HOLAAA Holaaaa Después de muuuuuuucho tiempo, he vuelto :D !!!!!!!! No diré nada más aparte de que aunque este sea el tercer capítulo no será el último. He decidido escribir un par de capítulos más, por que solo en 3 no me cabía toda la historia. Así que sin más dilación os dejo con el capítulo 3 de PL (que ya aviso que es el más largo que he escrito y que tiene más vidilla jaja)
3: ¿COMO PUEDE ESTAR PASANDO?
Los segundos pasaban y ninguno de los dos decía nada.
Estaba mentalmente bloqueado, no sabía que decir ni que hacer. Y si no pasaba algo pronto, no tenía ni idea de lo que seguiría después de ese apasionado beso.
Parecía que Jake estaba a punto de decir algo cuando mi móvil sonó.
- Es el mío, perdona un momento- le dije al moreno, mientras sacaba el teléfono del bolsillo, sin dejar de mirarle.
- Claro, no te preocupes- me contestó él de la misma manera.
Me puse el móvil en la oreja y entonces del otro lado del aparato se escuchó una voz muy familiar.
- Hola Dan- sonó la voz de mi hermana, cosa que hizo que volviera a bajar a la tierra.
- Hola Kelly.
- Dan dice mamá que si ya has llegado al hotel.
- ¡Ah! Sí, si- contesté - dile que acabo de llegar y que perdón que casi se me olvida mandar el mensaje.
***
Mientras hablaba con Kelly, Jake me hizo un gesto de que se iba dentro del hotel. A lo que yo respondí asintiendo con la cabeza y saludándolo con la mano.
Estuve unos minutos más el teléfono y después me despedí de Kelly.
- Bueno Dan, pásatelo bien y...- hizo una pequeña pausa - aunque a mamá no le haga gracia, haber si te traes un novio que sea guapo - escuché como reía traviesa a través del teléfono.
- Muy graciosa Kelly, anda ya llamaré de nuevo mañana ¿vale?- le contesté fingiendo un poco de enfado.
- Sí, si lo que tu digas. Adiós Dan- me dijo ella.
- Adiós- le contesté.
A continuación colgué y me reí para mi mismo, pensando en como dejaba que mi hermana se burlara de mí de esa forma. Mi familia sabía de mi orientación sexual así que no pasaba nada, excepto por una persona a la que sí le importaba. Pero de momento borré ese recuerdo de mi mente.
Por como iba la cosa hasta el momento, quizás mi hermana no se equivocaba del todo, al fin y al cabo, aunque no tuviéramos ningún tipo de relación, ya había conocido a alguien interesante.
Después de esos breves pensamientos, yo también me dispuse a entrar al hotel.
Tuve que pasar a través de unos pasillos, de una pequeña torre que había en la entrada y justó después de salir de ellos acabe en lo que parecía el centro de una ciudad de Italia. Miré un momento a mí alrededor y lo primero que me encontré a mano derecha fue el hall de la entrada al hotel. Mas allá supongo que estaría la recepción de los apartamentos del resort, pero eso en estos momentos no me interesaba.
Entré dentro del hall del hotel y me acerqué a la personas de detrás del mostrador.
- Hola ¿dígame?- me dijo una mujer castaña con el pelo liso.
- Hola, me llamo Dan Timber. Vengo de Carson City por el torneo de póker nacional- le dije, un poco temeroso por su reacción debido a la del taxista de hacía un rato.
- Muy bien ¿por favor podría mostrarme el carnet de la asociación?
- Claro, tome- le dije entregándole el carnet de la asociación nacional de póker.
- Gracias, por favor espere un momento que mire en que habitación lo han ubicado- me contestó la mujer amablemente.
- Claro.
La mujer estuvo mirando en el ordenador durante un par de minutos y después me dijo la habitación a la que me habían asignado, la 203 exactamente. Cuando me entregó la tarjeta, para abrir la habitación, me dispuse a marcharme pero entonces la mujer me preguntó algo más.
