El siguiente en saltar fue Austin como lo había planeado, después de un rato de ver como los chicos saltaban se había vuelto un poco aburrido así que Marcus se acercó a donde Austin, Charlie y Susan estaban hablando.
-Todos son demasiado lentos –Aulló Marcus muy desesperado mientras bostezaba.
-Demasiado, a este paso ya hubiéramos llegado al refugio –Confirmo Charlie y los cuatro rieron.
-¿Cómo puede ser que tres chicas tuvieran más valor que ustedes? –Preguntó Marcus mientras rodeaba el cuello de Susan con su brazo.
-Yo iba a saltar después de Andrew pero las chicas aparecieron y nos dieron un espectáculo a todos –Contestó Austin muy orgulloso.
-Claro, digamos que te creeré –Marcus hizo una risita y volteo a ver a las dos chicas que estaban rodeadas de demasiados chicos –Creo que a todos les gusto lo que hicieron ¿no es verdad? –Señalo con su dedo pulgar por encima de su hombro.
-Esa es la razón por la que están a punto de ser atacadas por un grupo de chicos que al parecer no habían visto algo así en su vida o a una chica –Contesto Susan y todos volvieron a reír.
-Bueno chicos los dejo, porque creo que alguien tiene que salvar a esas dos pobres chicas –Marcus comenzó a caminar hacia ellas y volvió para decirles algo a Austin y Charlie – ¿Puedo dejarles a Susan y confiar en que no le harán nada?
Los dos asintieron con una sonrisa.
-Susan, si estos dos gorilas te hacen algo, me lo puedes decir y yo me encargare de que paguen –Marcus fulmino con la mirada a los chicos que estaban riendo –¿De que se ríen?, es enserio –Dijo de manera cortante, los chicos callaron y Marcus se río estruendosamente.
-No te preocupes, yo puedo con ellos sola –Contesto Susan mirando a los chicos de manera muy desafiante pero divertida.
-Está bien –Le sonrió a la chica y volvió a ver a los chicos muy serio –Los estaré vigilando –Señalo sus ojos y después a ellos, después continuó su caminata.
-Marcus está loco, ¿Cómo sabe tu nombre? –Preguntó Austin.
-No creo que este loco, es divertido. Nos preguntó nuestro nombre a las tres cuando bajamos –Señalo a las chicas detrás de ella y vieron como Marcus alejaba a todos con sus brazos de manera muy exagerada como si hubiera ocurrido un accidente, aunque era divertido ver como alejaba a todos.
-El sí parece un gorila, cuando hace eso –Afirmó Charlie y volvieron a reír.
Los chicos seguían bajando y cada vez había más ruido. Los chicos seguían hablando de cómo podrían haber llegado allí, después se les unieron Scott y Andrew y empezaron a hablar de cualquier cosa divertida o simplemente reían de todo lo que decía Andrew.
Cuando todos ya habían bajado Marcus se colocó enfrente a todos y los calló.
-Es hora de irnos pero antes les debo decir que los _______ usualmente no atacan de día, solo lo hacen cuando están hambrientos… y nadie se ha acercado aquí desde hace mucho tiempo, así que no quieran estar de curiosos, no se separen mucho del grupo, si algo llegara a pasar tienen un chuchillo y una navaja en su mochila, téngala preparada y manténganse alerta. Les repito a las tres hermosas chicas que están con nosotros, que también tengan cuidado con los chicos –Todos rieron, hasta las chicas y Marcus los volvió a callar – ¿De qué se ríen chicos?, retiro lo dicho, chicos cuídense de ellas porque al parecer son más valientes que ustedes al tratarse de saltar de un edificio, claro a excepción de Andrew. Todos los chicos enmudecieron y tenían rostro muy serio.
A pesar de no ser necesario Andrew grito y salto como si fuera un loco, aunque parecía un demente, a todos les pareció divertido.
-Está bien, basta Andrew, vamos.
Comenzaron a caminar detrás de Marcus y de inmediato todos comenzaron a hablar y reír de manera natural, como si se dirigieran hacia la escuela o estuvieran en una excursión.
Susan se puso la mochila de frente y comenzó a buscar entre sus cosas.
-¿Qué buscas? –Le preguntó Charlie.
-¿No oíste a Marcus? –Contestó Susan sin quitar la mirada de la mochila -Hay que estar preparados, así que… ¡La encontré! –Saco la mano y tenía una navaja, cerró su mochila, se la colocó bien y comenzó a jugar con la navaja entre los dedos.
-Te daré todo lo que tenga pero no me hagas daño –Dijo Austin con las manos en alto, como si se tratara de un asalto.
Algunos la vieron y también comenzaron a buscar entre sus cosas. Algunos simplemente guardaron la navaja en su bolsillo y otros comenzaron a jugar con ella.
-Yo soy un experto en esto, te lo aseguro.
-¿Cómo puedes saber eso si no recordamos más que nuestro nombres? –Le preguntó un chico que caminaba junto a él.
-Instinto –Contestó muy seguro de si mismo con la frente en alto.
Charlie volteó a su izquierda y vio a unos metros a un chico que tenía el pelo negro, el cual llevaba corto y el flequillo levantado. Él era el que estaba presumiendo saber manejar la navaja. En ese momento Charlie comenzó a odiarlo sin un motivo aparente.
-Deja de hablar ya Erick y muéstranos –Replicó el chico que caminaba a su lado.
Erick comenzó a hacer movimientos extraños con la navaja, pero solo parecía que le estaba dando un ataque, era patético. En un momento el chico decidió lanzar la navaja, para después atraparla, pero algo le salió mal y esta salió disparada rozando la oreja de Marcus y se clavó en el piso frente a él. Hubo un silencio sepulcral, todos miraron hacia Erick, Marcus dio la vuelta lentamente y comenzó a caminar hacia él chico que estaba aterrado. A Charlie le causo gracia, solo por el hecho de que Erick no le agradaba y se había metido en un problema aunque no era muy divertido de que casi le entierran una navaja a Marcus.
