Mereces Más (Termina...

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Cuando el pasado no te deja salir adelante, cuando piensas que no te mereces más de lo que te toco vivir, tom... Více

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¿Y si quedan cicatrices....
Epílogo (15 años después)
Agradecimientos

El ultimo cumpleaños......

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Od MAU-escritos

Ese día hace tanto tiempo. Se despertó como cualquier otro. Pudo diferenciar algunos paquetes de regalos a los pies de su cama. Era así como sus padres acostumbraban a darle regalos. Kakarotto lo golpeó con una almohada como acostumbraban cada mañana.

-  Feliz cumpleaños tonto - le dio por saludo, mientras sonreía contento.

A pesar de lo que se habían dicho el día anterior estaban actuando como siempre, aunque ahora sentía un revoloteo en el pecho cada vez que lo miraba.

-  Gracias imbécil - le dio por respuesta, manteniendo su misma actitud.

En esta ocasión no habían planeado nada grande ni una fiesta o alguna reunión. Esta vez el plan era simplemente ir al cine o al parque en la tarde. Ya que sus padres tenían que cerrar un pequeño trato esta mañana, ellos se quedaron jugando de un lado para otro. Se correteaban con las armas de juguete que le habían regalado a Vegeta esa mañana. Toda una novedad: llevaban unos unas pecheras especiales que cuando la otra persona disparaba se puedía sentir pequeños pulsos eléctricos indicando que te habían disparado. Se podían programar hasta diez disparos como límite. Después de eso el chaleco desprendía varias luces de colores indicando que habías muerto.

Mientras que ellos jugaban, sus padres se encargaban de algo más difícil.

- No me agrada este sujeto - dijo Bardock de manera directa, en cuanto el susodicho salio un momento para dejarlos hablar.

- Es una gran potencia en la publicidad - susurro Rey, también indeciso - sería un gran adelanto para nuestra empresa.

- Pero..... este sujeto, no me agrada - contraatacó - hazme caso. Tengo un mal presentimiento. No quiero que esté siquiera cerca de los niños - agregó aún más nervioso por hacerse entender.

- De acuerdo, de acuerdo. No digas que no hago caso a tús estúpidos presentimientos, Bardock - indicó con cierta diversión, pero a la vez con alivio -  No cerramos el trato con Freezer y ya está.

Dicho esto permitirieron que regresara. Sugoi Freezer, que para esa época ya usaba su impecable traje blanco y su eterna sonrisa de desprecio. Esos tipos tenían una pequeña empresa que empezaba hacerle competencia en la publicidad, quitándole clientes. No podía permitirlo y lo mejor sería tenerlos de aliados absorviendolos. Claro, haciendo les creer que era un gran negocio.

- Lamentamos que hayas venido hasta aquí, tan cordialmente y lamento decírtelo - dijo el alto hombre de melena alborotada.

- Pero no aceptamos el trato - completo Ouji, en cuanto se acomodo en la silla dejándolo anodado.

- Sí - agregó el otro - no es que, no nos interese tu oferta. Es sólo que deseamos hacer esto solos y crecer como empresa. No es que nos caigas mal o que te queramos hacer competencia pero, ya sabes es cosa de principios - finalizo con sencillez.

Al principio no pudo reaccionar de la sorpresa. ¿Qué acaban de decir esos sujetos?. ¿Cómo se atrevían?. ¿Cómo siquiera podían creer que podían rechazarlo?. No sabían con quién se estaban metiendo, pensó furioso. Sonrió de manera tensa, tratando de hacer su papel.

- No..., entiendo eso perfectamente. Es normal que uno se sienta así al comenzar un nuevo negocio. Aunque ustedes ya tienen muchos años de experiencia e hicieron buenas alianzas en América - agregó aún fingiendo calma. - Vaya, vaya, creo que me daran una buena competencia - finalizo, esbozando una sonrisa tensa.

