Hoy me quedé viendo fijamente nuestra primer foto juntos, mientras aguardaba tú regreso a casa.
Recuerdo que estabas muy emocionado.
Yo pensé que era porque habías conseguido un buen filtro Polaroid.
Sin embargo, me desmentiste, al decirme que era porque había accedido a tomarme una foto contigo. Siempre habías sido bueno conmigo, pero algo me decía que aquello era más que bondad tuya .
—Estoy despeinada —Reñí.
—Eres salvaje y me gusta. Vamos —respondiste.
¿Cómo te iba a decir que no?
Y nos sentamos en las gradas de la escuela. Alejados de los chicos que se burlaban de mí por mi complexión, y de las chicas que te perseguían por lo lindo que eras, y aún eres.
Ahí, en ese pequeño rincón apuntaste tú enorme cámara hacía nosotros.
Jamás te había visto sonreír tanto como esa vez.
Y tampoco sabía que podías hacerme sonreír así.
Ahora sólo aguardo para ver tú sonrisa una vez más... Pero en vivo.