El local parece sacado de los años ochenta. Una enorme barra de metal se extiende a lo largo de la estancia con un gran cartel luminoso en su parte superior que reza "Las Vegas" y altos taburetes rojos y blancos la rodean. Varias mesas estás esparcidas por la superficie y pequeños sofás en azul cielo son ocupados por grupos adolescentes vestidos de forma extrovertida que hacen escándalo con sus risas al mismo tiempo que llenan de vida el lugar. Una gran máquina de música al más puro estilo ochentero se esconde en una esquina alejada donde solo un par de hombres mayores se acercan a ella, pasan la mano por su cristal con una sonrisa en sus labio donde puedes ver reflejados todos sus recuerdos, y se marchan sin encenderla. No esperaba menos de Zayn.
-¿Qué vas a querer? - Pregunta alcanzando uno de los taburetes de la barra y subiéndose a él.
-Una Coca-Cola - Respondo imitando su acción. Mis pies cuelgan del taburete demasiado alto. Una sonrisa estúpida se cierne sobre los labios de Zayn pero no hace comentario alguno antes de pedir las bebidas.
La camarera es demasiado mayor para este lugar frecuentado por jóvenes. Su pelo es casi blanco y sus ojos muestran toda una vida andada llena de momentos y me pregunto porque trabajará aquí. Cuando veo toda la energía que desprende con cada pedido que toma y la sonrisa marcada de húyelos dirigida a los clientes, toda pregunta queda respondida.
-¿Te gusta? - Zayn pregunta mirando hacia todos los rincones antes de parar la vita en mí. Asiento - Sabía que lo haría. Estuve aquí hace poco y este ambiente me recordó a ti.
-Es increíble, parece sacado de otra época - Rio tomando un primer sorbo de mi bebida.
-Lo es preciosa. Este lugar lleva aquí desde 1982, lo cerraron tiempo después y el nieto del dueño ha decidido reabrirlo para mantener la estructura que su abuelo creó - La mujer detrás de la barra habla. Su voz es dulce, y una sonrisa se extiende en mis labios rápidamente por ella.
-Es maravilloso - Halago y la mujer me responde marcando nuevamente una sonrisa con hoyuelos. Esto trae a mi mente los hoyuelos de un chico llamado Harry, pero lo expulso rápidamente.
-¿Desde cuándo estudias arte dramático? - Zayn habla después de que la mujer se desplace hasta el otro lado de la barra para atender.
-Hace un par de meses ingresé en la escuela de teatro de mi ciudad.
-¿Un par de meses? Si la primera película se rodó hace más de un año - Explica - ¿Te contrataron sin experiencia?
- Un golpe de suerte - Me encojo de hombros. Soy consciente de lo estúpido que suena, pero así fue realmente. Decido no añadir que solo me presenté al casting por aburrimiento, eso me enviaría directamente al saco del odio entre los ocupantes de la casa.
-Supiste aprovecharlo, eso debo admitirlo - Concede el punto a mi favor.
-¿tú? ¿Desde cuándo? - Ignoro su comentario y decido empezar a saber un poco de este chico. Ahora que lo pienso no conozco absolutamente nada de él y eso aumenta en gran cantidad mi curiosidad.
-Desde siempre - Se encoge de hombros y se inclina para agarrar su cerveza. Espero paciente a que termine de beber y continúe hablando. Pensaba que me contaría mas sobre actuar y cuando empezó, pero me asalta con una nueva pregunta - ¿Vives desde siempre en Los Ángeles?
-No, vivía en Chicago y me mudé aquí hace casi dos años. Cuando terminó el rodaje volví a casa y ahora he vuelto, otra vez - Explico con risa por lo ridículo que suena. Todo el día en el camino, sin sitio fijo - ¿Y tú qué? ¿De dónde eres?
-Londres - Casi me ahogo con mi refresco por su respuesta. Por supuesto que tenía que ser de Londres, como Harry. Parece que esta noche está organizada por alguien que quiere hasta explotar a mi costa - Me mudé aquí hace cuatro años en busca de alguna oportunidad, y por fin, ha aparecido - Una sonrisa torcida se extiende por su rostro, orgulloso de sí mismo.
