Conociendo nuevas personas.
El lugar estaba repleto de personas por cualquier lado. Unas bajo escalera solo se besuqueaban, y el único lugar donde no había nada de caos era afuera. Aquí todo estaba tranquilo, la música llegaba hasta este lado, solo que no había ninguna persona además de mi.
No era una antisocial del todo. Me gustaba estar con personas, pero llegaban a ser muy idiotas con más de dos copas encima. Por mi lado solo había estado bebiendo cerveza, sabía mal pero era lo más normal. Todos adentro bailaban, y ni si quiera podías pasar entre ellos.
Me apoye en la reja que dividía el jardín con la piscina. No entendía porque la tenían si la mayoría del tiempo hacia frío, debían congelarse estando dentro. El ambiente estaba fresco, adentro podías llegar sudar de tan solo estar ahí.
Había salido por una razón: Podía volver a escuchar sus pensamientos. Era molesto, e incontrolable. La mayoría pensaba en sexo, alcohol y uno que otro en exámenes próximos.
Observé con el rabillo del ojo que alguien había salido. Alcance a ver qué era un chico pero no me importo y seguí sumida en mis pensamientos.
No quería irme, el dolor de cabeza era insoportable pero aún así seguía estando aquí. Lo tome como una prueba, si conseguía volver a controlar mis habilidades habría valido la pena estar aquí.
Le puse más atención al chico. Se había puesto en la misma posición que yo. Por lo que tenía una vista exacta de su perfil. Tenía una nariz delgada y casi perfecta a excepción por una cicatriz que apenas y llegaba a la mejilla. En los labios sostenía un cigarro, daba una calada y después de rato lo soltaba. Lo estaba mirando descaradamente, tanto que no me importo cuando sus ojos se posaron en mi. Eran de un gris tenue, y tenía una mirada penetrante.
Dió otra calada aún mirándome, se giró para soltar el humo y después arrojo la colilla al suelo y la aplastó.
- Tyler.- me extendió la mano para estrecharla. Su mano estaba helada.
- Grace.- sonreí sin despegar los labios. Siguió mirándome, de la misma manera que lo había hecho yo.
Saco una cajetilla y encendió otro cigarro. La cicatriz que le cruzaba la mejilla era delgada igual que sus labios. Parecían tener un tono rojizo. Ver cómo expulsaba el humo era hipnotizante. Con observarlo a detalle me di cuenta que era el chico de intercambio.
- Perdón mis modales,- dijo de repente-. ¿Gustas?
Mire el cigarrillo y no quería probarlo, ni siquiera un poco. Aunque esa no era la razón. Había fumado, una vez. Y había sido un caos, pero esos eran tiempos diferentes, y cigarros diferentes. Así que lo tomé. Lo acerque a mi boca. Tome una calada y esa fue la última. Parecía tren expulsando todo. Tosi y luego actúe como si no pasará nada.
El chico se rió de mi. Rodé los ojos y volví mi vista a la piscina, no había nada interesante que ver pero no quería observar como se burlaba de mí. Juguete con mis dedos un poco. Luego sentí que su codo chocaba con mi cuerpo, me aleje un poco. Su roce había sido extraño, un escalofrío me recorrió el cuerpo.
- ¿Que te tiene aquí?- trató de entablar una conversación.
Lo mire de reojo. Ahora fumaba el mismo cigarro que tenía yo hace rato.
- No soporto las personas.- respondí con simpleza.
El río-. Me refiero a Forks, no te había visto aquí.
- Vine buscando una vida normal.
- ¿Por qué? ¿Eras asesina Grace?- dijo arrogante.
Revoleé los ojos y emprendí camino a la casa. No quería hablar con el por dos cosas: era muy raro y no sabía que pasaba con el. Y la otra: Sabía perfectamente de dónde venía, los chismes corrían rápido. A estas alturas podía ser lo que sea.
No avancé más de cuatro pasos porque me había tomado de la mano. Su agarre era fuerte. Trate de soltarme pero no pude. Lo mire a los ojos. Le ordene a su mente que me soltará. Lo hizo de inmediato. Pero entonces paso a un lado de mi y entró.
Adentro no podías identificar quién era quién. Busque a alguien conocido, excepto al chico Tyler. Todos bailaban por todos lados. Tuve que empujar a varios repitiendo "disculpa". Llegué al inicio de las escaleras y me senté. Había unas cuantas personas bebiendo pero ahí era el lugar menos ocupado. Y a ocupado me refiero a muchas cosas.