Los otros dos le devolvieron la sonrisa de manera más relajada. Hijos de perra, pensó asqueado. Ya les haría dar su merecido. Dicho lo último se levantaron rompiendo el trance.

- No se molesten, no es necesario que me muestren la salida, conozco el camino -  dijo aún interpretando su papel.

-  Oh claro, gracias la verdad es que hoy estamos un poco ocupados -  comentó Ouji - una vez más.

- Lamento oír eso, ¿Es que caso le estoy quitando un tiempo importante?.

- No, no nada de eso - aclaró Bardock de inmediato - es sólo que hoy es el cumpleaños de mi sobrino.

- Oh vaya, debe ser un evento importante. Muy bien, nos volveremos a encontrar en el mundo de la publicidad. No es por amenazar, pero espero ganarles todos las los clientes - susurro en tono gracioso.

Pero para ellos casi sonó como amenaza después de otras cordiales sonrisas fingidas, salió de lugar.

- Enserio no me agrada ese sujeto - repitió Bardock aún desconfiado.

Se dirigía a la salida cuando lo vio. Dicen que los pintores pueden reconocer a su musa y en cuánto para él en su "particular situación" ese niño lo fue. Sus facciones, su afilado rostro. Un diamante en bruto con miles de posibilidades a explotar. La casa era lo suficientemente grande. Los niños no hablaban, al menos no de inmediato. Observo como el muchacho se escondía  en un cuarto cercano. He impulsado por el reciente rechazo lo siguió de alguna manera o otra debía vengarse.

Vegeta se escondía en el estudio de su padre. Kakarotto le había dejado con dos disparos para morir y perder la partida, mientras que el otro tenía cuatro disparos aún. Se escondió detrás del escritorio de su padre, cuando escuchó la puerta abrirse. Pensando que su amigo entraba para matarle, se preparo para contratacar. Disparó su arma inutilmente varias veces, hasta que se dio cuenta de que no era Kakarotto.

- Buenas tardes señor - saludo incómodo, por la presencia de ese tipo que le causaba por alguna razón rechazó. - Mi padre, no está aquí ahora. Está en una reunión - aclaró, esperando que el sujeto se fuera o que le dijera algo.

- Si, lo sé - respondio con calma - tenía esa reunión conmigo y acabamos de terminar - le dio por toda respuesta, entrando a la habitación y cerrando la puerta tras suyo.

Sin saber que quería ese sujeto, tomó algo de valor y cortésmente le dijo.

- Pues no debería estar aquí, lo acompañaré a la salida - indico aún cordial.

Pero antes de que pudiera acercarse a la puerta. Lo tomo del brazo con bastante fuerza.

- Eres un niño bastante simpático, ¿Verdad? - le cuestiono acercándose aún más a él, invadiendo su espacio personal.

- Suélteme señor, me está lastimando - pidió aún tratando de sonar tranquilo.

- Oh lo siento - susurro cruel, volviendo su agarre más duro - es que realmente me pareces lindo.

No supo porqué, esas palabras lo hicieron estremecerse con tanto terror, quiso huir en ese instante.

- Me gustaría conocerte mejor - susurro con un extraño tono de voz, que no había escuchado antes pero solo lo asusto más.

- Le dije que me soltará - repitió con una con un valor que no sentía.

- No, la verdad es que no quiero soltarte - susurro mientras lo atraía a él.

Era bastante fuerte a pesar de su apariencia. No sabía que tenía el sujeto en mente pero sintió como lo apegaba a él. Se sintió asqueado por como lo tocaba. Cada vez apretujandolo más, cuando lo apego a su entrepierna. Sabía que estaba ahí y lo sentía endurecido. Que asco, penso de inmediato. Ese tipo se esta excitando. ¿Qué mierda le pasaba?, por un momento se quedó aterrado sin saber qué hacer o decir. Sólo quería huir pero, su cuerpo no le respondía, el sujeto empezó a tocarle el trasero de manera impúdica y cada vez más repugnante. Le dieron ganas de llorar o de gritar, pero su cuerpo seguía sin hacerle caso, completamente paralizado.

