativo. Se sentía bien estar rodeada de su olor particular.
¿Cómo podía sentirse mejor solo con tener su esencia tan cerca, sin siquiera tenerlo a él?
Deja de pensar en eso cuando oye el sonido de la puerta cerrándose del lado del conductor. Así que también se introduce para estar de copiloto.
— Ella estará bien, ¿cierto? — cuestiona Sinclair en cuanto ella cierra la puerta. El chico se encuentra en la parte posterior junto a Will. — Max. — aclara. Está preocupado por haber dejado a la pelirroja sola con su hermanastro.
— Sí, Lucas. — asiente con una sonrisa — Ella estará bien. — expresa tranquila.
Lucas ve la seguridad de sus palabras y entiende que ella no la hubiera dejado ir si estaba en peligro.
Con eso en mente, Jonathan arranca para también marcharse del lugar.
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Poco después dejan en casa al pequeño Sinclair como lo planearon, se despiden y emprenden camino al hogar de Harrington para llevarse a los Wheeler.
Nancy se dispuso a conducir el auto de Steve para que este no se forzara más de la cuenta en estar atento a manejar con el dolor de los golpes. Dustin ya fue llevado a casa también, solo falta ayudar al castaño mayor en su hogar.
Cuando se estacionan con cautela y se retiran los cinturones, Fëanor se dirige a Jonathan. — Yo acompañaré a Steve. — informa para que no descienda.
— De acuerdo. — acepta
Camina hasta el otro castaño mientras Mike y Nancy se cambian al automóvil de Byers.
Ivers se pone frente a la puerta del copiloto de su amigo. — ¿Necesitas ayuda? — ofrece al verlo hacer una mueca para salir y apoyarse un instante para encontrar el equilibrio.
— Se supone yo debería decir eso. — aludiendo a su herida.
— No es nada. — reitera para que omita el asunto.
— Vaya, eso me hace ver muy débil. — bromea a su falta de aguante del dolor.
— Solo olvidalo. — dice mientras ofrece su hombro sano para que él se apoye.
La pelea con Hargrove lo había dejado en malas condiciones, todo le daba vueltas y unas punzadas en la cabeza.
— Sí, gracias. — responde pasando un brazo por los hombros de ella. Aunque cuidando de no dejar caer todo su peso.
Justo al inclinarse nota algo diferente en su amiga. — ¿De dónde sacaste esa chaqueta? — curiosea, pues no se la había visto antes.
La prenda se veía unas tallas más grandes, no exagerado pero sabía que no pertenecía a ella. Y obviamente no se dio cuenta de cómo la obtuvo al estar distraído.
— Billy me la prestó. — responde sin dejar de caminar.
— ¿Hargrove? — frunciendo el ceño.
¿Desde cuándo el rubio era atento con alguien hasta ese grado de prestar su ropa?
— Sí, él. — reafirma — ¿Tus padres están en casa? — cambia de tema cuando están más cerca de la entrada principal.
— Creo que no. — contesta al no ver las luces encendidas.
Abren la puerta y ambos caminan al interior de la residencia.
— Si quieres puedes irte ya, o Joyce se va a preocupar más por ustedes. — sugiere para no causar más inconvenientes.
— ¿Seguro que podrás subir las escaleras? — interroga preocupada de que de un traspié y caiga.
— Dormiré en una de las habitaciones de abajo. — alega para que se tranquilice. Además que no tiene ánimo de subir los escalones.
La pelinegra asiente, sin embargo, una idea cruzó su mente. — Hay que ponerte un poco de hielo o se pondrá peor. — anuncia para que baje la hinchazón.
Harrington asiente y la sigue a la cocina; si su mamá lo veía así, sería muy problemático.
Fëanor saca unos cubos de hielo y los envuelve en un trapo. Lo entrega al castaño y este cierra los ojos al sentir el frío.
Ver el estado del muchacho la hace sentirse mal. Billy había descargado toda su frustración en él. — Lo siento. — murmuró apenada.
Todo se salió de control y ambos se terminaron agrediendo. No pudo detenerlos a tiempo debido a su hombro lastimado.
El joven muestra una expresión confusa. ¿De qué se disculpa?
— Billy no es tan malo. — declara dando a entender a que se refiere con su disculpa.
Bufa ante su comentario. — Es un idiota. — refuta Steve.
— Tú no debías seguirle el juego. — debate, sólo lo alentó a continuar — Así que también lo eres. — objeta, ninguno de los dos hizo caso a detener la confrontación.
Iba a protestar pero ella prosigue hablando.
— Él solo estaba pasando por un mal momento. — intenta justificar su actuar agresivo — Todos actuamos según estamos acostumbrados; — alude a las distintas formas de mostrar lo que nos afecta — y él lo hacía como siempre lo ha hecho. — argumenta, el californiano sólo conocía la violencia para descargarse. — Solo necesitaba saciar su interior para volver a ponerse su máscara. — menciona en voz baja.
