Over again [H.S]

By EternityloveC

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Cada coincidencia es un mensaje, una pista sobre un aspecto particular de nuestras vidas que requiere atenció... More

Sinopsis
Prólogo
Capítulo 1: Holmes Chapel.
Capítulo 2: W. Mandeville.
Capítulo 3: White eskimo.
Capítulo 4: Someday.
Capítulo 5: Lo que no esperaba.
Capítulo 6: Lágrimas.
Capítulo 7: Ya nada era igual.
Capítulo 8: ¿Siempre seremos amigos?
Capítulo 9: Lo que cambió.
Capítulo 10: One direction.
Capítulo 11: ¿Casualidad?
Capítulo 12: Eres tú...
Capítulo 13: La primera estrella.
Capítulo 14: ¿Aún somos amigos?
Capítulo 15: Maratón (1/4)
Capítulo 16: Maratón (2/4)
Capítulo 17: Maratón (3/4)
Capítulo 18: Maratón (4/4)
Capítulo 19: Juguito de manzana.
Capítulo 20: Leah, te mataré.
Capítulo 21: Quiero repetirlo.
Capítulo 22: ¿Verdad o reto?
Capítulo 23: Una Leah para llevar.
Capítulo 24: Vale por...
Capítulo 26: Una amistad bastante extraña.
Capítulo 27: Estoy contigo.
Capítulo 28: Eres todo lo que necesitaba.
Capítulo 29: Arthur.
Capítulo 30: Bendita mano.
Capítulo 31: Cherry.
Capítulo 32: Que tonta soy.
Capítulo 33: Distancia.
Capítulo 34: Harry está aquí...
Capítulo 35: Mi persona favorita.
Capítulo 36: ¿Me esperarás?
Capítulo 37: Over again
Epílogo
Extra 1: Cuando te conocí.
Extra 2: ¿Por qué no Señor Styles?

Capítulo 25: Menos bla bla y más acción.

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By EternityloveC

Harry.

Leah y yo estábamos en el hotel instalados. Habíamos viajado por un par de horas desde Inglaterra a este lugar paradisíaco. Era un tipo de isla, aunque de igual manera conectaba con algunas ciudades por vía terrestre. La playa era genial, tenía una vista increíble desde mi habitación del hotel y, sabía que Leah también, ya que había pedido una reservación de habitaciones juntas.

Estiré mis brazos mientras veía por el ventanal del balcón y caminé hasta la puerta para ir a tocar la suya. Al hacerlo, Leah abrió de inmediato, mostrándose en un lindo vestido color amarillo junto con su cabello tomado en una colita.

—¿Ya te has acomodado? —pregunté sin pedir permiso al ingresar a su habitación.

—Este lugar es increíble —comentó al cerrar la puerta—. aún no puedo creer que me hayan adelantado mis vacaciones —suspiró feliz.

—Fue un gran alivio. Creí que no podrías venir conmigo.

Me senté en el colchón mirando como se paseaba por el cuarto, acomodando su maleta en uno de los closet que tenía la habitación. Pronto ella se acercó alegre, colocando sus manos por la espalda, como si estuviera esperando algo impaciente.

—¿Qué sucede?

—¿Iremos a visitar la isla?

Sonreí.

—Claro que sí... ¿quieres ir ahora?

—Me encantaría —amplió su sonrisa—. ¿pero estás cansado?, ha sido un viaje algo largo —comentó sentándose a mi lado, posando ambas manos por debajo de sus muslos mientras sus pies colgaban.

—No te preocupes por mí Leah, estoy acostumbrado a estos tipos de viajes.

Estiré mis brazos a la vez que caía hacia atrás, dejando que mi espalda descansara sobre el colchón.

—Dudo mucho que estés listo para salir.

Cerré los ojos.

—¿Quieres ir a la playa o a pasear por la zona? —interrogué.

Sentí como Leah se estiraba a mi lado. Abrí uno de mis ojos y la noté apoyando su mentón en una de sus manos mientras me observaba curiosa; se encontraba boca abajo, su cabeza estaba ladeada ligeramente a la vez que sus ojos me miraban.

—¿Qué sucede?

—Te ves muy lindo relajado —soltó.

Sonreí nuevamente.

A veces me impresionaba que ella fuera tan directa, ya que antes... no lo era. Mi mirada cayó en su cuello, en donde descansaba el colgante que le había dado para navidad. Inevitablemente miré de más, ya que aquella cadena caía un poco más abajo, para ser más exacto... entre sus pechos.

Tragué saliva desviando la vista hacia el techo y suspiré.

