Mi Bella Luna

By alasaurus

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- Leia, eres todo lo que necesito y quiero - murmura Lucas sobre mi cuello, erizando mi piel. Un Alpha enamo... More

1. ¿Ojos amarillos?
2. Mi Luna
3. ¿Qué pretendes?
4. Me gustas.
5. Bronceados.
6. Cabaña
7. Celos
8. Mi lobo blanco.
9. Hola, Jack.
10. ¡Que calor!
11. Ningún Matt nos separa.
12. Encuentro de dos Baltimore.
13. Mi Diosa.
14. Fiesta a la luna.
15. Rusia
16. La Marca.
17. Perdóname.
18. Los Señores Harris.
19. No hagas una escena.
20. Familia reunida.
21. La Gala.
22. Celo.
23. Alemania.
24. Ian.
25. Manitas pintadas.
26. No te separes de ellos.
27. Nunca más.
28. Brasil.
29. No has cambiado nada.
30. ¿Mejores amigos?
31. Te amaré en esta vida y la otra.
32. Regreso a casa.
33. Luna de la manada.
35. Intento de asesinato.
36. No me subestimes.
37. Entrenamientos
38. Laura y Dominik.
39. Las almas gemelas.
40. Hay que asesinarlos.
41. No debiste tocarme.
42. Baño de sangre.
43. Mía por siempre.
44. Futuros retoños.
45. Nuestros viejos amigos.
46. Eres todo lo que necesito.
47. No somos dos.
Epílogo
¡Muchas Gracias! Aquí les vas la nota
Extra 1.
Extra 2
Extra 3
Otras historias de la saga.

34. Cartas Amargas.

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By alasaurus

Lucas Harris.

— Tengo ganas de arrancar cabezas, dime que lo haremos — Dominik estaba ansioso, saltaba de un lado a otro como manera de liberar energía. Y más aún que estaba lejos de Laura. Nuestros instintos estaban en proteger a nuestras hembras y nuestro pueblo.

Pienso en Leia... Oh hermosa, perdóname. Me debe de odiar y con toda razón, pero debo mantenerla a salvo. Ella se hubiese alterado por nuestra manada, no quería que estuviera entrando en pánico en este día.

Estábamos atento a cualquier movimiento, íbamos a despedazar cualquier cosa que sea una amenaza.

Me encontraba furioso y preocupado. Le había mentido a Leia. Era la única manera que ella podía estar a salvo. Sabía que ellos estaban cerca de mi territorio, sabía que la coronación iba a darles la oportunidad de atacar, pero no estaba seguro que iba serían capaces, pero si pasaba todo estaba planeado, Laura, Dominik, Elena, Ian, Jeff, nuestros hermanos, todos sabíamos lo que había que hacer. Elena se ofreció ayudarnos, ella solo era una invitada más, pero ella no lo pensó dos veces.

Antes de cazarla por el ritual, los percibí cerca de los límites, de verdad ellos no eran capaces de razonar.

— Shh. Escucha — Dominik se coloca en cuclillas. El sonido de un latido errático a mi izquierda me dice que aquella rata está a punto de atacar — Como en los viejos tiempos — me sonrió y cuando se levantó agarró la flecha que iba en dirección a su rostro — Como en los viejos tiempos — repitió.

De un segundo a otro el ardor en mis venas y la sed de sangre estaba en todo mi sistema. Era hora de sacar a la bestia.

Hades

No podía ni pensar, atacaba a todo lo que se movía. Mi mente estaba en ella, en mi luna. Tenía que matar a todos, no asesinarlos era ir contra mis instintos.

Ellos eran los malos, ellos eran la amenaza. Tienen que morir, todos mueren. Ella estará bien.

Leia está viva.

Ella está sana y salva.

Ian la está cuidado.

Tengo que asesinar a todos para protegerla.

Sentía la carne es mis colmillos, la sangre saliendo de mi boca, sangre fresca en mis garras, tenía una neblina de ira que no me dejaba ver con claridad.

No sé en qué momento el ardor se había instalado entre mi pecho hasta el hombro.
Observe que mi pelaje estaba completamente rojo y húmedo, pero sobre por mi pecho había un enorme corte, podía ver mi sangre en crudo y manchando la nieve.

