Fue un día duro, sin embargo se sentían orgullosos de haber terminado con ese caso en menos de lo estimado.
Todos pensaban en tomarse el día más relajados pero, en la central, García ya los esperaba con un nuevo caso. Sin embargo la mención del lugar donde el crimen había tomado lugar, le revolvió el estómago a Reid. Las Vegas, Nevada.
Durante todo el caso Reid no actuó muy normal y al finalizar este, la actitud que tuvo, dejó a su equipo aún más anonadado.
Spencer decidió quedarse en las Vegas, diciendo que tenía "asuntos pendientes".
Sin embargo cuando su equipo notó su raro comportamiento, sospechó de lo que Spencer pudiera estar ocultando, por lo cual Morgan y Rossi decidieron quedarse y brindarle un apoyo al "niño prodigio"
Reid sospechaba de su padre, sospechaba que su padre había asesinado a un niño, fue hace 17 años.
Reid busca la forma de culpar a su padre, sin embargo la verdad no es lo que él está esperando.
***
- Reid, ¿A dónde vas?
- Lejos de aquí, te lo prometo.
-¿Qué pasó?
- Mi padre me quiere de vuelta en casa, parece que tiene algo que decirme.
-¿No te podía llamar?
- No lo sé, últimamente, ha estado extraño, pero en realidad no me importa, pero te diré algo, si él se atreve a volverme a enviar aquí, o a cualquier otro lugar que no sea la Universidad, prometo que nadie volverá a verme y menos él.
- Pero ¿Por qué?
- Diana, sabes que odio estar aquí. Créeme, si hubiera pasado una semana más aquí, igual habría escapado.
- Bueno, supongo que diré que te vaya bien.
- No te preocupes por mí y a te lo he pedido muchas veces, sabes que estaré bien.
- Está bien Sophia.
La manera en que su padre la mandó traer la dejó extrañada, una llamada en la que le dijo que estuviera lista para salir mañana temprano, tenía algo que decirle, luego solo colgó.
Estaba acostumbrada a que su padre la ignorara, la última carta que había recibido la había sorprendido un poco, pero también sabía que no había sido él quien la escribiera, sino su secretaria.
Ya estaba lista y según su padre, la irían a recoger a las 7 de la mañana, sin embargo ya eran las 7 y 20 y no parecía haber nadie que la estuviera esperando.
Su vuelo para las Vegas salía a las 8 y de ahí al aeropuerto había 20 minutos de distancia, así que no esperó más y se montó a un taxi.
Llegó justo a tiempo al aeropuerto, subió al avión y estaba dispuesta a dormir todo lo que durará el vuelo, sin embargo se percató de que una mirada estaba sobre ella y sabía que eso no iba a salir bien.
***
- Quiero que me expliquen, todo, ¿Qué fue lo que sucedió?
William y Diana se miraron por unos minutos antes de responder a lo que su hijo les preguntaba.
Tras un momento de pensarlo, sus padres miraron a su hijo y le dieron la explicación que quería. El porqué su padre los abandonó y quien era realmente el asesino, era algo difícil de explicar.
Y si ya había sido una semana lo suficientemente difícil para los Reid, se complicó aún más con la entrada de alguien inesperado en la habitación.
***
- ¿Qué quieres Angus?
- Es interesante cómo huyes antes de completar tu practica.
- No huyo y si es el caso tú también estas aquí y tampoco has terminado tú práctica.
- La diferencia es que a mí ya me confiaron su plan, en ti no confían.
- No aún y ¿qué quieres? ¿Vienes a vigilarme?
- No, solo vengo a actuar normal.
- ¿A qué te refieres? Irás a tú casa a pretender que sigues siendo el niño "bueno" que tus padres creen que sigues siendo ¿Realmente crees que no notarán tu "pequeño" tatuaje, en la espalda? Yo que tú no me metería en ninguna piscina, o, mejor, no me quitaría la camiseta nunca.
- Eres inteligente, pero sé que te encantaría verme sin camisa, o pantalones.
- ¡Cállate, estúpido!- dijo Sophia mientras se ponía los audífonos.
- Hey no te enojes
- No estoy enojada, solo no quiero escuchar hablar a un estúpido.
