Era miércoles nuevamente y Felix caminaba por los pasillos de la preparatoria como hacía todos los días, tenía el ánimo por el piso y no quería hablar ni relacionarse con nadie, no había una razón, solo se había despertado sintiendo muy cansado y decaído.
Caminó hasta su casillero con la mirada perdida en la cerámica del piso, estuvo lo suficientemente concentrado con eso hasta que los murmullos lo sacaron de sus pensamientos.
Decidió ignorarlos como de costumbre, apenas abrió su casillero un papel salió de este. Nadie le dejaba cartas de esa manera desde que era un niño así que la tomó en el aire antes de que cayera y se apresuro a leer lo que estaba escrito.
"Espero que no se te ocurra decir nada sobre lo que pasó en la fiesta, o estarás jodido."
Claramente no tenía firma ni nada.
Dobló el papel en sus manos y lo guardo en su mochila, realmente no entendía lo que estaba pasando.
¿Qué mierda había pasado en aquella fiesta y por qué todo lo malo que le estaba pasando era relacionado a eso?
No lo sabía.
Una vez sacó los libros que usaría en su próxima clase cerró el casillero con rapidez y comenzó a caminar hacia el aula donde tendría su próxima clase.
Todos los días en el último tiempo los murmullos a su alrededor estaban atormentandolo, no se detenía a escucharlos porque escuchaba su nombre en todos lados y ya sabía de que hablaban.
Diferenciaba las mismas palabras siempre entre aquel insoportable sonido.
Adicto.
Chico fácil.
Entregado.
Escuchar aquellos murmullos todo el tiempo se estaba volviendo insoportable, quería tapar sus oídos y no volver a destaparlos nunca porque pensaba que podía enloquecer.
Caminó por los pasillos con rapidez hasta que se cruzó con la mirada de Yoonoh y sus dos amigos, un recuerdo borroso llego a su memoria.
Recordaba a ese castaño saludandolo con ánimos, luego le entregaba una bebida y luego estaba besandolo.
Era tan borroso que no lograba distinguir lo que había pasado y lo que era producto de su imaginación, lo último que recordaba era a el mismo tirado en una cama que no era la suya y que su cuerpo no respondía.
Sacudió su cabeza intentado lograr que aquellos recuerdos lo abandonaran, no sabía porque pero se sentían mal, cada vez que pensaba en aquello un nudo se formaba en su garganta por lo que solo lo ignoró y siguió caminando.
Una muy feliz Dahyun apareció en su vista sonriendole como de costumbre.
Ella le estuvo haciendo mucha falta en su vida y recien se daba cuenta por lo que lo primero que hizo fue abrazarla con fuerza, como si así todo se solucionara, o como si nada hubiera pasado.
La chica no se había negado, al contrario, lo había correspondido al mismo tiempo que escuchaba más murmullos a su alrededor, en ese momento quiso llorar.
- Tienes muchas marcas en tu cuello, Fe. - Le susurró su amiga en su oído al mismo tiempo que tomaba el cuello de su camiseta para acomodarselo y que no se notara tanto. - No las había visto cuando fui a tu casa el lunes, que raro. -
El menor la observó con miedo. - En realidad, yo las tape cuando tu viniste, pero hoy olvidé hacerlo, mierda. - Respondió Felix con su mirada perdida, asustando a la mayor.
-¿Quieres hablarme de algo?- Preguntó Dahyun ya sabiendo la respuesta, por lo que apenas el rubio asintió, tomó su mano y lo llevó hasta el patio. Todavía faltaba mucho para que las clases empezaran así que podrían charlar.
Una vez estuvieron lo suficientemente alejados de todos, Felix comenzó a hablar. - El sábado fui a una fiesta en casa de Yoonoh pero no recordaba nada de lo que pasó allí, hoy recordé algo de aquella noche pero son recuerdos casi nulos, como imágenes sueltas. - Explicó el menor con temor en sus palabras.
-¿Qué recuerdas?-
- Recuerdo a Yoonoh dandome una bebida, luego a alguien besándome y finalmente a mi mismo acostado en una cama sin poder hacer nada, en serio no lo entiendo, y peor aún hoy me llamaron del hospital a darme los resultados del examen de sangre que me hice. - Paró en seco. - Se suponía que me llamarían solo si había algo raro en el análisis. Tengo miedo, Dahyun. -
La mayor lo miró con asombro antes de abrazarlo. - Wooyoung y yo te podemos acompañar al hospital así no te sientes solo, ¿quieres?- Preguntó.
Felix asintió y se quedó rodeado entre los brazos de su compañera, realmente tenía demasiado miedo por ir a aquel hospital y que le dijeran lo que más temía escuchar.