Mierda. Me han cortado con plata y algo más. Mierda, esto si duele. Gruñí.

Levanté mi cabeza cuando sentí mi pelaje erizado.

Antes de que una mujer me incrustara una lanza, Serta, el lobo de Dominik se lanzó hacia ella arrancando su cabeza.

— ¡Hades! — Serta ahora estaba en su forma humana, mirándome preocupado, no entendía que había pasado y porque no sentía nada, al igual que no podía escuchar nada, solo los latidos de mi corazón.

Aparecieron en mi mente los ojos decepcionados de Leia. Joder si, eso duele más que la herida.

Serta me hablaba desesperado, algunos lobos habían llegado hacia nosotros. Lo último que sentí fue como mi cuerpo caía al suelo.

Leia Baltimore

Lucas. Abrí los ojos con pesadez.

Mi cuello dolía. Estaba acostada en una superficie suave, escuchaba algunas voces lejanas, recorrí con mis manos el lugar, encontré solamente una almohada y estar sobre nuestra cama.

Abrí mis ojos, la habitación estaba completamente oscura, el único ruido eran aquellas voces que se encontraban fuera de aquí, en el pasillo.

Me sentía rara, algo estaba mal aquí. Me he despertado por un al presentimiento ¿Qué estaba soñando?

Fui al baño a lavar mi rostro y salí de la habitación. Encontré a Dominik y Laura abrazados en un sillón, ella parecía dormir y Dominik acariciaba su espalda.

— ¿Dónde están todos? — él me da una pequeña sonrisa.

— ¿Qué es lo que recuerdas? — lo miro confundida — ¿No recuerdas lo qué pasó?

— ¿De qué hablas? ¿Qué hora es? — bostecé ¿Y por qué estaban en el sillón del pasillo durmiendo a oscuras?

— Las cuatro de la madrugada — escucho ruidos fuera de la casa alarmándome ¿Guardias? — Son algunos guardias, ¿No recuerdas nada?

Trato de hacer memoria, mmm... no recuerdo ni lo que desayuné ¿Qué? Y el recuerdo de jaurías de lobos perdiéndose en el bosque, flechas, gritos, brujas, Laura y Elena, Ian... Lucas, ¡Mi Lucas!

— ¿Dónde está Lucas? — Alzo la voz, Laura se despierta asustada, Dominik me fulmina con la mirada — ¿Y Lucas?

— Leia, despertaste — Laura se acerca a mí con rostro aliviado, se levanta con dificultad por los brazos de Dominik y me abraza.

— ¿Dónde está? — me estaba empezando a desesperar — Lucas... Lucas ¿Dónde está él? Llévame con él.

— Tranquilízate, todo está bien... — me mira queriéndome decir.

— ¡Laura!

Por favor, Laura. ¿Ni eso puedes decirle a la dulce Laura? — Ian se acerca a mí fingiendo desaprobación — Ven, sígueme.

— ¿Qué ha pasado? — llegamos a la habitación del ala norte. Ahora veo en mi cabeza... — ¡Tú! — lo golpeo en el pecho — ¡Maldito! ¡Idiota, me llevaste a la fuerza!

— Oye oye oye. Calmada — agarra mis manos con facilidad y las lleva a mi espalda inmovilizándome — Shhh ¿Te calmas?

Cuando lo vea solo le lanzaré kilos de nieve y le diré a Mike que me ayude a golpearlo.

— ¿Qué pasó? — pregunto de mala ganas y me suelta.

— Atacaron a la manada y tu Alpha está herido — abre la puerta.

— ¿Qué... — lo miro aterrada. Entro a la habitación que se encontraba caliente. Lucas estaba acostado en una cama con un gran vendaje en su pecho y hombro — ¡Dios mío! — mis ojos se llenan de lágrimas — ¡Qué fue lo qué pasó! — me arrodillé a lado de su cuerpo en la cama — ¡Oh por Dios!

— Los cazadores atacaron la manada, nos deshicimos de algunos de ellos, Lucas salió herido por una flecha, lo agarró desprevenido, eran demasiados — sentía su fuerte pesadez en el pecho. Algo en mi quería calmarlo, era muy sofocante sentir que a él le dolía.