- Me voy a divertir mucho contigo, niño - le susurro al oído, antes de frotarse contra él.

Se estremeció con gran repudio a ese contacto. El tipo lo iba acorralando cada vez más y más contra la pared. Fue en ese momento cuando Kakarotto ingreso.

- ¡Estás muerto Vegeta! - gritó con emoción, antes de entender lo que estaba viendo - ¿Qué le está haciendo? - pregunto aterrado, comprendiendo en un instante todo.

- Esto no te incumbe niño, vete.

Indicó el extraño hombre con marcada indiferencia en la voz. Como si lo que estuviera haciendo, no tuviera nada de malo o anormal. Incluso apego más a Vegeta a él de manera vulgar. Al fin atinó a reaccionar.

- Suéltalo - gritó, antes de patearlo con fuerza en la entrepierna.

El dolor fue tal que no pudo evitar soltar un gritó y dejar ir al otro niño en el proceso. Tomo la mano de Vegeta y salieron corriendo de ahí.

- ¡Vuelvan acá mocosos! - grito olvidándose de donde estaba - ¡Se van arrepentir de esto! - amenazó sobre su dolor, aún sosteniendose las gónadas con las manos, el chico pateaba fuerte.

Los padres de las criaturas escucharon los gritos y corrieron hacia el lugar, para sólo ver a sus hijos salir corriendo de la oficina a toda velocidad, como si el Diablo los persiguiera. Ingresaron al sitio a gran velocidad ya que a pesar de que les habían gritado para que volvieran, los niños siguieron corriendo.

- ¿Qué mierda haces aquí? - preguntó Rey, repleto de furia, al verlo tirado en el piso.

- Nada - declaró Freezer, mientras trataba de enderezarse - sus hijos sólo me jugaron una broma pesada - deberían llamar les la atención - indico en tono ofendido.

-  No sé de qué carajo hablas, pero nuestros hijos no son así. No acostumbran hacer eso - declaró Bardock furioso - ¿Qué les hiciste? - cuestionó, mientras lo tomaba de las solapas de la camisa y lo acorralaba contra la pared - habla maldito bastardo.

- Ten cuidado con lo que me dices.

Amenazo, antes de que pudieran reaccionar, sacó un arma de su traje y disparó. La explosión se escuchó hasta el patio.

- ¿Qué fue eso? - preguntó asustado el otro niño.

Vegeta sacudió la cabeza sin decir nada aún tratando de olvidar los asquerosos toques de ese tipo.

- No lo sé - atino a responder por fin - debemos buscar a nuestros padres. Hay que decirles lo que....., - susurro afectado.

- Lo sé, sólo quería que te compongas un poco - susurro en respuesta con tono preocupado - ¿Estás bien? - lo interrogó con dulzura.

- Estoy bien....., sólo que.... si tú no hubieras entrado.... - susurro conteniendo el llanto.

Fue ahí cuando escucharon la segunda explosión y gritos desde adentro.

- Esa era mi mamá - afirmo, cada vez más asustado.

Escucharon el ruido de la puerta al abrirse con brusqueza y más gritos, se quedaron paralizados un instante por el terror. La madre de Kakarotto, Giren salió corriendo de la casa, tenía manchas rojas en la falda.

- ¡Niños! - grito en cuanto los vio, provocándole un respingo - ¡Debemos salir de aquí!.

Pero antes de que pudiera decir algo más o terminar de cortar la distancia entre ellos. Ambos fueron salpicados con un líquido caliente, mientras la mujer se derrumbaba frente a sus ojos.

- ¡Mamá! .

Atinó a decir en cuanto la vio caer al suelo, no pudo ni acercarse ya que detrás de ella, ahí estaba el sujeto tan manchado de sangre en toda la pechera o tal vez se notaba más por el blanco de su traje. Ahora estaba acercandose cada vez más, amenazante con el brazo levantado, tenía un arma apuntándoles.

