La canción que acompaña este capítulo es "Aún" de Jaime Flores... ¡Qué lo disfruten!
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Dos semanas habían pasado desde que se mudaron, en las que habían terminado de acomodarse y empezado a convivir. Había sido un poco difícil los primeros días pero con forme transcurrió el tiempo, todo fue mejorando.
Aun, solamente, lo sabían ellos tres y Doña Esther. Lucia y Maura habían evitado las llamadas de Marina y Salazar; Así como esta última, al igual que Ángel, lo había hecho con Alondra. Para ellos tres era como si la tierra se los hubiese tragado.
En dos semanas era el cumpleaños de Maura, fecha en la que, luego de transcurrirla, Lucia se marcharía. Se sentía fatal de irse cuando estaba recomponiendo el vínculo con sus padres pero no podía evitarlo, trabajo era trabajo y no quería desaprovechar esa gran oportunidad...
Dos semanas habían transcurrido en las que Maura y Angelito compartían la cama, el cuarto y la casa nuevamente. ¿Era una situación extraña? Mucho pero para nada incómoda. Ellos se entendían demasiado bien y sabían cómo complementarse...
La primer semana se acostaban tratando de estar lo más alejado del cuerpo del otro como fuera posible, pero era inevitable que en la madrugada no se buscaran.
Algunas noches, Ángel era quien rodeaba la cintura de Maura y la atraía más a Él hasta quedar pegados; Otras fue Ella quien se abrazaba a su espalda; Y la gran mayoría de veces, ambos giraban en la cama hasta quedar abrazados, Maura apoyaba su cabeza en su pecho y Él rodeándola con sus brazos. Solamente así dormían toda la noche...
Habían compartido varios besos pero nada más sucedió entre ellos. Maura se sentía muy confundida, no podía negar que Ángel le gustaba y le encantaba como era con Ella pero le parecía una locura dejarse arrastrar por aquellos sentimientos. Se preguntaba a si misma muchas veces si realmente estaban resurgiendo los sentimientos que creyó enterrados o si era simplemente la necesidad de sentirse amada lo que la tenia así.
Por su parte, Él estaba buscando el momento ideal para sorprenderla y maravillarla. Maura le había comentado de las dudas que sentía y Él quería quitárselas para siempre, por eso debía buscar el momento correcto para volver a tener su cuerpo, aunque quería más que eso... Quería que sus almas volvieran a unirse para ya nunca más dejarse.
-Buenos días, mi amor-Ángel la despierta a punta de besos cortos, que Ella no podía negar que le encantaba.
-Déjame dormir, gordo-Le responde Maura, mientras corresponde sus besos robados.
-Me encantaría no molestarte, mi cielo, pero recuerda que le prometiste a mi madre y a Lucia que comeríamos todos juntos. Así que vamos, levántate.
-Cinco minutos más, por favor-Él suspiró.
-Está bien, voy a bañarme-Beso por última vez sus labios antes de levantarse de la cama y perderse tras la puerta del baño.
Maura se tentó a ir tras Él pero desistió de la idea, aun no se sentía segura para hacerlo, además que un golpeteo en la puerta hizo que se levantara.
-Mamá, levántate, no seas floja-Le dice Lucia desde el otro lado de la puerta, haciéndola sonreír.
Sin poder evitarlo, hizo un viaje al pasado, donde veía a una versión pequeña de su hija diciéndole exactamente aquellas palabras y esperando a que su marido saliera de bañarse.
Maura tomó sus cosas y salió al baño para cambiarse, como siempre lo hacía. Le daba pena hacerlo en su cuarto, sabiendo de que Ángel podría verla.
Finalmente, cuando terminó, golpeo la puerta de su habitación para ver si Ángel ya estaba listo.
-Entra, Maura-Le dijo y Ella así lo hizo. Él no podía creer lo que veía con sus ojos.
Maura, por un impulso que no creía, había decido usar aquel día un pantalón engomado, que ni ella misma entendía porque se lo había comprado, una camisa beige suelta y unos zapatos de plataforma para completar el vestuario.
Se había sentido un poco ridícula cuando se miró en el espejo del baño pero al ver lo embobado que había quedado su ex marido se sintió poderosa.
-¿Cómo me veo?-Le preguntó con una sonrisa.
-Es... Estás... Te vez...-Ángel no podía terminar una oración, lo había sorprendido pero, sobre todas las cosas, lo había fascinado-Preciosa. Eres la mujer más bella que vi en mi vida, Maura-Le confesó en cuanto pudo reaccionar.
Ella caminó hacia Él y como respuesta se lanzó a sus labios. Ángel rodeo su cintura con sus brazos para acercarla más a su cuerpo e introdujo su lengua a su boca para profundizar el beso. Un beso desesperado en que Él quería que Ella lo ame, donde no piense en nada más. Un beso en el que Maura esperaba callar esa alarma que le gritaba frenéticamente peligro y que se alejara, a la vez que una voz le repetía que seguía casada y que no había resuelto nada en su vida.