— Lucas... — acaricie su cabello. Tenía un moretón en el mentón — ¿Todos están bien? ¿Alguien herido?... ¿pérdidas?

— Solo algunos heridos, nada que nuestra naturaleza no cure. Quédate con el, iré a inspeccionar con Jeff al centro. No te preocupes, lo resolveremos — Ian se va y ahora sí me permito derramar mis lágrimas.

¿Por qué?

— Lucas — toqué su piel con mis dedos, estaba hirviendo en fiebre — ¿Por qué me mentiste? — quiero llorar y reclamarle. Me mintió cuando dijo que no lo iba a hacer más. Quiero odiarlo por un minuto y no puedo — ¿Por qué? — limpie mis lágrimas y besé su pecho — No te dejaré besarme cuando despiertes, idiota.

Agarré su brazo flexionado y lo estiré para usarlo como almohada. Traté de no pegarme mucho a él, debe estar muriéndose del calor. Procuré de que mi mano no tocara en vendaje — De verdad estoy enojada contigo, Alpha — Me acosté de mala manera y para conciliar el sueño y rindiéndome que no iba a despertar, jugué con su cabello.

Quedé dormida.

Unas manos paseaban por toda mi espalda. Desperté desorientada. Seguía acostada en el brazo de Lucas, él tenía los ojos cerrados, pero aun así seguía acariciándome.

— Lucas... — no aguante más y me senté para calmarme y no llorar. Tristeza y dolor fue lo primero que sentí hasta estar consciente.

— Luna... ven aquí — quería abrazarlo, pero no me traicionaría, quiero gritarle por salir afectado en esto y por ocultarme esta maldita emboscada justamente en la coronación, dijo que me diría todo, joder — ¿Leia? — lo mire y trate de sonreír, me arrodillé a su lado y toqué su frente. Estaba menos caliente, espero que la herida ya haya cicatrizado.

Tenía ojeras y lucía pálido. No comportarme como una perra al verlo en ese estado.

— Descansa un poco más — besé su frente y me levanté apretando mis manos.

— ¿Que? No, estoy bien, solo te quiero aquí conmigo — agarró mi mano y la besó. No quiero mirarlo, soy muy blanda con él y no quiero serlo.

— Necesito ir a ver a mis hermanos — desvié mi mirada de la suya a nuestras manos unidas, la quité con suavidad. Lucas gimió adolorido por querer sentarse.

— ¿Qué haces? — controlando de no alterarme me acerqué a ayudarlo — ¿No ves que estás lastimado, imbécil? — su mano agarró mi mentón, más molesta me zafé de mala manera de su agarre.

— Lo siento, luna. Quería protegerte.

— Lo prometiste, Lucas — el cerró sus ojos e hizo una mueca en sus labios — Descansa un momento, estaré aquí pronto. Necesito hablar con Ian — solo llegué hasta la puerta.

— ¿Ian? ¿Qué carajos tiene que ver ese idiota?

— ¿Cuál? ¿El idiota que me llevó obligada a tu casa?

— Era por tu bien.

— ¡Bien tus huevos! Confíe en ti y... siempre haces lo mismo — me detuve al hablar para que mi voz no se rompiera.

— Quería tenerte a salvo.

— Es lo que tú querías ¿Qué quería yo? — me reí amargamente — Claro que no lo sabes, no te molestaste en preguntar ¡O peor aún! Saber lo que pensaba.

— ¿Y qué pensabas hacer cuando te lo dijera? — su tono de voz se levanta ¡Ay no, macho! Aquí la enojada soy yo, no él.

— Soy la maldita luna y tenía derecho a saber lo que ocurriría en el maldito día de la coronación, merecía saberlo.

— Entiendo lo qu-

— ¿Me negarás que la coronación solo era una excusa para que ellos atacaran? — se quedó callado — ¿O en verdad me querías oficialmente como tu luna? — quiso decir algo, pero se quedó callada. Como quisiera que esto no me doliera, pero lo hace, y él lo sabe — Nunca he estado tan decepcionada de ti.

— Luna...

— No me llames así, ahora no me siento como una — mis ojos se humedecieron y con coraje limpié las lágrimas traicioneras. No voy a llorar.

— ¿Sabes? Ellos me consideran más luna que tú, yo solo soy tu luna por nombre. Mi luna, te amo. Eres mía, luna. Mi luna Mi luna. Puras babosadas.

