Narra Marinette:
Sentí un toque en mi hombro justo cuando le hacía una reverencia al primo de Adrien, Félix, luego de haber bailado con él. Había intentando forzar una sonrisa durante todo este tiempo. Ya estaba odiando esto de bailar con todos los invitados que desearan bailar conmigo. Me odiaría por esto, pero prefería bailar solo con Adrien. Al menos él me entendía y sabía lo mucho que me desagradaba toda esta falsa.
Cuando me giré hacia la persona que me había tocado el hombro, abrí los ojos como platos. Mi corazón se aceleró, pero por alguna razón, no fue tanto como solía latir antes. Ante mí, vestido de una forma totalmente distinta a la que acostumbraba verlo, estaba Luka, extendiendo su mano hacia mí.
-¿Me permitiría esta pieza?-
Su cabello se encontraba varias pulgadas más largo, y seguía teniendo el mismo lacio de siempre. Sus ojos azules brillaban con las tenues velas que iluminaban el lugar. Miré disimuladamente hacia la mesa donde se encontraban mis padres y los de Adrien. Ellos estaban en su propio mundo hablando entre ellos. Adrien, él bailaba con una chica de cabello castaño, pero no parecía cómodo. Devolví mi vista hacia Luka y, antes que alguien se diera cuenta que vacilaba y me prestara mayor atención, tomé su mano. El acomodó su mano en mi cintura, lo que me hizo estremecer y sonrojar. Sus ojos no abandonaron los míos en ningún momento. Tragué saliva.
- Te ves hermosa de blanco- su voz profunda me acarició como siempre lo hacía-
Su voz... Luka tenía un don especial con su voz. Cada palabra que salía de sus labios parecía ser una nota musical que te duerme los sentidos.
Mas no se comparaba a la voz grave, imponente y llena de sabiduría de Mister Bug.
Carraspeé y tragué saliva.
-¿C-cómo llegaste a-aquí?- le pregunté en voz baja-
- Todo el mundo se enteró de la gran boda entre el Agreste y la Dupain-Cheng- dijo y rodó los ojos- Son la pareja más famosa del momento, por lo que están en la boca de todos los pueblos aquí en Francia y en otros reinos-
- Sí, pero, ¿cómo entraste al castillo?-
- No olvides quién fue que te enseñó a caminar en las sombras- me guiñó un ojo-
Con ese gesto, logró hacer que me sonrojara.
- Pero no vine para hablar de eso- dijo- Quería asegurarme que serías feliz y poder despedirme de ti como se debe-
-¿C-cómo?- pregunté sorprendida-
Luka me sonrió triste. La canción estaba acabando.
- Ambos sabemos que nuestro momento ya acabó. Quiero poder despedirme de ti como no pudimos hacerlo hace años. ¿Te veo en el patio trasero en cinco minutos?-
Asentí con la cabeza.
Esto era lo que siempre deseé.
La canción acabó y Luka se separó de mi. Me guiñó el ojo y desapareció entre la multitud. Me giré buscando a Adrien. En esos momentos, su vista también se posó en mi cuando la joven de cabello castaño puso sus dos brazos alrededor del cuello de Adrien. Sus ojos gritaban: "¡Auxilio!", y decidí acercarme a ayudarlo antes de ir con Luka.
Habían mujeres que ni respetaban a un hombre recién casado.
Carraspeé a la espalda de la joven y vi los ojos de Adrien mirarme con alivio.
-¿Me permite un momento a mi marido?- le pregunté amablemente-
La joven de cabello castaño se giró. Sus ojos verdes me miraron con furia, y por un momento, pensé que se lanzaría sobre mí para golpearme. Mas no lo hizo, pero sí habló.
-¿Así que tú eres la mosca muerta por la que me dejó Adrien?- me miró de arriba a abajo- Nunca me llegarás ni a los talones- se cruzó de brazos- Aún así, ustedes dos me las pagarán. Haré que sufran como no tienen idea. Nadie me va a detener-
Alcé las cejas con sorpresa. ¿Acaso era esa chica de la que él me había hablado? Sí que era intensa.
- Te reto a que lo intentes- le sonreí y tomé a Adrien del brazo- He oído que hay unos héroes en Francia, y estoy segura que ellos responderán a mi llamado si les pido ayuda. Por lo pronto, te pediré que te retires, ya que imagino que no tienes invitación para estar aquí. A menos que quieras que haga un escándalo para que te encierren en los calabozos- culminé sin dejar de sonreírle-
Ella resopló furiosa, se giró y se fue del lugar.
- Me has salvado la vida- dijo Adrien a mi lado- No sabía que tenías garras-
- Te la debía- reí- Ahora, me voy a excusar un rato. Quiero salir a tomar aire-
- Como desees- me dijo- Aquí te estaré esperando-
Me separé de su lado y me dirigí al lugar por el que se había ido Luka.
