EXCEPCIÓN

By EllaDijo

8.9K 1.9K 2.5K

¿Qué pasaría si obtener una estrella fuera tan sencillo como mentir? Halley Collins y Evan Arwenson se verán... More

Sinopsis.
Nota de la autora.
Prólogo.
Capítulo 1.
Capítulo 2.
Capítulo 3.
Capítulo 4.
Evan.
Capítulo 5.
Capítulo 6.
Capítulo 7.
Capítulo 8.
Capítulo 9.
Evan.
Capítulo 10.
Capítulo 11.
Evan.
Capítulo 12.
Capítulo 13.
Capítulo 14.
Capítulo 15.
Capítulo 16.
Evan.
Capítulo 17.
Capítulo 18.
Capítulo 19.
Capítulo 20.
Capítulo 21.
Capítulo 22.
Evan.
Capítulo 23.
Capítulo 24.
Capítulo 26.
Evan.
Capítulo 27.
Capítulo 28.
Capítulo 29.
Capítulo 30.
Capítulo 31.
Capítulo 32.
Capítulo 33.
Capítulo 34.
Capítulo 35.
Capítulo 36.
Capítulo 37.
Capítulo 38.
Capítulo 39.
Capítulo 40.
Evan.
Capítulo 41.
Capítulo 42.
Capítulo 43.
Capítulo 44.
Capítulo 45.
Evan.
Capítulo 46.
Capítulo 47.
Capítulo 48.
Capítulo 49.
Capítulo 50.
Capítulo 51.
Capítulo 52.
Evan.
Capítulo 53.
Capítulo 54.
Capítulo 55.
Capítulo 56.
Capítulo 57.
Epílogo.
Playlist.
Agradecimientos.
Especial San Valentín.

Capítulo 25.

105 27 10
By EllaDijo

Han pasado tres días y Klein no me devuelto las llamadas. Ese día se veía tan herido que la culpa y la vergüenza me acechan.

No debí haber dicho lo que dije, pero lo hice.

Ambos dijimos cosas.

— Semejante idiota. — me digo.

— ¿Te ocurre algo?

Evan se para delante de nuestra mesa con dos vasos de té helado entre sus manos. Me entrega uno de ellos.

— Nada, solo es trabajo, últimamente.

— Ya veo... — toma asiento en la silla de enfrente —  ¿Y que dices si vamos a una pequeña fiesta para aliviar la tensión? 

— No lo creo. — comienzo a negar con la cabeza —. Quedémonos aquí.

— ¿Y beber sólo té?

— Por favor — ruego.

— Vamos Collins, será divertido.

— ¿Y qué pasa con nuestras agencias?

— No nos dirán nada.

— Pero...

— Vamos Lei. — dice casi a modo de súplica.

Desde la escapada a Star Mount nuestras agencias habían dejado de elegir nuestros puntos de reunión. No es como si variáramos mucho, pero mínimo ya no estábamos bajo la misma rutina.

Me gusta bailar, disfruto hacerlo y puede que esta vez lo necesite.

— ¿Me sacaras a bailar?

— Soy un gran bailarín.

— Lo dudo — miento, como si no lo recordará.

— Vamos a la fiesta y te lo demostraré.

Entrecierro mis ojos aun mirándolo y Evan lo imita.

— De acuerdo — termino por decir.

Le tiendo mi mano y él la toma, juntos hacemos el camino hacia su auto aún con nuestras manos unidas. Abre mi puerta como de costumbre, enciendo la radio y todo el camino deja su mano en mi rodilla, solo que esta vez no estoy nerviosa.

¿Se estaba volviendo también una costumbre?

— ¿Y de quién es la fiesta?

— No lo sé, Dean me lo dijo hace varios días.

— ¿Es por parte de tu agencia?

— Es un evento más privado, solo amigos.

Asiento mirando hacia la ventana.

— Relájate, será divertido.

Después de un buen rato en carretera con vista al mar, llegamos a unos kilómetros cerca de la bahía de Long Shine.

Menos mal, si me aburro puedo correr directo a casa.

Entramos a una avenida de casas enormes color blanco como eran usuales en la zona, pórticos alumbrados y autos de lujos estacionados.
La música retumba en mis oídos y puede decir que nos encontramos cerca. La casa es igual a todas las demás solo que esta tiene acceso a la playa. Hombres y mujeres corren en la arena, juegan voleibol; o simplemente charlan con bebidas en sus manos.

— Que casa tan bonita.

— Solo por fuera, por dentro casi siempre es un desastre.

Aparcamos el auto, estoy por abrir la puerta pero Evan me gana.

—  ¿Aquí también tenemos que fingir?

— Descuida, estaremos bien.

— ¿Y si no es así? — pregunto dudosa.

— Hay que mantenernos juntos — propone —. Solo para no alterar a nuestros compañeros.