— ¿Qué mierda dices? Eres mi luna, eres la bendita luna de mi manada, de nuestra manada. Estoy orgulloso de ti, que seas mía y que lo seas para mi pueblo. No vuelvas a decir eso — me gruñe furiosos, quiere levantarse y con un ademán de la mano le digo que se detenga.

No haré que se altere, no es el momento para discutir, será más tarde. Con mi cuerpo temblando me acerqué y me senté a su lado, quiso limpiar la lágrima en mi mejilla, pero me aparté. Me miró dolido.

— No haremos esto, Lucas.

— Lamento decepcionarte, creí que pensaba en ti — susurra, veo como aparecen las garras de su mano. Asentí tratando de comprender.

— ¿Sabes? — forcé una sonrisa, quería demostrar que ya no me afectaba — Ellos velan por mi seguridad, déjame velar por la de ellos, Lucas. Por favor — le rogué — Sé que soy una simple humana, pero déjame saber que ellos estarán bien y saber en qué condiciones estarán ¿Era mucho pedir?

Sus ojos me analizan, frunce el ceño y asiente con lentitud. Quiero saber que piensa, pero solo puedo sentir enojo.

— Cometí la peor falta ¿cierto? — me encogí de hombros, seguro esta no sería la primera, no sabré que esperar de él — Te demostraré con hechos de que eres la luna. Quiero tu perdón. Sé soy un pésimo Alpha para ti.

— Lucas — eso no era cierto.

— Me siento así, Leia. Hago todo mal contigo.

— Creo que debes descansar — me levanté, pero nuevamente agarró mi mano.

— Quédate conmigo, por favor — colocó mi mano en su mejilla. Si me miraba con esos ojos no me podía negar — Mi luna — sus ojos se volvieron amarillos. Me quiere manipular con la bestia.

— Hades... no hagas esto.

— Quédate conmigo otro momento, por favor — regó besos en toda mi palma — Te juro, luna que la culpa no es mía, le dije que era mala idea, él no me hizo caso, castígalo a él, no a mí.

Le di una pequeña sonrisa, conocía a Hades y sé que no mentía, no completamente.

— Lo haré, solo si es contigo, no quiero saber nada de Lucas — sentí la punzada de su dolor en mi corazón — Promételo.

— Lo prometo — me sonrió aliviado.

Era absurdo, de todas maneras Lucas me sentirá.

— Confío en ti, Hades.

Asentí y me acosté de nuevo a su lado — ¿Sabes que te amo demasiado? — me hizo pegarme a él que casi estaba encima de él — Te amo — besó mi frente.

— Yo no... — el me mira asustado — necesito decirlo. Sabes que lo hago — suspiro con una sonrisa de boca cerrada.

— Que susto, luna — besé su pecho — ¿Sabes que eres, mi luna, cierto?

— Soy tu luna, Hades.

— Mi hembra bonita — besó mi frente.

— ¿Sientes dolor? — el negó — ¿Seguro?

— Solo te necesito a ti a mi lado y todo está bien.

— Eres un bobo, Hades.

— Perdóname por haberte fallado. Pero creía que te estaba protegiendo, no quiero que nada te pase luna mía, sé que estuve mal al ocultártelo, y antes de que digas lo que creo que vas a decir. No, nuestro casamiento no fue para ser un blanco para ellos, las cosas simplemente sucedieron en un momento equivocado. Yo nunca te utilizaría y peor si tú pudieras salir herida. No me lo perdonaría, dime que me crees, mi amor.

No le creía lo de que el ritual no fue un blanco, pero me quedé en silencio. No estaba tan enojada con Hades, más con Lucas. Quería fastidiarlo que me interesaba más Hades.

— Te creo, pero eso no te salva de la reprimenda que te voy a dar ¿Por qué carajos tienes una venda tan enorme en tu hombro y pecho? ¿Qué te han hecho? No sabes lo preocupada que estuve, Hades. Por... ustedes y la manada. No quiero que nada malo les pase, yo también puedo protegerlos, pero tú no me dejas hacerlo, debes entender que soy la luna de esta manada, y que haré todo lo posible para sus bienestares, así tenga que pasar por su Alpha, ¿me has entendido?