- Les dije que se arrepentirían por lo que hicieron - susurro con arrogancia - ahora quiero que vengan aquí, ¿No quieren terminar como sus padres?, ¿Verdad? - pregunto cruel.

- ¿Nuestros padres que fue lo que hizo?, no..... puede.... - logro decir Vegeta, tratando de salir de su estupor - ¿Qué fue lo que les hizo? - repitio más firme, sacudiendo la cabeza para no llorar.

-  ¿Qué no hable claro? - preguntó con impaciencia, apuntando al cuerpo de la que fue la madre de Kakarotto.

- ¡Corre! - gritó, reaccionando por fin.

Ahora fue él quién le tomó de la mano. Salieron corriendo hacia el bosque a toda la velocidad que les daban sus piernas. Se cayeron varias veces, las ramas de alrededor los golpeaban y rasguñaban sus cuerpos pero, no les importaba debían correr, debían huir, no podían ver por las lágrimas que burlaban sus ojos. ¿Dónde estaba la carretera?.

Cuando de pronto Kakarotto se torció el tobillo con la raíz de un árbol.

- ¡Mierda! - grito al caerse, mientras ponía las manos frente suyo, frenando un pocos su caída.

- ¿Estás bien? - preguntó de inmediato, ayudando lo a pararse.

- No - susurro con cierto dolor al apoyar el pie - no puedo, no podre seguir corriendo. Debes irte sin mi - lo urgió, cada vez más lloroso.

- ¿Pero... qué? - cuestiono anonadado, por sus palabras - no, vamos por acá - lo jaló de inmediato, no pensaba abandonarlo.

Ahora sólo se tenían el uno al otro. A pesar de sus palabras hizo un esfuerzo para pararse y seguir caminando. En cuanto lo hicieron. Escucharon el ruido de pasos acercándose. Se estaba acercando. Siguieron corriendo como podían, con uno de ellos cojeando sin parar. Oyeron un ruido de un golpe y un silbido encima de sus cabezas.

- ¡Sólo me están impacientando!.

Grito su persecutor, furioso. ¿Cuántas balas tenía el sujeto?.

- ¡Vengan!, ¡vengan niños!. ¡No importa que tan lejos corran!, ¡No puede huir de mí!, ¡Esté lugar está demasiado alejado de la ciudad! y ¡Además se han equivocado de camino! - afirmo con vehemencia.

No es cierto, se dijeron mentalmente. Seguramente se los decía para distraerlos, para que dudaran, para que corrieran hacia él. Siguieron avanzando en esa maraña de árboles. Nunca habían ingresado al bosque detrás de su casa. No sabían dónde estaban, empezaban a asustarse de que les estuviera diciendo la verdad.

Conforme pasaba el tiempo, que a ellos les parecieron horas, aunque seguramente sólo fueron minutos. Lo supieron en cuanto se dieron cuenta que ya no diferenciaban de donde habían venido o hacia donde estaban yendo, estaban perdidos.

Freezer, avanzaba con lentitud en la maraña de árboles. Esos dos niños eran bastante rápidos, pero hacían mucho ruido al huir por lo que sé que lo seguirlos era relativamente fácil. Los perseguía a buen paso, mientras que llamaba a los contactos necesarios. Necesitaba desaparecer seis cuerpos. Aunque quería divertirse primero con los últimos dos, pronto estarían agotados.

¿Qué podían hacer?, ¿Seguir huyendo sin rumbo?. No parecía ser una buena opción. Una vez más tropezaron con sus propios pies, terminaron rodando por varios metros por una pequeña elevación, lastimando se aún más sus ya adoloridos cuerpos. Aterrados, asustados al borde de un ataque de pánico y sin saber que hacer. A esta altura ya sabían que se habían quedado sin padres, que estaban solos y sin salida.

- ¿Qué vamos hacer? - preguntó Kakarotto, al borde del llanto.