Dahyun realmente se asustó al ver a Felix así frente a sus ojos. Él era una persona sumamente orgullosa, lo habían visto llorar una o dos veces desde que lo conocía y verlo tan decaído solo la preocupaba cada vez más.
El menor dejó caer una sola lágrima por su ojo derecho, no se permitió dejar caer ninguna otra.
Solo se quedó allí, dejándose reconfortar por su compañera en silencio.
Estaba odiando todo lo que estaba sucediendole, sentía unas constantes ganas de desaparecer del mundo o quizás solo tomar el auto de su madre y dirigirse hasta la otra punta del país donde nadie lo encontrara.
Quería estar acostado todo el día con una manta tapando todo su cuerpo hasta que todos se olvidaran de su existencia.
Detestaba los murmullos, cada vez eran menos tolerables y sentía que algún día terminaría de explotar porque aquello era demasiado para él.
No sentía odio, sentía tristeza.
No quería gritar, quería llorar.
Quería que dejaran de hablar de él.
Quería que sus padres entendieran que era diferente y eso no estaba mal.
Quería que las personas se le acercaran sin segundas intenciones.
Quería una maldita vida normal, no quería seguir sufriendo.
Nadie quería estar en boca de todos, nadie quería que las personas susurren sobre su vida, nadie quería que lo trataran como basura.
Obvio que Felix tampoco lo quería pero nadie parecía entenderlo y solo seguían hablando de él.
Se derrumbó sin más, no le importaba estar en la preparatoria y que todos vieran su sensibilidad, ya no le importaba lo que los demás murmuraran sobre él porque su reputación ya era lo suficientemente mala como para poder empeorar.
Dejó que todas las lágrimas que había aguantado por semanas cayeran por sus mejillas sin intentar frenarlas.
Sollozó sin miedo de ser escuchado al mismo tiempo que se aferraba al cuerpo de Dahyun con fuerza, no quería soltarla porque sabía que podría caer, sus piernas temblaban.
Pasó sus brazos por el cuello de aquella castaña y la abrazó con fuerza. -¿Merezco esto?- Preguntó con un bajo hilo de voz, se escuchaba tan débil como nunca nadie lo había visto.
- Claro que no te mereces esto Felix, nadie merece esto y mucho menos tu. Ya pasara la tormenta y todo estará donde debería estar, Wooyoung y yo estamos contigo, no estás solo, no te dejaremos solo. -
Felix siguió llorando mientras escondía su rostro en el cuello de la mayor. - No soy idiota Dahyun, ambos sabemos que en la fiesta alguien me hizo mucho daño. Por más que tu y Wooyoung intenten ser positivos, los tres sabemos que nada está bien y no sé porque todo esto me está tocando a mi. Mi vida es un asco en este momento, quiero morir. -
Dahyun acarició el cabello del rubio y suspiró, ya sabía todo lo que le había dicho porque conocía a Lee Felix como la palma de su mano.
El menor contaba con padres probablemente homófobos mientras que el era gay, además de que prácticamente toda la escuela sabía sobre él y su vida privada.
Que Felix consumiera drogas no era una coindicencia, había comenzado a hacerlo cuando todo lo anterior empezaba a tomar forma.
Él sabía que habían drogas adictivas, también sabía que algunas destruían tu organismo y por eso las consumía.
Felix consumía diariamente muchas más cosas de las que Dahyun había probado alguna vez pero eso era algo que nadie sabía, ni la mismísima Dahyun.
Quería acortar su vida pero se consideraba a si mismo lo suficientemente cobarde como para hacerlo de manera directa, por lo que lo hacía lentamente sin que nadie se enterara.
Cuando no había nadie en su hogar y nada podía frenarlo, ahí era cuando daba uso a todo lo que sus conocidos le negaban.
Claro que tanto Dahyun como Wooyoung sabían lo que Felix buscaba hacer y no lo dejaban, pero en cuanto ellos no estuvieran el menor no dudaba en clavar jeringas en sus venas e inhalar tanto polvo como pudiera en una sola línea.
Si mezclaba clonazepam con bebidas alcohólicas el resultado era mejor, y si hacía todo en un corto periodo de tiempo era mejor para él mientras nadie se encontrara allí.
- Vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver. - Susurró Felix mientras las lágrimas dejaban de caer por sus ojos luego de unos largos minutos.
- No hagas nada que pueda dañar tu integridad física o mental Felix, no puedo estar contigo las veinticuatro horas para cuidarte, solo no lo hagas. -
El menor se separó y le sonrió, era una sonrisa fingida, como las que solía entregarles a todos los demás.
- Ya han dañado mi integridad física y mental, no puedo estar peor. -