Lucia subía para apurar a sus padres pero lo que vio la dejó sin palabras, era la primera vez que los veía pero sin dudas le daba gusto. Algo dentro de su pecho se comenzó a encender, la sensación de recobrar lo perdido la invadió, aunque no era justo que suceda aquello cuando ella tenía que marcharse pero prefería disfrutarlo un poco a que nunca pase.
Odiaba tener que interrumpirlos pero no le quedaba de otra, no podían llegar tarde a la casa de su abuela. Abuela... Tenía otra abuela... Le parecía una fantasía hecha realidad.
-Mamá-La llamó débilmente, mientras sus mejillas se teñían de rojo. Sus padres se separaron y la miraron fijamente, sorprendidos porque Lucia los había visto.
-Hija...
-Wow, mamá, estás hermosa-Dijo Lucia pudiendo apreciar como vestía su madre-Y no tienen que explicarme nada, ¿Si? Yo solamente venia para preguntarle si ya nos íbamos, es que no quiero llegar tarde.
-Si, si, vámonos-Responde Maura con una sonrisa.
Lucia sale primero. Ella toma el brazo de Ángel para salir y solo se sueltan cuando llegan al auto, para emprender el camino hacia aquella reunión que los llenaba de alegría.
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Por otra parte, en la casa que Maura había abandonado, quedó una joven completamente desconcertada ante lo que sucedía. Su madre se marchó, sin siquiera despedirse ni decirle a donde se iba, y lo peor era que ella ni su hermana le contestaban el celular. ¿Qué estaba sucediendo?
Su padre quien se había quedado, la evitaba pero ya no más, ella necesitaba respuestas y su abuela no había querido dárselas.
-Papá, ¿Puedo pasar?-Pregunta luego de golpear la puerta insistentemente.
-Adelante, hija-Salazar sabia a la perfección a lo que venía su hija. Había tenido el suficiente tiempo para pensar y para resolver sus problemas.
-¿Qué está pasando, papá?-Le pregunta Marina directamente, sentándose en la cama, a su lado. Su padre estaba hecho un desastre, si su madre estuviera ahí de seguro lo regañaría-¿Dónde está mi mamá?
-No lo sé hija, luego de una charla que tuvimos se fue y no volví a saber de ella. No contesta mis llamadas-Estaba aterrado de pensar que algo pudiera haberle pasado pero estaba seguro a que se debía más a una cuestión emocional que física.
-Sí, a mi tampoco. ¿Crees que le haya pasado algo malo?
-Esperemos que no, yo creo más bien que necesitaba pensar-Dijo sintiéndose un miserable. La había lastimado y se odiaría eternamente por ello, aun si Maura algún día volvía con Él.
-¿Pensar? ¿Qué sucedió entre ustedes?
-Hija, lo que te tengo que decir no es fácil-Tomo ambas manos entre las suyas-Y cometí demasiados errores pero quiero que sepas que yo amo a tu madre, por sobre todas las cosas.
-No des más vueltas, por favor-Le pidió impaciente.
-Patricia, mi amante, está embarazada.
-¿QUÉ?-Marina soltó un grito que fue escuchado en toda la casa, no podía creerlo. De su familia perfecta, solamente quedaban los escombros.
-Sí, se lo dije a tu madre y luego de eso se fue. Pero yo aclaré las cosas con ella, le expliqué que me haría cargo de ese bebé, porque es mi hijo y no lo pienso abandonar, pero que me di cuenta que seguía amando a Maura.
-¿Cómo es posible que me hagas esto, papá?-Preguntó Marina con la voz rota-Yo siempre los admiré, sobre todo a ti, y ahora no tengo nada. ¡NADA! Todo en lo que creía se desvaneció delante de mis ojos-Salazar sabia que le iba a afectar pero nunca creyó que tanto. Abrazó a su hija, quien se dejó consolar mientras las lágrimas brotaban de sus ojos.
-Ya verás que todo estará bien.
-Nada está bien, papá. Mi mamá no está y quizás no te perdone lo que sucedió. Tu estás hecho un desastre, mírate, te dejaste crecer la barba, no quieres comer y si lo haces no es con nosotras, y vas a tener otro hijo. ¿Te parece algo normal a tu edad?
-No fue planificado pero vino, y yo no pienso dejar a ninguno de mis hijos abandonados-Dijo Él seriamente, mientras analizaba las palabras de su hija. Sabía que en gran parte, por no decir en todo, tenía razón-Tu madre volverá, Marina, y saldremos de esta juntos, como siempre-Más que para convencerla a ella, se intentaba convencer a sí mismo.
-Eso espero, papá-Dijo antes de retirarse e ingresar a su habitación.