-  No lo sé - respondio en un estado parecido - hay que escondernos, no debe encontrarnos pase lo que pase nos debemos quedar juntos.

El otro le afirmó con vehemencia y volvieron a correr, pero ese día estaba destinado a ser fatal. Tropezaron una vez más. No sabían que habían llegado al límite del bosque. El cual terminaba en un risco y a sus pies la carretera que tanto habían estado buscando. Cayeron rodando hacia el borde del risco, él terminó frenando justo en el límite pero su amigo cayo por la orilla. Por poco pudo sostenerlo con ambas manos, dejándolo colgado del precipicio.

-  ¡Sostente! - pidió con urgencia. Tratando de sostenerlo con todas sus fuerzas.

- ¡No me sueltes!, ¡No me sueltes! - grito aterrado, aferrandose a sus manos.

Pero la fatalidad de ese día aún no había terminado. Ese día estaba destinado a ser cruel. Sostenerlo era lo único que pensaba en ese momento, no importaba nada más, sus manos se resbalaban pero igual se aferraban el uno al otro. Escucharon otra explosión y un silbido, sintió que lo empujaban. Doloroso ardoroso como una quemadura dentro de su cuerpo a nivel del hombro izquierdo, lo obligó a retraerse soltandolo en un instante. Mientras sentía el líquido caliente correr por su hombro, salpicando lo todo por el brusco movimiento. Sus gritos desesperados fueron cien veces peores. Lo soltó, lo soltó, ¿Cómo pudo ser tan inútil e imbécil para soltarlo?. Observo con terror lo que había provocado.

- ¡Vegeta!, ¡Vegeta! - fue todo lo que pudo oír.

Un terrible grito que lo perseguiría por siempre en sus pesadillas aunque no supiera de dónde salieron. Mientras lo veía caer al vacío horrorizado, sólo reaccionó cuando otra bala le pasó a milímetros por encima de la cabeza, incluso sintió como le quemaba el cabello al hacerlo. Volvió a correr. No está muerto, no está muerto, alguien puede sobrevivir a esa caída, no está muerto. Repetía con desesperación en su cabeza. Aún escuchando los disparos detrás suyo y no dejó de correr, nunca dejó de correr. Se cayó un millón de veces más, tal vez exageraba pero así le parecio en ese momento. Después de eso despertó, cuando los ancianos que lo encontraron le preguntaban: ¿De dónde venía?. ¿Y por qué estába así?. Eso fue todo, de ahí empezó su infierno.

Goku lo escuchaba en silencio.

- Lo siento tanto Vegeta - dijo por fin sin saber que más decir, ese maldito literalmente había sido el causante de todas sus desgracias.

- Yo también lo siento no me di cuenta antes - respondio en tono fatalista y afectado.

- ¿De qué estás hablando? - preguntó confundido.

- Cuando estaba encerrado en la casa de Freezer - comenzó sin mirarlo aún - encontré algo - susurro en voz cada vez más baja - por el accidente, no recordaba bien el rostro de la familia de mi amigo. A pesar de que eran tambien parte de mi familia. Me dijeron que era normal, que no debía preocuparme los recuerdos volverían en algún momento. Al no hacerlo yo también me dije que de todos modos. ¿De qué me servía recordar a gente que no volvería a ver nunca?, pero encontré una foto. Deberías buscarla entre mis cosas.

Esa mañana los detectives le habían devuelto su billetera ya que no la habían encontrado relevante para buscar pistas. El día que se lo llevaron Freezer, se había asegurado de que la llevara encima, seguramente para que lo identificaran después de matarlo.

No entendía porqué o para qué. Le había pedido eso pero, obedeció. Abrio la mesa de noche de Vegeta, donde se encontraba dicho objeto en medio del cajón vacío, saco la foto de uno de los bolsillos. Se la quedo mirando varios minutos sin entender que era lo que veía. En ese momento se di cuenta de que nunca había visto una imagen de esa familia. Seguramente algún anuncio de condolencia o algo en la televisión o en los periódicos en esa época, para ese momento el también estaba viviendo su propio calvario así que nunca los vio.