- Perdone señor Timber, la asociación nos avisó que recordáramos a los jugadores que, como mucho al final del día, confirmen si van a participar en el torneo de póker o no.
- Claro ¿pero dónde tenemos que avisar?
- Aquí mismo en recepción, nosotros tenemos la lista de participantes que se entregará a la asociación.
- Muy bien, pues entonces esta tarde mismo vengo a avisar. Gracias- le dije marchándome.
- A usted- se despidió la mujer.
La verdad es que aun no tenía ni idea de si iba a participar, y además, el plazo máximo era hasta esta tarde. Tendría que pensármelo bien durante un rato antes de decidirme, por que este no era un torneo cualquiera y si al final decidía entrar, tendría que vérmelas con jugadores mucho más buenos que yo.
***
Siguiendo las señales de dentro del hotel, conseguí encontrar los ascensores. Entre dentro de uno de ellos y me fije en que planta estaba mi habitación - que por cierto era la 6ª planta- y apreté el botón.
Dentro de un ascensor no hay mucho que hacer, así que mientras subía plantas me dedicaba a mirar la luz que pasaba por cada uno de los botones. En la cuarta planta se subió una chica que tenía el pelo rubio y una mecha verde en el flequillo. Llevaba una bandolera colgada del hombro y en ella llevaba enganchados un montón de pins con los palos de la baraja de póker (diamantes, tréboles, corazones y picas). También llevaba una camiseta con un gran "A8" en el centro. Ahora ya sabía quién era aquella chica y su camiseta me había dado la pista.
Ella era Amanda Lucas, la ganadora de Wisconsin. La Llaman Death, justamente por que le gusta tener en su mano de cartas la combinación A8. En el póker hay algunas manos que también tiene apodos y el A8 se llama la "Mano de hombre muerto" por que en 1876, un jugador llamado Wild Bill Hickock fue asesinado de un disparo después de haber ganado con esta mano.
Supuse que ella estaría observándome a mí también, por que hubo un instante en el que nuestras miradas se cruzaron, pero los dos hicimos como si nada.
Por fin llegamos a la sexta planta y cuando iba a salir del ascensor, la chica me dijo:
- Supongo que ya nos veremos en el torneo novato.
Me giré para contestarle y antes de que se cerraran las puertas del ascensor dije:
- Eso ya se verá Death.
Al fin se cerraron las puertas y pude relajarme un poco de la tensión que se había creado en el ascensor.
Si incluso en el torneo iba a estar así de tensa la cosa, quizás sería mejor no participar.
***
Deambulé un poco por los pasillos de la planta hasta dar con mi habitación, pero cuando estaba a punto de entrar escuché una voz que me llamaba desde lejos. Me giré y en mi rostro se dibujo una sonrisa, tan grande que casi ni me cabía en la cara, al ver que quién me estaba llamando era Jake.
- ¡Dan!- volvió a decir mientras se acercaba a mí.
- ¡Hola Jake! Donde estab......- antes de que pudiera decir nada más, Jake me abrazó de repente por la cintura y apoyo su frente en mi hombro.
Sin saber que hacer, y reconociendo que esta situación me gustaba, enrolle mis brazos alrededor de su espalda y le devolví el abrazo.
Viendo que volvíamos a estar en una situación, donde parecía que si ninguno decía nada, no se acabaría nunca, dije:
- Oye Jake ¿que te pasa?
- Nada, solo he sentido la necesidad de hacer esto- cuando dijo esto no pude evitar sonreír, pero no podía permitirme el lujo de crear en mi mente expectativas muy altas sobre este chico. Solo hacía unas cuantas horas que lo conocía y mi corazón ya daba saltos por él, pero ¿lo hacía el suyo por mí?
Eso no lo sabía y era justamente por eso que no podía dejar que mi imaginación superará al sentido común.