¿En qué locura se había convertido su vida? ¿Le depararía el destino la misma suerte que sus padres en su matrimonio? ¿Su madre no quería saber nada de ella?
Necesitaba llamarla, necesitaba intentar hablar con Ella, necesitaba suplicar para que reapareciera en aquella casa...
Sin siquiera dudarlo, tomó su teléfono y marcó aquel numero que tanto recordaba.
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Por otra parte, lejos del ambiente tenso que se respiraba en aquella casa, se encontraban almorzando la familia Gonzales Fuentes junto a la madre y la hermana de Angelito, quien se encontraba con su esposo y su hija. Se respiraba paz y alegría, chistes iban y venían entre todos.
Para ninguno de los presentes, había pasado desapercibido el trato que se tenían los ex esposos. Parecía como si aquello nunca se hubiera acabado, todo encajaba en su lugar, todo era perfecto. Pero como dicen, cuando las cosas están en su mejor momento, la paz se termina.
El celular de Maura comienza a sonar, rompiendo la armonía. En la pantalla el nombre de Marina se dejaba ver, aun no sabía si era el momento propicio para hablar con ella.
-Atiéndela, Maura-Le dijo Ángel, mirándola con una sonrisa, dándole el valor que necesitaba-Debe estar preocupada.
-Permiso-Les dijo a todos y se retiro a la sala para atender la llamada.
-Mamá, ¿Estás bien?-Le pregunto en cuanto contestó.
-Hola, hija. Sí, yo estoy bien. Perdón por haberte preocupado, ¿Tú cómo estás?
-¿En dónde estás?-Ignoró su pregunta y Maura pudo notar que su hija estaba llorando.
-¿Qué te sucede, Marina?-Preguntó extrañada.
-Quiero que vuelvas, mamá-Le confesó y estalló en lágrimas.
-Nena, lo que sucede es entre...
-Ya lo sé todo pero necesito que estés aquí, necesito verte, todos te necesitamos-Podía darse cuenta que las cosas no estaban bien por el simple hecho de la desesperación de Marina al hablar-Papá te necesita y mucho. Por favor, mamá, ven. Aunque sea unos minutos.
Una lucha interna se debatía en su interior, no quería ver a Salazar pero necesitaba comprobar cómo se encontraba su hija, era lo único que le importaba. Escuchó nuevamente el llanto de su pequeña y su corazón se estrujó. Ella entendía por lo que Marina estaba pasando.
Luego de meditarlo por unos momentos, accedió.
-En un rato estoy ahí, Marina. Cálmate, por favor-Le dijo antes de finalizar la llamada-Ángel-Lo llamó desde la sala y Él corrió a ver qué le sucedía.
-¿Está todo bien?
-Más o menos, algo le sucede a Marina-Le dice mientras se lanza a sus brazos, en donde encontraba seguridad y protección-Necesito ir a ver que está pasando.
-Está bien, Maura. No te preocupes. Con Lucia nos quedamos un rato más y si no vuelves nos iremos para la casa, ¿Sí?-Ella asiente con la cabeza.
-Gracias y...
-Sí, yo te disculpo con mi familia-Le dice con una sonrisa, adivinando sus palabras.
-Gracias, gracias por ser mi salvador-Besa sus labios cortamente.
-Te amo, Maura-Le dice abiertamente y el corazón de ella comienza a latir desenfrenadamente.
Sus labios vuelven a unirse para dar paso a un beso intenso, Maura se aferraba a su cuello, y enredaba sus manos en su cabello, mientras que Él lo hacía en su cintura. Sus lenguas se entremezclaban, sus respiraciones se agitaban y lo único que ambos querían era que aquel momento no terminara nunca.
Sin embargo, Ella debía irse y Él debía volver a la reunión. Al finalizar con aquel maravilloso beso, comparten una sonrisa, antes de que Ella desaparezca por aquella puerta y se suba a su auto rápidamente.
Se tomó unos segundos antes de arrancar, en donde se permitió tocar sus labios y pensar en aquel beso. Cada día que pasaba los sentimientos que sentía por Ángel se hacían más intensos...
Recomponiéndose, comenzó a manejar hasta aquella casa. Le parecía una tortura tener que regresar y tal vez, si tenía mala suerte, cruzarse a su aun marido pero su hija valía cualquier sacrificio.
Solamente le rogaba a Dios que todo estuviera normal...
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Por otra parte, la joven aun mantenía el celular entre sus manos mientras borraba las lágrimas que habitaban en sus mejillas. Ella quería recuperar a su familia, sabía que sus padres aun se amaban, no podían dejar de hacerlo y Ella haría todo lo que estuviera en su alcance para lograrlo...
Perdón por desaparecer... Estuve escribiendo varios capítulos para no volver a abandonar esta historia por mucho tiempo. 🙏
¡Espero que les guste! 🙌
¿Qué les pareció el capítulo. ¡Les leo!🙌😊❤