Últimamente estaba teniendo pensamientos más atrevidos que antes, ya que los besos y toqueteos que teníamos, eran demasiados calientes para no dejar fuera mi imaginación de hacer algo más. Además, Leah era una bomba y sentía que en el cualquier momento explotaría.

Había prometido no hacer nada más con ella, ya que no deseaba lastimarla, pero mi fuerza de voluntad se estaba yendo de apoco.

—¿Por qué das tantos suspiros? —preguntó.

La miré de reojo.

—No es nada...

Me senté en la cama y percibí como ella también se acomodaba y se levantaba para tomar un bolso pequeño y colgarlo en su hombro. Luego de eso, me tendió su mano con una sonrisa.

—Vamos, creo que necesitamos algo de aire. No nos hará mal caminar un poco.

—Está bien.

Sostuve de su mano levantando mi trasero de ahí, dejé un beso en su cien y caminamos hasta la salida de su cuarto. Leah soltó de mi extremidad de inmediato al salir y me sonrió levemente cuando notamos como unas personas caminaban por el mismo corredor largo.

—No te reconocieron —murmuró por lo bajo.

—No... y espero seguir así hasta el último día.

Leah presionó el botón del ascensor y al entrar, se apoyó en la pared mirándome tristemente.

—Debe ser muy duro tener a tanta gente acosándote.

Hinqué mis hombros.

—Son las consecuencias de ser cantante, pero no me arrepiento —aclaré—. me gusta... y no lo dejaría por nada del mundo —sonreí mientras las puertas volvían a cerrarse.

—¿Qué hay de one direction?

Apreté mis labios pensando en ello.

—Cada uno siguió su camino...

—¿Te sientes bien con eso?

—Sí, creo que debíamos mostrarnos tal cual eramos por separados y mostrar nuestro potencial. Los chicos son fantásticos ¿los has escuchado? —pregunté entusiasta—. Niall está creando música, creo que también te gustará.

Asintió sonriente.

—Todos son geniales —aseguró—. me gusta Louis, él también es un buen cantante. ¿Crees que saque algún álbum?

—En un futuro cercano, quizá. No puedo hablarte de eso, ya que es información privada —le digo apenado—. lo siento.

—No te preocupes, lo entiendo —dice a la vez que bajamos del elevador—. También quiero escuchar pronto tu nuevo álbum.

—Eres bastante ansiosa.

—Imagina tus fans —ríe.

Me uní a su risa imaginando la reacción que tendrían cuando salieran las nuevas canciones. Estaba algo nervioso, ya que lo encontraba algo distinto del primer álbum que había hecho.

Al llegar hasta la salida, recordé mi billetera. Toqué los bolsillos de mi pantalón corto y suspiré frustrado al darme cuenta que lo había dejado en la habitación. Pedí a Leah que me esperara en el lugar y subí por ella. No creía haber demorado demasiado, pero aún así, aquello no había evitado que Leah fuera abordada por un muchacho.

Caminé con lentitud y disimulo, evitando ser demasiado obvio de que estaba junto con ella.

La verdad es que era celoso, pero con Leah aún no lo había experimentado, incluso podía decir que todavía no lo hacía. Tenía una relación extraña con ella, pero no era nada más allá de un cariño y atracción, además de ser buenos amigos con algo de ¿derecho?...

¿Podría enamorarme de ella algún día?

Tenía miedo.

Leah se dio cuenta de mi presencia unos segundos más tarde, le sonrió al chico y asintió con su cabeza a la vez que se despedía de él para caminar hasta mí.

—¿Haciendo nuevos amigos?

Encogió sus hombros una vez que retomamos nuestra caminata.

—Algo así —sonrió—. era italiano, pero hablaba bastante bien el inglés —comentó.

—¿Italiano?

Asintió.

—¿Y qué era lo que hablaban?

—Preguntó si estaba sola —respondió—. y me invitó a caminar por la playa, pero le dije que estaba con un amigo —me dijo mientras golpeaba mi hombro con el suyo, en un movimiento suave.

Reí—. no te detengas por mí, pero... debo informarte que por esta tarde eres mía.

—¿No te molesta?

Enarqué una ceja.

—¿Por qué debería molestarme?

Leah me observó y luego sonrió moviendo su cabeza hacia los lados. Miró hacia adelante y apuntó hacia unas artesanías que estaban bastante cerca del hotel en donde nos hospedábamos.

—Mira allí —habló—. ¡Qué suerte!, por eso me gusta caminar —dijo apresurando el paso.