Él estaba de espaldas hacia el pasillo pero de frente hacia la vista panorámica que ofrecía ese lugar.
- Por un momento pensé que no vendrías- dijo-
- Un pequeño contratiempos- dije y me posicioné a su lado para admirar la vista-
Sentí su vista posada en mi, pero no me atreví a devolvérsela.
- Te conozco bastante bien, Mari- me dijo y entonces lo miré- Este... matrimonio, no es de tu agrado-
Bajé la cabeza, pero no comenté nada.
- Y también puedo ver que ya no sientes lo mismo por mi-
Esta vez, volví a alzar la vista a sus ojos azules. Estos me veían con una sonrisa triste.
- Luka, yo...- intenté hablar pero las palabras se me quedaban atoradas-
- No tienes que decir nada- me dijo- Estuvimos separados mucho tiempo. Es normal que tu corazón haya dejado de latir por mi. No te estoy reprochando nada. Lo entiendo-
Tomó mis manos y las llevó a sus labios.
- Antes de venir, tenía planeado hacerte una oferta pero las cosas han cambiado con esto. Aún así, te la haré, porque lo menos que puedo hacer por ti es ayudarte-
-¿A qué te refieres?- pregunté curiosa-
-¿Te escaparías conmigo? Nadie debería permanecer en un matrimonio que no desea. Te ofrezco al menos la libertad de ayudarte a escapar, y ya tú luego decidirás lo que deseas hacer a partir de entonces, si es que quieres permanecer conmigo o si comienzas desde cero sola-
De haber sido hace par de meses, hubiera aceptado a la primera. Escaparme con Luka significaba tener la libertad que siempre deseé. Podía huir de este mundo tan falso en el que me veía envuelta solo por pertenecer a la Alta Sociedad. Podía comenzar de nuevo, sin ataduras, sin restricciones. Podía ser libre.
Pero siempre tendría que esconderme. Siempre tendría que estar corriendo. Debería ocultar mis pasos para que no dieran conmigo.
Y adicional a todo, ahora tenía a Plagg.
Era mi responsabilidad ser Lady Noir.
Era mi responsabilidad acompañar a Mister Bug en la batalla contra los akumas.
Si me iba y huía de todo, no podría seguir siendo una heroína. Tendría que devolver mi prodigio y con ello a Plagg, a quien prometí que no volvería a abandonar.
- Lo siento, Luka, pero yo no...-
Un zumbido a lo lejos me cortó lo que iba a hablar. Me giré hacia el sonido, que provenía del amplio espacio que había a nuestro lado.
-¿Qué es... eso?- preguntó Luka-
Era una masa muy oscura pero parpadeaba con tonalidades violetas.
No podía ser.
- Tenemos que avisar a los invitados y escondernos- giré hacia el lugar donde seguía la fiesta-
-¡Espera, Marinette!-
Luka puso ambas manos en mi rostro y sus labios me tomaron por sorpresa cuando impactaron con los míos. Me quedé paralizada. A pesar de haber estado juntos por mucho tiempo, nunca nos habíamos besado. Este era, literalmente, mi primer beso. Por esa razón temí en la iglesia cuando mandaron a Adrien a besarme. Yo quería que mi primer beso fuera especial. Y ahora...
Un golpe en mis piernas me devolvió a la realidad. Plagg me estaba llamando.
Me separé de Luka, aún sorprendida.
- Yo...-
Puso un dedo sobre mis labios.
- Shhh... Tenía deseos de hacer eso desde hace años. Y considerando que la expresión de tu rostro ha decidido lo que harás, esto es una despedida-
Se separó de mi y corrió hacia las sombras, ocultándose y perdiéndose para siempre. Algo dentro de mí decía que esa sería la última vez que lo vería.
-¡Marinette!-
El grito de Plagg me sacó de mis pensamientos. Estábamos solos ahora en el patio, así que me transformé y trepé sobre el castillo para ver hacia donde se habían dirigido los akumas. Porque eso era lo que era esa masa oscura y violetácea. Era una colonia de mariposas. Una colonia de akumas. Seguían volando en espirales en el claro abierto donde estaba la recepción. Ahí todos estaban gritando asustados. Ya tenían conocimiento de lo que eran esas cosas, y por lo que se ve, tenían miedo. Sin embargo, un encapuchado de rojo llamó mi atención y provocó que mi corazón se saltara varios latidos.
Mister Bug ya estaba ahí.
Brinqué del techo y me uní a su lado.
- Es un gran placer verte en la noche de hoy, Bugaton-
- No hay tiempo de bromas, Lady Noir- dijo con una voz mucho más seria y fría que la normal- Tenemos que estar muy atentos. Si esos akumas llegan a atacar, esto se volverá imposible para nosotros dos-
-¿Cuál es el plan?- le pregunté intentando ignorar su tono hacia mí-
- Esperaremos-
Fruncí el ceño. No podía simplemente esperar a que atacaran.