¿Nuestros?

Ni siquiera tengo los conocidos suficientes para utilizar esa palabra.

Voy a un costado de Evan tratando de encontrar caras conocidas, claro que las encuentro. Hay desde gente del Staff hasta compañeros de trabajo y por supuesto rostros nuevos.

Desde modelos como Andrew Duff o cantantes como Taisha Sanders, todos aquí somos competencia, rivales.

Todos queríamos ser la estrella más joven.

Por un momento me quedo quieta, pero bastan unos segundos para que Evan tome mi mano y me lleve consigo.
Llegamos a la terraza y nos acomodamos en unas sillas colgantes con muchos cojines en ellos.

— ¿Quieres algo de beber?

Asiento —: Por favor.

— Ya regreso.

Evan hace su camino hacia la casa y lo pierdo entre el mar de cabezas.

— ¡Hola, Halley!

Escucho decir una y otra vez, no quiero ser grosera por lo que solo les devuelvo una sonrisa cordialmente.

— ¿Lo estás odiando? — grita Evan por encima de los altavoces.

— Solo un poco. — bromeo, pero no tanto.

Evan se sienta en la silla colgante de un lado y ambos miramos con dirección al mar. Parejas y amantes juegan en la arena, y recuerdo cuál es la razón por la que estoy aquí, suelto un suspiro más que nada de agotamiento emocional.

De reojo veo a Evan levantarse y en un abrir y cerrar de ojos se encuentra enfrente de mí con las manos extendidas.

— Vamos — ordena —. Es hora de ir a bailar.

— Pero estamos bien, la vista aquí es maravillosa.

— Te prometí bailar, otro día iremos a la playa.

Estoy por rezongar, pero Evan toma mis manos arrastrándonos hacia la multitud.

— ¿En verdad quieres bailar?

— No te he mostrado lo suficiente.

La música empieza a sonar con un ritmo rápido y vibrante, las personas a nuestro alrededor se mueve al compás de las ondas musicales. Evan enfrente de mí comienza a moverse de forma muy distinta al otro día, podría decir que de una manera seductora invitándome a moverme junto a él.
Uno o dos pasos me toman para estar cerca de su cuerpo, levanto mis brazos y mis caderas las muevo al ritmo de la música. Estamos cerca pero no tocándonos, pero de pronto tengo la necesidad de tocarlo como si ya estuviera acostumbrada hacerlo.

¿Lo estoy? ¿Él lo está?

La música comienza a retumbar aún más fuerte, el frenesí aumenta y es cuando recibo un codazo en mis costillas. Lo ignoro y sigo bailando, pero después soy empujada hasta chocar con Evan.

Me toma entre sus brazos —: ¡Oh, perdón!

— Aún no comienza la música lenta Halley.

— También la bailas muy bien.

— ¿También?

— Hace tiempo me lo demostraste.

— ¿Lo recuerdas?

Asiento —: Gracias a ti, Klein aprendió a bailar.

— Supongo que debería tener planes más seguido.

Evan sonríe y yo me quedo ahí viéndolo, estoy por apartarme de sus brazos cuando él me encierra en ellos.

Levanto mi mirada hacia él —: ¿Qué?

— Nada.

— Entonces, suéltame — titubeo.

— Lo haré cuando termine esta canción.

— ¡Estoy agotada!

— La última, lo prometo.

Ruedo los ojos.

Apartó sus brazos y comienzo a moverme junto a él.

Evan sonríe colocando sus manos en mis caderas. Comenzamos a bailar, como si fuéramos uno. Yo tocándolo, el tocándome, como si hubiera escuchado lo que quería.

✧°. ̧ ̧.• ́ ̄'☾✩☽ ́ ̄'•. ̧ ̧.°✧

Tres canciones después y seguimos en la pista. Los roces de nuestros cuerpos aumentaron, pero para nada es molesto.

No para mí, al menos. Incluso lo agradezco.

La canción termina y siento el calor acumularse. Necesito un descanso.

— Necesito beber agua, voy por ella — grito, inclinándome sobre su oído.

— Vamos, te acompaño — Evan toma mi mano y hacemos el camino hacia el interior de la casa.

Adentro está lleno, pero no tanto como afuera. Bailan, beben, pero se siente un ambiente más privado.

— Espérame aquí, yo voy por ella.

Asiento y Evan hace su camino con dirección a la cocina. 

— ¡Hey, chica! — me giro para ver de quién se trata y Taisha viene caminando hacia mí con ese cabello afro que la distingue.

—  Taisha, que gusto verte. — la abrazo y ella devuelta.

— ¿Qué haces aquí? — grita por encima de la música —. Pensé que la fiesta ya no era lo tuyo.

— Algo así. — apenas digo. — ¿Y cómo está Kira?

— Ahora se encuentra de gira, sabes que mi hermana dice no pertenecer aquí.