- ¿Qué significa esto? - le preguntó de inmediato, tratando de entender lo que veía.

- Te encontraron golpeado, lastimado, herido, con una torcedura o fractura de tobillo, lleno de raspones. Sobre todo en las rodillas y los brazos, y con una herida en la cabeza que no podían explicar, ¿Verdad?.

Solo atino a afirmar con una seña en respuesta, nunca le habían detallado sus heridas.

- Cuando Freezer me disparó en el hombro. La bala me atravesó y te llegó a ti justo en la coronilla. Nunca lo voy a olvidar porqué fue en ese momento que te solté...

- Espera - interrumpió, sin aún poder creerselo - ¿Estás diciendo...,  no puedes insinuar, que yo....

-  Tenías casi diez años, cuando te encontraron, ¿Verdad?. En la carretera interestatal que seguimos siempre. A la noche del mismo día del incidente y a mi al amanecer del mismo en un pueblo cercano. Mientras que yo me iba alejando de la ciudad en esa misma carretera a ti te encontraron sobre la misma a las afueras de la ciudad, ¿Verdad?.

- Sí - susurro apenas, escuchando como la piezas encajaban.

- Nadie vino a buscarte, porqué todos los familiares que te que quedaban, pensaron que estabas muerto. A tu abuela sólo le entregaron cenizas. No hubo una buena investigación del accidente, ni siquiera sé a quién llamaron para reconocer los cuerpos - continuo aún con más convicción - No tienes memoria de tu vida, antes de que te encontrará tu abuelo - afirmo de nuevo con más vehemencia - y es por eso que me parecías conocido, porqué tú eres mi amigo de la infancia, mi primer amor, Kakarotto. Si lograste sobrevivir a la caída.

Los doctores le informaron a Wish, qué Vegeta había despertado y que llevaba un buen rato hablando con el otro muchacho, pero todos los médicos y demás personal de salud, parecían algo tensos al decírselo. La doctora finalmente le indico, que podía entrar pero, he hizo mucho énfasis en ello. No debía interrumpir la conversación de ninguna manera. Ya que el muchacho estaba recordando cosas importantes. Le echó una mirada de interrogación a sus hijos, los cuales se la devolvieron igual de confundidos. Guiado por su curiosidad ingresó a la habitación sin tocar.

- Escúchate - indico con incredulidad - es imposible, alguien debió reconocerme. Además, ¿Por qué Freezer se hubiera quedado tan tranquilo al no encontrar el cuerpo de chico llamado Kakarotto?. Mis fotos fueron transmitidas por muchos lugares. Alguno de sus hombres pudo haberla visto, ¿Por qué nunca me buscó?, si te fue a buscar a ti por una cosa muy simple.

- Conozco al tipo - susurro con tristeza pero igual seriedad. Hablar le costaba bastante por la nariz y las costillas rotas, pero debía asegurar su punto - sus esbirros le tienen casi tanto miedo como yo se lo tengo a él. Si no encontraron un cuerpo, lo fabricaron. Ya han hecho eso antes - afirmó con una tranquilidad que en realidad no sentía.

Se tapó la boca horrorizado.

- ¿Me estás diciendo qué al no encontrar mi cuerpo.... o su cuerpo? - bufo fastidiado por su confusión - mataron a algún niño que se parecía a mí o a Kakarotto tal vez - dio por respuesta tratando de sonar más tranquilo de lo que en realidad se sentía. Su cabeza era un meollo.

- Mirá la foto - le indico de nuevo con vehemencia - eres la viva imagen de tu padre. Eres idéntico a él.