La música no dejaba oír nada y eso era a favor de las personas de las habitaciones. A lo lejos ví a Darling en la puerta, aún recibía personas. Se veía aburrida, se había esmerado en su atuendo para estar en la puerta. Me acerque a ella y la sorprendí. Me sonrió ampliamente y luego hablo por encima de la música:
- ¿Te diviertes?
Vacilé un poco-. Si... ¿Que haces aquí?
- Alguien debe recibir a los invitados.- me guiño un ojo. Pero sabía que ella estaba aún peor que yo.
La tome de los hombros y la aleje de ese lugar. Me miró desconcertada mientras avanzamos entre las personas. La detuve en un lugar algo solitario.
- ¿Que haces?
- Tienen manos y saben abrir la puerta perfectamente.
- Pero...
- Pero nada, mereces divertirte.
Asintió como si lo comprendiera y empezó a moverse al ritmo de la música. Daba una que otra mirada a la puerta, pero me hacía la despistada y lo ignoraba. Ahora me concentraba en tener un poco de diversión. Darling se movía simple pero sus movimientos podrían cautivar a cualquier chico. Ella no era una chica de novio. Su vida amorosa estaba sola, y eso a ella no le parecía importar.
Más tarde vinieron unos chicos, junto con más alcohol y una cámara de humo. La colocaron cerca de las personas y la encendieron. El ambiente se volvió borroso, pero aún así seguía viendo o identificando personas.
Por encima del hombro de Darling logré ver una cara conocida, esa que había compartido un cigarrillo hace rato. Hablaba con otra del equipo, por su perfil me di cuenta que era una de las gemelas. Que tristeza sería decirle a Liam que no era el único que se divertía. Los ojos del chico conectaron con los míos, le sostuve la mirada hasta que un grupo de chicas se le acercó.
Luego la música paró. Alguien tenía que hablar. Era una chica, Ana. Tenía en la mano un vaso rojo, estaba tambaleando. Apenas y se podía poner en pie. Puso un pie en la mesa y seguido el otro, estaba arriba de manera que llamaba la atención de todos.
- Está bien chicos,- apenas y lograba pronunciar las palabras pero aún así siguió-. Recuerden que en quince minutos es la hora.
Al parecer todos entendieron y la música volvió a la normalidad. Yo seguía con cara de: wah?
Darling me miró y se golpeó la frente.
- Cierto, la "hora" da fin a la fiesta pública.- fruncí el ceño-. A esa hora las personas que no son del equipo de fútbol o porristas se tienen que ir. Es tradición.
Dijo como si eso fuera algo muy importante. Me despegue de Darling y busque un asiento. Por suerte en la sala estaban nadamás dos personas y utilizaban su teléfono. Me senté en un sillón para una persona. Estaba suave y cómodo. Revise mi celular, tenía dos llamadas perdidas de Cameron y una de Adam.
Cameron volvió a llamar pero colgué y decidí enviarle un mensaje de texto. No iba a darle señales que estaba en una fiesta. No era nada malo, pero por eso no se lo contaba. No había nada de malo.
Grace:
¿Por qué tanto me llamas?
Idiota mayor <3:
Porque puedo y quiero. Neh te hablaba para ver qué hacías. Y porque parece que hace rato te llamé.
Grace:
Si eso... Eso fue extraño. Neh aquí jugando a las pistas de blue.
Idiota mayor <3:
Ah qué bueno. Yo aquí con el come galletas. Verás que casi termino el programa por intoxicación.
Me reí ante lo inmaduros que éramos. Después me fijé que las personas que estaban aquí había desaparecido e igual los demás. Ahora todos parecía más amplió. Escuché murmullos que se acercaban y volví a escribir:
Grace:
Me tengo que ir :D chaou.
Apreció Ana y otra chica y se perdieron en la cocina. Luego Darling y detrás Gale. Me di cuenta que Susie no estaba aquí pero su amigo si. Darling me hizo una seña para que me acercara.
- ¿Preparada?
Fruncí el ceño-. ¿Para que?
Está vez Gale contestó-. Yo nunca nunca, ¿lo conoces?
Asentí a pesar que no sabía de qué se trataba. Pero solo seguiría a los demás. Conforme los demás llegaron a la sala todos tomaron asiento haciendo un círculo. En frente habían unos vasos de plástico junto con unas botellas. El líquido era de un color azul.
