Yoongi despertó con un inmenso dolor de cabeza y un ardor irritante en sus mejillas.
Su cama estaba tan suave que hacía que todo su cuerpo se sintiera bien con cada roce de las sábanas. Como pudo, frotó lentamente sus ojos mientras estos se acostumbraban a la fuerte luz del sol que entraba por el gran ventanal de la habitación.
Como pudo, estiró su cuerpo y, al hacerlo, se percató de que tenía puesta su pijama de seda que cubría todo su cuerpo. Era azul rey, su favorita.
—¿Por qué tengo esto puesto?
No recordaba haberse puesto la pijama. Lo único que recordaba era haberse quedado dormido en el auto mientras Jimin lo llevaba a casa. Ni siquiera recordaba haber entrado a la mansión.
¿Lo había cargado hasta su habitación y le había puesto la pijama? Debía estar loco para hacer eso.
Sonrió con gracia.
Pero su sonrisa se desvaneció al analizar la situación. Jimin le había quitado la ropa mientras dormía.
—Perturbador... —Yoongi rio mientras estiraba las piernas sobre la suave cama.
Jimin abrió los ojos como pudo, acostumbrándose poco a poco a la fuerte luz que entraba en su habitación por la gran ventana. El fastidioso sonido de la alarma hizo que se tensara.
Frunció el ceño al recordar que no había cerrado las cortinas y la luz entraba libremente por la ventana.
Se acomodó en su lugar para poder levantarse, poniendo fuerza de voluntad para no estrellar la alarma de su teléfono contra el suelo.
Jimin miró la gran habitación blanca, que estaba completamente desordenada, con ropa por todo el suelo, haciendo que le doliera la cabeza al pelirrojo. Detestaba el desorden.
Dejó la cama mientras pateaba una de las prendas y miró hacia esta al quedar a su altura. Su vista se fijó en un chico que adornaba la cama; estaba completamente dormido.
Suspiró y torció los ojos.
"¿Por qué mierda seguía aquí?" pensó Jimin mientras se sobaba la cabeza con estrés.
Jimin no era perfecto como todos creían. Él tenía un problema: le encantaba el placer, pero detestaba los compromisos; eran simplemente una pérdida de tiempo. Tal vez, en ese aspecto, se parecía demasiado a Yoongi.
Jimin levantó las prendas rápidamente, sintiendo ansiedad al ver su lujosa habitación hecha un desastre.
—Hey, tengo que ir a trabajar —mencionó Jimin, intentando despertar al chico y, de alguna manera, echarlo de su casa.
El cuerpo sobre la cama se tensó e inmediatamente se encogió entre las sábanas.
—Lo siento, estaba planeando hacerte el desayuno y me quedé dormido.
—No hace falta —interrumpió—. No nos pongamos con cursilerías, ¿está bien, precioso? —Jimin hizo una pausa—. Anoche dijiste que solo querías divertirte, ¿no?
El joven mordió su labio y asintió como pudo.
—Bien, eso fue lo que hicimos.
Jimin tuvo la intención de retirarse, pero la voz del muchacho lo interrumpió.
—¿Podemos divertirnos hoy en la noche? —preguntó.
Jimin frunció el ceño al escuchar la propuesta del joven. No era de ese tipo de personas que tuvieran amantes por más de una noche. Eso le parecía espantoso.
—Tengo cosas que hacer. —Jimin caminó hacia el baño de la habitación—. Procura irte rápido de aquí, por favor. No quiero verte cuando salga del baño.
Le dedicó una sonrisa y entró para ducharse.
Jimin caminó por toda la gran extensión de baldosas blancas que brillaban como si fueran un espejo, debido a lo duro que trabajaban las personas para limpiarlas.
Movía su mano para saludar a todos y cada uno del personal que se encontraba en su camino, tarareando una canción bastante pegadiza que había escuchado en su auto minutos atrás.
Jimin era increíblemente atractivo para cualquiera que tan solo lo mirara por unos segundos, y era obvio que él lo sabía. Se sentía orgulloso de ser un hombre deseado que atraía la mirada de cualquiera que tuviera ojos.
Puso una mano en el bolsillo de su pantalón de seda y miró su costoso reloj.
Se alivió cuando pudo ver que estaba justo a tiempo y soltó una bocanada de aire reprimido mientras miraba fijamente los pisos por los que pasaba el elevador.
—Buenos días, Park —escuchó una voz bastante conocida justo al lado de él, obligándolo a mirarla de reojo.
—Buen día, joven Min —Jimin vio cómo el ascensor se abría estando completamente vacío, entrando ambos en él—. ¿Se encuentra mejor hoy?
Yoongi mordió su labio, apenado al recordar lo ocurrido en el bar la noche anterior.
—Sí —Yoongi alzó la mirada y la fijó en el mayor—. Por cierto, gracias por eso.
La poca luz natural que entraba por las puertas abiertas fue disminuyendo poco a poco a medida que estas se cerraban.