- Realmente no me importa esta situación, pero de verdad necesito entrar a mí habitación a dejar las maletas- le dije al moreno.
- Sí, lo siento. Ya te suelto- me dijo soltándome poco a poco, como si no quisiera perder la sensación del abrazo.
- No te preocupes, no pasa nada- le dije dándome la vuelta, empezando a ponerme un poco rojo, para poder abrir la puerta.
Pase la tarjeta por la ranura indicada, y abrí la puerta. Aún sentía el tacto de Jake por donde me había abrazado, pero aún quería estar más rato con él así que le invité a pasar.
- Si quieres puedes entrar, mientras yo coloco las maletas.
- Gracias- me contestó el para a continuación, entrar detrás de mi a la habitación.
El se sentó en un sofá que había, mientras yo colocaba las cosas en el armario.
Charlamos un rato de temas triviales, pero entonces Jake preguntó:
-¿Al final vas a participar en el tornero de póker?
- Sí, creo que sí voy a participar. No me veo capaz de ganar a muchos de los jugadores de otros estados, pero tampoco pierdo nada por intentarlo. Al fin y al cabo lo de "novato" es por que soy nuevo.
- Bueno creo que haces lo correcto al participar y que como tu has dicho no pierdes nada, pero en una cosa te equivocas.
- ¿En qué?
- Pues en que no eres un novato más, eres el novato de oro. Así que seguro que tienes más probabilidades de ganar de lo que crees.
- Espero que sea así- hice una pequeña pausa - Sabes en el ascensor me he encontrado con Death de Wisconsin.
- Agg- hizo un gesto de asco - que mal me cae esa tía, es de las que si siguiéramos en el oeste, te pegaría un tiro solo por haber ganado. El A8 le viene como anillo al dedo, además le gusta demasiado mofarse de otros contrincantes.
- Bueno yo tanto no sabía de ella, solo se que había bastante tensión en el ascensor y que los dos nos hemos mirado de arriba a bajo. Bueno eso y que también me ha reconocido- le explique a Jake.
- Suerte la tuya que solo ha sido un momento en el ascensor, espero que no te toque en la misma mesa que ella en el torneo.
- Espera, espera ¿has dicho en la misma mesa? ¿Qué en el torneo nacional no se jugaba con el mano a mano?- le pregunté.
En el póker hay dos maneras de jugar, un mano a mano; que es un uno contra uno. Y la manera más común que es la competición de mesa, donde se enfrentan muchos jugadores a la vez y de cada mesa solo sale un ganador.
- Solo las finales son mano a mano. El resto son competiciones de mesa.
- Eso va ser un problema, normalmente yo juego mano a mano. No se si me irá bien en la mesa.
- Seguro que sí, al fin y al cabo en base es lo mismo. Solo que en vez de estar al tanto solo de un jugador tienes que estarlo de varios.
- Bueno, espero apañármelas- suspiré resignado.
- Dejemos de hablar de póker un rato ¿dime te apetece ir a tomar algo por el resort?- dije Jake sonriendo.
- Mmm.... Claro, pero primero tengo que bajar a recepción a apuntarme al torneo- respondí - así que tendrás que aguantar al póker un poco más- finalicé.
- Por mi está bien, mientras después estés un rato contigo.
Giré un poco el rostro, avergonzado por el comentario. No sabía si Jake lo hacia intencionalmente o no, pero esa clase de comentarios se me clavaban en el corazón como una flecha de cupido, y encima de eso los decía constantemente. Así era imposible que pensara con cordura. Y aún podía añadirle el apasionado beso de la entrada del hotel, que no me había olvidado de él, mas bien todo lo contrario, no creo que pudiera olvidarlo.
***
Después de un rato fui a la recepción del hotel y me apunté al torneo, me dijeron que la competición se celebraría el martes, miércoles y jueves de la semana siguiente. Que mientras tanto podía disfrutar de las cosas del The Venetian tranquilamente, todo corría a cuenta de la asociación, solo debíamos de enseñar el carnet de jugadores oficiales.