No pudo evitar volver a mirar la fotografía. Dos hombres fornidos se abrazaban de los hombros con un brazo cada uno, sosteniendo la cintura de quienes seguramente eran sus esposas y delante de ellos dos niños de no más de diez años se abrazaban igual a sus padres. Reconocía a los padres de Vegeta, ya que sus fotos aparecían en las fotografías que publicaban alguna vez la biografía del campeón. Pero el hombre al que abrazaba el padre de Vegeta era su versión adulta. Ya con todos sus rasgos maduros y arrugas alrededor de los ojos, además de una pequeñas cicatriz en la mejilla. Mientras que con los niños, pudo apreciar a un sonriente Vegeta, abrazado de un niño que era idéntico a él a esa edad. Y las señoras, la que abrazaba el padre de Vegeta, era pelirroja algo baja de estatura pero con un dulce rostro que no dejaba de ser hermoso y atractivo. Mientras la mujer que sostenía el tal Bardock, era morena y con la melena hasta los hombros. Su rostro era tan dulce y amable, que pudo notar cierto parecido en sus miradas.

- Yo no los recuerdo, los olvide y ni siquiera me di cuenta - comentó perdiendo su tranquilo tono que había mantenido desde hace un momento - Todos estos años estuve tan concentrado en sobrevivir, que olvide a los que amaba. Pero desde que te vi, empecé a recordar a mi familia. ¿Quién era antes?, de que ese hijo de puta me fastidió - cada vez hablaba más rápido y en tono más y más alterado a pesar del esfuerzo que le causaba hacer esto. - Y es por eso que me buscó - continuó a mayor velocidad - y lo más estúpido de todo es que cuando estaba el orfanatorio. Yo lo vi, él vino a verme. Seguramente quería saber si yo lo recordaba. ¿Y sabes qué? - pregunto aún más intranquilo por las revelaciones que estaba teniendo - ahora recién me doy cuenta qué fue después de verlo, fue que empecé a sufrir está asquerosa fobia. Como toda la mierda que me ha pasado es su culpa. A esta altura y después de analizar todo lo que pasó me doy cuenta que él lo manipulo todo. - continuo comenzando a temblar, su monitor cardíaco se dispara lanzando pitidos enloquecedores - Y lo peor de todo - continuo aún alterado por sus descubrimientos - es que fue mi culpa - dijo con marcado dolor en la voz - Que fue mi culpa, que mataran a mis padres. Si tan sólo le hubiera dejado al asqueroso de Freezer hacer lo que quería conmigo ese día. No los hubiera matado, si hubiera resistido. Si tan solo hubiera podido sostenerte nada de esto hubiera pasado. Te hubieras ido con tu abuela, hubieras tenido una vida normal - siguio sin poder contenerse de sus reflecciones cada vez más peligroso y tristes - Todo es mi culpa, ni siquiera pude salvar a Raditz. Lo intenté, enserio lo hice, pero al parecer sólo se lastimar a las personas que me rodean - continuo en tono de voz cada vez más desesperado - No debí involucrar a Nappa tampoco. Estaba tan cansado y tan abrumado por todo. Que lo involucre sin considerar realmente lo que le costaría involucrarlo a él.

Ahora parecía que no podía dejar de hablar. Sacando de alguna manera todo lo que había acumulado.

- Que realmente - continuo - pensé por un momento, que podía ser libre. Estúpidamente creí que todo iba a salir bien.

Lo miro impotente sin encontrar las palabras para frenar su acelerada y alterada mente por los recuerdos y culpas que llevaba consigo mismo por tanto tiempo.

- Y ahora lo que tú debes hacer  - continuo aún hablando en ese tono desesperado - lo que tú puedes hacer, no lo que tú tienes que hacer al instante. Es alejarte de mí porqué sólo lastimó a los que intentan ayudarme. Sólo sé hacer eso nadie que realmente pueda hacer algo en contra de Freezer. Nadie me va ayudar porque ninguna de esas personas me cree. Porqué para el mundo sólo soy un chico trastornado de diecisite años y Freezer es un gran respetado publicista y según esa lógica un gran hombre - respiro hondo antes de continuar, hablando más calmado aunque claramente no lo estaba - Así que debes alejarte de mí, tuviste una vida normal feliz lejos de mí y desde que me conociste se volvió un asco. Vete por favor antes de que también te haga daño a ti....