Un grito interrumpió el silencio y la respiración de ambos.
—Por favor, esperen —mencionó una secretaria.
Yoongi rodó los ojos con notable molestia e intentó llevar su mano al panel de botones para que las puertas se cerraran más rápido, pero su mano se congeló al encontrarse con la de Jimin que, contrario a la suya, presionó el botón para que las puertas se abrieran.
El pálido frunció el ceño mientras mordía su mejilla interna al ver que las puertas se abrían, dando la bienvenida a la chica apurada.
—Gracias, Park —mencionó la joven y tapó su boca apenada—. Verá, me preguntaba si podía esperar al grupo que viene allí. Me pidieron que los dejara entrar; si no entran ahora, llegarán tarde.
Yoongi abrió la boca para musitar un "no" como respuesta, pero nuevamente fue interrumpido por el elegante hombre a su lado.
—Claro, es todo un placer ayudar —la chica sonrió y le hizo una seña al grupo de personas.
Quienes entraron de inmediato con un bullicio espectacular, haciendo que Yoongi se tensara. Mordió su labio al ver que, poco a poco, su espacio personal se iba disminuyendo con cada persona que entraba, acercándolo más a Jimin.
Las personas no pararon de entrar hasta que se percataron de que no había más espacio, así que el resto se resignó a esperar el otro elevador.
Yoongi frunció el ceño al sentirse sofocado por el perfume masculino que Jimin utilizaba. Estaban tan cerca que ambos lograban tocarse los torsos.
Uno de los señores se movió un poco, haciendo que el menor quedara con el cuerpo completamente pegado al de Jimin.
El más alto lo miró y solo podía ver parte del rostro malhumorado del pálido, quien apretaba los puños de una manera incómoda.
—En esta mierda solo se permiten ocho pasajeros —habló Yoongi como pudo, haciendo que su aliento chocara contra el fornido cuerpo de Jimin.
—Lo sentimos mucho, joven Min, pero no podemos llegar tarde. Tenemos una junta muy importante.
—No hay ningún problema —mencionó Jimin con una sonrisa, según Yoongi, fingiendo ser amable—. Lo entiendo.
El más bajo rodó los ojos al escuchar a su mayor y bufó.
Patético.
La respiración del pálido se cortó cuando uno de los ancianos se movió e hizo que el maletín que tenía en la espalda lo oprimiera aún más contra su guardaespaldas, sintiendo la entrepierna de este rozar su blanca pierna.
Yoongi bajo la mirada de inmediato he intentado mirar el piso por el cual iba el elevador pero solo pudo ver la mirada de Jimin en él.
Trago grueso al sentir los oscuros ojos del mayor sobre él. Intento moverse para dejar de sentir esa fricción, pero le fue más que imposible.Jimin mordió su labio al sentir que Yoongi se había movido y su miembro se lo agradeció.
Intento no moverse para que su miembro no se emocionara mucho, pero era simplemente imposible, tenía a un hermoso joven pagado a él. Y no cualquier joven, no, era Min Yoongi, como podía controlar su cuerpo en esa situación.
Yoongi miró el panel del piso y visualizo que apenas iban en el 5 grito internamente.
"Joder, que estás haciendo amigo, es un hombre no hagas eso" regaño Yoongi mentalmente a su cuerpo al ver que la fricción entre ambos cuerpo estaba despertando algo ahí abajo.
El bullicio de las personas demostraban que no les estaban prestando mucha atención a los dos jóvenes.
Jimin sintió su entrepierna doler y disimuladamente tiró su cabeza hacia atrás fingiendo ver a una pantalla que mostraba que hacer en situación de peligro.
Mordió su labio para no sacar ningún tipo de gruñido al sentir que el menor se estaba moviendo intentando separarse de él, pero eso solo ocasionaba que se frotaran ambas pelvis.
Así que sin pensarlo con su mano que había sido oprimida por gente salió del pequeño escondite y fue a parar en la estrecha cintura del menor quién dio un pequeño salto al sentir la mano fría del mayor tocar su piel.
Jimin lo detuvo alzando su ceja cuando observó la mirada del menor justo en él. Yoongi mordió el labio y al percatarse de la mala mirada que le tiró Jimin frunció el ceño.
—Acaso es mi culpa imbécil—Hablo en un susurro solo para que Jimin escuchará.
Este frunció el ceño por el comportamiento del menor y este bajo la mirada de inmediato.
—Lo siento—Menciono como pudo, se prometió que trataría bien al idiota de Jimin por qué se supone que él lo salvó. Debía de estar agradecido.Se movió de nuevo intentando mover a idiota que lo oprimía con Jimin, pero este no se movió ni un paso, frunció su ceño y volvió a moverse recibiendo como respuesta un apretón en su cintura por el mayor.
—Pare—Susurro demandante cuando vio que los ojos de Yoongi estaban en él.
Este negó de inmediato haciendo una mueca incómoda mientras seguía empujando con su trasero el maletín del hombre.