- Bien, ¿Quien empieza?- pregunto un chico.
Todos se miraron entre ellos como si eligieran a alguien. Subí la mirada y me encontré a Tyler. Ese chico era extremadamente extraño, pero también tenía unos ojos lindos. Sacudí la cabeza para sacar pensamientos equivocados.
- Yo empiezo.- dijo Ana.
El chico castaño dudó. Pero luego asintió.
- Yo nunca nunca he tenido sex0.- bebió del vaso así como la mayoría al igual que yo.
El líquido sabía agridulce. No quemaba la garganta como otros. O solo se trataba de mi falta de sensibilidad.
- Hey la nueva no es virgen, bien sigo yo.- exclamó el chico castaño-. Yo nunca nunca me he emborrachado.
Todos sin excepción bebieron. Llegaba mi turno. Pensé en algo pero no le venía nada a la mente hasta que dijo lo primero que se cruzó en mi mente:
- Yo nunca nunca he fumado.
Y si bebí, al igual que Tyler. Los demás nos miraron fijamente. Cómo si nos juzgarán. Pero en ningún momento Tyler dejo de mirarme. El alcohol no hacia nada en mi organismo por lo que seguía intacta.
Las siguientes rondas solo bebi dos veces. Las cosas que ponían eran muy absurdas. Pero también llegué a enterarme que Gale y Ana habían tenido algo que no era manita sudada. La mayoría ya estaba empezando en su idiotez más fuerte, arrastraban las palabras. Yo seguía consiente de todo, con ser un angel caído o no estaría igual. Tyler si bebía mucho menos que yo. Solo le tocaba una vez. Era extraño.
- Yo nunca nunca me enamore de alguien de aquí.- dijo una chica pelirroja.
Por supuesto Gale y Ana bebieron, y también Darling. La mire impactada. Y me preguntaba de quién sería. Ella solo se encogió de hombros.
- Yo nunca nunca quise besar a alguien de aquí.- dije.
Los mismos volvieron a beber, incluida Dixie. Era obvio, ella se derretía por Gale. Luego Tyler bebió con la mirada fija en mí. Ingirió todo. Vi como su tráquea se movía al momento que tragaba.
Y seguimos así hasta que no estaban consientes de lo que decían. Cómo por ejemplo un chico había dicho que nunca se había opuesto en un funeral. Si, debía ser en una boda, pero como dije no tenían idea de lo que salía de sus bocas. Solo lo que entraba.
- Darling...- la llamo un chico pelirrojo-...¿Que sigue?
Ella parecía ida. Con la mirada en la nada. Realmente no veía nada en especial, solo el suelo. Luego parecía salir de Darlinglandia y reaccionó.
- Ahora que somos pocos podemos jugar a verdad o reto.- dijo sin ningún problema, sin trabarse. Solo que apenas y lo susurró.
Ahora éramos Gale, Ana, Darling, Dixie, un chico pelirrojo llamado Marco, una de las gemelas y lamentablemente Tyler. Algunos habían recuperado todos sus sentidos. O al menos consientes para poder hacer la prueba de alcohol.
- Bien, si no cumplen el reto o responden rápido van a meterse a un armario las dos personas, ¿Quedó claro?- dijo una le las gemelas. Estaba más consiente que los demás.
Me incline a Darling para preguntar:
- Cuál es su nombre.
- Vanessa.- apenas y lo susurró pero entendí.
Giraron una botella hasta que se detuvo frente a Ana y Marco. Ambos se miraron, en la mirada de Ana se podía ver que no lo soportaba o simplemente no quería. A fin de cuentas eligió reto.
- Te reto que beses a cualquiera de tus dos lados.- sonrió de lado. A lado de ella estaba Tyler y Gale.
Se fue por Gale. Fue un beso corto. Cómo si fuera a contagiarle algo, ella de inmediato se alejo y volvió a dar vuelta a la botella. Gale se quedó pasmado por la rapidez en la que lo había hecho. El esperaba más.
La botella de detuvo en Dixie y Vanessa. La gemela sonrió de oreja a oreja. Dixie eligió lo peor: verdad. Sonaba muy inocente y menos peligroso que un reto. Pero Vanessa por su expresión sabía que preguntar para darle directo a Dixie. Dixie era como la rubia de Mean girls, Idiota pero hermosa.
- ¿Te gusta Tyler?- pregunto directa. Sin rodeos. Eso pareció impresionar a Dixie.