Kira y Taisha, las hermanas consentidas de muchos. Y entendía porque.

— Es una lástima, es una grandiosa bailarina y apuesto que nos ganaría a muchos.

— Lo mismo digo, pero ya sabes cómo es. — murmura.

Había rumores y vaya que los había, pero preferiría mantenerme al margen, sé cuan doloroso y cansado era responder preguntas, pero más aún responderlas.  

— Salúdala de mi parte, y dile que vuelva pronto para enseñarme a hacer esas magníficas trenzas.

— Le diré, me despides de Evan.

Asiento.

Taisha me da un beso en la mejilla, está por girarse pero antes de hacerlo se da vuelta y susurra en mi oído.

— Sé que es difícil verlo aquí, pero ya veras que Evan te ayudará a sanar.

— ¿Mhm? — junto mis cejas por la incertidumbre.

Taisha no responde, solo se aleja dejándome ahí.

¿Sabía algo?

Comienzo a recorrer la habitación, hasta que detengo mi mirada en un sofá de cuero en una de las esquinas de la casa.
La misma chica de la alfombra roja está ahí, sobre las piernas del chico a quien acompaña.

Es muy buena enseñando francés, supongo.

El tipo se encuentra explorando su cuello y tocando sus largas piernas blancas. Hay habitaciones, quiero gritarles, pero la chica parece sentir mi mirada y se gira.

Cruzamos miradas, pero esta parece sorprendida de verme, a lo que empuja a su acompañante.

El chico se aparta del cuello de la chica —: ¿Qué mierda...

Cuando él sigue la mirada de la chica, Klein se levanta de un brinco.

— ¡Halley!

Sin pensarlo dos veces, me doy vuelta dejándole ahí. Camino a toda prisa hacia la salida.

— ¡Halley! ¡Detente! — Escucho que grita detrás de mí, estoy por llegar al estacionamiento cuando Klein se arroja por mí.

— ¡Suéltame! ¡Quítame tus manos de encima! — lo empujo.

— Déjame explicarte, déjame...

— ¿Qué es lo que haces? — levanto las manos. — ¿Qué intentas demostrarme?

Klein cubre su rostro con ambas manos. Respira tan pesadamente que me hace querer darle oxígeno de mis pulmones.

Pero ahora no lo merece.

— Yo creí... yo creí que lo mejor era que tú estuvieras conmigo.

¿Qué?

— ¿Creíste? — farfullo.

— Te quiero conmigo, te quiero solo para mí.

— ¡Estoy contigo! — grito.

— ¡No lo estas Halley, no del todo!

— Eres un egoísta, te dije que yo... — me interrumpe.

— ¿Egoísta? — frunce el ceño — ¡Tú eres la que no quieres hacer real nuestra relación! Te pasas más tiempo con el imbécil de Evan que conmigo.  — grita — ¿Lo besas y tengo que actuar como si nada? ¿Crees que soy un admirador más?

Algunos chicos pasan a nuestro lado demostrando curiosidad.

— Cállate, Klein — susurro —. Hablaremos de esto en casa y...

— Terminamos.

El mar se escucha chocar contra las rocas, así como mi corazón.

— Te estoy haciendo un favor  — musita.

Me quedo totalmente quieta.

— Yo no... — bajo la mirada.

— ¿Hablaras con Evan? ¿Le dirás de lo nuestro?

— No puedo. — Termino por decir.

— ¿No puedes o no quieres?

Dejo de mirar hacia mis pies y ahora veo hacia su mirada herida.

Rota.

No respondo.

¿Por qué no respondo?

— ¿Así de fácil terminaras con lo nuestro? — es lo único que logro decir.

— Ya no hay lo nuestro, Halley.

Klein retrocede, suelta una gran bocanada de aire sin apartar los ojos de los míos y por fin da media vuelta con camino a donde se encuentra el revuelo. No da pasos titubeantes, sino más bien decididos.

Volverá, volverá.

Por un momento creo que vendrá detrás de mí para retractarse, pero no lo hace, así como la primera vez.

Como en el pasado.

Después de todo yo era de esas personas que se aferran al pasado, solo que esta vez se termino.

Ahí va, un viejo amor.

Continue Reading

You'll Also Like

1.3K 52 6
...... "por qué no me das otra oportunidad " " no puedo aser esto sabes bien que nunca te podré perdonar por lo que me isiste " "porfavor perdóname...
358K 28.6K 33
Ser la dama de honor en la boda de mi hermana mayor, no sería un problema sí yo no estuviera en secreto enamorada de su futuro esposo. Y ahora tengo...
4M 372K 60
Lo mejor que Agnus sabe hacer es escribir. Su vida cambió desde que una tarde de verano conoció esa página de historias en línea y decidió subir las...
Wattpad App - Unlock exclusive features