El pelirrojo mordió su labio al sentir que fricción era insoportable.Volvió apretar la cintura del menor para qué parará de moverse, pero este seguía molestando al hombre detrás de el.
—Que deje de moverse—Hablo un poco más duro, pero no lo suficiente como para que los demás escucharán.
El pálido le saco la lengua ignorando su petición.
Jimin le sonrió malicioso, si así es como se iba comporta no tendría problema con eso.
Respiro profundo y movió la cintura del pálido con sus manos, haciendo que la fricción se volviera más que insoportable.
Yoongi se quedó congelado en su lugar al sentir el movimiento de Jimin contra él.
Su boca se abrió para renegar, pero la verdad no pudo, o más bien su cuerpo no quiso.
Yoongi se quedó quieto mientras sentía como Jimin movía suavemente sus caderas en un van y ven constante.
Ninguno de los dos se atrevían a mirarse a los ojos, sus mirabas estaban fijas en otro lugar mientras sus cuerpos se frotaban mutuamente intentando buscar más fricción.
Yoongi mordió su labio al querer soltar un gemido. Fijo su mirada en el panel de los pisos intentando evadir los ojos de los pasajeros.
Jimin estaba en un rincón del elevador así que no se notaba demasiado los suaves movimientos que hacía con su pelvis frotándose con un hermoso joven de piel blanca.
—Ya vamos a llegar—Hablo uno de los ancianos haciendo que Yoongi pegara un pequeño salto más que asustado.
Su mirada subió hasta los ojos de Jimin quién no había parado de moverse.—¿En que piso bajan mis mayores?—Hablo Jimin sin parar sus movimientos haciendo que el menor mordiendo su pulgar para no soltar ningún ruido.—En el 30—Hablaron a él unisonó.
Jimin sonrió con malicia pues la oficina de Yoongi quedaba en el piso 44.—Esto debería de ir más rápido—Menciono una de las secretarias—no lo suficiente como para dar vértigo, pero a este paso llegaremos dos minutos tarde.
Gracias al comentario todos empezaron a hablar e ignoraron olímpicamente los pequeños jadeos que Yoongi había dejado escapar mientras que sin poder evitar que sus manos se aferraran al saco costoso de Jimin.
—Por fin—Hablaron todos al unísono haciendo que los ojos de ambos jóvenes se fijaran en el panel, el cual mostraba el piso 30.
Los movimientos de Jimin se detuvieron bruscamente y le sonrió a las personas que estaban a punto de salir.
—Suerte en la junta—Hablo recibiendo un gracias del personal apurado.El bullicio se volvió a escuchar mientras todos los pasajeros dejaban el elevador cada uno sumergido e sus propios asuntos.
El elevador poco a poco se fue desocupando, pero cuando por fin se encontraba vacío Yoongi no se movió ni un centímetro, puesto que la mano del mayor se lo impedía.
Las puertas se cerraron poco a poco haciendo que Yoongi temblara por nervios al sentir el silencio invadir de nuevo el lugar.
Jimin fijo su mirada en las puertas de la máquina esperando a que estas se cerraran y cuando esto ocurrió el mayor apretó la cintura del menor con su ante brazo haciendo que esté lo mirara. Jimin levanto una ceja y Yoongi bajo su mirada de inmediato.
Era gracioso para el pelirrojo presenciar como el orgullo y arrogancia del menor se desvanecía con solo una mirada.
—Ahh—gimió Yoongi al sentir un movimiento de Jimin haciendo que sus piernas temblara.
Apretó mas el agarre en el saco de Jimin. Y este movió su pelvis en un ritmo constante y más rápido.
—Uf—Suspiro Jimin observando como el menor ponía su cabeza en el hombro del mayor dando una vista libre a su blanco cuello.Se acercó suavemente al menor escuchando los lascivos gemidos salir de su pequeña boca.
Su boca se volvió agua al ver los labios rosa del menor y atrevidamente se acercó lo suficiente como para estar a pocos centímetros del menor sintiendo la respiración agitada del mismo.
Yoongi sintió el peso de la mirada de Jimin y fijo sus ojos en él.—Ah—soltó Yoongi al sentir una embestida del mayor.
Sus miradas por primera vez se encontraron y ambos sintieron curiosidad de probar sus labios.
Haciendo que Yoongi entrara en una pelea mental, estaba loco, ¿Quería besar a un hombre? Estaba perdiendo la cordura.
Jimin acercó sus esponjosos labios, pero fue interrumpido por el sonido del piso 44.
Yoongi empujo al pelirrojo separándolo de él al ver como las puertas del ascensor eran abiertas.
El menor fue el primero en salir a paso rápido siendo seguido por un Jimin con una sonrisa triunfadora y maliciosa.
Casi besa a un hombre, tal vez la abstinencia lo estaba enfermando. Yoongi suspiro frustrado.
*Errores no revisando*
Hermoso momento.