Narra Louis
Mi pecho subía y bajaba a medida que respiración se aceleraba, podía sentirlo. Me encontraba en una de las calles de Londres, no la conocía, para nada pero lo único que reconocí fue el auto de mi precioso delante de ese gran bus rojo, y entre los escombros, el cuerpo de mi pequeño. Rápidamente, lo que me permitían mis piernas, corrí hasta su anatomía ya sin vida. Sus ojos se encontraban cerrados, su boca lastimada y sangrando en la comisura, estaba entreabierta mientras de sus cabellos rizados caía sangre. No me importó mancharme y decidí abrazar su cuerpo mientras gritaba. Nadie me oía, nadie me prestaba atención, todos ignoraban el accidente. Todos pasaban de esto.
Hasta que finalmente desperté. No era la primera vez que soñaba algo totalmente triste y un detonante de su vida sobre Harry. Todas mis pesadillas eran Harry abandonándome, Harry y yo discutiendo, Harry abandonaba la banda. Pero jamás había soñado con la muerte de Harry, ni en mis sueños más raros y paranormales. Esta vez había sido un accidente automovilístico.
Las lágrimas no cesaban de caer de mis ojos y no había señal de que vayan a parar, por lo que tomé la mayor valentía de mi profundo ser y me encaminé hasta la habitación que mi mejor amigo se encontraba. Estábamos en un hotel alemán, mañana tenemos un concierto en Berlín y luego iríamos hasta Wembley, donde tocaríamos en la arena más grande del mundo.
Una bajada de picaporte bastó para saber que Harry continuaba siendo descuidado y dejaba su puerta abierta. Entré con cuidado en la habitación, por el desorden de esta creía que un paso en falso podría despertarlo con el sonido de cualquier cosa que se hallara en el suelo. Caminé a su cama y al encontrarme en esta, me senté en el filo. Traía a Cariñitos, mi pato de peluche en una mano mientras con la otra me encargué de acariciar su cabello.
-Harry...-el rizado cambió de posición, sólo eso fue su reacción ante mis sacudidas suaves- Hazz, cariño, necesito ayuda...
-¿Louis? -por fin uno de sus ojos se encontraba abierto, mientras el otro continuaba cerrado. Asentí con un risilla- ¿Qué sucede cielo?¿Otra pesadilla? -asentí y eso bastó para que su cuerpo se haga a un lado dejándome un pequeño y suficiente espacio entre su cuerpo y el filo de la cama. Me acurruqué sobre su pecho y pude sentir como por fin las lágrimas acababan de caer, mi cuerpo entero se relajó y no se si pasaron, minutos segundos u horas pero me dormí en sus brazos y no podía estar más feliz de aquello.
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A la mañana siguiente, desperté con el rechinido de la puerta. Mi mirada se dirigió rápidamente a esta y pude captar a un torpe Harry saliendo de puntitas de pie de la habitación, sus piernas delgadas desnudas y su torso cubierto por un sweater de lana que le quedaba gigante. Eso a mi me serviría de túnica. Opté por estirarme a la mesa, agarrar a Cariñitos y apapacharlo entre mis brazos mientras intentaba nuevamente conciliar el sueño aunque no pude en absoluto. Luego de media hora, mirando hacia el techo y estirado sobre la cama, decidí que era hora de levantarme. Justo en el segundo que me senté sobre el cómodo colchón, la puerta se abrió dejándome a simple vista a un despeinado rizado con una bandeja en sus manos. Esta contenía dos tazas y por lo que alcancé a ver, bocadillos alrededor.
-Buenos días al rey más bonito -susurró acomodándose cuidadosamente a mi lado y dejando la bandeja sobre sus piernas, así poder besar rápidamente la comisura y mitad de mi labio- ¿Por qué es que tienes tantas pesadillas Lou?
Su pregunta me tomó por sorpresa pero opté por tomar una tostada y huntar Nutella, el pequeño pote era todo para mí y lo sabía, Harry odiaba esta pasta que a mi, en mi punto de vista, era mi segunda adicción luego de sus labios.
-Siempre son cosas relacionadas a ti -susurro, llevando mi mano a su rodilla mientras la acaricio- Desde que te conozco he tenido miedo de perderte, de no tenerte ya o que algo nos separe.
-Louis William Tomlinson, ¿inseguro? ¿Es esto posible? -bromeó con una sonrisa amplia, esa sonrisa me enloquecía- Cariño, no vas a perderme, eres mi mejor ALGO y mi mejor amigo en el mundo, no nos separará nadie.