Sin perder más el tiempo, me volví a reunir con Jake y ambos salimos del hotel en busca de algún sitio donde poder tomar algo.
Una vez más nos quedamos asombrados de cómo era todo aquello, definitivamente era como entrar en Italia. Los canales de agua con góndolas, las calles, la decoración, todo. Bueno todo, excepto que cada 3 metros te encontrabas con una tienda de ropa de marca. De esas tiendas que uno normalmente piensa "no voy ni a mirar la etiqueta para ver el precio, por que me desmayaría". Como por ejemplo los polos de esa famosa marca del cocodrilo.
Íbamos andando por ahí como cualquiera de las personas del hotel, pero tenía la sensación de que la gente nos observaba más de lo normal. Dudo mucho que fuera por que pensaran que fuésemos pareja, por que eso en las vegas era muy normal.
- Jake ¿no crees que la gente nos mira más de lo normal?- le pregunté.
- Si, me he fijado en que nos miran bastante, pero- hizo una leve pausa- no es por presumir ni nada, pero la verdad es que somos guapos y jóvenes. Es imposible que no nos miren- rió el moreno.
- No es que te lo vaya a negar, pero no creo que me guste que me miren tanto- contesté yo.
- Pues entonces solo tienes que fijarte en mí- volvió a decir, para a continuación posar su mano en mi cara y acariciarme el pómulo con esta.
No pude contestar, aparte de que me había puesto rojo, era porque algo dentro de mí estaba disfrutando de ese leve contacto. Al igual que había pasado anteriormente con el abrazo, cuando retiro su mano, mi cara aún recordaba aquél tacto firme y cálido, haciendo que quisiera más, pero eso era algo que no podía pedir.
Caminamos un rato más y por fin nos decantamos por entrar a uno, de muchos, de los bares que había en la zona.
Ambos pedimos una cerveza y estuvimos charlando durante varias horas, incluso habíamos comido en aquél local. No se nos acababan los temas de conversación, hablábamos de cualquier tema que se nos viniera a la cabeza, y como no nos conocíamos de antes, teníamos muchos temas que abarcaban la conversación.
***
Cuando el fin cayó la tarde y nos dimos cuenta de que estaba oscureciendo, decidimos volver al hotel.
Ya estaba en la puerta de mi habitación, no se por que Jake había querido acompañarme - a pesar de que la suya estaba en una planta más abajo que la mía- así que antes de despedirnos hablamos un poco.
- Me lo he pasado genial Jake- dije a modo de despedida.
- Yo también créeme- me contestó él.
Me tomé eso como una despedida también, así que me dispuse a entrar en la habitación, pero algo me paró. Jake acababa de coger mi mano y me retenía sin poder entrar.
- Jake- dije casi como un susurro.
Mi respiración se hacía pesada, y mi ritmo cardíaco iba en aumento. Sabía que tenía que soltarme, pero dentro de mí se disputaba la batalla entre lo que debía hacer y lo que quería hacer. Y soltarme de aquella mano, no era precisamente lo que quería hacer.
- Dan- me dijo Jake de la misma manera.
Pero de repente este tiró de mí, haciendo que me quedaba a escasos centímetros de él. Jake inclinó su cabeza hacía mi, así que cerré los ojos y cuando mi cabeza ya tenía asumido que me iba a besar, pasó algo totalmente diferente. Noté algo apoyándose en mi frente, así que abrí lentamente los ojos para observar de que se trataba y justo delante de mí me encontré con los ojos azules de Jake, que había apoyado su frente en la mía con ternura.
Intenté decir algo, porque realmente quería saber porqué hacia estas cosas.
- O...Oye ¿Por qué .....- pero antes de que pudiera acabar de decir mi frase tartamudeada, el moreno dijo.