Ella empezó a jugar con sus dedos de forma nerviosa. Miró a cualquier lado pero menos a Tyler. Que parecía que no le importaba que respondiera, si mentía o no el sabría la verdad.
- Si.- dijo al fin. Tyler, como dije, no expreso nada. Dixie por el contrario se apresuro a dar vuelta a la botella.
Y así era. Le daban vuelta y se arriesgaban a contar algún secreto de ellos mismos, o un reto que podía ser lo peor. En ninguna podías librarte. En una ocasión fueron al armario Darling y Marco. Pero todo normal. Por suerte a mí no me había caído ni una sola. Eso cambio cuando la botella se detuvo frente a mi.
Observé la botella, y fui subiendo la mirada hasta caer en cuenta con la persona que había dado. Me maldije cientos de veces. Esto no podía estar pasando.
Tyler sonrió de oreja a oreja sin despegar los labios. El la contemplaba mientras que Gale se quedaba quieto. De todas las personas posibles tenía que ser el idiota de Gale. Elegí reto. Eso hizo que suavizara su expresión.
- Te reto a que entres al armario con Tyler.- y ahí fue cuando lo odié más. Le lance una mirada penetrante.
Pero si tardaba en aceptar sería el quien estaría conmigo allá dentro. Era el idiota arrogante o el idiota virgen. Me arrepentí pero elegí al arrogante.
Me levanté y camine hacia el armario. Me gire a ver a Tyler, seguía parado viéndome.
- ¿Que esperas?- pregunté sin paciencia.
Entre en el amplio armario. Eso serviría para ni siquiera tocarlo.
Entro detrás de mi y cerró la puerta. Afuera la voz de Vanessa gritó:
- ¡Siete minutos!
Esos serían los minutos más largos de mi miserable vida. Tyler estaba en una esquina y yo en otra. Tres cajas de zapatos nos separaban. Empeze a pensar que si Cameron se enteraba de esto sería muy malo. Aunque no hiciéramos nada sería malo.
De pronto ví el teléfono. Habían pasado tan solo dos minutos. Dos minutos que se hicieron eternos.
- Apenas han pasado dos minutos.- le informé. Estaba de brazos cruzados mirando la puerta.
- Y eso me pasa por preguntar.- revoleé los ojos.
¿No podía comportarse? O dejar de ser un idiota por un momento. Apenas y lo conocía y sabía que no nos llevaríamos en un futuro. Si es que lo había y que casualmente no lo atropellaban.
- Mira, no quiero estar contigo al igual que tú. Así que porfavor deja de ser así.
- Tu me escogiste.- me recordó-. Y no voy a cambiar solo porque no te gusta mi manera de ser.
Bufé cansada. De pronto mi cabeza daba vueltas. Ya no veía la puerta fija. Era una puerta que se movía de un lado a otro.
Caí en cuenta que ya no estaba ahí si no que en otra habitación. No reconocí nada, solo a una persona. Arrodillado en el suelo, la ropa vieja y amarillenta tenía un color rojo vivo. Parecía que sollozaba. La herida venía del cuello. No era una herida cualquiera, si no que era la mordida de un vampiro. Vi el día que lo habían convertido.
Luego todo volvió a la normalidad y volví al armario. Miré a Tyler, seguía recargado en el perchero. Me senté en el suelo y puse mi cabeza entre las piernas. Me di cuenta que mi respiración era agitada.
Una mano tocó mi hombro y me asusté. Tyler me miraba igual de serio pero sabía que dentro de el había una pizca de preocupación. Le hice una seña para informarle que estaba bien. Pero mi cuerpo se fue de lado. Y de no ser por el agarré de Tyler me hubiera golpeado con una caja.
- Wow, tranquila, respira profundo.- me senté pegada a un estante. Tyler estaba arrodillado frente a mi con sus manos apoyadas en mis rodillas.
Me abrace a mi misma y enterré la cabeza en el pequeño hueco de mis piernas. El aire era más denso y me dificultaba respirar pero no quería mirarlo.
- Es la claustrofobia, solo eso.- mentí.
- Pero...
- Claustrofobia.- repetí.
No dijo nada más, solo que ahí seguía. Sentía su mirada pegada a mi. Y me incomodaba. Prefería mil veces al Tyler arrogante que el que me tocaba en este instante. Mi respiración se normalizo y salí de mi escondite.