Sentí como se acercaba mi rostro, sucedería otra vez. Apoyé mi cabeza en su hombro y esperé simplemente el choque con sus labios, el cual no tardo en llegar. Correspondí su beso con la mayor delicadeza posible, sintiendo todo lo que necesitaba para estar bien. Seguridad, cariño, dulzura, protección.
-Te quiero, Harry -susurré luego de unos segundos, acariciando su mejilla mientras sentía como él se sonrojaba.- Eres jodidamente adorable pequeño.
-No soy pequeño, solo un año y once meses -susurró Harry, listo para volver a dejar besos sobre mis labios. Los cuales correspondí con una sonrisa- Vamos, cielo. Son las diez y a las once tenemos que irnos.
-¿Dónde iremos? Es más tarde el concierto -mi seño se frunció y mis manos se cruzaron en mi pecho, haciendo un puchero con mis labios.-
-Ensayo y luego día libre, saldremos a comer con los chicos por si quieres venir -dejó un beso en mi frente y con una sonrisa en mis labios, rápidamente me retiré a mi cuarto.
Al entrar a este, una tonta sonrisa se cruzó por mis labios y pegué mi espalda a la puerta, apoyando mi cabeza hacia atrás mientras observaba el techo. Harry me hacía sentir una quinceañera enloquecida por su primer beso con el chico que le gusta.
Hace varios meses con Harry, teníamos ese algo. Nadie lo sabía, solo management, ni siquiera nuestros chicos. Esa es la razón de Eleanor, esa es la razón de Modest!, eso es la razón para cubrir todo lo que sería Larry Stylinson.
Ellos lo descubrieron porque nos siguieron a mi y a Harry, muchas veces él me invitaba a citas en parques, ferias de atracciones o simplemente a caminar. Pero nuestro primer beso fue en nuestra segunda cita, en frente del London Eye. Todo fue perfecto hasta que apareció Rush, gritándonos si estábamos locos y por qué hacíamos tal cosa. Al siguiente día, apareció Eleanor y todo comenzó.
Bajé mi mirada al reloj, 10:21 am. Veinte minutos pensando en Larry Stylinson. Decidí encaminarme a mi maleta y busqué unos pantalones grises de Nike, doblé los tobillos de este y opté por una remera con un dibujo de The Avengers, color negra. Mis toms esta vez eran rojas, combinando con parte del dibujo. Peiné mi cabello hacia un costado, es un ensayo no el concierto. Di un ultimo vistazo al espejo y sonreí a este, me sentía feliz. Miré el reloj y eran las 10.45, había sido buena idea tomar una ducha en la noche, sería más fácil hoy. Y lo fue. Sentí la puerta abrirse detrás de mí y giré encontrandome con Niall. El me sonrió y corrió, literalmente sobre mi cama.
-¿Por qué te acuestas si nos vamos? -reí ante su actitud y tomé la tarjeta de mi habitación, mi billetera y mi nuevo teléfono. Niall obviamente tenía todos sus objetos en los bolsillos salvo su bolsa de frituras, las cuales me repugnaban completamente.
-Louis, no puedo cerrar la puera -habló con sus manos completamente llenas de aceite gracias a las frituras, reí y yo mismo me acerqué a la puerta, tiré del picaporte hacia arriba ya que asi se trababa y volví a bajarla.
Nos encaminamos hacia el ascensor, esperó cinco segundos y la puerta comenzó a abrirse. Harry corría por el pasillo para alcanzarlo, ya era tarde por lo que mantuve apretado el botón para abrir la puerta. Rápidamente Harry se adentró al ascensor y se acomodó a mi lado, sin notar a Niall detrás de el.
-Gracias, amor -besó la comisura de mis labios y le hice una seña que volteara. Allí se encontraba un Niall con sus ojos abiertos de par en par mientras comía sus frituras, atragantándose un poco.
-Nia...-interrumpió a Harry-
-Haré como que no ví nada y me quedaré calladito. Pero gracias a ustedes he ganado 1000 euros -dió un salto y carcajeó, besando mi mejilla y la de Harry-
-Gracias Ni, eres un amor -lo abrazó Harry de lado y besó su frente, dispuesto a alejarse cuando sintió el sabor de Niall en la frente- ¡Tienes frituras hasta en el cabello Niall!