- ¿Entonces no quieres saber cómo conseguí un asiento junto a ti?
- Podré tener 16 años, pero no soy estúpida y lo sabes.
- ¿Vas a decirme cómo lo hice?
- Siempre me vigilan, es fácil que tú supieras qué vuelo y qué asiento tomaría.
- ¿Así que sabes que te vigilamos?
- Repito, no soy estúpida.
- Bien, pues entonces te diré que pasaste la práctica, Felicidades.
- ¿Realmente no recibieron mi mensaje?
- No
- Voy a escapar, voy a huir de mi familia y si me quedo en Virginia me descubrirán con facilidad.
- ¿Qué le dirás al jefe?
- Él ya lo sabe, no tiene ningún inconveniente, mientras yo no revele lo que sé y créeme, soy más cerrada que una caja fuerte, no te preocupes.
- Bueno, Reid, suerte con tu vida.
- Gracias, Angus.
Terminaron la conversación y cada uno se fue en su mundo. Sophia no dejó los audífonos y el libro que estaba leyendo hasta que le dijeron que ya era hora de desabordar el avión.
Se despidió de Angus y cuando ya había bajado del avión, se puso a buscar a su padre entre todas las personas que había allí, esperando que alguien conocido bajara del avión.
Una mano en su espalda sorprendió a Sophia, tanto que no reparó en golpear fuertemente al hombre que estaba parado justo detrás de ella.
El hombre se encontraba sosteniendo su abdomen con una mano, el golpe había sido duro, sin embargo pudo reconocer a la persona que se lo había propinado.
- Eres tú- dijo sorprendido.
- ¡No puede ser!- dijo Sophia reconociendo al hombre que había golpeado y sin esperar mucho empezó a correr.
Avanzó unos dos metros cuando un hombre negro, alto y musculoso se le metió en el camino. Ella cayó sentada.
El hombre alto le tendió la mano y la ayudó a ponerse en pie.
El mismo hombre puso su mano en el hombro y la condujo a su compañero.
- ¿Te encuentras bien, Rossi?
- Sí, gracias, Morgan.
- ¿Entonces ella es la hermana de Reid?
- ¡Espera! ¿Qué? No, no, no, no. ¡No! Te equivocaste de chica y o no tengo hermanos.
- Ya veremos eso.
***
- Lo siento, Spencer, te lo hubiéramos dicho antes, pero...
- No sabían cómo, lo entiendo.
Spencer se miraba algo triste, pero al mismo tiempo estaba feliz porque ahora sabía la verdad sobre su padre.
- Lo siento, papá - Terminó diciendo Spencer agachando su cabeza.
- ¿Papá?- una voz femenina irrumpió en el cuarto y no parecía estar nada feliz.
- ¡Sophia!- exclamó William Reid poniéndose en pie.
- ¿Qué sucede aquí?
- Sophia, esto es algo que quería decir desde hace mucho.
- ¡Cállate de excusas! Estoy harta de ellas, ahora dime ¿Qué está pasando?
Diana, no reconoció a su hija y Spencer, estaba completamente impactado.
- Diana, ¿Sabes quién es ella?
- No - dijo la mujer suave, casi como si no prestara atención de lo que sucedía.
- ¿Mamá?- dijo Sophia sorprendida al reconocer a su madre.
- Yo no te conozco- dijo la mujer empezando a incomodarse- yo solo tengo un hijo. Spencer- dijo Diana.
- ¡Pero yo soy tu hija! Yo te envío cartas todas semanas, soy Sophia, mamá.
- No, no y o no te conozco- dijo su madre empezando a ponerse eufórica- ¡Aléjate! ¡Aléjate!- gritaba con miedo la mujer.
Pronto el joven que se encontraba sentado frente a ella, la tomó en sus brazos y salió del cuarto, calmándola.
Una Sophia, con lágrimas en los ojos; y una expresión incrédula en su fino rostro, volvió a ver a su padre con furia, quería una respuesta y la quería, ahora.
***
Su padre le había pedido que por favor esperaran, hasta que el otro chico, que se hacía llamar Spencer, regresara.
Ella estaba furiosa y su padre lo sabía, lo que no sabía era que tan devastada estaba por dentro. ¿Un hermano? ¿Tenía un hermano? No, no podía ser cierto.
