Perfectamente equivocados

By GellySweetDreamlike

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Atraídos como imanes, Candy y Lex se unirán para continuar siendo los mejores estudiantes del colegio sin ren... More

Introducción
Prólogo
1. Apariencias que engañan
2. Una clase ideal
3. Una clase ideal II
4. En equipo
5. Expectativas
6. Jugada inesperada
7. Primer acuerdo
8. ¿Sueño o visita?
9. Conociéndote
10. Debate cultural
11. Puntos de vista
12. Lo inimaginable
13. Sorpresas
14. Apostando por ello
15. Trato hecho
16. Detalles inadvertidos
17. Noche de sorpresas
18. Noche de sorpresas II
19. Familia
20. ¿Qué ocurrió?
21. Buenos estudiantes, buenos hijos
22. Buenos estudiantes, buenos hijos II
23. Sospechoso
24. Verdades
25. Extraña declaración
26. Amigos
27. Confianza ciega
28. Intrigas a medias
29. Mi lugar
30. Nuevas rutas
31. Complicaciones
32. Volverte a ver
33. Experiencias distintas, ideas distintas
34. Experiencias distintas, ideas distintas II
35. Reunión navideña
36. Fiestas novedosas
37. Fiestas novedosas II
38. Hechos intrigantes
39. Confesiones inesperadas
40. Dudas e ilusiones
41. Encuentros repentinos
42. Desarrollando competencias
43. Comentarios peligrosos
44. Bola de nieve
45. Esenciales explicaciones
46. Descubrimientos emocionantes
47. Misterios a la vista
48. Ideas ingeniosas
49. Riesgo y confianza
50. Cuestiones sobre amor
51. Exploraciones
52. Exploraciones II
53. Rumbos imprevisibles
55. Emociones opuestas
56. ¿Vendrás?
57. Incertidumbre
58. (Des)confianzas
59. (Des)confianzas II
60. Pequeños incidentes
61. Posibles discordancias
62. Posibles discordancias II
63. Reversos
64. Mensajes ocultos
65. Vías de escape
66. Traspasar los límites
67. Traspasar los límites II
68. Secretos que hieren
69. Buscando respuestas
70. Revelaciones y castigos
71. Revelaciones y castigos II
72. Soluciones sobre la mesa
73. Inspecciones incómodas
74. Juicio
75. Grietas
76. Telaraña
77. Supuesta enfermedad
78. Porvenir incierto
79. Elecciones desgarradoras
80. Nuevo panorama
81. Reflexiones I
82. Reflexiones II
83. Momentos de confusión

54. Eficiencia y avances

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By GellySweetDreamlike


Esa noche, Candy cenaba concentrada en todo menos en la comida. Masticaba con cuidado, ojeando los apuntes en el iPad que tenía a una distancia prudente de su plato en la mesa. Todo en el máximo silencio posible mientras su padre, sentado frente ella, también elegía prestar atención al móvil en lugar del plato.

La cobriza se pasó dos minutos estudiando el panorama, dudando entre si hablar o no hacerlo.

—Papá...

Él levantó rápidamente la vista.

—¿Sí?

—¿Qué tal estás?

La pregunta salió de sus labios antes de que pudiera procesarla. Richard frunció el ceño, sin entender.

—Pues ocupado, como puedes ver. —Carraspeó con la garganta a la vez que ella asentía.

—¿Y algo más?

Él cerró la pantalla del pequeño dispositivo un segundo, para prestarle atención.

—¿A qué te refieres?

La cobriza se encogió de hombros. 

—Bueno, hace mucho que no hablamos.

Y un suspiro quejoso salió de la garganta del hombre.

—Candy, ahora casi no tengo tiempo...

—...Sí, pero no creo que una media hora o una hora haga diferencia, ¿no?