-¿Nunca has pensado en tirar la toalla en todos estos años? - Pregunto. Cuatro años parecen una eternidad en busca de una oportunidad.
-Jamás - Cierra - Cuando quieres algo con toda tus fuerzas pones hasta la última gota de energía que hay en ti para conseguirlo. El rendirse nunca es un opción cuando tratamos de alcanzar la felicidad.
Esa frase entra directa en mi cabeza y se aloja en un lugar donde no hay salida. Zayn lleva razón. Cuando deseamos algo con fuerzas somos capaces de hacer hasta lo imposible y esperar toda la eternidad con tal de alcanzarlo. Y él es que claro ejemplo de que se puede.
Ojalá yo fuera así. Estaría bien tener la misma valentía que él tiene y gastar toda mi fuerza en conseguir lo que quiero. Si fuera así ya tendía resueltas la mayoría de preguntas que merodean mi mente día y noche. Si fuera tan valiente como Zayn, hubiera plantado cara aquella noche y exigido respuestas. Quizás hubiera reclamado lo que consideraba mía y salvado mi orgullo, pero como siempre, solo atiné a huir de los problemas. Por un momento me pregunto cómo sería mi vida ahora si no hubiera huido en primer lugar, si me hubiera quedado para hacer frente a Daniel. ¿Viviría en los Ángeles alguna vez? ¿Conocería a alguno de los chicos? ¿Perdonaría a Daniel? ¿Estaría ahora mimo aquí con Zayn? ¿Alguna vez me hubiera enamorado de Harry?
Sea como sea no puedo arrepentirme de nada. Cada uno de mi pasos equivocados o acertados me han traído a este momento exacto, y no puedo cambiar nada de eso. No puedo, tampoco quiero.
El resto de la noche transcurre entre millones de preguntas, algunas esquivadas y otras con repuestas demasiado cortas para mi gusto, pero decido no discutir. Entre bebida y bebida parece que Zayn decide dejarse conocer y descubro un poco más de él. Incluso pasamos por pequeños momento de risa en los que observo su manía de meter la lengua entre los dientes cuando ría, y me parece adorable. Descubro que procede de un pequeño barrio del norte de Londres, fuma desde adolescente. Su primer tatuaje fue a los 13, un amigo practicaba en casa y él se ofreció de conejillo de indias. Meses después tapó ese tatuaje horrible por uno más grande y ahora es casi imposible verlo. Recalca una y otra vez que este contrato será el primero en su gran trayectoria, y de corazón espero que así sea.
El bar empieza a vaciarse poco a poco mientras nosotros somos inconscientes de ello e intentamos conocernos un poco más mutuamente. Cuando las luces del fondo empiezan a aflojar hasta quedar completamente apagadas entendemos que es la hora de volver a casa. La anciana nos regala una sonrisa desde el fondo de la barra mientras limpia sus manos en un trapo después de fregar todos los vasos, le devuelvo la sonrisa, no sin antes fijarme una última vez en sus hoyuelos. ¿Qué tienen los hoyuelos que tanto me gustan?
La moto de Zayn recorre a toda velocidad las calles de Los Ángeles devuelta a casa y yo me siento increíblemente bien mientras el aire nos golpea al pasar.
-Gracias por la cena - Agradezco una vez que bajo de la moto y mis pies tocan suelo firme - Ha sido genial.
-Si - Zayn ríe mientras coloca el seguro a la moto y guarda las llaves en el bolsillo trasero de su pantalón - Podríamos repetirlo otro día.
-¿Me estás pidiendo otra cita? - Levanto mis cejas y empiezo a reír de forma estúpida.
-Puede - Responde uniéndose a mi risa. Comenzamos a caminar hacia el interior de la casa. Él vuelve a hablar cuando quedamos al pie de las escaleras - ¿Qué dices?
-Puede - Le imito y me acerco a él para dejar un beso en su mejilla - Buenas noches Zayn.
Subo las escaleras a toda prisa y entro a mi habitación en silencio para no despertar a Madison. Tiro mi ropa a la cesta y me enfundo en unas mayas y una sudadera de Niall. Me prometo una y otra vez que algún día se la devolveré, pero hace meses que digo eso.
Mi cama resulta incómoda mientras doy una y mil vueltas en ella sin conseguir conciliar el sueño. Mi mente está repleta de cosas y no poder aclarar ninguna repele el poder dormir.