No esperó mucho y sabía que ese tiempo de espera le había ayudado a calmarse un poco, pero sabía que, conforme las respuestas fueran surgiendo, se iba a poner aún más furiosa de lo que ya estaba.
Cuando entró el chico, no esperó un segundo y empezó a cuestionar a su padre.
- ¿Vas a decirme de qué se trata todo esto?
- Hija y o...
- ¿Hija?- lo interrumpió el joven, que ahora tenía cara de alguien que hubiera visto un fantasma.
- Chicos...
- ¡No te vayas por los árboles y contéstame! ¿Por qué él te está llamando padre?
- Esto es difícil- dijo William Reid tomando asiento.
- Créeme se pondrá peor- dijo su hija con un tono fiero y amenazante.
- Spencer, es el hijo mayor de Diana y yo, llevo 17 años sin verle- dijo el hombre con una expresión triste y sombría en su rostro.
- ¡Vaya! ¿Por qué no me sorprende que también le hayas abandonado?- dijo la adolescente en un tono muy sarcástico.
- Sophia- dijo mirando a su hija- es la segunda hija de Diana y mía, tiene dieciséis años y...
- ¿Cómo? No puede ser que no me haya dado cuenta. ¡Eso fue un año después de que nos abandonaras! No es posible que no me haya dado cuenta.
- Es posible, porque ese año pasaste muy poco tiempo en la casa y...
- ¡Pero cómo no me di cuenta! ¿Es que ella no pasó ningún día en casa?
- No, en realidad no. Ese año fuiste a seminario o algo por el estilo, cuando ella nació tu madre pasó algunos días en mi casa y acordamos que lo mejor sería terminar con todo, no volvernos a ver y aunque fue difícil para ambos lo logramos y o conseguí que alguien cuidara de tu hermana y a que tu madre no podía. Ella estaba devastada, pero por dicha pudo controlarse cuando tú llegaste a casa. Pero tu madre iba empeorando y tú seguías creciendo, ignorando dónde estaba yo o que tenías una hermana. Y ella ignoraba tu existencia. Lo mejor era que ninguno supiera de ninguno. Queríamos lo mejor para ustedes y para conseguir eso era necesario que no se conocieran. Sophia sé que odias estar encerrada en ese internado yo he recibido todas las cartas que alguna vez le enviaste a tu madre.
- Tú, hijo de... - se interrumpió cuando su padre siguió hablando.
- Pero tenía que hacerlo, porque si te dejaba ir a la Universidad como era tu propósito, entonces rápidamente entrarías al mundo de tus sueños, ser detective y si te dejaba entrar en ese mundo, te encontrarías con tu hermano. Y tú Spencer, no te dije nada, porque tú ya lidiabas con demasiado. Miren chicos, realmente yo tenía en mente decírselo, pero no así, no de este modo y lo siento, realmente, lo siento.
William Reid sollozó.
Los hermanos se daban miradas tímidas y desconfiadas.
Sophia estaba a punto de estallar y así lo hizo. Descargó toda su ira.
- ¿Cómo pudiste? ¿Tienes alguna idea de lo que he hecho para poder salir de ese maldito Instituto, para que tú por un estúpido capricho no me dejaras salir nunca? ¿Sabes lo que se siente ser abandonada a los cuatro años por tu padre, que tu madre te ignore y aun así te esfuerces para ser la mejor, para que tus padres se sientan orgullosos y que aun así, no valga nada?- finalizó rompiendo en un amargo llanto.
William Reid no hallaba dónde o cómo actuar. Siempre quiso lo mejor, pero se daba cuenta de cuánto había fallado. No quería hacerse cargo, no lo quería porque sabía que lo iba a arruinar todo una vez más.
Spencer no había dicho nada, solo miraba atónito a su padre. Sin embargo no se quedó callado y llevo a su padre aparte, lo sacó de la habitación.
Después de unos minutos de escuchar a su hijo hablar de lo cruel que había sido, no solo con él, sino también con la chica que estaba dentro de la habitación, el Señor Reid miró a su hijo con una seriedad escalofriante.
- Spencer, necesito que la cuides.