De un momento a otro, las mariposas comenzaron a formar un rostro, pero no podía verse los rasgos faciales definidos. Parecía que poseía una especie de máscara.
- Mister Bug, Lady Noir- la voz sonaba como si aleteo de las mariposas hablara por sí solo pero era un sonido femenino- Mi batalla no es con ustedes sino con Francia. Será mejor que se mantengan alejado de esto si no quieren salir lastimados-
Mister Bug dio un paso adelante.
- Y nuestro deber es proteger a Francia de ti, portadora- dijo con voz suficientemente alta-
- Entonces atenganse a las consecuencias que yo, Hawk Moth, haré caer sobre ustedes-
Las mariposas se purificaron solas y poco a poco, la ahora masa blanca, se dispersó en distintas direcciones.
- Al menos ahora sabemos cómo llamarla- dije con burla-
- Esto no es un juego- dijo Mister Bug- Pero parece que ella no atacará hoy. Podemos retirarnos-
Lanzó su yo-yo al techo y se trepó sobre este. Lo seguí gritando su nombre. Cuando se detuvo no se giró hacia mí.
-¿Qué quieres, Lady Noir?- preguntó con tono frío-
- Quiero saber cuál es tu problema conmigo- le dije y caminé hasta estar frente a frente con él- Ni siquiera me has dirigido la mirada en el día de hoy-
Y como prueba, volvió a girar su rostro hacia el suelo cuando me posé a su frente.
- No quiero que me coquetees- dijo aún sin mirarme-
Eso se sintió como un pequeño puñal en mi corazón, pero me obligué a continuar. Sonreí de lado aunque no pudiera verme y me acerqué más a él. Usé mi mano derecha para posarla en su mejilla y obligarlo a levantar el rostro.
-¿Quién dijo que te estoy coqueteando? ¿Acaso te sientes atraído por mí?-
-¡No!- sus ojos verdes me miraron con una expresión de furia pero al mismo tiempo veía algo de temor-
- Porque yo sí me siento muy atraída por ti- le dije y posé mi otra mano sobre su hombro izquierdo-
Su pecho subió y bajó con fuerza varias veces.
- Solo somos compañeros, Lady- dijo-
- Pero podríamos ser algo más-
Acomodé mis dos brazos alrededor de su cuello. Su olor tan varonil me volvía loca. Cuanto quisiera poder romper las barreras sociales y estar con él.
Mister Bug tomó mis manos y las alejó de él.
- No te hagas esto, Lady Noir. Yo estoy casado-
Mi corazón se paralizó. Yo misma terminé por alejarme de él.
Yo también lo estaba y ya había engañado a mi marido el mismo día de la boda.
Oh, cielos.
Soy de lo peor.
- Yo... No lo sabía-
¿Por qué Tikki dijo lo que dijo si él estaba casado? ¿Por qué me ilusionó?
- Ya tengo que irme- dijo-
Y no dijo nada más. Ni me percaté hacia dónde se había dirigido. Cuando volví a reaccionar, ya se había ido. Así que regresé al castillo y me escondí para quitar mi transformación. Decidí quedarme ahí en el mismo lugar donde me había encontrado a Luka.
Perdí a Luka. Y ahora perdí a Mister Bug, sin siquiera haber tenido la oportunidad.
Debía dejarlo todo atrás. Por mi bien, y el de los que me rodeaban.
-¿Te encuentras bien?-
Me giré para encontrarme con Adrien. Él me miraba con el ceño fruncido.
- Sí, solo estoy cansada- le dije-
- Orita vine a buscarte, y te vi con un joven- soltó-
Me tensé por unos segundos al escucharlo.
- Yo...-
-¿Era Luka?- preguntó depronto-
Asentí y bajé la cabeza.
- Se enteró de la boda y vino para despedirse para siempre de mí- le dije la verdad-
- Entiendo-
En su voz había una tonalidad de molestia, mas no continuó esa línea. Sentí su presencia posarse a mi lado. Ambos permanecimos callados un par de minutos.
Aún me dolía lo que había pasado con Mister Bug. Después de ello, todas las fuerzas me habían abandonado.
- Te tengo una sorpresa- me dijo un rato después-
Levanté la mirada hacia sus ojos verdes confundida.
- No tenías que hacerlo- le dije-
- Sí, tenía que hacerlo- dijo y sonrió de lado- Iba a esperar hasta mañana para decirte pero viendo tu estado, tal vez te animes un poco si te enteras ahora-
Intenté sonreír y esperé a que continuara.
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En dos capítulos más saldrán dos personajes importantes... 😉
Les quisiera advertir que recuerden la época en la que se hace la historia, y que esas cosas eran "normales" en ese tiempo.
~Issabella