—Hija —la interrumpió con pesadez—. Tú sabes muy bien lo que se puede lograr en ese pequeño rato si se utiliza de manera eficiente. Lo estás haciendo ahora mismo con tus apuntes. Ya sacaremos algún momento, ¿de acuerdo? Ahora céntrate en estudiar, que tienes exámenes la siguiente semana.

Candy frunció los labios y asintió.

—Está bien.

Richard siguió comiendo unos cuantos bocados, hasta que finalmente acabó antes que ella y se levantó con su plato.

—Voy a seguir con el trabajo en la oficina, que tengo mucho que hacer —le advirtió con un tono más calmado y un leve asentimiento—. Buenas noches.

—Que vaya bien...

Él pasó por su lado para regalarle unas pequeñas palmaditas en el hombro antes de marcharse. Candy inspiró lentamente mientras lo veía irse. Luego, giró sus ojos al comedor solitario y sintió como la vista se le tornaba borrosa y los músculos de su cara presionaban por encogerse. Nunca había reparado en la insensibilidad y en la frialdad de aquel contacto... hasta tener con quien compararlo.

¿Pero al menos estaba con ella, no? La mantenía, se preocupaba por su bienestar... la quería. Y ella sabía de más lo que significaba tener mil ocupaciones pendientes.

Volvió la vista hacia la pantalla del iPad y se le cerró la garganta.

De repente, todo parecía mucho más difícil de procesar.

Una risa se le escapó mientras él volvía a tirar de ella hacia arriba. Candy dejó ir el miembro medio flácido y, apartando el pañuelo con semen en la mesita, apoyó las manos a los lados del colchón para estirarse hasta alcanzar sus labios. Las bocas de ambos se encontraron y se exploraron ansiosas, a pesar de notar el sabor a sexo y piel en sus respectivos paladares.

El centro húmedo de Candy se presionó contra el muslo desnudo de Lex, sacándole un jadeo.

—Candy... tan cerca no.

Ella ahogó un suspiro contra su lengua. Se acomodó para juntar sus piernas y evitar que sus partes íntimas hicieran contacto con su piel, pero Lex igual empezó a tensarse y... de aquel modo, ella se puso incómoda.

Se apartó con un casto beso de sus labios, a lo que él sintió algo de culpa.

—Si continuábamos así, íbamos a tener que volver a...

—Ya, tienes razón. —Candy frunció los labios y Lex se quedó mirándola.

—Pero si quieres seguir...

—No, ya no más por hoy —lo cortó sonriente. Parecía convincente, así que él decidió creerle.

—Entonces, ¿nos vestimos ya?

Ella dejó escapar un pequeño bufido al mismo tiempo que asentía y se levantó de su cuerpo para quedar sentada en la cama. Justo en eso sintió tres besos tímidos en su hombro izquierdo, por encima de la camisa.

—¿Estás enfadada por algo?

—No, simplemente estoy rara hoy —respondió Candy. Lex acarició sus brazos mientras la seguía llenando de besos, sobre todo por los hombros donde cargaba tensión. 

Finalmente, la sonrisa se le dibujó sola.

—Eso es lo que esperaba ver.... —señaló él, satisfecho de tener una prueba que lo ayudara a confirmar que no había algo de lo que se estuviese pasando por alto.

Candy giró su cabeza, más que enternecida por sus atenciones.

—Me quieres, ¿verdad?

—De una forma realmente única.

Ella volvió a besar sus labios y se apretó contra su torso, satisfecha. No tardó mucho en volver a sentir la erección presionándola por detrás.

—¿Qué tal si acabamos de vestirnos? —sugirió el rubio, carraspeando un poco para aliviar el ambiente.

Candy se movió para dejarle el espacio que necesitaba para hacerlo, mientras ella también iba a buscar sus cosas. En lo que lo hacía, pilló a Lex en más de una ocasión mirándole el trasero. 

—¿Hay algo que se te haya perdido?

Lex rio. 

—Es solo que tienes dos lunares encantadores en cada una de tus nalgas. Están en diagonal el uno del otro. 