Seguí su caminata, viendo como se detenía en un puesto. Miré las artesanías junto con ella y reí al darme cuenta que Leah deseaba llevarse todo de ahí. Logré persuadirla diciendo que al siguiente día iríamos por ellas, ya que ahora tenía otro planes para ambos.

Al salir de los puestos de artesanía, hice parar un taxi, haciendo que Leah subiera en el y me observara con intriga mientras le indicaba al chofer que nos llevara a los bares que habían en la isla.

—No traje todo mi dinero Harry —habló bajito, inclinando su cuerpo hacia mí para que escuchara—. dejé el resto en el hotel... No creí que fuéramos a ir a un lugar así.

—Nadie dijo que tu pagarías.

—Te pagaré en el hotel...

Sonreí ladino.

—¿Eso es una invitación a algo? —murmuré.

No hubo sonrojo de su parte, pero sí una risa divertida.

—¿Y la pervertida soy yo?

—Lo eres —aseguré.

Volteó sus ojos aún con diversión.

El taxi se detuvo antes de que pudiera seguir con nuestra pequeña conversa. Le dí el dinero al taxista y bajamos de ahí viendo el lugar no tan lleno; estaba perfecto para pasar un rato en tranquilidad. Además, la tarde estaba cayendo, dejándose apreciar el atardecer en el mar.

Al ingresar, buscamos una mesa desocupada en el balcón del bar, teniendo una vista de lo que era un poco la isla y el agua en frente de nosotros. Leah se encontraba perdida mirando mientras me dedicaba a ver la carta de lo que pediríamos.

—¿Qué tomas? —pregunté sin dejar de mirar la carta.

—¿Qué hay?

—Amm... Vodka, daiquiri, margaritas, whisky sour... —leí en voz alta—. Yo pediré un cosmopolitan para comenzar —comenté.

—¿Cosmpolitan? —repitió curiosa—. ¿ese no es el trago que siempre tomaban en ''Sexo en Nueva York''? —ríe.

Levanté mi vista de lo que estaba leyendo, entrecerrando mis ojos al mirarla.

—¿Veías eso?

—Claro, era entretenido —sonríe—. disfrutaban de ese trago mientras hablaban de sexo y relaciones que tenían —explicó apoyando sus codos en la mesa—. ¿nunca viste la serie?

—Solo unos capítulos.

Sonreí dejando la carta de lado.

—Pero dime... ¿no quieres uno?, quizá también hablemos de lo mismo —bromeé.

—No creo tener demasiado que contar —ríe—. Pero en todo caso, quiero un Daiquiri. No lo he probado y me llama más la atención que el anterior.

—Entonces, yo también pediré lo mismo.

Levanté mi mano llamando a algún mesero y, mientras esperábamos, me dediqué a observarla cuando comenzó a juguetear con su cadena al mismo tiempo que ella miraba hacia el mar.

—¿Qué es lo que pasa por esa cabecita? —pregunté llamando su atención—. ¿tienes alguna inquietud?

Sonrió volviendo su vista hacia mí.

—No, solo me parece increíble el lugar. Gracias por invitarme.

Pasé la mano por mi cabello a la vez que acomodaba mi espalda en la silla y dejaba mi otro brazo sobre la mesa.

—A mi me alegra que hayas aceptado. Año nuevo es mañana, estaremos con unos amigos y espero que también lo sigas pasando bien.

—¿Cómo no hacerlo?, dudo mucho que me aburra —ríe—. Becca también se alegró cuando se enteró de mi viaje. Aunque no le dije a donde iría, solo le comenté que saldría con un viejo amigo —sonrió.

Estiré mis labios pensando antes de volver hablar.

—¿De verdad nunca quieres que alguien se entere de que somos amigos?

Suspiró.

—No es eso... solo me da un poco de miedo la reacción de las personas.

—No estamos haciendo algo malo —le recordé—. Y... —hice una mueca—. este viaje quizá también se de a demostrar quien eres Leah.

Miré hacia un lado notando como un chico de menos edad elevaba su móvil con ''disimulo'' para tomar una fotografía en donde estábamos.

—Como ahora —hablé sin dejar de observar al chico.

—¿Eh?

Leah miró hacia el mismo lugar con sorpresa, y luego de eso, se removió incómoda sobre su asiento.

—¿Cómo sabes donde siempre están las cámaras? —interrogó arrugando su entrecejo.

Reí—. siempre estoy atento de lo que sucede a mi alrededor, ya es algo normal.

—Me considero una despistada.

—Lo confirmo.

Alzó una de sus cejas sin comprender.

Si Leah hubiera sabido descifrar mis sentimientos en la adolescencia, probablemente hubiéramos estado juntos en ese tiempo. Sin embargo, tampoco la culpaba, ya que yo no había sabido como tratar con ella.