- Shh- hizo el sonido de silencio - solo quédate así un momento.
De nuevo no pude contestarle, pero esta vez aún estaba más cerca que antes. Ninguno de los dos apartaba la mirada, pero cuando quise hacerlo por que ya no podía más, Jake me detuvo usando su mano libre, posándola en mi cara y haciendo que mirara de nuevo hacía él.
No pude evitar ponerme rojo, y cuando quise darme cuenta nuestras respiraciones se estaban mezclando en el aire, notaba la cercanía de Jake en la piel, a pesar de que no lo estuviera tocando. Me fijé en los labios del moreno, eran tan rojizos, tan apetitosos (volvió a mi mente el beso de esta mañana) y en un momento dado este se mordió el labio inferior suavemente.
Ya no pude más, mi cuerpo quería volver a sentir la sensación de esta mañana, así que levanté mi cabeza con intención de besarle yo. Pero cuando lo hice, Jake volvió a alzar su cabeza y me dio un leve y suave beso en la frente, a continuación me soltó; tanto de la mano como de la cara, dio un paso atrás y con una sonrisa dijo:
- Dan, mírame solo a mí, por que antes de que acabe esta primera semana, serás todo mío- hizo una leve pausa, se dio la vuelta y se despidió de mí un pícaro - Buenas noches, mañana nos vemos.
Solo pude quedarme ahí, mirando como se alejaba por el pasillo hasta desaparecer y entonces dije:
- No creo que te haga falta una semana entera, buenas noches.
Dicho esto, entré en mi habitación, me puse ropa cómoda para dormir y simplemente me desplomé en la cama, sin saber muy bien cuando me quedé dormido con todos aquellos sentimientos dentro de mí.
***
JAKE:
Ya habían pasado cuatro días desde que llegamos a las Vegas y desde que le dije aquello a Dan en la puerta de su habitación.
***
No entendía como me estaba pasando esto. Desde el momento en que lo vi el avión, le hablé, prácticamente lo seguí hasta aquella maquina expendedora del aeropuerto, aquél beso delante del hotel y cada momento que había pasado con aquél chaval, era diferente a cualquier cosa que hubiera vivido hasta el momento. Él era honesto, sincero - físicamente y psicológicamente hablando- divertido, guapo y estaban sus ojos que eran hipnotizantes, entre otras muchas más cosas.
Lo que me estaba impulsando a hacer todo aquello era un mísero instinto primario, más fuerte que todo mí ser junto y que lo único que gritaba era que debía de estar al lado de ese chico. Yo que, a pesar de haberme dado cuenta a mis 15 años de mi orientación sexual, nunca había conocido a nadie de quién hubiera podido enamorarme, lo estaba haciendo de un chico al que no conocía de nada.
En el momento que me di cuenta de esto quise ponerlo todo a mi favor y durante ese primer día, estuve tirándole los tejos indiscriminadamente para observar sus reacciones. Necesitaba saber si sus reacciones eran solo por vergüenza o realmente tenía mi oportunidad.
Si mi instinto no me fallaba esa oportunidad existía así que solo me hizo falta que llegará la noche para poner mis cartas sobre la mesa y hacer mi jugada.
Era por eso que en estos cuatros días ya había tenido suficiente de indirectas entre ambos, cuando llegara la noche se lo diría. Le haría saber a Dan que me había enamorado de él, pero no sabía realmente que pasaría, ya que en mi cabeza aún había una pieza que no encajaba, un nombre, Kelly.
DAN:
Esos cuatro días fueron increíbles y a la vez difíciles. Visitamos todos los sitios del resort del The Venetian, nos divertimos. Pero entre todos esos momentos de diversión, había ocultos otros que eran totalmente diferentes y excitantes; miradas seductoras e indiscretas, roces suaves de manos, algún que otro abrazo y algún beso en la mejilla o en la frente que siempre me dejaban con ganas de más. Entre otras cosas, Jake había empezado a coger la manía de acariciarme la nuca cuando no me daba cuenta, cosa que provocaba que se me erizara la piel y me encantaba.