Steve queda pensativo y no dice nada. ¿Por qué le decía todo eso? ¿Cómo podía referirse a él de esa forma tan cercana?
Byers toca el claxon interrumpiendo las deliberaciones e indicando que debían marcharse.
— Debo irme. — indica en un suspiro — Cuídate. — se despidió dándole un beso en la cabeza.
— Gracias. — susurra por su ayuda.
La joven sonríe y se gira para ir de regreso a la puerta.
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Todo el transcurso de camino a la casa Byers después de dejar a los hermanos Wheeler en su hogar se basa en silencio; excepto por la música.
Thank you for the voice, the eyes and the memories shine
Thank you for the pictures of living in the beautiful black and the white
Some say we'll be together for a very long time
Some say that our first impressions never will lie
I open up to take a look into the bright and shiny book
Into the open scheme of things
Book of brilliant things
Book of brilliant things
I open up to take a look into the bright and shiny book;
Into the open scheme of things
Book of brilliant things
Oh, book of brilliant things
Jonathan ha pensado en la escena que se suscitó antes de emprender el viaje. Billy Hargrove entregando su chaqueta como si tuviera la confianza y atención hacia la chica necesitada. Como un chico cualquiera que tiene un lindo gesto hacia su pareja o solidaridad para con quien aprecias.
De una u otra manera todo indicaba un comportamiento nada común en lo que conocía al californiano.
Cuando estaba con Fëanor, todo cambiaba en él.
Y sabía que pelinegra era muy especial como para cambiar a una persona.
Así como ella que se había acoplado a Hargrove muy bien. Rápidamente lo hizo parte de su círculo de amigos; teniendo confianza como con los demás del grupo.
Quizá no tenía una total confianza con respecto a su origen pero sí parecía estar a gusto con el rubio.
¿Qué está sucediendo con ambos?
Está curioso por saber que hay entre ellos. Aprovecha que el menor se quedó dormido en la parte de atrás de los asientos.
— ¿Él lo sabe? — interroga mirándola de reojo — Hargrove. — aclara.
— No, — contesta mirando hacia un lado — no sé si explicarle en realidad. — musita en un suspiro.
— ¿Por qué? — curiosea, pensó que le diría TODO pues creyó que tenían más confianza después de permitir verla vulnerable aquella vez.
— No quiero saber cómo va a reaccionar. — destaca su reservación a explicar.
— ¿Cómo va a reaccionar? — le da una ligera mirada confundida.
— Que me vea como lo que soy a causa de lo que Brenner creó y temía. — argumenta con la vista baja, acariciando el puño de la manga de la chaqueta que cubre sus manos.
Debajo de esta se encontraba aquella marca maldita que la identifica como experimento. El Dr. Brenner aunque le aplaudía su habilidad de piroquinesis, no impedía que también le tuviera cuidado y miedo por lo que podía hacer. Después de todo, la tenían en completo aislamiento.
Y Byers comprende a lo que se refiere. Aún le acecha su pasado, y aceptarse como es. Una simple víctima y gran persona que ha luchado para salir adelante.
— No creo que él lo haga. — debate su opinión. Hargrove no la vería como ella cree. Distaba demasiado su forma de verla.
— ¿Por qué? — alzando la vista al castaño.
'Porque creo que le atraes', delibera en su cabeza.
No podía corroborarlo, no obstante, tampoco negarlo.
Omite ese comentario y responde otra cosa. — Porque se hubiera alejado desde el momento en que usaste tus poderes, — alega a que si le asustara no querría saber de ella. — y no actuaría como lo hace. — alude a la acción de darle su chaqueta ya que la necesitaba.
La ojigris parece coincidir pues el rizado efectivamente tuvo la oportunidad de dejarla abandonada varias veces.
— Él te curó el hombro, ¿no? — intuye al vendaje que alcanzó a distinguir antes sobre la ropa rasgada.
— Sí, él lo hizo. — afirma, recordando la insistencia de que no podía descuidarse la herida. Lo expresó a su modo pero lo hizo.
— ¿Lo vez? — insiste en su punto — Solo dale una oportunidad. — la alienta — Le importas. — añade en un susurro. 'Y creo que más de lo que crees', reflexiona.
Fëanor no comprende bien lo último al estar más concentrada en meditar si darse una oportunidad para contarle la verdad a Billy.
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Casi a media noche subo la tercera parte pero tuve varias interrupciones en casa que no me dejaban escribir.
Aunque plasme más de 1,800 palabras en este capítulo.
Creo que a partir de aquí las cosas se pondrán más intensas según estoy pensando pero debo volver a estructurar la trama para desarrollar bien la idea que tengo.
La canción mencionada es de Simple Minds - Book of brilliant things.
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Fëanor se preocupa por la opinión de Billy pero también se siente calmada con el simple aroma del rubio.
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Fëanor explica a Steve que el californiano no es tan malo y que lo pueda comprender.
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Jonathan la consuela y anima a decir todo a Hargrove.
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Espero les haya gustado.