—¿Te sientes incómoda aquí?

—¿Se nota?

—¿Estás molesta?

Negó de inmediato con su cabeza.

—Para nada, solo es algo de incomodidad. Siento que estoy siendo demasiado observada por aquel chico.

Lo había notado hace unos minutos. Él no dejaba de mirarnos desde que habíamos llegado. Quizá había sido una muy mala idea ir hasta ese bar.

—¿Quieres ir a otro lugar?

—¿Otro lugar?

Miré hacia la playa, dándome cuenta que el sol ya se había ocultado por completo, dejando solo una noche estrellada e iluminando el mar con la luna.

—La playa suena perfecta, podemos seguir con nuestros tragos ahí —comenté.

No lo pensé demasiado, me levanté del lugar indicándole a Leah que me siguiera. Pedí disculpas al mesero, pero también dejando pagado los tragos que había pedido, al igual que una gran propina por su atención.

Guié a Leah entre risas por la calle, ya que la llevaba de la mano arrastrándola hasta un lugar para comprar alcohol. Cuando logramos conseguirlo, Leah corrió hasta la playa con sus manos ocupadas por sus vans blancas. Me llamó con su mano cuando se sentó en la orilla y sonrió ampliamente al verme llegar a su lado.

—Este es una gran plan —dijo mientras rebuscaba entre las bolsas lo que habíamos conseguido—. no es como un bar, pero también podemos disfrutarlo.

Estuve de acuerdo con ella. Casi nunca hacía este tipo de cosas, pero al hacerlo y con ella, era mucho más divertido y memorado.

—No se ve mucha gente por aquí —hablé.

—Mhm... nop —miró hacia los lados buscando rastros de personas—. pero es mejor así ¿no?

—Sí...

Dejé la cerveza enterrada en la arena para que se afirmara y acerqué mis rodillas hacia mí para posar los antebrazos sobre estas.

—¿Qué más te gustaría hacer?...

—¿A qué te refieres?

Tomé nuevamente la cerveza.

—Me refiero a que si te gustaría estudiar algo... o hacer algo distinto a lo que haces ahora.

—Probablemente si tuviera la oportunidad —sonrió levemente—. Estaría estudiando algo que tuviera que ver con diseño. Me gusta lo de diseños en interiores, decorar es lo mío —dijo.

—¿Por qué no lo haces?

Formuló una mueca pequeña.

—Debo ayudar a mi abuela con las cuentas. Además... papá dejó muchas deudas al momento de irse, aún estamos pagando por eso —suspiró frustrada.

—Puedo ayudarte Leah...

—No, claro que no —frunció su ceño—. no lo harás.

Desvié mi vista de ella para observar la luz de la luna reflejarse en el agua. Solté una gran respiración y bebí de la cerveza que sostenía hace un rato.

—¿Has vuelto a ir a la panadería?

—Fui hace unas semanas atrás, sentía que debía visitar el lugar. ¿Y tú?

—No he podido... pero me gustaría ir también.

—Podríamos ir juntos —ofrecí—. Ellas se alegraran de verte.

—Me encantaría...

Unas horas después, habíamos bebido lo suficiente como para estar bastante mareados. Y sí, habíamos vuelto a ir a comprar un poco más, ya que no nos había parecido lo suficiente como para saciarnos. Leah reía en la arena como una loca, al parecer había dicho algo bastante gracioso como para que cayera sobre su espalda y tomara de su estomago apretujandolo mientras seguía riendo.

Dejé mi última botella de cerveza dentro de la bolsa en la que las habíamos traído y me lancé hacia atrás al igual que ella. Todo me daba vueltas, las estrellas giraban y no se quedaban quietas en ningún momento.

Leah estiró su brazo, como si estuviera tratando de agarrar una y, al no lograrlo, soltó una nueva risita para mirarme de costado.

—Nuevamente estamos borrachos —rió.

—Lo estamos —seguí su risa—. ¿podremos llegar al hotel así?

—¡No quiero irme!

Cerré mis ojos tratando de parar el mareo.

—Debemos volver —digo perezosamente.

—¡No! —bufó—. Mejor... podemos —percibí su cuerpo más cerca del mío, por lo cual, abrí mis ojos al notar que ella ya estaba tocando mi rostro con una de sus manos—. No me has dado un beso hoy —se quejó.

Rozó sus labios con los míos antes de hacer algo.

—¿No extrañas mis besos Harry? —preguntó mientras tocaba mis labios, haciendo que añorara por ese beso que iba a darme—. ¿no lo haces Harry? —posó su mano cerca de mi mandíbula.