Ella cogió el cojín de la cama que tuvo más cercano y empezó a tratar de darle con él. 

—¡Serás...!

Y él reía a cambio, tratando de esquivar los golpes.

Cuando ambos volvieron a estar vestidos del todo, Candy volvió a tumbarse en la cama con Lex abrazándola, pero aquella vez de un modo tierno, sin pretensión de algo más. Ambos estaban adquiriendo una confianza tan grande en el otro, que la cobriza hasta era capaz de sentir cómo su corazón se hinchaba de felicidad cada vez que lo tenía cerca. Se sentía cuidada, apreciada... tanto en aquellas ocasiones como en la intimidad. Le echó un vistazo de reojo. Aunque a veces surgían momentos incómodos... que tal vez podían evitarse.

—¿En qué piensas? —le preguntó Lex, acariciándole las puntas del cabello.

Candy negó.

—Si te lo dijera... tal vez podrías volver a perder toda la voluntad que has adquirido hasta ahora conmigo.

Él formó una expresión divertida.

—No lo creo.

—Yo sí...

Lex le dio un leve toque a su nariz, con ternura.

—¿De qué se trata?

Ella frunció los labios, indecisa.

—¿De verdad quieres saberlo?

—Me importa saber cada una de las ocurrencias que rondan por esa cabeza —afirmó.

Y de un momento al otro él se puso a reír y a ella se le contagió la risa al instante. Candy se la tomó como una señal... de que no necesitaba más para estar segura de que él era la persona correcta. 

—Ya sé que hemos... estado experimentando últimamente —murmuró la cobriza de un modo mimoso—, pero me preguntaba si tú ya estás listo para...

—¿Sí?

Ella frunció los labios.

—Culminar... todos los pasos.

Lex parpadeó varias veces seguidas, sin entender nada.

—¿Qué?

Candy bufó.

—¿Te sientes preparado para tener sexo conmigo?

Y el rostro de Lex palideció de forma exponencial.

—Pe-pero nosotros ya hemos llegado a... tú sabes.

—Sí, hemos hecho cosas —admitió Candy—, pero aún no hemos llegado a... tú sabes qué. Y... a veces siento que es un límite más en lo que hacemos, ¿sabes? Hasta ahora todo lo que hemos hecho ha sido como ir tirando barreras o límites a nuestra intimidad, tal vez esta sea una más. 

Lex lo pensó. 

—Tal vez —reconoció—. ¿Pero de verdad quieres?

—¿Lo quieres tú?

Él abrió y cerró la boca varias veces.

—Lo que sea contigo, estará bien —acabó por decir—. Pero si lo que pretendes es evitar posibles interrupciones y que sea especial... tendremos que organizarnos muy bien.

Candy sonrió.

—Nadie ha dicho que no tenga ya una buena idea en mente...

Sandie suspiró delante de la puerta del baño, decidida.

—Papá...

—¿Sí? —le preguntó en un tono de voz elevado, y al segundo siguiente, cerraba la llave del agua para poder escuchar su respuesta.

Ella se preparó para hablar.

—Verás, yo estaba chateando con mis amigas y, bueno, hay una a la que le gusta un chico y entre algunas chicas estábamos tratando de averiguar si a él también le gusta ella —explicó sin dejar de agitar las manos—. Por eso nos estamos enviando capturas de conversación la una a la otra por WhatsApp y... sin querer te mandé una a ti.

—Ah.

—Sí —enfatizó Sandie, asintiendo varias veces—. Y ya sabes, son cosas confidenciales. ¿Me puedes dejar tu teléfono un segundo para borrarla?

Nathan rio desde la ducha.

—No la voy a ver.

—Eso es lo que dices ahora —se quejó ella—, pero no confío en que lo hagas.

—Bueno, en ese caso, puedes eliminar los mensajes desde tu teléfono, ¿verdad?

Ella inspiró fuertemente.

—Es que te la mandé ayer y ya no me deja.

—Entonces te esperas a que salga y la borras en mi delante.