— ¿Tienes idea de lo duro que me has puesto? — aprieto mi mano en un puño para no golpearlo — Hermosa, las cosas cambiarán, ahora eres oficialmente su luna, una grandiosa y preciosa luna. Prometo YO no volver a ocultarte cosas ¿Me perdonas? — comenzó a besar mi cuello, sabe que no me resisto a ello, sin embargo, lo detengo — Por favor, pensé que hacía lo correcto, pero resulta que no. ¿Me perdonas? — no dije nada — No sigas enojada — eso si puedo hacerlo, no lo perdonaría aún y para fastidiar a Lucas.

— No podría estar enojada con el amor de mi vida — soy una blandita. No puedo estar enojada con él.

— No ocurrirá nunca conmigo — conmigo. Se refería solo él. Besó mis labios y me atrajo a su pecho para descansar otras horas más.

* * * *

— ¿No te han dado mareos? — Elena y yo caminábamos alrededor de la manada. Lo contenta que porque la manada no había sufrido ningún daño, lo único que ellos destruyeran fueron los árboles de las fronteras.

Me entristecía no ver a muchas personas en las calles y a las que veía me acercaba a verificar que todo estuviera en orden. Todos estaban se mostraban felices, en algunos sentía su preocupación ¿Y saben lo que hacía? Los abrazaba, no iba a cambiar nada, pero no venía mal.

— Estoy muy bien de hecho. Tu hermano está paranoico con respecto a esto, pero es mi decisión ayudar aquí. Me encanta hacerlo, y Jackson lo sabe, tú lo sabes.

— No me gusta tu decisión, Elena. No quiero que salgas lastimada, ni tú, ni mi sobrino, ni Jackson.

— No creas que soy débil. Aún no has visto nada de mí — me guiña un ojo — Puedo con todo esta manada si me propongo — la miro aterrada — Tranquila, mamá, tus hijos estarán bien.

— Hablo en serio, Elena.

— Yo también lo hago — nos retamos con la mirada por unos segundos hasta que las risas nos ganan.

— ¿Conoces a Laura? — Es lo primero que se me viene a la cabeza al ver a lo lejos un enorme Dominik cargando a una pequeña bruja en sus espaldas. Ella parece un monito abrazado a su cuello.

Me alegro mucho por ellos.

— Digamos que... en Brasil todas las brujas nos conocemos — sigo escuchándola — Solo he tratado con ella unas cuantas veces, su familia era amiga de la mía... Me agrada esa torbellino.

— A mi también.

Después de enseñarle la manada a Elena, me hice cargo de ayudar a algunos jóvenes a levantar maderas para llevar a la frontera, Jeff me explicó que era para quemar a los cazadores después de que estén muertos, porque si, esta guerra recién había empezado. Además de que no querían enterrar a ninguno de ellos en el territorio.

No me quedé a ver como quemaban, pero una parte sádica dentro de mí que no sabía que tenía, me enorgullecía.

Llego a la casa apresurada, era tiempo de que Lucas comiera, y el terco ese no lo haría si yo no lo alimentaba, solo era una excusa para mantenerme a su lado.

— Dime que no ha dado problema — Ian estaba en la sala con un libro entre manos cuando llegué a casa.

— ¿Tenía que cuidarlo? — ruedo los ojos ante su actitud — Es broma, no he escuchado nada raro arriba.

Me despido de él y subo rápido las escaleras. Al llegar me doy cuenta que Lucas no está en la cama. Escucho sus latidos y respiraciones en el balcón.

¡Agh! ¡Macho terco!

Está dándome la espalda viendo el bosque, desde aquí se puede ver todo el daño. Evito no mirar el exterior y concentrarme en su espalda.

— ¿Cómo te sientes? — me coloco a su lado sin mirarlo.

— Listo para arrancar cabezas.

— No vas a hacer nada de eso hasta que estés completamente recuperado.

Lucas se gira con una sonrisa sospechosa, no era momento de dejar estar enojada.

— ¿No me besarás? ¿Y mis besos de buenos días? — bufé — ¿Algún abrazo?

— No haré nada hasta que estés curado — su sonrisa se ensancha.