No sabía en que momento llegaríamos a más, pero cada parte de mí lo deseaba y esperaba ansioso que no tardara mucho.
Estábamos cenando unas simples hamburguesas en el restaurante del hotel. Algo simple en lo que coincidíamos era que ¿por que comer algo estilo "gourmet" pudiendo comer algo simple y que te gustara, aunque no fuera de alta cocina?
Cuando terminamos de cenar, decidimos subir a la habitación de Jake a tomar algo del minibar.
Dentro del ascensor, sin pensármelo mucho, acaricié la mano de Jake con la mía, a lo que el respondió rozando la mía y empezando a juguetear con mis dedos. Nos mirábamos a través del reflejo del ascensor en vez de directamente, cosa que hacía la situación más emocionante.
Al fin llegamos a la quinta planta, donde se encontraba su habitación, salimos del ascensor en silencio y nos dirigimos a esta a un paso un poco acelerado.
Cuando ya estuvimos dentro, me senté en una de las dos sillas (juntamente con una mesa pequeña) que había cerca de la ventana.
- ¿Dan quieres algo en especial del minibar?- me preguntó Jake abriendo el refrigerador.
- No realmente, pero si tienes cerveza con limón estaría perfecto- le contesté con una sonrisa.
- Muy bien- me contestó él, cogiendo las botellas.
A continuación se acercó a mí, me dejó mi botella encima de la mesa y se sentó enfrente de mí, en la silla restante.
Abrí la botella, le dí un trago y volví a mirar a Jake, que había hecho la misma acción que yo.
Cuando estuvimos de nuevo mirándonos a los ojos, de repente Jake alargó el brazo hacía mi y me acarició la mejilla con su mano. Cerré unos segundos los ojos para disfrutar de su tacto y pensar en como de enamorado estaba ya de este chico. Me gustaba su lado travieso, el protector, sus ojos, su pelo, su voz y sobretodo que amabilidad. Era demasiada buena persona como para que no me hubiera enamorado de él.
En el momento en que quise darme cuenta, Jake había apartado su mano de mi cara, levantado de la silla y colocado a mi lado de pie.
- Dan, tengo que decirte algo y de esta noche no pasa- me dijo, para a continuación levantarme de la silla, cogiendo mi mano y tirando de mí suavemente hacía él.
Cuando estuve de pie Jake me rodeo con sus brazos y me abrazó fuertemente entre ellos. Obviamente yo le rodeé también con los míos como respuesta.
- ¿Qué me tienes que decir Jake?
- Se que te puede sonar muy precipitado, pero estoy completamente seguro que estoy enamorado de ti.
Lo había dicho así sin más, sin rodeos y eso me hacía feliz. No pude evitar sonreír como pocas veces lo había hecho durante mi vida, pero como tantas veces había repetido estos últimos días.
Empecé a abrir la boca, dispuesto a contestarle pero entonces Jake volvió a hablar:
- Realmente no se si sientes los mismo por mí, por que estos días no hemos parado de tontear, pero tu todos los días hablas con una tal Kelly - hizo una pequeña pausa - no se si es tu novia o que, pero me esta poniendo realmente celoso- terminó de decir.
Yo no sabía si reírme o contestarle directamente, así que opté por deshacer un momento nuestro abrazó y poner mis manos sobre sus hombros. Le mire directamente a los ojos y me reí desde el fondo de mi corazón, por que- aunque estaba celoso de Kelly- estaba celoso y eso ya significaba que de verdad le importaba.
- No se que es tan gracioso- me dijo un poco molesto. Así que decidí parar de reírme, volví a mirarle a los ojos y le dije esta vez con una sonrisa.
- Jake, Kelly es mi hermana pequeña y solo tiene 13 años.