-Creo que se me olvido decirles que no se juega con las navajas, por que le podrían sacar un ojo a alguien –Marcus decía todo muy calmado, aunque echaba llamas por los ojos –Pero al parecer tú quieres jugar –Se acercaba a Erick como si fuera su presa y el chico caminaba hacia atrás lentamente –Victoria, tu cuchillo –La chica se sorprendió y rápidamente comenzó a buscar entre sus cosas, Marcus extendió la mano sin voltear y Victoria puso el cuchillo en su palma sin pensarlo.
Marcus tomo con mucho cuidado al chico por los hombros y lo empujo hasta una pared que estaba llena de maleza, giro y se alejó de él unos metros. La frente del chico estaba perlada por gotas de sudor y temblaba de terror.
-Espero que todos aprendan que estas son armas y no juguetes –Marcus hablaba con todos, que escuchaban muy atentos y solo esperaban lo peor. Volteo hacia donde estaba el chico que estaba aterrado y lo señalo con el cuchillo en la mano –Pero el chico que esta frente a ustedes al parecer no lo entendió bien y es tiempo de enseñarle lo que un arma puede hacer.
A Charlie le dejo de parecer divertido y por un momento temió por la vida de Erick. De nuevo comenzó a ver las cosas como si pasaran muy lento. Marcus alzo el brazo, le giñó el ojo a Erick. Lanzó el cuchillo y comenzó a girar en el aire hasta que llegó a la pared, y se clavó justo a un lado de la oreja del chico. Erick soltó un suspiro de alivio.
-Espera, no tan rápido, todavía no acabamos –Lo interrumpió Marcus –Erica, tu cuchillo.
La chica lo tenía guardado en su bolsillo y se lo dio en la mano muy amablemente aunque no estaba muy segura.
Erick no paraba de temblar. Marcus se alzó las mangas de su charra y rápidamente lanzo el cuchillo. Este dio justo encima de la cabeza del chico y le corto un mechón de su flequillo.
-¿Te arruine tu peinado? Como lo siento –Dijo Marcus de manera sarcástica y después río –Listo, te puedes ir, fue muy divertido jugar contigo –Sonrió mientas hacia una reverencia. Se acercó a la pared y sacó con un tirón los cuchillos enterrados en la pared
Erick dio unos pasos torpemente y fue con lo que al parecer eran sus amigos. El chico estaba pálido y su mirada estaba perdida.
Todos siguieron caminando. Las voces empezaron como un pequeño susurro y fueron aumentando lentamente.
Charlie estaba tan distraído riendo con sus amigos y odiando a Erick que olvido por un momento donde estaba.
La calle por la que caminaban estaba llena de plantas crecientes entre los pedazos del pavimento, algunos locales con las ventanas rotas y los anuncios estaban tan gastados que no se entendía bien que anunciaban. En el pavimento yacían algunos pedazos de los edificios en grandes montones. Había carros que al parecer se habían incendiado hace mucho tiempo y algunos cuantos estaban volcados.
El sol estaba cayendo y el cielo tenía un tono naranja con algunos destellos rojos.
-Que estúpido es ese chico, si no sabe cómo usar una navaja que no lo presuma –Replicó Susan un poco molesta.
-Ya déjalo, cuando estaba jugando con ella, parecía que le habían dado una descarga eléctrica –Dijo Andrew como siempre haciendo reír a todos.
Charlie no podía dejar de pensar en cómo llegaron ahí. Salió sin decir una palabra. Se abrió paso entre los chicos y encontró a Marcus hablando con las chicas y otras personas más
-Marcus, ¿puedes venir un momento?
-Claro –Le dijo algo a sus amigos y se acercó a Charlie -¿Qué pasa, gorila?
-Quería preguntarte, ¿Cómo nos encontraste? Si estábamos muy lejos para que nos encontraras de casualidad y que hay de todas las mochilas.
-Bueno… -De repente los amigos de Charlie interrumpieron a Marcus.
-Creímos que algo te había pasado, porque saliste corriendo como un demente –Le dijo Scott que apenas podía respirar por correr.
-Estoy bien, solo vine a hablar con Marcus. Gracias por preocuparse.
-¿Preocuparnos? Pensamos que habías visto una de esas horribles criaturas –Andrew contesto rápidamente. A todos les pareció divertido, así que lo que estaba diciendo no era verdad.
Charlie espero a que sus amigos se fueran. Ellos no se movieron, así que dejo hablar a Marcus
-Te decía, siempre llegan persona, pero en diferentes lugares. A veces son cuatro o cinco, nunca son todo un grupo. Las mochilas están ahí cuando llega alguien por ellos.
-¿Y cómo saben dónde están las personas que llegan? –Preguntó Austin que al parecer entendió rápidamente de qué hablaban.
-Cómo ya les había dicho hay más grupos de sobrevivientes y el que dirige a todos, el principal, reubica a varias personas para que los Morfus no los atrapen y experimenten con ellos. Aunque jamás había visto que no recordaran nada, esto debe ser muy importante. Quiero suponer que son muchos, porque son las últimas personas que nos envían antes de que se destruya la ciudad -Esta vez hablo con todo el grupo. Caminen rápido que nos queda muy poca luz.
De repente se escucharon unos golpes de metal contra metal y un grito desgarrador. Provenían de un callejón que estaba más adelante.
Marcus detuvo a todos con los brazos extendidos.
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Este es mas corto y no lo publicaba porque no tuve tiempo.
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