- Cállate por favor, sólo cállate - logró decir por fin con el corazón en la garganta por verlo así- Deja de decir esas cosas - aún en tono más lastimero - Tú no tienes la culpa de nada, de nada de esto. No eres de tú el culpable de todo lo que te ha pasado, si no esta sociedad de mierda. Qué hace valer el dinero es vez de la verdad; las influencias, el nombre, antes de considerar que un niño puede estar diciendo la verdad - continuo recomponiendose un poco - Tú no pudiste sostenerme porqué eres un niño asustado y herido qu hizo lo mejor que pudo. Nadie puede culparte por eso. Y ese hombre desgraciado que tanto daño les hizo. Qué llevó a Raditz  a pensar que sólo podía conseguir ayuda haciendo esa estupidez. Llamando la atención de todos por su morbo - continuo a pesar de que las lágrimas le ardían por salir - ¿Sabes por qué?, porqué nuestra sociedad dice que nosotros somos basura, qué somos anormales en parte por nuestara edad, en parte por nuestra orientación sexual y en parte por el solo hecho de ser chicos. Ya que según la lógica de nuestra cultura, los jóvenes mienten por no enfrentar cosas que seguramente hicieron o los jóvenes sólo hacen drama y los homosexuales no son violados les hicieron eso porqué se lo merecían o ellos lo pidieron. Si vienen de la calle, sólo lo dicen para cubrir sus verdaderas intenciones. Habra alguien que tal vez si piense eso pero no tenían porqué  encasillarnso a todos y peor aún y la mentira más grande de todas, que los hombres respetables, entre comillas - aclaro con vehemencia - siempre dicen la verdad. No me importa si soy el tal Kakarotto o Goku, no me interesa. Sólo sé qué te encontré, que teníamos que encontrarnos, porqué yo lo sé, porque desde que te vi en esa foto supe que había encontrado lo que me faltaba y no me importa que seas  la bomba de tiempo qué dices ser - afirmo con vehemencia - Si es así me quedaré a tu lado. Me quedaré aunque todas las mugre sociedad diga que estamos mal. Aunque todos digan que no te debemos estar juntos y aunque tú mismo lo digas y trates de alejarme de ti. Yo me voy a quedar por qué te amo, porque mereces mucho más que la mierda qué nos a tocado vivir. Te lo mereces y no me voy a detener hasta que me entiendas.

- Deja de decir eso - susurro lloroso - por favor sólo.....

Ahí fue cuando Goku lo abrazo con todas sus fuerzas. Se quedó estático un momento, pudo ver a Wish, Champa y Bills qué se habían  adentrado a la habitación en silencio y le daban a entender lo que estaban escuchando. Se quedaron entre intervenir o esperar a ver si tenía o no un ataque de pánico de nuevo. Mientras que el corazón de Vegeta latía con fuerza y ojos empezaban a derramar por fin lágrimas.

No había llorado, no había llorado  en el hospital cuando se enteró de la muerte de sus padres y toda su famila y ni siquiera cuando Freezer se lo llevó del orfanatorio donde estaba empezando a ser feliz de nuevo. No lloró la primera vez que lo tocó de esa forma asquerosa y tampoco lloró cuando murió su hermano o Nappa. Apenas se había lanzado algunas lágrimas cuando el maldito abuso de él, pero fueron por el dolor de la brusca entrada. Había retenido todo su miedo, su desesperación, su tristeza y su dolor, tantos años. Pero este simple acto por fin logró que se quebrara e hiciera salir todo. Se aferró a Goku sollozando, tal vez le había dicho que se aleje pero ya no quería estar solo.

- No te vayas - susurro por fin en medio de su llanto desgarrador.

- No lo haré.

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