— Mi amor. Estoy como nuevo, ya pasó un día, seguramente ya está cerrada. Ahora ven a darme mi puto beso.

Que agresivo. Debe ser porque no lo he besado desde ayer en la coronación, eso lo tiene irritado.

— Sigue soñando, perro — me cruzo de brazos y lo enfrento.

Aparece su sonrisa de lado peligrosa. Mierda.

— Sigues malcriada ¿Debería hacer algo contigo?

— Estoy enojada aún.

— Ayer dijiste que-

— Ayer dije que no estoy enojada con Hades.

— Ah sí. Recalcaste mucho que Hades es tu favorita — rueda los ojos sin dejar de sonreír — Sé que me amas más.

Me mordí ala lengua para no decir Los amo a los dos.

— Sigue soñando, chucho.

Él abre la boca ofendido, la diversión se va de su rostro y yo no dejaré que me intimide. No señor.

— Alguien necesita modales — sin que me lo espere, agarra el vendaje y lo rompe en dos.

— ¿Qué te pasa, pedazo de estúpido? — a punto de entrar en pánico me acerco a verificar. Mierda. Está sanado... Me agarra en peso y me cuelga en su hombro — ¡Me sueltas ahora o no me vas a tocar hasta un puto mes!

— Ni tú sabes lo que dices — me tira a la cama y se coloca sobre, evitando moverme.

— Lucas — hablo lentamente — Suéltame.

— Hasta que me perdones.

— Mira tú cara dura que eres.

— No vas a hacer ningún esfuerzo físico.

— Oh luna, por supuesto que lo haré.

Al maldito perro comenzó a hacerme cosquillas por todos mis puntos débiles. ¡Qué así no se puede! Quería seguir enojada, sin embargo me tiene riendo.

— N-No... N-no No ¡Detente! — me carcajeo tanto que me duele la barriga de reír y de que sus dedos pasen mucho tiempo molestando, soy como una babosa con sal.

— Di que me amas y que me perdonas — se detiene, estoy agitada.

— Eres el máximo cabrón qu... ¡No! — me volvió atacar, mi rodilla no puede pegarle en su zona débil — ¡Ya no! Me... Me matarás.

— Di que me amas y me perdonas.

— Eso es chantaje — mi cuerpo arde de calor — ¡No! — y siguió atacándome, su risa se unió a la mía — Ya — seguí carcajeando — ¡No!

— Di que me amas y me perdonas — Ay no.

— De-deja de hacer... esto — me estoy ahogando — Ya no.

— Dilo.

— No — me volvió atacar, esta vez ya no reía, lloraba sin buscar lo divertido, me a hacer pis en los pantalones — ¡Ya! Lo diré. Lo diré.

— Dilo — está disfrutando. Me las pagará.

— Te amo.

— ¿Y?

— Te perdono — me tendré con cuidado a partir de ahora.

— No volverá a pasar, Leia ¿Si? — mira mis labios y niego — Ya no.

— Como sea ¡Muévete, tramposo! — empujé sus hombros.

— No pasará de nuevo, luna — este es Hades, y para molestar al otro me pongo melosa.

— Claro que no lo harás — acaricié su cuello — No me querrás ver descontenta, ¿verdad Hades? No quieres a tu luna mal — hice un puchero y mostré mi cuello en sumisión.

— Sabes que haré cualquier cosa que me pidas — ese es mi lobo.

— Ahora ve a comer mientras te preparo el agua en la tina — beso sus labios antes de que él me agarre y comience a emocionarse, porque conozco a mi Alpha, y no le importará si está herido.

Agregué algunas sales y aceites que Elena me dio para Lucas. Lo llamé y a los pocos segundos su enorme figura estaba en mi campo de visión.

— ¿Ya comiste?

— Comeré contigo y a ti en una hora.

— Diosa dame paciencia — imploré al techo.

— ¿Me vas a lavar? — pregunta pícaro.

— Claro, amigo. Ven métete — como buen muchacho lo hizo.

— No me llames amigo — responde como niño malcriado.

— También eres mi amigo.

— Pero soy más tu macho que amigo.

— Lo sé — reí.

— Deberías meterte. Me he enterado que has cargado leña hasta la frontera, debes estar agotada — negué con una sonrisa, sé lo que busca.