En ese momento Jake, apartó un poco la cara y se la cubrió con la mano, escondiendo tras ella un leve sonrojo.
Cuando volvió en sí, dijo:
- Lo siento Dan, creo que primero tendría que haber preguntado.
- Si, creo que sí- me reí un poco más y después me acerqué a él - pero me alegro que estés un poco celosos, eso quiere decir que te importo.
Pase mis brazos por detrás del cuello del moreno, para después rodearle con ellos. A lo que el respondió poniendo los suyos alrededor de mi cintura.
- Bueno, pues solucionado este pequeño malentendido ¿Qué tienes que decir tu Dan?
- ¿Tu que crees que podría contestarte?- dije irónico, para seguidamente cogerle del cuello de la camiseta y atraerlo hasta mi, para por fin darle un beso cálido en los labios- estoy enamorado de ti desde que me hablaste por primera vez en el avión- finalicé de decir por fin.
Jake no me dijo nada más, simplemente buscó mi boca con ansia y con pasión. Posó sus labios en los míos con fiereza, no tardo ni dos segundos en introducir su lengua también. Examinaba y recorría todo los rincones de mi boca, jugando junto mi lengua. Yo intentaba corresponderle de la misma manera, pero estaba claro que quién dirigía la situación era él y me era imposible seguirle el ritmo.
- Ja...Jake- dije en una leve pausa, casi gimiendo y con la respiración agitada.
El no contestó, simplemente siguió robándome los besos de la boca con toda la pasión con la que podía. Cuando quise darme cuenta ambos estábamos buscando un contacto más allá de los labios. Empezó a introducir la mano por dentro de mi sudadera, explorando mi espalda y yo empecé a hacer lo mismo.
Pero cuando creía que esto ya no lo paraba nadie, Jake dio un pequeño paso hacía atrás, tropezando con un zapato y provocando que ambos cayéramos encima de la cama aún abrazados, quedando así yo encima de Jake con las manos en sus hombros y la cara en su pecho, mientras que él quedaba debajo abrazándome por la espalda.
- Torpe- le dije con una leve sonrisa.
- Lo siento, pero creo que es mejor parar ahora, antes de que lleguemos más lejos. Al menos por hoy- me contestó sin dejar de abrazarme.
- Si, creo que tienes razón.
Hubo unos minutos en los que ningunos dijimos nada, era realmente agradable sentir a Jake así. Pero entonces el moreno hablo.
- ¿Cómo puede estar pasado?- dijo refiriendo a la relación que acabábamos de empezar.
- No lo sé, pero me encanta- contesté yo, para a continuación cerrar los ojos en el torso de Jake.
El sueño estaba empezando a apoderarse de mí y lo último que llegué a sentir fue un abrazo fuerte de Jake y un:
- A mi también me encanta.
Quedándome así profundamente dormido, con un sentimiento cálido que recorría todo mí cuerpo.
Porque claro, quién iba a decirme a mí en ese momento que, en solo unos días, se me vendría encima una tormenta que volvería a poner mi mundo patas arriba.
BUENOOOO aquí se queda el tercer capítulo ¿Que os ha parecido? Soy mala y siempre os corto en la mejor parte verdad. Pero tranquilos, que no cunda el pánico, acordaos que dicen que los bueno se hace esperar ;)
Que más deciros, pues que en la portada he puesto la imagen de Jake y Dan en la última escena. Si alguien se pensaba que me había inventado el hotel, podéis buscar el nombre del sitio en Youtube y ahí encontraréis vídeos con la prueba de lo increíble que es el sitio realmente. También decir que las jugadas de póker que salen en la historia tampoco son inventadas, existen de verdad y muchas más otras cosas sobre el juego, podéis buscarlo por Internet si os pica la curiosidad :)
Ahora ya sí, comentadme que os ha parecido el capítulo, y me despido hasta la próxima :D