Tyler tenía la cabeza baja. El cabello se le veía brillante. Estaba peinado como cualquier chico que jugaba fútbol. Su cabello tenía dos colores que se notaban si prestabas atención. Podías decir que era negro, pero también café. Era una combinación de ambos.
Una vez más me atrapó viéndolo. Sus ojos grises se veían más claros de cerca. Y esa cicatriz que cruzaba su rostro era fina. De un color que aún se notaba. Debía de ser reciente.
- Mi madre me dió con un untador.- explico con una voz tenue. Reí.
- Debió tener razones.- bromeé.
Pareció pensar o recordar porque lo había hecho.
- Olvidé lavar los platos antes de ir a una fiesta.- confesó. Nuevamente reí.
- Ojalá y está vez lo hayas hecho.
- Creo que sí.- respondió en un hilo de voz.
Volví a reír al imaginar a su mamá aventar un untador. Cai en cuenta que me miraba fijamente. Corrijo, no a mí, específicamente mis labios. Una vez más me sentí extraña. Cómo si se fuera acercando más y más. Y era real. Estaba a tan solo centímetros de acortar nuestra distancia.
Me levanté rápido dejándolo lejos de mi. Mi corazón estaba acelerado. Y respiraba como si me faltara aire. Se levantó de su lugar y me miró.
- Tienes una pestaña.- se acercó a mí de nuevo.
Y otra vez mi corazón amenazaba con salirse. Cuándo su mano hizo contacto con mi mejilla volví a sentir la frialdad de su mano, al igual que mi respiración paraba. Lamió su pulgar y lo presionó contra mi mejilla. Lo alejo a una lentitud que parecía que lo hacía a propósito.
Metió su mano en mi bolsillo delantero y saco mi teléfono. Su toque fue estremecedor. Encendió la pantalla, y como si no me estuviera muriendo ante su toque sonrió deslumbrante y con ese aire arrogante.
- Siete minutos.- puntualizó, y salió directo a la puerta, no sin antes darme el teléfono
Solté el aire que retenía. Quedé parada e inmóvil en ese lugar. Mire el teléfono en mis manos y me recorrió un escalofrío. Temblaba como si me muriera de frío. Apreté las manos pero seguía temblando. Su cabeza se asomó por el marco de la puerta y pregunto:
- ¿Te vas a quedar ahí?
Reaccioné y deje de temblar. Pase a un lado sin tocarlo o mirarlo. Se rió detrás de mi. Todos estaban como hace un momento, solo que Darling estaba acurrucada en el sillón completamente dormida. Y algunos cabeceaban.
Habían cobijas tendidas en es suelo formando un colchón. Ahí estaba Gale, dormido, dando a la vista su espalda y... Peculiar trasero. Ana me indico que fuera con ella y la acompañe hasta a un baño. La mire extraño cuando estaba a punto de bajarse la falda.
- Solo te traje por compañía. Me concentro más.- se encogió de hombros.
Solté un largo "Okay".
Mire mi reflejo. No ojeras, no nada. Estaba intacta.
- Sabes...- hablo Ana- no puedo creer que ni siquiera te duela la cabeza. La mía me está reventando.
Y a decir verdad yo tampoco comprendía. Un día podía sentir cualquier cosa, vómito. Y otro seguía siendo esa criatura incapaz de sentir, solo eran emociones.
Termino de hacer lo que hacía. Y luego bajo la palanca. Pero antes de salir se devolvió rápidamente y abrió la tapa del retrete. Expulsó absolutamente todo. Me acerque a ella para sostenerle el cabello. Ug, olía fatal.
Se limpio la boca e actuó como si nada hubiera pasado. Se vistió a duras penas al igual que yo. Bajamos y todos estaban tendidos en el piso. Mire mi teléfono 4:24 a.m. caí en cuenta que Gale se había quitado la camisa. Y Dixie, por supuesto parecía una acosadora. Sentada de piernas cruzadas lo miraba fijamente, cómo si fuera un dios.
Le avente un cojín. Pero no le afecto en nada, siguió en plan acosadora.
Llegó una notificación a mi teléfono. Una era de Cameron, y la otra... Ohmg. No podía ser posible. Era más probable que Linsey Lohan se acostara con Zac Efron a qué pasará esto. Aunque si, eso sí había pasado, al igual que lo que veía.
Holly :^
¿Divirtiéndote?
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Nos leemos.
- Dominic