—Menos bla bla y más acción —dije tomando de su nuca para apegarla al fin.

La escuché gemir entre besos y pronunciar mi nombre con suspiros. Poco a poco ella se subió sobre mi cintura y se apretó contra mí. Estos eran los jueguitos que había estado haciendo con Leah desde que nos habíamos besado en sus escaleras; un juego bastante peligroso para ambos.

—¿No te da miedo que alguien nos vea ahora?

Sentí como volvía a besarme.

—No, ahora no —dijo mirándome con sus ojos entrecerrados.

—Estamos en una zona pública —advertí—. Deberíamos volver al hotel —le digo al mismo tiempo que mis manos subían por sus muslos, por debajo de su vestido.

Asintió dejando nuevos besos en mi cuello.


(...)


—Mierda, Leah... no hagas eso —pedí jadeante.

Tomé su cintura con ambas manos, deteniendo su movimiento de cadera. Leah me estaba tentando desde que habíamos ido a la playa, y no creía poder seguir aguantando si seguía de este modo. Sin embargo, tampoco quería detenerme, pero no estaba seguro si era lo correcto o no; estaba un gran dilema mientras ella se mantenía sentada sobre mi regazo, con sus piernas a los costados de mi cuerpo.

Leah besó mi cuello para luego recorrerlo desde mi oreja hasta mi hombro.

—Harry —nombró en voz baja—. ¿quieres esto?

Sonreí buscando su rostro para verla.

—Esa pregunta me correspondería a mí —reí.

—No hay nada de malo en cambiar los papeles —logró decir en su estado de embriaguez.

La miré fijamente antes de recorrer mi mano en su brazo, llegando cuidadosamente hasta su muslo. Bajé con cuidado mis dedos a la vez que jugueteaba con la tira de su bikini debajo del vestido amarillo. Ella soltó un suspiro al sentir mis dedos en su piel, apoyó las manos en mi pecho y observó con atención mis movimientos.

Tiré del nudo deshaciendolo, logrando que las dos tiras cayeran por un costado. Leah sonrió lento, se apretó contra mí e inclinó su cabeza para volver a besar mis labios. Su vestido aún lograba tapar su zona intima y, no encontraba el momento para quitárselo pronto.

—Ya es tarde para arrepentirse —bromeé.

—Tampoco quiero arrepentirme.

Besó mi cuello con una suave lentitud.

—Siempre quise esto —confesó—. Siempre...

Al escuchar aquello, no dudé más. Tomé de la parte de abajo de su vestido y ayudé a sacarlo de su cuerpo, lanzandolo a un costado de la cama.

—Oh... —logré decir al ver que estaba descubierta de senos—. no llevas... —relamí mis labios al mismo tiempo que sostenía de su cintura.

—Con aquel vestido era difícil... —ríe sin vergüenza para volver a capturar mis labios en otro beso hambriento.

Leah sacó mi polera con rapidez sobre mi cabeza para luego dejar su dedos en la cremallera de mis pantalones cortos. Lo bajó con lentitud mientras seguía esparciendo delicados besos en mi pecho y los sacó en un movimiento rápido, llevando consigo mis boxers; ahora estaba completamente expuesto ante ella. Prontamente, ella volvió a sentarse sobre mi cintura, separándonos solo aquella estorbosa tela que colgaba de un solo lado de su zona.

Desabroché la otra tira y la saqué de ahí. Sentí mi mundo caer al percibir nuestras pieles tocarse. Leah estaba bastante húmeda como para no notarlo. Ella gemía moviéndose sobre mí, era un roce demasiado tentador. Mi anatomía ya comenzaba a palpilar.

Giré su cuerpo para que quedara debajo y busqué su entrada con mi prominencia. Lo pasé de arriba abajo sintiendo placer. Cerré los ojos al no aguantar más y posé nuevamente mi zona palpitante en su entrada. Me llamó la atención que Leah se irguiera un poco cuando lo percibió. Aún así, traté de ingresarlo vivazmente, pero no lo logré de inmediato; quería creer que era por mi estado de borrachera y que por ello me costaba un poco. Pero no era así, ya que al hacerlo y lograrlo, me detuve al mismo tiempo en que Leah soltaba un chillido y unas lágrimas caían perdiéndose en la almohada.

—Soy virgen —soltó.



_______________

Nota:

Quién quedó así 👁👄👁???

Ajhsjshs omggg LEAH POR QUÉ NO DIJISTE ESO ANTES OMGGGGG

Apuesto que nadie creía que Leah era una virginal JAHSJASHJAJA

All the love chiquis x

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