Sandie se mordió la mejilla por dentro.

—De acuerdo, gracias.

—No hay de qué.

Y la adolescente volvió a escuchar cómo encendía la ducha.

Ella soltó un rugido de rabia y volvió a bajar a la planta principal, pensando en una alternativa. Sin un rumbo determinado, acabó pasando cruzándose con el despacho.

Su madre estaba con una nueva clienta para el diseño de su casa que quedaba fuera de la ciudad y Nora había salido con su nuevo novio, igual que Lex con Candy, así que tenía tiempo de sobra.

Esbozó una sonrisa malévola.

—Nunca pensé que tu ausencia me serviría tanto... —murmuró Sandie en voz alta, ya que Nora sería la primera en ponerle pegas a todo. Minaba su confianza, en realidad, las cosas le irían mejor sin ella.

La rubia se metió a la habitación y cerró la puerta tras de sí.

Actuó con rapidez y fue directamente a los cajones de abajo de la librería de madera, donde había varios archivos de carpetas amarillas. Los fue ojeando, hasta que entendió que esos solo eran de casos de clientes.

Entonces decidió decantarse por buscar en los cajones debajo del escritorio. En el primero solo encontró cosas útiles como llaves, grapadoras entre otras herramientas y los del medio estaban cerrados con llave. Trató de ver si la encontraba en el primer cajón, pero resultaba difícil de localizarla a simple vista. Había demasiadas.

Se fue hacia abajo, y sacó varias hojas de documentos... que no entendía para nada, aunque ojeándolos ya se pudo convencer de que no iban a servirle. Así que cerró todo y volvió a salir del lugar.

Después de la experiencia en el despacho, Sandie entretuvo pensando otra alternativa toda la noche hasta que al día siguiente recurrió a Yvette, una niña de la otra clase que era la sobrina de la directora del colegio. No es que la rubia y ella tuvieran una relación muy cercana, al contrario. Aquella chica podía pasar como la típica niña tímida que nunca se metía en líos... pero la realidad era que le debía favores... muchísimos.

—Escucha... necesito que me ayudes con una cosa.

La chica alta de pelo corto negro y esponjoso la observó con atención. Sandie le había pedido que se reuniese con ella a la hora del patio, en el rincón más alejado de todos los demás.

La rubia le explicó resumidamente lo que necesitaba, y arreglaron entre ellas lo que se daría a cambio de lo otro. A la hora de la salida, Sandie esperó fuera del despacho de la directora, hasta que su querida sobrina salió y le entregó el expediente que le había pedido.

—Gracias, Yvette —dijo tomando gustosa lo que tanto quería.

—Lo necesito mañana mismo como muy tarde —la advirtió la chica, mirando a los lados para confirmar que nadie las estaba observando.

Sandie sonrió.

—No te preocupes, lo tendrás.

💎Mmm, Sandie es demasiado escurridiza para su propio bien. ¿Que será lo que planea y cómo acabará esto?  👀 No lo sé... ¿Y Candy y Lex? Bien, estos dos por fin van a dar el paso. 😎¿Emoción, alegría, chillido?  ¿Qué ha generado esta noticia en vosotr@s? Me interesaría saberlo jeje. ¿Y qué me decís de la actitud de Richard? ¿Algo que añadir respecto a eso?

💎¡Hola! 😊 Sé que dije que iba a actualizar ayer, pero hasta hoy al medio día he estado respondiendo mensajes como una loca, han sido 24 horas en las que estuve muy acompañada, llena de atención de las personas que más quería... y por eso ha sido uno de mis mejores cumpleaños. No lo cambiaría. ❤️

💎A partir de hoy las actualizaciones empiezan a regularizarse en el día que tocan, gente.  😉 Así que la siguiente para la próxima semana, entre el sábado y este día. Como siempre.

💎Solo aviso que van a ocurrir muchas cosas... 

Dicho esto, hasta la próxima.

Kisses!! 😘😘😘😘


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