Miré su pecho, no está cien por ciento sanado, se ve una cicatriz pálida y... No quiero ver.

— Lucas — era enorme, ya estaba cerrada, solo había sangre seca y restos de alguna crema. Era un corte desde su hombro izquierdo hasta su pectoral derecho — Lucas.

— No vayas a llorar, hermosa. Ya pasó ¿SÍ? En dos días solo estará una ligera e imperceptible cicatriz.

— No quiero que nada te pase, pudiste salir...

— No, no, no — negó son su lengua — Sabes que nunca dejaré que me maten, eso significaría estar alejado de ti, y tú sabes que no puedo permitirlo. Siempre juntos.

Me tragué el nudo en la garganta para sonreírla, me enoja no poder estar enojada con él como se debe.

— Eres hermoso, Lucas — el es tan lindo con las palabras. Me encanta que en cualquier momento tenga tiempo para decirme cosas bonitas.

— Yo no soy nada a tu lado, ni siquiera hermoso.

— Lo sé. Uno de los dos tiene que serlo.

— Paciencia, Diosa — cerró los ojos.

— Ay — le salpico un poco de agua — Eso no es cierto, eres el hombre más guapo y sexy en este mundo. Además de un Alpha fuerte, soy una suertuda.

— El suertudo soy yo, luna.

No pelearíamos sobre quien estaba más bueno.

— Entonces somos unos suertudos.

Lucas se ha ido recuperando poco a poco a través del día, ya no se la pasa en la cama, ahora está en su despacho conversando con Ian, Dominik y Jeff. Aunque no me ha dicho nada de si puedo estar presente con ellos. Lo estaré, necesito estar informada.

Al entrar me encuentro a Ian sentando en el sillón, Jeff frente a Lucas, Dominik sentado con una Laura en su regazo abrazado a él. Ellos dos se la han vivido como chicles, pero me alegro tanto por ellos.

— Luna — Jeff hace una pequeña reverencia. Antes de sentarme a lado de Jeff, Lucas me hace una seña para sentarme en su regazo.

— ¿Qué ha pasado? ¿Novedades? — pregunto y Ian me arruga la nariz con disgusto. Le saco la lengua y él rueda los ojos.

— Los cazadores no han intentado entrar, pero si nos enviaron a uno de sus hombres para que lo matemos — miré a Jeff horrorizada — Nos vino a entregar esto — me tiende una carta.

A mi. Me la estaba dando a mí, Lucas besa mi hombro. Me muevo sobre su miembro con fuerza, gruñe y pega su cabeza a mi hombro.

Básicamente estaban pidiendo a las mujeres de la manada para quien sabe qué, y si no nos entregaban a ellos iban a matar a los cachorros, incluidos recién los nacidos.

¿Ellos tienen cerebros? Que estúpidos son.

— ¡Por la Diosa! ¿Qué clase de monstruos son estos? ¿Por qué nos quieren?— estaba horrorizada, ¿por qué harían eso? ¿Qué ganan haciendo esto? Asesinar a cachorros — eran de lo peor, ahora no sentía absoluta pena por ellos. Mi imaginación comenzó a volar de solo pensar que ellos me capturen o algo parecido. Siento náuseas de solo pensarlo.

— ¡Son unos cerdos! Nunca me iría con ellos, haré lo posible para proteger a los cachorros — Dominik la pegó más a su espalda — Primero muerta antes de que ellos me toquen ¡Juro que los mataré! Arrancaré cada miembro de sus cuerpos, ¡cerdos! — Laura estaba histérica, tenía una pequeña sonrisa. Parecía un Chihuahua enojado, se veía adorable.

— Calma a tu fiera, Dominik — Ian veía asombrado a Laura.

Dominik comenzó a besar su cuello y la abrazó completamente. Ahora estaban muy demostrativos.

— Vamos a matarlos a todos. Ya es momento de que las ratas se vayan de este mundo — habló Lucas — Ya hemos vencido, ganaremos y eliminaremos a cada uno de ellos. Nadie toca a los nuestros, peor a nuestras mujeres. No tienen idea con quien se han metido.

Todos sonrieron en el despacho. Esto acaba de comenzar.

* * * *
Gracias por leer ❤️ ❤️

Uno de mis capítulos favoritos.

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