Por un lado tengo todo el tema de Harry. Pensaba que volvía aquí con Harry completamente expulsado de mi vida, y al ver que tenía novia supuse rápidamente que eso ayudaría a pasar la página completamente, pero eso solo ayuda a volver el libro del revés y confundirme. No quiero ponerme nerviosa cuando él está cerca, no quiero que mi interior se descoloque cuando me toca, simplemente, no quiero sentir lo que estoy sintiendo. Conozco a Harry, ahora lo conozco de verdad y no quiero salir malparada nuevamente.
En el otro lado tengo todo el follón del viaje. ¿Estoy haciendo lo correcto al viajar tan lejos con Harry, a solas? Siento que hago lo correcto al apoyarle. Cualquier otra persona puede pensar que soy estúpida por apoyar al chico que jugó conmigo, pero en el fondo de mí siento que debo hacerlo. Tampoco puedo negar que estoy aterrorizada con lo que pueda pasar en ese viaje, ahí no tendré ningún lugar al que ir si todo se tuerce. Quiero pensar que todo va a ir bien, pero el miedo sigue ahí.
Y en el último lugar está Zayn. No es que tuviera gran importancia hasta esta noche, pero durante la cena me he sentido tan bien hablando con él. Ha logrado que pasado un tiempo logre llevar mi mente lejos de Harry y cualquier problema alrededor y solo me centrara en divertirme. Puede que acepte salir de nuevo con él.
Bajo las escaleras despacio hasta llegar a la cocina y agarrar un vaso de agua. El silencio reina la casa y parece casi irreal. Una vez que vives aquí te acostumbras a escuchar murmullos y voces en cualquier lugar de la casa al que vayas. Normalmente duermo toda la noche de un tirón y nunca soy consciente de este espacio silencioso, pero hoy tengo el placer de conocerlo. Me apoyo en la mesa de la cocina para beber y algo llama mi atención a través de la ventana que da al patio. Dejo el vaso en el fregadero y me armo de valor para salir.
-¿Qué haces aquí? - Hablo cuando llego a su lado. El azul de la piscina baña sus pies y parte de sus piernas. Los vaqueros negros han sido recogidos hacia arriba para no ser mojados.
-No podía dormir - Separa la vista del agua y levanta la mirada para mirarme. Se apoya en sus brazos para echarse a un lado y me invita a sentarme en el bordillo. Dejo una distancia entre nosotros antes de sentarme como un indio para evitar mojar mis pies.
-¿El juicio? - Pregunto y Harry asiente devolviendo la vista al agua - Tengo el presentimiento de que todo saldrá bien.
-Yo tengo el presentimiento que todo irá mal. No se como va a terminar esto - Susurra.
-Tu presentimiento no vale en esta ocasión. En esta y en ninguna, nunca aciertas - Respondo con simpleza encogiéndome de hombros y una risa suave sale de sus labios.
-¿Dónde has estado esta noche? No te he visto en la cena - Cuestiona y clava sus ojos en los míos. Un nudo sin razón se forma en mi garganta.
-He salido a cenar con Zayn - Ahora soy yo quien desvía la mirada hacia el agua sin motivo alguno, simplemente me siento incapaz de responder mirando el verde de sus ojos.
-Oh.
Ninguno de los dos dice nada por varios minutos y comienzo a pensar que no debería haberle dicho nada, pero no encuentro un motivo justificado para que no lo sepa. Si tengo pensado salir en más ocasiones con Zayn... mejor que lo sepa desde un principio.
-Es tarde y deberíamos dormir - Habla y desvío mi mirada hacia él nuevamente. Me percato de que su pelo está hacia abajo y desastroso. Una sonrisa estúpida aparece en mí.
-Yo me voy a quedar un rato - Respondo. Si vuelvo a dentro ahora no haré más que dar vueltas y vueltas en la cama hasta despertar a Madison. Harry asiente con la cabeza.
-Buenas noches, Allison - Se acerca a mí para dejar un beso en mi cabeza. Me descoloca completamente ese gesto, pero no me aparto.
-Buenas noches, Harry - Cuando me vuelvo a mirarlo ya ha desaparecido dentro de la casa.